El Palomero

Padres

Por: EL PAÍS

28 ago 2011

La selección española de baloncesto vuela hoy hacia Lituana. Va cargada de ilusión ante el reto que se le presenta y la gran recompensa que se ofrece a los dos mejores, nada más y nada menos que unos Juegos Olímpicos. Pero no todo será excitación y esperanza, pues la mochila de uno de sus jugadores se cargó inesperadamente de tristeza y pena cuando el pasado miércoles falleció inesperadamente el padre de Felipe Reyes, de nombre Alfonso, como su otro hijo deportista. No hace falta imaginarse, te haya ocurrido o no, lo que una desgracia de este tipo significa, más si cabe si se produce de forma tan inesperada como prematura. Alfonso, como la mayoría de los padres de los jugadores de la selección, era una presencia habitual en los campeonatos. He podido hablar con varios de ellos a lo largo de los últimos años, Alfonso incluido, y en la mayoría detecté esa mezcla de satisfacción, orgullo y defensa a ultranza de lo suyo. Y también, por qué no decirlo, entendí alguno de los rasgos de personalidad de sus respectivos hijos.
Todos los fines de semana, en miles de campos deportivos, una legión de padres acompañan, animan, aplauden, pitan, chillan, defienden y también critican a miles de chavales y chavalas. Los hay de todo tipo, silenciosos y ruidosos, educados y maleducados, soñadores y realistas. Algunos simplemente apoyan la práctica del deportes de sus hijos, otros vuelcan sueños personales frustrados, incluso habrá quien vea en el posible éxito de su hijo una resolución de sus problemas económicos. Conozco ya más de un entrenador de equipos de edades tempranas que se han planteado si además de enseñar a los chicos/chicas deben también hacerlo con los padres, lo que me lleva a pensar que no todos resultan una influencia positiva y edificante. Pero en honor a Alfonso y otros muchísimos que seguro que lo fueron y lo son, quiero rescatar el capítulo que escribí en el libro dedicado a mi padre (los que lo hayáis leído estáis eximidos de repetición). Seguro que a más de uno le recordará situaciones vividas, pues mi padre no hizo más que lo que hacen muchos padres. Estar siempre ahí. Por eso cuando se van, el vacío es infinito e imposible de sustituir.
Capítulo 5. El fan número 1
Metido en el buceo entre recuerdos el calendario me da la excusa perfecta para hablar de la persona que desde que decidí dedicarme con cierta seriedad a jugar a baloncesto se convirtió en mi más ferviente, constante, inquebrantable, apasionado, sufriente, crítico, analítico e incondicional seguidor: Jose Antonio López Manzanos, alias Josechu el de Haro, alias Manzanos. Hoy, 19 de Marzo de 2010, día del padre, me parece la jornada ideal para convertir en palabras unas cuantas escenas que se mantienen prácticamente inalterables en mi cabeza a pesar del tiempo transcurrido.
La primera data de aquellos primeros años de relación con el baloncesto. Supongo que sería sábado o domingo por la mañana, en uno de esos campos de dios por lo que jugábamos. Descubierto, por supuesto, pues eso de los pabellones sólo eran excepciones. El día era de perros. Frío, viento, lluvia, una delicia. Público, prácticamente inexistente. En una esquina, sólo, con su gabardina marrón claro, manos en los bolsillos, cabeza ligeramente inclinada hacia abajo para evitar que el agua le diese directamente en la cara, allí estaba mi padre, el jefe como le llamábamos entre los hermanos (cuando no estaba delante claro) bien empapado pero sin perderse nada de lo que estaba haciendo. Porque mi padre también contaba (ya sabéis de donde me venía esa manía). Contaba mis tiros, mis puntos, mis rebotes, mis aciertos y fallos, lo contaba todo lo que hacía y dejaba de hacer. A mí no me hacía falta mirar el acta después del partido ya que mi partido se encontraba íntegramente en la cabeza de mi padre.
