El Palomero

Manel

Por: Juanma Iturriaga

18 jun 2013

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Hay una frase muy típica y tópica cuando alguien se muere y que sale casi sin querer. Descanse en paz, solemos decir muchas veces, algunas de ellas como muletilla inconsciente que ayuda a pasar el trago de no saber qué decir. Cuando me llamó mi compañero Arsenio para notificarme que Manel Comas había fallecido, lo primero que me vino a la cabeza fue precisamente esa frase. Pero no fue un resorte ni mucho menos, sino la convicción de que a Manel se le había terminado un ultimo cuarto de partido donde el descanso y la paz a la que se refiere la sentencia de marras habían encontrado poco resquicio. 

Yo no era amigo de Manel. Ni nunca fue mi entrenador, lo cual igual fue una suerte, pues como hablamos en varias ocasiones, no sé si hubiésemos podido evitar más de un encontronazo. Antes de coincidir en la televisión, mis conversaciones con él nunca pasaron de unos cuantos minutos cuando nos encontrábamos por esos campos. En la tele, fueron poco más de 20 partidos los que comentamos al alimón. Quiero decir que mi conocimiento y opiniones sobre él son un poco de media y larga distancia. Eso sí, como el roce hace el cariño, tanto tiempo cruzándonos en ese universo baloncestístico al que ambos pertenecemos desde edad temprana hizo que nuestros encuentros siempre fuesen muy agradables, donde de una forma rápida pasábamos revista a los temas más candentes, nos lanzábamos las puyas que hiciesen falta y  por supuesto despellejábamos a algún personaje, que de todo había en esas charlas. Siempre tuve la sensación que lo mismo que a mí me gustaba encontrármelo, a él le ocurría lo mismo. Espero que fuese verdad. 

Manel Comas, y esto es un dato, no una opinión, ha sido un hombre importante en la historia del baloncesto español. Sólo hace falta repasar su curriculum para darse cuenta que en cualquier narración que se haga sobre nuestro baloncesto, tiene un puesto asegurado. 30 años, 12 equipos, más de 700 partidos, títulos de prestigio, prestigio de entrenador.  Pero además logró labrar un personaje, lo que está a alcance de pocos. Su nombre parecía decirlo todo sobre él. El sheriff es el que manda. El sheriff es el más valiente del pueblo. Al sheriff no se le engaña. El sheriff, como te portes mal, o te echa del pueblo o te mete en la cárcel. En definitiva, el sheriff es el sheriff. En un momento dado, los mandamases de una determinada ciudad podían ejercer su derecho a cambiar de sheriff, y entonces Manel cogía su caballo y se marchaba a su casa. Durante un tiempo era un sheriff sin pueblo, pero nunca dejaba de llevar la estrella puesta en sus colaboraciones periodísticas. Hasta que recibía otra llamada que lo reclamaba, hacía el petate y aterrizaba en otra ciudad que pacificar.  

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Por lo que cuenta jugadores que lo tuvieron como entrenador, era más o menos como pensábamos aquellos que no nos tuvo a su cargo. Un tipo directo, volcánico a veces, racial y nada amigo de las componendas. En la comunicación entre su cerebro y su lengua había poca intermediación, para lo bueno y para lo menos bueno. Pero con él no tenías duda de lo que pensaba, pues te lo decía, aunque fuese a bocajarro. Creo que finalmente esto el jugador lo agradece, pues siempre sabe a qué atenerse y qué terrenos pisa. De ahí seguramente el cariño que en general le profesaban sus exjugadores. Otro dato más, difícilmente refutable, es que este cariño era extensible a los aficionados. En los últimos meses mil y una veces gente de casi todos los campos de España me han dado recuerdos para él, se han preocupado por su estado, me han pedido que le traslade sus deseos de recuperación. 

Era un gran conversador, con opiniones casi siempre tajantes, de sheriff, y con la memoria suficiente como para poderte pasar con él buenos ratos recordando partidos, canastas, triunfos, derrotas, broncas con árbitros, peleas con jugadores o directivos. A mí me gustaba confrontar las versiones de los partidos que disputamos uno contra el otro. Poder conocer la misma historia desde dos puntos de vista diferentes siempre la enriquece. 

Como sheriff se enfrentó a su enfermedad, mirándola siempre a la cara. Me impresionó mucho cuando una tarde le pregunté sobre el miedo que puede producir una enfermedad que te puede llevar por delante, como así ha sido finalmente. "¿Miedo? Juanma, a mí lo peor que te puede pasar en la vida ya me ha pasado". Se refería a la muerte en accidente, hace 10 años, de su hijo de 25. Escucharlo me produjo una doble sensación. Por un lado, admiré su valentía. Por otro, una enorme tristeza al comprobar que hay cosas que no se superan nunca, dolores enormes que no te abandonan.

