Balón teutón

Sobre el blog

Crónicas de la Liga más alemana del mundo.

Sobre el autor

Fernando Aramburu

, donostiarra, es autor de cuentos y novelas. Desde 1985 reside en la República Federal de Alemania, donde se dedicó durante largo tiempo a la docencia. Entretanto cayó el muro, como caen tantas cosas. Y hoy pulsa las teclas y no precisamente las del piano. Lo que más le gusta del fútbol es la literatura, o sea, el barro y el gol en el último minuto, la épica y la lírica.

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El fútbol femenino en Alemania

Por: | 11 de mayo de 2014

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Nadine Angerer, ganadora del último Balón de Oro.

Diversos indicadores permiten calibrar el grado de desarrollo de las naciones. Indicadores que van desde la calidad de la enseñanza hasta el reparto de la riqueza, desde la igualdad de oportunidades hasta el funcionamiento del transporte público, etc. Uno de dichos indicadores es la participación de la mujer en las distintas actividades susceptibles de repercusión social, incluyendo por descontado el deporte.

Atrás han quedado los tiempos, al menos en la República Federal de Alemania, en que un famoso futbolista, un funcionario del deporte o un locutor de televisión se permitían soltar ante las cámaras la chirigota de turno contra el fútbol femenino. No les faltaba una audiencia cómplice en la burla. Por suerte, el espacio público alemán se muestra cada día más reacio a tolerar actitudes de menosprecio.

Llegan los grandes torneos internacionales, llegan los Juegos Olímpicos, y a los ciudadanos les agrada que gane un compatriota aunque no lo conozcan personalmente; aunque el vencedor, varón o mujer, descuelle en una modalidad deportiva de escaso arraigo.

Lo que quizá no todo el mundo tenga en cuenta es que el logro de trofeos y medallas presupone, además del esfuerzo personal de los protagonistas, la existencia de una estructura organizativa eficaz. En ella se incluyen los campeonatos (empezando por los de los niños), las instalaciones adecuadas, los medios económicos suficientes y, en fin, unos estímulos que hagan atractiva para los jóvenes la práctica del deporte.

Justamente la atención prestada a todos estos aspectos ha propiciado en el curso de los últimos años un desarrollo admirable del fútbol femenino en Alemania. Todavía hay mucho camino por recorrer hasta alcanzar la deseada profesionalización de esta modalidad deportiva cuya aceptación social está cada vez más asentada. Han contribuido en no poca medida a ello los éxitos numerosos de la selección nacional.

En 1955, la Federación Alemana prohibió a los equipos a ella asociados que mantuvieran secciones de fútbol femenino. Se acogió al argumento de que “los deportes de lucha son ajenos a la naturaleza de la mujer, cuyos cuerpo y alma pueden sufrir daños irreparables”. Entre dichos daños se mencionaba la pérdida de la fertilidad.

Los tiempos y las mentes, por fortuna, han evolucionado y hoy día esa misma Federación, bien que con otros integrantes, proclama el orgullo que le merecen sus jugadoras. No es para menos. Su selección nacional, fundada en 1982, ocupa el segundo puesto, tras la de Estados Unidos, en la clasificación de la FIFA. Ha ganado ocho veces el Campeonato de Europa (de ellas, las seis últimas seguidas) y ha sido en dos ocasiones campeona del mundo.

El pasado mes de enero, la FIFA entregó el Balón de Oro a Cristiano Ronaldo. No fue este el único honor que se concedió aquel día. Hubo otros destinados sin excepción a representantes del fútbol alemán. A Jupp Heynckes, como mejor entrenador del mundo, y a dos mujeres del mismo país: Silvia Neid, entrenadora de la selección nacional femenina de Alemania, y a la guardameta Nadine Angerer, como mejor jugadora del mundo.

No son hechos casuales. Los precede un trabajo paciente de años combinado con una presencia cada vez mayor del fútbol femenino en los medios de comunicación. Ello ha contribuido a popularizar a las jugadoras más destacadas y a despertar el interés del público por el fútbol femenino.

La retirada en 2012 de Birgit Prinz, su mayor estrella hasta la fecha (Balón de Oro en tres ocasiones), fue noticia de telediario, como lo son habitualmente los partidos oficiales de la selección nacional femenina. La final de la Copa, que se juega inmediatamente antes de la final masculina y en el mismo campo, se televisa en directo, como también se televisará la de la Liga de Campeones, a la que ha llegado de nuevo el Wolfsburgo. Y aún recordamos que en julio pasado, con ocasión del partido amistoso entre el Bayern Múnich y el FC Barcelona, pensado para celebrar la llegada de Pep Guardiola a Alemania, hubo una solicitud de los dos equipos para adelantar el partido. La Federación denegó dicha solicitud. A las cuatro y media de la tarde tenía un compromiso oficial (por tanto, de mayor relevancia) la selección femenina.

Y no se trata de comparar el fútbol femenino con el masculino ni de definir el uno con respecto al otro. Es todo mucho más sencillo. Cuanto más justa y evolucionada es una sociedad, mayores son las posibilidades de sus ciudadanos para desarrollarse, tengan el sexo que tengan, sean rubios o morenos, altos o bajos.

El País

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