La segunda ya es en Madrid. Pabellón de la Ciudad Deportiva. Todavía no se había producido el boom del baloncesto y salvo la Copa de Europa, el Torneo de Navidad y las visitas de Barcelona, Joventut y Estudiantes, las gradas solían mostrar más cemento que otra cosa. Enfrente del banquillo del Madrid te dabas con la zona noble, en donde se encontraba el palco, se colocaba Héctor Quiroga para narrar los partidos y los asientos eran individuales. A ambos lados, tenías a la vista una única grada que daba la vuelta a todo el pabellón y en donde lo mismo entraban ocho que ochenta, pues allí no existían los privilegios individuales. En una de esas curvas frontales a nuestro banquillo, la de la derecha y en su zona baja se solía sentar mi padre, a veces solo, a veces con mis hermanos, que me animaban en voz alta con los clásico ¡Vamos Juanma!, ¡Biennnn! ¡Uyyyy! ¡Lolo saca ya a Juanma!, y cosas así. Mi padre no decía nada. Mi padre contaba.
La siguiente imagen es imaginaria pues no la ví pero la supuse. La primera vez que fui titular con el Real Madrid en un partido importante fue al final de mi segunda temporada, la 77-78. RM-Joventut, semifinal de Copa de 1978. Ganamos 132-109 en la prórroga, con 54 puntos de Brabender y en donde el yugoslavo Slavnic, tan genial base como proclive a los cortocircuitos le dió una bofetada a un árbitro. Nos clasificamos para la final (no valió para mucho pues una semana después perderíamos con el Barcelona en Zaragoza) y yo cumplí la tarea con suficiente acierto (15 puntos, dos ases) como para que el entrenador Lolo Sáinz, no se arrepintiese y a partir de ahí ocupar un puesto en el quinteto titular durante unos cuantos años. Lo que Lolo no supo nunca es la historia de la noche anterior. Esto, vaya por delante, es algo de lo que tampoco estoy especialmente orgulloso pero tampoco voy a escribir un libro de 250 páginas sin explicar alguna metedura de pata. Tenía 19 años y unos amigos un poco golfos. No, no voy a empezar echándoles la culpa a ellos. Éramos deportistas, manejábamos cuatro duros, teníamos las hormonas disparadas, estábamos seguros de poder con todo y mostrábamos cierta inclinación hacia el disfrute de una noche madrileña que empezaba a subir la temperatura hasta la ebullición en la que entró en los primeros años 80. Del grupo que nos juntamos aquella noche, yo era el único que tenía que cumplir al día siguiente, pero en lugar de retirarme al calor del hogar después del último entrenamiento, decidí acompañarles a tomar unas cañas. “Un par de ellas y para casa”, supongo que pensaría para tranquilizar mi conciencia. De ahí evolucioné a “de las doce no pasa” para terminar entrando en el portal más o menos a las cinco de la mañana. Vivíamos en un piso de la calle General Perón que contaba con dos entradas, la principal y la llamada de servicio. Cuando estaba a punto de meter la llave en la principal, observe por la mínima rendija inferior de la puerta que la luz del pequeño recibidor estaba encendida, cosa no habitual. Esto significaba que o bien se la habían dejado encendida o la que yo elegí rápidamente como más probable. Mi padre me estaba esperando. Dado que ni eran horas para una conversación de esas que comienza con un “¿de dónde vienes a estas horas”? ni tampoco yo entraba en la categoría de “valientes hijos que se enfrentan a sus padres” decidí que una retirada a tiempo era una victoria por lo que sigilosamente me dirigí hacia la otra puerta que daba a la cocina y me permitía llegar hasta mi habitación sin llamar ni mínimamente la atención. La alcancé sin mayores contratiempos y con algo de cargo de conciencia, pues si era verdad que mi padre me estaba esperando, el no avisarle que había llegado podía hacerle pasar la noche en blanco. Pero mi cobardía fue más grande que mi culpa y cuando me percaté que al día siguiente podía decir que había llegado a la una, que había entrado por la puerta de servicio (esta parte no hacía falta fingir, era verdad) y que ni se me había pasado por la cabeza que hubiese alguien de vigía, me quedé dormido confiando poder lidiar con su enfado a la mañana siguiente, como así ocurrió. Eso sí, caí en los brazos de Morfeo con la imagen que aún hoy no me cuesta nada visualizar, la de mi padre sentado en su sillón, mirando hacia la puerta, esperando a su en esa noche inconsciente hijo y como siempre contando. Esta vez ni puntos, ni rebotes, ni tiros libres. Sólo segundos, minutos, horas.

