El Palomero

10 escenas del 10

Por: EL PAÍS

01 dic 2009


A mí Fernando Martín no me caía bien. He tardado mucho tiempo en reconocerlo, pero puede que este vigésimo aniversario de su muerte sea el momento para ser sincero. Me refiero a cuando estaba en el Estudiantes, claro, aquella temporada que con Vicente Gil, Sapo Lopez Rodriguez, Alfonsito Del Corral, Slab Jones fueron subcampeones de liga detrás del Barça y los del Madrid tuvimos que soportar una y mil veces que nos cantasen “somos el primer equipo de Madrid”. Ese cuerpo, ese ir más derecho que una vela, esa envergadura descomunal, ese descaro reflejado en una mirada desafiante, esa pelliza que me llevaba… No sé, me pareció un pijito madrileño de 2,05. Entonces le fichó el Madrid, se hizo compañero y pude cambiar de opinión al conocerle de verdad. Bueno, todo lo que Fernando dejaba que le conocieses, que costaba, pues tampoco se puede decir que fuese un libro abierto ni mucho menos.

Se cumplen veinte años y como corresponde a tal efemérides, se suceden homenajes, recuerdos y análisis de lo que supuso Fernando en nuestro deporte. La verdad es que a mí, hoy, no me apetece nada teorizar sobre su persona. Ya lo he hecho en varias ocasiones y luego al final, por si os apetece, os pondré dos enlaces a dos artículos que en su momento escribí sobre él. He pensado que lo que realmente me pide el cuerpo es compartir su recuerdo a través de algunas de las escenas que suelen saltar a primer plano en mi cabeza cada vez que por el motivo que sea, me acuerdo del añorado Fernando.

-Pabellón del Real Madrid. Vestuario del equipo local, o sea, el nuestro. Estamos los dos sentados mientras se oye fuera a Mike Davis pegar gritos: “Martini, Martini, sal”. Los tres hemos sido expulsados (por mi culpa) de un Madrid-Barça final de liga. En un momento Fernando se gira y me suelta: "¿Ves lo que has hecho? Mira en qué lío me he metido por defenderte. La próxima vez te arreglas tú solito". El y yo sabíamos que era mentira.


-Discoteca Pachá. Un grupo de amigos estamos intentado hacer la envolvente a base de incontenible parloteo a unas modelos que andaban por allí. Bueno, todos menos uno. Fernando está de pie, apoyado en una pared, con un refresco en la mano y con cara de medio aburrimiento, supuestamente ajeno a todo, música, mujeres, charlas. Su aparente desinterés causa estragos en la población femenina y no tarda en desaparecer muy bien acompañado. Un crack.

-Noviembre de 1989. La última vez que vi a Fernando. Estaba en el CajaBilbao y jugamos contra el Madrid en el Palacio. Fernando andaba lesionado y después del partido, mientras salía buscando el autobús, me lo encontré. Le pregunté qué tal estaba y cuando iba a volver a jugar. Me dijo que iba bien y que le faltaba ya poco para reaparecer. Y me lo dijo de una forma distinta a la rutinaria, con un brillo de ilusión que me dejó pensativo. Desde su vuelta de la NBA no andaba muy boyante de ánimo, y me alegré de que su disposición fuese positiva. Desgraciadamente no tuvo tiempo para confirmar mi sospecha

-Pabellón del Madrid. Partido de vuelta frente la Cibona, sin Drazen Petrovic pero con Alexander, su hermanito. En el partido de ida decidimos que había que darle un buen mamporro por las putadas que nos había hecho en Zagreb. Todo iba bien, ganábamos de veinte, estábamos clasificados y faltaba menos de un minuto para terminar. Sacan los croatas de banda, corta Alexander por mitad de la zona, se encuentra con Fernando y este, ni corto ni perezoso, le mete un viaje que lo manda diez metros fuera del campo. Todos nos quedamos sorprendidos. Antes de que le dijésemos algo soltó. “¿Pero no habíamos quedado?”. A todos se nos había olvidado el asunto. A él no.

