Un árbitro en la cárcel

Por: | 19 de marzo de 2014

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Hoyzer, durante el partido de Copa alemana que enfrentó al Paderborn y al Hamburgo en 2004. / AP

El 21 de agosto de 2004 llovió. ¿Dónde? En las fuentes del río Pader. Por aquel tiempo, debido a ocupaciones docentes, yo residía en una apacible ciudad de provincias, al este de Westfalia, llamada Lippstadt, de donde viene, por cierto, el exfutbolista Karl-Heinz Rummenigge. Dos días a la semana debía desplazarme a otra ciudad de menor tamaño, Geseke. Y de Geseke a Paderborn son cuatro pasos como quien dice.

Por aquí desfiló Napoleón en sus días de cañones y conquistas, y aquí, en Paderborn, importante centro católico, con numerosa presencia de hábitos y sotanas por las calles, llovió en el día ese que he dicho. Además de la lluvia, ocurrió un hecho que dejó un lamparón negro en la historia del fútbol alemán, al descubrirse uno de los fraudes deportivos más sonados que se recuerdan.

El partido era de Copa. Al Hamburgo, dinosaurio de la Bundesliga, le había tocado enfrentarse al débil Paderborn, hoy bien colocado en Segunda, entonces perdido en una categoría regional. No voy a emplear la imagen tópica de David y Goliat, ni la del ratón y el elefante, pero podría y acaso debería hacerlo y quizá ya lo he hecho.

Pues nada, que empezó el partido, vamos, vamos, y durante un rato todo fue discurriendo de forma previsible. A las pocas carreras, el Hamburgo ganaba 2-0. Y, en esto, el árbitro empezó a tomar decisiones extrañas, todas ellas coincidentes en favorecer al ratón.

S Tan extrañas como que, al llegar el descanso, el modesto equipo de categoría regional había empatado el partido y el Hamburgo se había quedado con diez jugadores; aunque luego se supo que la expulsión de Mpenza estaba justificada. El jugador del Hamburgo había insultado al imparcial, apelativo este que suele aplicarse en Alemania al árbitro. El Paderborn ganó el partido por 4 a 2. Dos penaltis a cuál más absurdo habían contribuido a la victoria del equipo local.

En un principio nadie notó, ni los jugadores de un equipo ni los del otro, que el hombre clave de la inesperada victoria del Paderborn había sido el árbitro. A fin de cuentas, que el pequeño le gane al grande forma parte del guión habitual de las competiciones coperas.

La prensa deportiva dio cuenta de la eliminación del Hamburgo, de la discutible actuación del árbitro, y ahí quedó la cosa. Bueno, quedó ahí hasta cierto punto. El mal comienzo del equipo hamburgués aquella temporada y la eliminación, a primera vista vergonzosa, de la Copa le costaron al cabo de dos meses el puesto al entrenador.

Fue a principios de 2005 cuando se hizo pública la trapacería del falso imparcial. Robert Hoyzer era su nombre, un fortachón de veinticinco años y casi dos metros de altura, a quien se le auguraba un futuro boyante como árbitro. Ya para entonces había intervenido en algunos partidos de Segunda División. Se daba por seguro su ascenso a la máxima categoría.

No era la primera vez que Hoyzer había influido con sus decisiones en el resultado de un encuentro. ¿Su finalidad? Servir a los intereses de una organización dedicada a las apuestas ilegales, con sede en Berlín, de la cual recibió 67.000 euros y un televisor de pantalla plana. Tales fueron sus honorarios, francamente escasos si se considera lo que con su ayuda ganaron sus patrones. Sólo con ocasión del partido de Paderborn, 780.000 euros.

 

Pero ocurre que en Alemania, país ordenancista, propenso al control, amigo de las comprobaciones, la picaresca mediterránea no ha logrado nunca arraigar seriamente. Los dos hermanos croatas que sostenían el tinglado de apuestas lo intentaron, con los resultados que hoy se conocen: el tejemaneje se descubrió y Hoyzer confesó, dando nombres, fechas y números. Llegó a exhibir su arrepentimiento en televisión. Y como era bien apersonado, le salieron numerosas admiradoras.

De poco le sirvió. La Federación Alemana de Fútbol lo inhabilitó a perpetuidad. Lo invitaron después a sentarse en el banquillo de los acusados y, nada, le cayeron dos años. También sus compinches recibieron la correspondiente ración de castigo.

En mayo de 2007, enfocado por las cámaras de los noticiarios, Robert Hoyzer ingresó en la prisión de Hakenfelde. Le concedieron la libertad catorce meses después, acortada la condena por buen comportamiento. Para el Hamburgo, aquellos juicios y condenas llegaron tarde, aunque los dos millones de euros que en concepto de indemnización le pagó la Federación Alemana un poco, al menos un poco, lo tuvieron que consolar, a mí que no me digan.