Hace unas semanas nos despertamos un mañana con una noticia que nos dejó anonadados. A Manel Comas se le acusaba de algo realmente repugnante, difícil de entender no ya en él, sino en cualquier ser humano. Según el auto, en esta ocasión el sheriff no era el bueno en esta película. Otro dato evidente a sumar: A Manel, a su historia, le acompañará siempre esta último acto. Basta con leer las notas de prensa sobre su muerte y comprobar que en el 100% se hacía referencia a la acusación. Y esto no cambiará nunca, sea cual sea el veredicto final, si es que alguna vez se llega a producirse. Y tampoco hay que ser un lumbreras para suponer que si es que le quedaban fuerzas para seguir luchando, estas le abandonaron al hacerse público el escabroso asunto. 

Como aunque no pongo la mano en el fuego ni por mí mismo, creo en la presunción de inocencia mientras no se demuestre lo contrario, para mí Manel seguirá siendo al que miraba de reojo en el banquillo rival siempre a punto de cogerse un cabreo con alguien y con algo. El que le ví por la tele ganar una copa Korac con un imposible tiro de un tal Galvin, otro bigote ilustre. Al que amargué una semifinal de la Copa del Rey en Barcelona, cuando dirigía al Cai y remontamos milagrosamente 11 puntos en poco menos de un minuto. El que me gustaba escuchar en rueda de prensa, pues siempre dejaba alguna perla. El que formó una pareja inclasificable con Romay en televisión, siempre rozando las discusiones tipo Los Roper. El que llegaba a San Cugat con el pelo rapado y con el que pasé un par de horas dominicales durante 4 meses. El que he echado de menos desde que abandonó por segunda vez el puesto de comentarista para poder ahorrar fuerzas que necesitaba para otro partido.

Para otros ángulos y opiniones de la persona y el personaje están su familia, sus amigos, los jugadores a los que entrenó, los directivos que le contrataron o la justicia que ahora parece tener cuentas pendientes con él. Pero ese es el Manel Comas que yo conocí y del que puedo y quiero dar fe. Mi relación nunca fue muy de cerca, pero si suficiente como para que desee de todo corazon y con todo mi cariño que finalmente pueda descansar en paz.  

 

Hay 16 Comentarios

Creo que el comentario del Palomero sobre un personaje que no deja de tener sus sombras es cuando menos mesurado.


Por mi parte, y esperando que haya disfrutado de la vida todo lo que haya podido y sin desearle ningún tipo de mal, no puedo sino recordar el dicho, se supone que gitano, de "Quiera Dios que todos te alaben".


Por mi parte, no lo voy a alabar más allá de lo dicho, pues no puedo comulgar en exceso con alguien que hablaba demasiado de "castigar". Prefiero a a aquellos que hablan de aprovechar las ocasiones que se presentan en un partido. No me van los castigadores.


Otra cosa con la habrá quien esté de acuerdo y quien no es con el hecho de que para mí Comas es uno de los precursores de ciertos "gestores de baloncesto" (o deportivos en general) que mezclaron demasiado pronto y quizá de forma no demasiado clara los intereses económicos personales con el oficio de entrenador, que así pasó a "manager", "representante de jugadores" y "vendedor de grandes proyectos".


En eso se metió, yo diría, Manel, y gracias a ello entre otras cosas desaparecieron clubs históricos como el Granollers o el primer CAI. Por ejemplo, este último acabó pagando una millonada porque uno de los fichajes estrella de Comas, de mediocre resultado, jugara su última temporada de contrato en otro equipo, y asumió unas deudas colosales que llevaron a su desaparición no mucho después, entre ellas el coste de su despido tras sentencia en Magistratura.


Y, ya que estamos, tampoco puedo estar de acuerdo con la forma en que Comas "cuidó su curriculum", si es cierto que entre las condiciones de su fichaje por el CAI estuvo que tenía que ser él quien dirigiera una final de Recopa a la que se había llegado de la mano de Lanny van Emman, despedido justamente antes de dirigirla. Por cierto, se perdió.


Pero lo que me resultó más difícil de digerir fue que, unos cuantos años después, Comas apareciera por Zaragoza dando charlas en las que decía que la ciudad necesitaba un nuevo equipo de baloncesto ACB.

Bonito homenaje Itu, mesurado y de corazon. Un saludo y que Manel consiga descansar en paz

Buen homenaje de Itu. Yo no puedo ni debo pronunciarme sobre lo personal porque ni le conocí, ni tampoco se le ha podido juzgar todavía por lo que se le acusa ya que todo el mundo tiene derecho a la presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario (aunque acusaciones de este tipo ya vienen aparejadas con la condena social previa, se sea inocente no). Pero como personaje del baloncesto puedo decir que tengo mi simpatía por él porque, aunque tuviera cierta imagen de borde y antipático, es un clásico del baloncesto español desde los 80.
Descanse en paz, y que sea lo que tenga que ser después

Pues después de la final se me vino a la memoria una serie de apreciaciones que hicimos Jaime y yo (no me acuerdo en que post)en el que él decía que por renovar a Felipe por más dinero no se pudo(o quiso) retener a Tomic,y yo decía que prefiero darle el dinero a jugadores como Felipe que a jugadores del perfil de Ante,ya que a la larga Felipón rinde más.
Él opinaba lo contrario,y yo creo que después de esta final(en la que Ante ha estado discreto)me corroboro más en mi opinión pasada.
A Felipe llevan echandole del equipo 4 años,se ve que la gente se aburre de los mismo jugadores temporada tras temporada...