A los dos años de llegar a Madrid, mi familia se volvió a Bilbao, por lo que el seguimiento paterno pasó a ser más televisivo que otra cosa. Por ello para encontrar la última imagen de mi padre seguidor hay que avanzar 10 años, los que tardé entre su marcha de Madrid y mi casi obligada llegada a Bilbao para jugar los dos últimos años de mi carrera. Lo de obligada viene porque mi salida del Madrid fue más una patada en el culo que otra cosa. Pero eso es otra historia que llegará en su momento. La única razón por la que pude seguir jugando después de un varapalo semejante fue la posibilidad de hacerlo en mi ciudad de origen, lo que significaba que de nuevo iba a contar con el apoyo en vivo y en directo de mi familia, especialmente de mi padre. Lo primero que hice después de firmar el contrato fue solicitar cuatro abonos. Primera fila. En el mismísimo centro del campo a poco más de dos metros de la línea lateral. Tan cerca que cuando iba a sacar de banda por allí, hasta podía darles un beso sin ningún esfuerzo mayor que el de agacharme. En esa localidad pasó mi padre dos temporadas sin fallar prácticamente a ningún partido y todavía hoy, cuando voy a la Casilla, le veo sentado allí.
Al terminar mi contrato y con solo 31 años, tomé la decisión de retirarme. Lo hice en el mes de Abril, dos meses antes de terminar la temporada y por supuesto fue a mis padres a los primero que informé. Lo hice en Kortina, un caserío familiar cerca de Amurrio que se convertía en centro de reunión familiar los fines de semana. Un domingo, después de desayunar y todavía en la cocina, les comuniqué mi decisión. A mi madre le pareció bien, como todo lo que yo hacía. Mi padre he hizo dos preguntas. ¿Estás seguro? y ¿Cómo te vas a ganar la vida ahora? A lo primero contesté que sí. A lo segundo que no sabía. Fue respetuoso con mi voluntad y hasta igual llegó a decir que le parecía bien. Pero detecté algo en sus ojos que tardé en descodificar. Luego lo comprendí. Era pura y simple tristeza. En aquel Abril de 1990, mi padre tenía 63 años y estaba recién jubilado. De la misma forma que con mi retirada cerraba una época de mi vida, estaba también concluyendo con una de la suya. La diferencia es que a mí me quedaban un montón por delante y a mi padre muchas menos y desde luego infinitamente menos emocionantes que esta. Ahora entiendo sus ojos, su mirada, su pena. Durante veinte años el había vivido mi carrera como suya, de cerca y de lejos, nervioso ante los grandes partidos, alegre en la victoria y triste en la derrota. Y sobre todo, en las duras y en las maduras, tremendamente orgulloso de mí. No me lo dijo mucho, como yo tampoco le reconocí en vida lo mucho que le quise, pero creo que de alguna forma los dos lo sabíamos.
Sigo viendo a mi padre empapado en aquel campo, sentado en aquella grada semidesierta del Pabellón de la Ciudad deportiva, esperándome en el salón de casa a las cinco de la mañana, en otra grada de otro campo muy distinto, el de la Casilla, en una cocina de un caserío recibiendo con disimulo una noticia que le entristecía y sobre todo sigo viéndole al volante de su coche. El que fuese en cada momento. El 4 Latas, 1.500, el Chrysler, da igual. Tan fuerte es esta asociación que cuando murió en 1994, a la temprana edad de 69 años, le dedique, con mi corazón roto en mil pedazos, este artículo.
El coche de papá
Mi padre era un tipo fantástico y tenía un coche casi tan entrañable como él. Cuando la vida, siempre a traición, te ofrece uno de sus peores tragos, como es la pérdida de tu referencia vital, el coche de papá pasa a ocupar un lugar privilegiado en el embotamiento de recuerdos que te invade, reconforta, desespera y atormenta. Primero fue un 4L, el famoso cuatro latas, donde nos hacinábamos como podíamos (siempre discutiendo) los seis hermanos ante la desesperación del progenitor. Crecimos gracias a la leche y a sus cuidados, y el coche de papá pasó a ser un milqui, cariñosa abreviatura para el Seat 1500. Aquello sí que era un coche, con su palanca de cambios saliendo del volante y su asiento delantero de una pieza. Entre mi madre y mi padre se ubicaban los elegidos, normalmente los dos pequeños, que alucinaban y se morían de orgullo al poder "conducir" junto a papá. El milqui pasó a mejor vida, llegó la democracia y había que modernizarse. Sin decírselo a nadie, mi padre decidió tirar la casa por la ventana y se compró un coche automático con una radio futurista que nunca llegó a sonar bien, puede que porque no fuese ésa su función. Nuestra admiración por papá y su coche tocó techo. Era cosa de magia el poder prescindir de la palanca de cambios, o así lo veíamos mientras nos explicaba todos los adelantos técnicos que poseía su nueva adquisición. Que si dirección asistida, que si programador de velocidad, que si aceleración de fórmula 1, etcétera. ¿Qué más se puede pedir a la vida que un padre volcado en nosotros y un coche para alardear en el colegio? Pasaron los años y la compenetración entre coche y conductor era cada vez más estrecha. Ambos aparentaban gozar de una salud a prueba de bomba, y así lo proclamaban con el inmaculado aspecto de sus "carrocerías". La noche anterior a su muerte di la última vuelta con papá y su coche. Se calaba, pese a haber pasado una revisión recientemente. En comunión con su máquina, como lo había estado hasta entonces, también mi padre debía presentarse al doctor, pues no acababa de encontrarse bien. Aparcó como todas las noches, le puso una barra de hierro por si acaso, y supongo que se despediría hasta el día siguiente, un día que nunca le llegó.
Mientras iba hacia el tanatorio crucé por delante del coche. Nos miramos y me pareció que, de los faros, unas lágrimas caían al suelo.