-Madrid. En la calle donde tenía el chalet su familia. Fernando y yo nos compramos unas motos. La mía era una BMW de 1000 cc y la suya una Yamaha 1100. Dos tiros, vamos. Lo habíamos hecho de espaldas al club, pues estaba prohibido, y el padre de Fernando no lo veía claro (el mío, que vivía en Bilbao, no lo supo nunca). En esto nos fuimos a dar una vuelta a Navacerrada y a la vuelta comimos en su casa. Al terminar, toda la familia Martín salió a despedirme. Agarré mi moto, me pasé de darle gas a la salida y terminé cayéndome enfrente de todos. El padre de Fernando se metió en casa rápidamente y tuve que aguantar un chorreo descomunal. “Joder tío, después de lo que me ha costado convencerle, vienes tú y te das una hostia aquí mismo”.

-Milán. Dino Meneghin consigue, con sus tretas de perro viejo, sacarle de sus casillas a Fernando y lograr que le piten tres faltas de ataque en los primeros minutos de juego. Ciego de ira se tiene que ir al banquillo aguantándose las lágrimas de rabia. Aquel viejales no podía hacerle eso. Pepito Grillo Corbalán intenta hacerle entender que el suceso no es más que una lección que podía ser muy beneficiosa para su aprendizaje. En aquel momento era como hablar con una pared, pero sin duda lo asimiló, y Dino ya no se lo pudo hacer otra vez.

-Navacerrada. Noche cerrada. Esta no es una vivencia, sino una visión, pues nunca estuve presente. Fernando está tumbado en mitad del campo, mirando las estrellas al raso y metido en un saco con la cremallera subida hasta arriba. Sólo se le ve la cara. Esto, según él, era lo más. Allí dejaba de ser Fernando Martín, allí no le agobiaba nada. ¡Anda que no nos descojonamos de sus noches en saco de dormir durante años!.

-Colegio SEK. Madrid. Biriukov y yo hacíamos un campus de baloncesto en verano. Le invitamos para jugar un partidito entre amigos. Txetxu y yo ganamos, el perdió. Al terminar nos fuimos a dar un baño a la piscina. En un momento Fernando agarró a Dani (sí, el Dani de Emilio Aragón y el Vip) que había jugado en su equipo, y le dijo que habían perdido por su culpa. No sólo eso, sino que cogiéndole por el cuello, le metió debajo del agua. Ja, ja, ja, todos reímos. Hasta que a la cuarta aguadilla consecutiva vimos la cara de susto que llevaba Dani y le pedimos que parase. ¡Que poco le gustaba perder!.



- Hotel Calderón. Barcelona. El año de Petrovic. Nos encontramos allí y quedé con mis excompañeros para vernos después de cenar y echar un pitillo socializador. Les pregunté qué tal iban con el niño y Fernando me dejó sorprendido: “Nosotros lo que tenemos que hacer es llegar a dos minutos del final del partido igualados. Entonces se la damos a ese, y ya está, ganamos”. El asumir por parte de Fernando un papel secundario en los momentos decisivos me llamó la atención. Pero al final la cosa terminó mal, el equipo se rompió después de los 62 puntos de Petrovic en la final de la Korac y después de ir 5-0 con el Barça en temporada, el Madrid perdió la liga 3-2 frente al Barça y Neyro. Dos gallos en el mismo corral. Mal asunto

-Cualquier campo. Cualquier partido. Fernando en las letras. Pidiendo el balón. No, no lo pide, lo exige. Te mira como diciendo “o me la pasas o te vas a arrepentir. ¿No ves que este que tengo detrás no puede conmigo?. ¡Dámela coño! Y claro, se la dabas. Por miedo y sobre todo porque sabías que aquellas eran unas buenas manos para depositar nuestra suerte.






Todo esto y mucho más era Fernando Martin. Un personaje peculiar, todo lo alejado que se puede estar de producir indiferencia. Un atleta superlativo, un competidor extraordinario. Un pionero y a la vez un hombre abrumado a veces por el significado que llegó a tener. Un tipo al que la suerte puso en mi camino.









Artículos sobre Fernando.




Si alguno está interesado, os dejo dos enlaces. Uno es un artículo que escribí dos días después de su accidente. El abrazo del oso




El otro, en el 2000, a los once años de su muerte. El ejemplo de Fernando









Hay 69 Comentarios

Gracias por las anegdotas itu, que gran jugador fue fernando martin, gran competidor con mucho carácter. Un saludo desde Navalagamella, pueblo de la sierra de madrid

Por lo que cuentas, tus primeras impresiones sobre él eran acertadas... ¿no? A mí tampoco me caía bien, aunque reconozco el mérito que tuvo.

Gracias Itu. Me encantan tus artículos, frescos y divertidos.