Hay 16 Comentarios

Picaresca? es una falta de respeto al honor llamarle picaresca al robo, al engaño, al desprecio de las leyes, del otro, al amor a la trampa, etc... Si eso es picaresca, pues no sé donde llegaremos... O donde pretenden llegar. Todos los estados roban, unos más,pero también este alemán roba, aunque nunca en la cuantía que el español. No obstante si hacemos siempre lo que nos hacen, entonces ..?

Deliciosa ironía de Zaratustra, por cierto.

Miguel: Mi mensaje iba con ironía. Y, tal y como mencionas, me refería precisamente al caso del querido Uli. De lo contrario, no me hubiese referido justamente a la "evasión de capitales".

¿Y cómo se descubrió el pastel? ...eso es lo interesante aquí, y es justo lo que no nos cuentan...

"¿Por picaresca entendemos evasión de capitales? No, allí no son dados a ello...
Publicado por: Zaratustra " ¿que no son dados? Eso es algo universal, compadre. Mira sí no en lo que está el bueno de Uli Hoeness, por poner un ejemplo

Muy bueno, conozco la mentalidad alemana, y también la española, ..aquí tengo que decir que la picaresca latina existe porque el estado es el principal ladrón, y hay que sobrevivir. Desde fuera se ve mejor.

en españa llevamos el lazarillo de tormes en la sangre, lo que no está atado al suelo nos lo llevamos, y si consideramos que no "hacemos daño a nadie", robamos todo lo posible y más.

A ver, esto no es picaresca, esto es una estafa y un amaño, y aunque parezca que no en espñistán también está penado. Otra cosa es que por falta de medios, se hubiera descubierto el pastel o no. Pero de haberse descubierto el resultado no hubiera diferido mucho (salvo la indemnización al club, creo)

Un información de cuatro líneas se transforma en un cuento anovelado, donde se mezcla suspense, estilo familiar, actitudes épicas, tópicos rellena huecos... Eso de "la picaresca" frente a la seriedad germana es una estupidez. En todas partes cuecen habas y no hagamos de los sinvergüenzas unos héroes velados. Así nos luce el pelo...

Lo único que me gusta de esto es que le caigan dos años e ingrese en prisión. Por lo demás, los paralelismos gemano-mediterraneos se los puede arschficken el autor y todos los prepotentes teutones de los coj...

Hombre llamar picaros a la panda de ladrones que tenemos.... en fin, visto lo visto hasta en eso los alemanes son más serios según este señor.

¿Por picaresca entendemos evasión de capitales? No, allí no son dados a ello...

La gran diferencia es que allí es inconcebible que se presenten corruptos pillados a las elecciones y mucho menos que les voten. También que allí dimiten, o les hacen dimitir.

Mire, recuerdo ver en la TV francesa a un ministro italiano diciendo: Odio la expresión "picaresca" (mediterránea), odio la expresión "a la italiana", para decir chapucero, o por enchufe o... A los pocos meses, ese ministro tan severo estaba imputado por corrupción; era del partido de Berlusconi así que se iría de rositas, supongo. Eso de la picaresca es el eufemismo para decir corrupto, para decir tramposo, para decir imprevisor... para decir todo lo que nos ha llevado a los mediterráneos a la situación en la que estamos. No diga usted picaresca, diga corrupción, diga impunidad, diga connivencia, diga complicidad del poder. Diga eso por su nombre y a lo mejor conseguimos que algún día "mediterránea" no sea el epíteto inseparable a "picaresca"

Francisco> Alli no usan eufemismos para los tramposos y los ladrones.... y cuando los pillan, van a la carcel. Esa es la diferencia. En ES el porcentaje sobre el total es enorme y medible (todo tipo de indicadores sociales y economicos) y muchos presumen de ello, y se hacen llamar "picaros", "listos"... son los parasitos que han conseguido que ES no tenga sanidad y/o servicios....

Hola, amigos. Interesante historieta. Lo único que no me gusta es eso de la "picaresca mediterránea". ¿Usted cree, señor periodista, que el señor Hoyzer es el único pícaro entre los teutones o casi casi? No me venga con cuentos. ¿Qué tal el señor Hoeness? Y eso porque estos son pícaros de relumbrón. Pero lo mismo en Alemania/que en nuestra nación/hay pícaros por montón... No sea tan ingenuo.

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Sobre el blog

Crónicas de la Liga más alemana del mundo.

Sobre el autor

Fernando Aramburu

, donostiarra, es autor de cuentos y novelas. Desde 1985 reside en la República Federal de Alemania, donde se dedicó durante largo tiempo a la docencia. Entretanto cayó el muro, como caen tantas cosas. Y hoy pulsa las teclas y no precisamente las del piano. Lo que más le gusta del fútbol es la literatura, o sea, el barro y el gol en el último minuto, la épica y la lírica.

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