Han pasado más de dieciséis años y le sigo echando de menos
Buena semana a todos y mucha suerte a Felipe y a la selección.

Hay 67 Comentarios

Felicitarte por tu artículo, Itu. Me ha emocionado tu homenaje a tu padre. Gracias

Hola mi nombre es Cristina soy de Tenerife y jugue al Baloncesto durante muchos y años y consegui exitos como tu y como escribes en tu libro momento buenos y menos buenos,felicidades por esos momentos de alegria, ilusion, tristeza q nos das hecho llegar.Disfrutamos de ti como jugador y ahora como persona.Felicidades por habernos dejado entrar en tu familia y en tu vida deportiva.Saludos Cristina

Por cierto, alguien debería decirle dos cosas a Mel Otero.1. Que son patéticos sus intentos de ligar con Carlota Reig.2. Que las posibilidades de conseguirlo son inferiores al 0%

También es verdad, también es verdad...Pero (aun asi) mantengo el pronóstico.Campeones.A pesar de Scariolo.(eso sí)

#José Ramón, en 2009 nadie se jugaba el pase a unos JJOO, y los equipos no estaban tan fuertes como este año. Las plantillas de alguinos equipos han mejorado ostensiblemente respecto a las de entonces.

Solo con Pau, Marc, Ibaka y Navarro nos da para llegar a la final.En el 2009 salimos campeones a pesar de Scariolo.Este año ocurrirá (probablemente) lo mismo.

Joe Ups: eso es lo que duele, el que, como ya habíamos avisado varios en este blog, hoy estemos como hace un año.

Es que Scariolo tiene una fijación con Llull que no es normal. Se jugó aquella famosa entrada que provocó los comentarios de Marc Gasol. Bueno vale, una vez vale. Ahora pone a Rudy de tres para que este tío venga, porque otra explicación no la encuentro. Hoy ha jugado un montón de minutos sin hacer absolutamente nada de nada. ¿De verdad es necesario que juegue tanto? Nos cargamos a uno de los mejores escoltas de Europa (Rudy), simplemente para que juegue Llull: es demencial. Si quieres un tres bajo tienes a San Emeterio, un tres normal con Carlos Suárez y un tres alto con Claver. Rudy es un dos lo quiera ver o no. Por cierto, ¿podrían de una vez hacer alguna jugada para que el tres pueda atacar? Esto es labor de entrenador: dársela a los buenos, ya sea Gasol ya sea Navarro, ya se decírselo yo, porque eso es obvio, pero preparar jugadas para sorprender siendo el tres el que la juegue pues es su puñetero trabajo.En fin, como todos ponemos aquí, un desastre absoluto.