Lo que no entiendo es las ganas que tiene gente de polemizar siempre (Pedro, Serpico...). La vida es injusta (o dentro de esa injusticia está la justicia, vete tú a saber) Si no sentías nada por Fernando Martín o sientes que la vida es injusta porque en el accidente hubo otra persona implicada cuya circunstancia no tiene tanta implicación deportiva y está olvidada, no digas nada. Hablar por hablar no te hace más honesto. Uno habla cuando tiene algo que decir y si no te interesa el tema, no lo leas, es muy fácil, nadie te obliga. Yo tampoco soy mitómano, pero reconozco que hay gente que muere que tiene más impacto mediático. Así es la vida. Llámalo como quieras, pero no vengáis a hablar por hablar.

Itu, déjate de escribir cosas sesudas sobre uno u otro. Lo tuyo es el anecdotario ¿A que no hay... a escribir esas vivencias en un libro para que los chicos que vienen se enteren de lo que vale un peine?¡Salud! que es lo que hace falta...

Gracias, Itu. Aquellos años del Madrid los vivi y los disfruté de manera muy especial. No me perdí ni un partido durante muchos años. Erais como de la familia, y así sentí yo la muerte de Fernando, como la de alguien muy cercano.Reconozco que 20 años después viendo las imagenes y oyendoos a vosotros, sus amigos, se me han vuelto a saltar las lágrimas.

Pues en un campus en marbella nos explicaba fernando como realizar el gancho. No fallaba un sólo tiro aunque estaba sin defensor. La admiración iba creciendo entre todos nosotros pequeños admiradores a medida que anotaba hasta que falló. El sonido de la decepción llegó a sus oídos y el dijo mirándonos a la grada: "Joder, no voy a meterlos todos". La decepción se transformó en sonrisas. ¡Qué grande fuistes, que grande serás siempre!

Hola Juanma,antes de nada enhorabuena por el blog. Nunca había escrito en un sitio como este pero creo que la ocasión manda.Yo también fuí a tu campus, y compartir experiencias con todo vosotros fue una cosa que nunca olvidaré. Como comentaban antes, aquellos partidos improvisados, los concursos de mates, los tiros libres y tu con la zurda. Los baños en la piscina climatizada con todos vosotros, la leche. Realmente lo que mas impactó a todos aquellos niños locos del baloncesto fue el día que vino F.M., sin menospreciar a todos los grandes jugadores que pasasteis por allí, y no voy a nombrar a nadie porque seguro que se me olvida alguno. Miles de pequeños y no tan pequeños pidiendo el autografo a Fernando....y el con una cara de agobio....me impacto. Aunque mas me impactó después el partido y las demas cosas que cuentas. Una experiencia única, como leer tu blog y haberte conocido en el campus. Un abrazo ItuFernando Martín D.E.P.

Nunca olvidare aquellos duelos Fernando Martin-Audi Norris, me viene a la memoria un partido contra un equipo italiano, los italianos sentian impotencia no podian pararlo seguro que esta leyendo los comentarios desde el cielo.

El otro día vi un reportaje sobre Fernándo en TVE, me recordó aquellas terribles luchas con Norris, era capaz de saltar con con esa mole encima suya y hacer canasta.A mi de ese Madrid me gustaban tres, Fernando, Corbalán y el de la perilla, cada uno por una cosa distinta, pero Iturriaga, perdóname, sin parecerme nada del otro mundo, era el tio más inteligente que había visto en una cancha.

Serpico se me ha adelantado y por eso corto y pego su comentario.Siento exactamente lo mismo que él;siempre lo he pensado.El señor Martín era un excelente jugador que suplia sus carencias(pocas) con mucha garra."Hoy 3 de Diciembre , lo recuerdan los familares de Fernando Martin (triste perdida para el deporte español) y en otra casa donde ese dia y hora , un ciudadano tambien español vio como un vehiculo (conducido por Fernando Martin) se le venia encima en la M-30 , destrozando su vida y la de su familia.Los familiares de F. Martin ni el Real madrid nunca pidierón disculpas.De esto no se habla por que daña la imagen de un deportista y de los que viven de ella . La prensa se ha encargado de que vivamos de este engaño."

