Catástrofe en Múnich

Por: | 30 de abril de 2014

Al simpatizante del Real Madrid, si por acaso pierde dos minutos echando un vistazo a esta página, el título de mi artículo le sonará a ruido en medio de la gozosa sinfonía de la que a buen seguro (y por muchos días) estará disfrutando desde la merecida clasificación de su equipo para la final de la Liga de Campeones.

Y es verdad que la victoria comporta alegría y premio, y que traer a colación en casa del celebrante la historia de los perdedores puede interpretarse como una tentativa de aguar la fiesta ajena. Nadie ignora que no hay vencedor sin derrotado. Se trata en esta ocasión de un gigante caído; derribado, eso sí, por otro gigante. Y aunque sólo fuera por su contribución en la noche del pasado martes a la épica de una competición deportiva de primer rango, bien merece que se le dediquen unas palabras.

Ha habido consenso en la prensa alemana para calificar de humillante la derrota del Bayern Múnich. Hay quien habla de un hundimiento en toda la regla. No es para menos después de perder 0-4 en casa contra un rival que había sido examinado hasta su último integrante, en un partido tan decisivo, planeado al detalle como si se tratara de una partida de ajedrez.

Aramburu

El  Bayern Múnich es un equipo diseñado para disputar la Liga de Campeones. Las otras competiciones (Bundesliga, Copa, Supercopa) suponen obligación, trámite, metas mínimas. Desde el 2010 los bávaros han disputado tres finales de su torneo predilecto. Ganaron la del año pasado. No pasar de semifinales sabe a poco, a nada. La derrota contra el Real Madrid fue, además de eso que popularmente se llama un baño, un desgarrón en el prestigio del club alemán. Dolerá por largo tiempo.

A algunos ha sorprendido en Alemania lo abultado del resultado, pero no tanto la derrota, que supone una cuenta más del rosario de partidos perdidos desde que en el mes de marzo el Bayern se proclamara campeón de la Bundesliga y Pep Guardiola, generalmente cuidadoso con las palabras, afirmase que para su equipo dicha competición estaba concluida. Hizo a continuación probaturas tácticas, alineó a chavales, empezó a ceder puntos (también en casa), perdió partidos. El asunto generó polémica, por cuanto algunos clubes implicados en la lucha por evitar el descenso temieron que sus rivales directos se beneficiaran de la dejadez del Bayern.

Guardiola rectificó, pero su equipo ya no fue el mismo. Volvió a ganar. Con resultados de patio de colegio (5-2 contra el débil Werder Bremen) o con apuros contra el colista. Lo cual se puede interpretar como se desee. Los hechos, no obstante, son idénticos para quienquiera que opine. Tiene visos de realidad la hipótesis según la cual un partido de fútbol se disputa simultáneamente en dos lugares: sobre el césped, a la vista del público, y en la cabeza de los jugadores. Hay quien considera que la debilidad mostrada por los bávaros desde el pasado mes de marzo es inicialmente de naturaleza psicológica.

La condena judicial a su presidente dimisionario, Uli Hoeness, por fraude fiscal acaso esté en el arranque de la zozobra del Bayern Múnich. He visto esta suposición expuesta en varios periódicos alemanes. Me tienta suscribirla. Hoeness no era el típico presidente/funcionario o presidente ricachón metido a figurar en un equipo de postín. Hoeness es al Bayern lo que el agua al río. Padre, amigo, protector de los jugadores, garante de la estabilidad económica del club, creador del Bayern moderno, a un tiempo alma y factótum del equipo.

Luego, en mala hora, se produjo la lesión de Thiago Alcantára, un jugador capital en el sistema de juego prescrito por Guardiola. Y es que Thiago, omnipresente en el terreno de juego, entiende como nadie que la posesión del balón no es una finalidad en sí, sino el lance previo a un pase vertical del que ha de sucederse una ocasión de gol. Lahm, Schweinsteiger, Kroos son jugadores excelentes, pero de brocha gorda, y Javi Martínez, que sabe cómo funciona el juguete, calienta el banquillo.

Al Bayern Múnich le queda la Copa no sólo para consolarse del varapalo deportivo que le arreó el Real Madrid, sino para aprovechar la última oportunidad de salvar el barco. Delante tendrá al Borussia Dortmund, que, mira por dónde, está en racha desde el partido de vuelta de la Liga de Campeones contra el Real Madrid. Y ojito porque hace tres jornadas ganó 0-3 en Múnich. A este paso los bávaros tendrán que cambiar la camiseta por el chaleco salvavidas.

Hay 3 Comentarios

El fútbol esta lleno de ventajistas. Cuando rencor acumulado había contra Pep. Las críticas hay que tomarlas primero según de donde vengan, claramente la prensa amarilla española y alemana ni se puede tener en cuenta

La complacencia y la falta de recursos para resolver situaciones sobrevenidas ("problem solving skills", que lo llaman los anglosajones) mató al Bayern. Eso, y un Madrid superlativo, muy solidario y extremamente motivado, claro...

Por fin alguien que no trata de hacer leña del Pep caído.

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Balón teutón

Sobre el blog

Crónicas de la Liga más alemana del mundo.

Sobre el autor

Fernando Aramburu

, donostiarra, es autor de cuentos y novelas. Desde 1985 reside en la República Federal de Alemania, donde se dedicó durante largo tiempo a la docencia. Entretanto cayó el muro, como caen tantas cosas. Y hoy pulsa las teclas y no precisamente las del piano. Lo que más le gusta del fútbol es la literatura, o sea, el barro y el gol en el último minuto, la épica y la lírica.

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