Itu, para cuando vas a dedicar un post a Scariolo del estilo de los que le cascas a Mou????Tanto tiempo hablando del 13, cuando la preocupación es que hay más allá de Gasolx2 + Navarro?Para cuando Scariolo se marche se ha cargado la selección actual y la de las próximas 2 generaciones a los que habrá dejado psicologicamente machacados (Suarez, Claver,....)Este tio es peor que Clemente, de hecho seguro que el amigo Javi, ponía a Ibaka a dar patapums pa'rriba y no lo hacía peor que el estratega de la gomina

Hoy no empezaba el europeo.Hoy se jugaba el siguiente partido después de que Teodosic, nos cosiera con un triple, y nos bajara del Olimpo de los ganadores de los mundiales.Hoy Scariolo tenía que convencernos de porque no ha presentado la dimisión en este último año.Hoy Sáez tenía que haber puesto todos los medios a su alcance, para justificar el no haber entregado la cabeza de Scariolo.Hoy las estrellas españolas que se quieren abrir paso en la NBA, y algunas pactan sueldos millonarios con equipos de la ACB, tenían que justificar toda su valía.Hoy todos lo que no han sido descartados por Scariolo tenían que demostrar que los demás estaban equivocados.Hoy terminaban los ensayos.Pues no.Hoy nos han vuelto a sacar los colores, Hoy estamos como el año pasado.

Para todos,Os he leído en vuestros comentarios anteriores sobre la falta de un 3 que nos de seguridad defensiva antes lo que nos viene encima..Y tenéis toda la razón visto lo visto hoy.Lo veo bastante mal para ir a los JJOO directamente. Creo que nos vemos en el Pre-olímpico.

Tiene razón jose_pucela en lo de Navarro.Lo iba a incluir, pero al final opté por un texto más "condensado"

Saludos! Vamos al lío.No he visto el partido (estaba currando) pero si que tenía los comentarios puestos, y como bien estaís diciendo todos y siendo coherentes con lo que hemos estado diciendo todo el verano:1. Llull no debería estar en la selección... Es muy bueno pero es bastante peor que Navarro y Rudy como 2; no es base real madrid, y ya de 3 es una puta risa, con perdon...2. Calde, deprimido; Rudy con alergía ¿? a la ropa nueva; Claver desubicado; Ricky en su linea del ultimo año, IBaka y Marc infrautilizados...3. Viendo las estadísticas: Si para ganar a Polonia Pau y Navarro 30 minutos, para ganar a Serbia por ejemplo ¿cuánto van a jugar?. 47 puntos de Polonia en la segunda mitad; "7" asistencias de Kelati, del alero de Polonia, al que no recordaba yo en unicaja provocando el desastre que ha hecho. Vamos que es un "don nadie". pero estamos igual que el año pasado, los "3" europeos de mas de 2 metros destrozandonos.4. Si no es por Pau y Navarro, perdemos.5. Caos del entrenador en las rotaciones. Tan díficil es:Tres bases, dos escoltas (Navarro y Rudy), un alero nato (Suárez), un alero que puede ser escolta (SanM), un alero que puede ser 4 (Claver), 2 cuatros (Felipe, Pau), dos 5 (Marc e Ibaka), pero claro si yo fuera el seleccionador LLull no estaría aquí.6. Caos en el juego ofensivo.7. El bajon y el parcial polaco, viene con la segunda unidad, con la gente que no ha jugado junta en toda la preparacion (otro año mas deficiente) y desubicada; y sobretodo sin un anotador nato. Rudy tendria que ser el escolta con esta segunda unidad, y siempre que este Ricky, que juegue Rudy. E Itu, al final de la retransmision, comentabas esto mismo.Por todo lo anterior, lamentable. No se ha temido por el resultado, pero asi no se va a ganar. O cambian mucho las cosas o nos vemos en el preolimpico, y gracias. Y aunque mejoren:Scariolo dimision. Saez dimision (por no cesar al primero)pd.: Berzing, alero aleman de 21 añitos, es una copia de Detlef Schrempf 2.0. Mide 2'09 el angelito, para que Rudy juegue de 3.

Después de lo visto este mediodía me reafirmo en lo que expresé en un anterior comentario: ¿Sabe realmente Scariolo cómo se dirige un partido desde el banquillo?, ¿sabe, de verdad, cuáles son lo cambios más adecuados? Me entran muchas dudas sobre su trabajo futuro.En lo que sí ha acertado ha sido en elegir a Sada pues, con Calde, tengo la sensación de que se le ha olvidado jugar a baloncesto, está falto de ideas, lento y sin un tiro seguro.Itu, danos ánimos con explicaciones que nos hagan creer en un futuro optimista.....

Precioso, Juanma.