GRACIAS. CON ANECDOTAS COMO ESTAS CONOCEMOS MEJOR A FERNANDO. GRACIAS

Itu,No es dificil emocionarse con tu post pero es que tuve el privilegio de asistir al Campus del SEK Ciudalcampo que mencionas y veros a Txetxu, a ti, a Fernando y a unos cuantos mas entre los cuales destacare a Panagliotis Yannakis en dicho partidillo. Fernando me dio su autografo aquel dia.Pensar que destacas 10 ocasiones del 10, 20 diciembres despues, y haber formado parte, muy entre comillas, de una de ellas me ha producido una sensacion muy especial. Cuando murio Fernando yo tenia 15 anyos. Llore mares de lagrimas y cuando al dia siguiente fui a ver el partido del Baskonia en Vitoria fue impresionante ver el impacto que la noticia tuvo sobre los aficionados al baloncesto.Disculpad la falta de acentos y enyes pues escribo desde el extranjero y no puedo cambiar la configuracion de teclado en el trabajo (y usar ascii code es un poco overkill).Un saludo a todos y un carinyoso abrazo a las familias involucradas en aquel triste accidente.

Mágnifico el primero de los artículos, El abrazo del oso. Creo que Fernando no pudo tener mejor epitafio. De lo más sentido, de lo más literario. El día que me muera me gustaría que algún amigo pudiera escribir algo así.

Hola y buenos días a todos:Gracias a todos. Mi familia y yo fuimos afortunados al conocer a la persona que había detrás del Nº 10. Si, si que deisfrutaba de las noches al raso en un saco de dormir y, de parar en Miraflores a comprar pan para la comida de la tartera que luego disfrutaríamos por uno de los caminos del puerto de Navafría.Un abrazo a todos.

Iturriaga.. Alguna vez se reconcilió con Mike Davis?

Hola a todos: He leido el articulo y me ha emocionado. Son uno de esos que dejo de ser treinteagnero (perdon por las egnes pero escribo desde US) para pasar a ser cuarenton el septiembre pasado. Me levante a veros (a ti Juanma, a Fernando y a todo el equipo) en el 84, sufri con la Zibona, y todavia guardo mi carpeta del instituto con una foto (en papel!!) que es la misma que muestra El Pais en la que Fernando esta con Epi. La saque de aquella revista que se llamaba Don basket y que tan a gusto me compraba con 16 agnos. Fernando marco sin duda referencias, pero Juanma tu tambien lo haces ahora con tu faceta de escritor. El articulo de hoy y el que dedicaste a Montes son insuperables.Saludos,

Es cosa mia o Fernando Martin en su carisimo coche, yendo a la velocidad que no le correspondia, por la via que no tocaba,mato a un padre de familia del que nadie se acuerda, pero el era un martir, tenia algo mas, era un torturado, un malentendido,quiza se compare con lord byron y no con un asesino, pero oye puede ser cosa mia

Impresionate ITU. Nos has acercado a Fernando de una manera asombrosa. Soy un amante del baloncesto por vuestra culpa y has conseguido que me sienta más cerca de lo que vosotros vivistéis. Enhorabuena, Fernando se lo merece.

Hola Itu! Ha sido muy emocionante leer tu relato del día en el SEK. Yo asistí al Campus. Entonces tendría unos 11 años. Recuerdo perfectamente lo que cuentas. Yo, junto con otros chicos, os observábamos jugando en la piscina mientras medíamos la longitud de vuestras zapatillas. Tengo una foto con Fernando de ese mismo día. Fue una semana inolvidable. Es imposible que tú te puedas acordar de mí, pero siempre que veías bromeabas con mi acento diciéndome "ozú qué calor"; recuerdo los entrenamientos por la mañana, los KOs que echábamos por las tardes. Os recuerdo a los dos, a Txetxu y a ti, cercanos, cariñosos, simpáticos...aunque el premio a la simpatía, para mi sorpresa, me lo dieron a mí.....en fin, una semana, como digo, que no olvidaré. Un abrazo fuerte, María José

Hola Itu, Yo estuve en el campus y ese día que relatas os mirábamos bromear en la piscina, mientras medíamos el tamaño de vuestras zapatillas. Sería muy difícil que te acordaras de mí, pero yo me acuerdo mucho de vosotros y de esa semana que pasamos. Era la cordobesa del campus; tú siempre te reías de mi acento y me decías "ozú qué calor". En realidad, tengo muchos recuerdos: los entrenamientos por la mañana, los K.Os que nos echábamos por la tarde, etc. Tengo una foto con Fernando Martín de ese día. Entonces era muy pequeña (11 años creo) y su altura me parecía impresionante; igual me lo parecería ahora a pesar de mi 1'82. En fin, ha sido muy emocionante encontrar tu relato de ese día en tu blog. Un abrazo. María José

