Ribéry, ¿qué te pasa?

Por: | 27 de abril de 2014

No se sabe qué tiene, pero algo le ocurre, algo le merma las fuerzas, las ganas y las enormes cualidades de futbolista por las cuales se le admira y se le quiere. Cerca de coronar la cima de su carrera deportiva, Frank Ribéry está irreconocible. Hombre extravertido, propenso a las bromas, lleva un par de meses serio, taciturno, jugando mal si es que lo suyo, con excepciones, merece el nombre de juego.

Ya antes del partido del otro día contra el Real Madrid había preocupación en el Bayern Múnich; pero también esperanza de que Ribéry aprovechase la ocasión para mostrar al mundo lo que vale. No era un partido de trámite, uno más de una competición ya ganada; tampoco uno como el último de Copa contra un club de Segunda, sino la semifinal de la Liga de Campeones en el estadio de uno de los mayores equipos de la historia del fútbol.

¿Cuál es el problema? Porque innegablemente hay un problema. Al respecto caben pocas dudas en Alemania, cuya prensa deportiva ya ha llevado la cuestión a sus portadas. No parece que el futbolista se encuentre a disgusto en el Bayern, su casa, como acostumbra decir. Ribéry renovó contrato; es, junto con Mario Götze, el jugador que percibe el sueldo más alto del equipo. Lleva una vida familiar estable en una ciudad donde se le dispensa un trato rayano en la adoración.

RibeRibéry, en el Bernabéu. /reuters

Guardiola lo pone de titular, lo alaba en público. Los compañeros, hoy este, mañana el otro, no paran de expresar lo mucho que lo estiman, lo cual induce a creer que anda todo el mundo dentro del Bayern, incluidos los directivos, tratando de levantar el ánimo al francés.

La deficiente actuación de Ribéry el miércoles pasado en el Santiago Bernabéu constituye un nuevo eslabón de una cadena que, según todos los indicios, empezó a comienzos de año. Se le ha reprochado a Guardiola que no hubiera sustituido antes al jugador. Quizá no quiso hundirlo más. O confió en una reacción de Ribéry, de quien no obstante se sabe que, camino de los vestuarios al término de la primera parte, escenificó una despedida prematura del partido intercambiando la camiseta con su amigo Benzema.

En la Bundesliga, hace tiempo que no muestra la chispa que lo caracteriza. Contra el Hoffenheim y el Borussia Dortmund no disparó una sola vez a puerta. Contra el Eintracht Braunschweig, el colista, tocó 45 veces el balón en los 73 minutos que estuvo sobre el campo. El sábado pasado metió por fin un gol, tras siete compromisos oficiales sin insertar el hilo en la aguja.

Fuera de forma, sin ritmo, caviloso, no puede decirse que en Madrid no se esforzase. Bregó, pero sin fortuna. La banda izquierda del ataque, la suya, fue una caricatura de lo que ha sido hasta no hace mucho. Adecuadamente neutralizado Robben en la banda derecha por los atentos defensas del Real Madrid, el Bayern no fue capaz de activar con peligro la banda opuesta. De haberlo logrado (y que Carvajal, buen conocedor de la Bundesliga, me perdone) habríamos visto otro partido.

El Bayern se dedicó en consecuencia a hacer circular sin efectividad el balón en el centro del campo, a la espera de que a alguno se le ocurriera una genialidad (por más que los jugadores capaces de una acción inesperada, como Götze, Müller o el infrautilizado Pizarro, estaban en el banquillo) y al socorrido recurso de bombear balones al área en busca de la cabeza de Mandzukic, emparedado en todo momento entre Ramos y Pepe.

Preguntado por las razones del descontento o la melancolía de Ribéry, el director gerente Karl-Heinz Rummenigge declaró recientemente que al futbolista lo sigue recomiendo el asunto del Balón de Oro, honor que, como bien se sabe, recibió con todo merecimiento Cristiano Ronaldo. Se conoce que el francés, hombre de una particular y al parecer delicada sensibilidad, no ha superado la decepción, tampoco el recelo de haber sido víctima de una injusticia.

Tras el partido contra el Real Madrid, el exportero del Bayern, Oliver Kahn, que actualmente ejerce de comentarista de televisión, no tuvo compasión. Ya ha pasado el suficiente tiempo, dijo, como para superar un asunto que no deja de ser una historia personal. Añadió que lo importante ahora no es ocuparse de cuestiones privadas, sino de contribuir al éxito del Bayern Múnich. Quién sabe si un rapapolvo en buena hora no resultaría más eficaz que doscientos halagos y caricias.

Hay 4 Comentarios

Hasta el momento, tal parece que ni los sicólogos del
FC Bayern, han logrado sacar de su apatía a Frank Ribéry. Lástima por el muchacho!

Le abra dado un sobre florentino?

O mejor dicho: tiene "alemán" más de un significado?

Enhorabuena, este blog es extraordinario para tener un punto de vista del interior de un país extranjero sobre una liga extranjera. Lo que me interesa (y solo puedo adivinar): el subtítulo "Crónicas de la Liga más alemana del mundo" debe venir de una broma de palabras o algo, no? Es el adjectivo "alemán" en el mundo del fútbol español un sinónimo de ser qué?
Saludos desde Alemania

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Balón teutón

Sobre el blog

Crónicas de la Liga más alemana del mundo.

Sobre el autor

Fernando Aramburu

, donostiarra, es autor de cuentos y novelas. Desde 1985 reside en la República Federal de Alemania, donde se dedicó durante largo tiempo a la docencia. Entretanto cayó el muro, como caen tantas cosas. Y hoy pulsa las teclas y no precisamente las del piano. Lo que más le gusta del fútbol es la literatura, o sea, el barro y el gol en el último minuto, la épica y la lírica.

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