Hombre, si ahora la culpa la va a tener Llull, como siempre. Fantástico partido en general de la selección, y de algunas estrellas (y estrellita(s) castro).Para recordar, los mejores momentos de Ricky-taun. Lamentable liga, lamentable gira de preparación, y aquí ha demostrado que va a por MVP del torneo. Sus mejores momentos, su gran asistencia que pega detrás del tablero, su triple desde la esquina que ha caído en Kaunas, y sus entradas a canasta con más miedo que Carrascuca. La verdad es que tenía razón un forero, que da espectáculo. Verlo es ya un espectáculo. Igual había que haber traído también a Sergio Rodríguez, a dar otro "espectáculo", que no desentonaría, y por lo menos nos echábamos unas risas....

Lo hemos dicho todos y es publico y notorio. Llull no tiene sitio en la selección. Ni es un 1, ni mejora nuestros 2 y mucho menos como se ha comprobado puede hacer de 3. Saludos,P.D.: Lo de Calderón muy preocupante. El mejor base Sada.Se defiende mejor en cualquier pachanga.

Las rotaciones de Scariolo simplemente calamitosas. ¡Claver jugando de 3!. El chaval no tiene la culpa. Llull espantoso, Calderón perdido. Entre los 3 bases... 0 puntos. La defensa, incluyendo al inmenso Pau, de risa. Reyes e Ibaka desconocidos. Empieza la Navarro-dependencia. Ya echo de menos a Mirotic (y a Josep Franch).

Partido raro de cojones, pero chulo. Lo que ha hecho Navarro es meritorio. Teneis a los ojeadores así [;)][;)][;)][;)][;)][;)][;)]

Lo del TRES es de traca.Scariolo Dimisión!!!!y eso que era Kelati...

Primer partido, primer revolcon... Ya se que habia poco pùblico, que la hora era un poco rara, que nos cuesta coger el "tranquillo" a los campeonatos; pero lo que he visto no me deja tranquilo.Y,tal y como comenta Jack, con el tema del 3, "la primera en la frente"...

Coincido PLENAMENTE con las tres obviedades baloncestísticas de Jose Ramón. Se te ha olvidado una:4-Navarro es otro crack.

Llull intentando pasarse el balón entre las piernas en medio campo y presionado...Canasta de Polonia!Pero mira que es atrevido...y todo para acabar con CERO puntos, CERO rebotes, CERO asistencias y -6 de valoración.Por otro lado Kelati, el 3 de Polonia nos hace un traje...Pues parece que alguien se ha equivocado no haciéndole un poquito de caso a los comentarios que hemos estado dejando todo el verano en el blog del PalomeroGasol nos asista.

Dos apuntes televisivos:1. Mel otero se equivoca SIEMPRE al decir el resultado.Es sorprendente.(y meritorio)2. Se oye en directo el silbato de los árbitros y luego se vuelve a oir con la imagen, ya que va unos segundos en diferido.(es molesto)Y tres obviedades baloncestísticas:1. Pau es muy bueno.2. Llull es muy malo.3. Scariolo es un desastre.

Como trabajo en casa y no tengo a nadie cerca, me he pasado un buen rato llorando al recordar a mi padre.Gracías.PD: Iniesta y tu sois dos deportistas de la misma talla ( humana, claro)

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Sobre el blog

El palomerismo es toda una filosofía de vida que se basa, como la termodinámica, en tres principios. El de la eficiencia: “Mínimo esfuerzo, máximo rendimiento”. El del aprovechamiento. “Si alguien quiere hacer tu trabajo, hacerte un regalo o invitarte a comer, dejale”. Y el de la duda: “Desconfía de los que no dudan. La certeza es el principio de la tiranía”. A partir de ahí, a divertirse, que la seriedad es algo que ahora mismo, no nos podemos permitir.

Sobre el autor

Juanma López Iturriaga

Básicamente me considero un impostor. Engañé durante 14 años haciendo creer que era un buen jugador de baloncesto y llevo más de 30 años logrando que este periódico piense que merece la pena que escriba sobre lo que me dé la gana. Canales de televisión, emisoras de radio y publicaciones varias se cuentan entre mis víctimas, he logrado convencer a muchos lectores para que comprasen mis libros y a un montón de empresas que me llaman para impartir conferencias. Sé que algún día me descubrirán, pero mientras tanto, ¡que siga la fiesta!

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