Itu, acabo de comprobar como la gente rencorosa no perdona ni 20 años después, he leído el homenaje a Fernando Martín en el Mundo Deportivo, el pseudoperiodista que firma la noticia ha tenido los bemoles de no poner ninguna foto con la camiseta del Real Madrid.6 fotos en la galería, 4 Estudiantes, 1 Blazers y 1 España.Tanta fobia le tienen al Madrid? sinceramente no lo puedo comprender, seguro que este analfabeto-periodista, si fuese consejero de cultura no dudaría en manipular los libros de historia para ponerla a su antojo y conveniencia.Siento vergüenza ajena y me gustaría que comentaras el hecho públicamente.

A mi nunca se me olvidran las noches que de vez en cuando pasaba en un cafe que se llama Café Belén. El local cuando entrabas tenia un salón con mesas pero al fondo habia un pequeño alto al final de cuatro escalones una mesa de marmol debajo de un espejo, era el sitio más amplio de aquel café. Allí y siempre entre semana cuando menos gente había se sentaban tres tíos altos que tomaban coca colas, hablaban se reian y lo pasaban bien. Aunque eran conocidos nadie de los que pasabamos también la noche, era la epoca de la movida madrileña, en aquel bar los veiamos, los respetabamos, ellos estaban tranquilos y cuando se marchaban,siempre sobre las doce y media o la una, decían en alto:adios buenas y los pocos que estabamos alli les devolviamos el adios y cuando la puerta de la calle se había cerrado nos deciamos: Jo que gente mas maja son estos Fernando Martin su hermano Antonio y el Palomero el mismo que luego le gritabamos en el pabellón: Itu Itu....Itu Itu.Como os decía aunque han pasado un montón de años yo nunca lo olvido y cuando llega esta fecha, para mi maldita, siempre recuerdo aquellos días.

Joe, que crack estás hecho, me lo he pasado de la leche leyéndote, estaba yo aquí con el portatil con una sonrisa de oreja a oreja cuando ha entrado mi mujer y me dice "¿y tú de qué te estás riendo?", le he explicado que estaba viendo quién era Fernando Martín escrito Itu , un tío muy salao (y un jugador del copón).Bien escrito, la próxima escribe más....que se hasce muy corto.Alberto.

Itu, año 1984, entrenos en las instalaciones de La Caixa en Barcelona, con aire acondicionado. Fer, trabajando con Paco Binaburo su espalda. Cada sesión de entrnamiento lo mismo, Paco pegado a su espalda. Yo tuve que entrnar con vosotros despues de un accidentado torneo en Italia. Fer, se levanta y a correr. Llegas tu y "... oye no os importaria correr para el otro sentido de la pista..." Tenia el balón Epi y Fer soltaba "... dejarle tirar dejarle, que ese falla..." y al siguiente ataque Epi decia lo mismo de Fer. Unas risas, pero la intensidad de aquel equipo y la ilusión por entrenar no lo he visto nunca a ningún equipo, y laas ganas de Fernando Martín menos. Fer, siempre te llevo dentro mio.

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Sobre el blog

El palomerismo es toda una filosofía de vida que se basa, como la termodinámica, en tres principios. El de la eficiencia: “Mínimo esfuerzo, máximo rendimiento”. El del aprovechamiento. “Si alguien quiere hacer tu trabajo, hacerte un regalo o invitarte a comer, dejale”. Y el de la duda: “Desconfía de los que no dudan. La certeza es el principio de la tiranía”. A partir de ahí, a divertirse, que la seriedad es algo que ahora mismo, no nos podemos permitir.

Sobre el autor

Juanma López Iturriaga

Básicamente me considero un impostor. Engañé durante 14 años haciendo creer que era un buen jugador de baloncesto y llevo más de 30 años logrando que este periódico piense que merece la pena que escriba sobre lo que me dé la gana. Canales de televisión, emisoras de radio y publicaciones varias se cuentan entre mis víctimas, he logrado convencer a muchos lectores para que comprasen mis libros y a un montón de empresas que me llaman para impartir conferencias. Sé que algún día me descubrirán, pero mientras tanto, ¡que siga la fiesta!

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