Una descripción muy correcta y valiente. No todo el mundo hablaría de la acusación de abuso. A mi Manel me pareció siempre rocoso. Duro, tajante, simple pero efectivo. Alguien con el que puedes confiar que sea estable. Pero no sabía que estaba tan mal, por eso me entristece más su pérdida. Descanse en paz y recordémosle disfrutando del baloncesto. Aunque gane Miami... ;D

Yo comparto la frustracion de Kilgore con eso de que hay seres superiores, de hecho en este periódico se habla en los titulares de 'la estrella' y ' el astro', es decir no es un humano como nosotros, estará exento de cumplir la ley.
Y mientras equipos de baloncesto que juegan la temporada sabiendo que no pueden ascender porque no hay dinero, otros que mandan a los niños de la cantera a casita (o hacer botellón en el parque) por no hablar de los que desparecen.
Por lo menos esta final aunque no me ha gustado el juego, si ha tenido emoción, y audiencia. A ver si algún patrocinador más se anima.

Joe, yo no soy de ninguno aunque prefería que ganara el Barça, y el regusto que me quedó es que fue una final pobre en cuanto a baloncesto, fueron partidos muy emocionantes pero ninguno de los dos equipos demostró la calidad que se les supone

Cuando Itu cuelgue el post del último partido de la final, me extenderé más, pero como aficionado del Madrid, a pesar de la victoria, me he quedado con un regusto amargo en la boca. Y sospecho, que mucho aficionado del Barsa, le habrá pasado justo lo contrario...

¿Me equivoco?

Y otra cosa radicalmente distinta. El grado de idiocia y aborregamiento de la gente de este país está llegando a niveles alarmantes. Decía el otro día Elvira Lindo que si se pillara a algún cómico defraudando a Hacienda, se organizaría un pira para quemarlo vivo por chorizo y encima subvencionado. Como el pillado ha sido un futbolista (hoy en día EL futbolista), aquí no se mueve ni Dios. Al menos la mitad de la población profesa la religión que abandera la camiseta que viste el presunto, y la otra mitad no pía, no se vaya a levantar alguna gallina que no convenga. Y eso que el fraude investigado es millonario en euros.
Claro que no se de que me extraño, el otro día vi con estos ojitos, al amigo Laporta (sí, el condenado a pagar por falsear las cuentas del Barça) entrevistado en TVE (Estudio Estadio), postulándose para volver. Supongo que porque su aventura política terminó abruptamente, y de algo hay que vivir, y sobre todo figurar. Y yo no daba crédito a lo que veía. Debo ser un anormal.

Pues sí, ese señor calvo, de Vitoria que cogió a un equipo destruido hace dos años y ha ganado 3 títulos con él desde entonces y disputado otras finales (alguna que no se olía desde hace mucho, estuvo imperial en la entrevista de ayer. Elogió al rival vencido, no se colgó ninguna medalla, reconoció el mérito del grupo y se emocionó recordando a su amigo muerto.
Hoy el presidente, durante las celebraciones, le ha exigido más. Le ha recordado que el club vive persiguiendo la excelencia y que espera más títulos. y tiene razón, y él lo entiende y lo acepta. La lástima es que con otros se conformara con semifinales.

Y el minuto de silencio de ayer fue estremecedor. Yo estuve en el Palacio de los Deportes y me emocionó el respeto que demostró la afición. En un segundo se pasó de un ambiente en ebullición, propio de una final, al silencio absoluto. Chapeau!
DEP Sheriff Comas

Gran gesto de Laso al recordarle en la celebración.DEP

Para mi este es uno de los mejores posts desde hace un tiempo. Honesto y sensible, sin presumir de ser su mejor amigo como están haciendo otros, y desde la compasión mostrando las dos caras de la persona.

Brasil, manifestaciones populares y fútbol: hay cosas que te ayudan a vivir.
http://blogs.estadao.com.br/500copa/hay-cosas-que-te-ayudan-a-vivir/

Efectivamente poco que añadir, descanse en paz. Maldito cáncer.

Sin palabras me has dejado. Así que sólo puedo decir: "Descanse en Paz"

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Sobre el blog

El palomerismo es toda una filosofía de vida que se basa, como la termodinámica, en tres principios. El de la eficiencia: “Mínimo esfuerzo, máximo rendimiento”. El del aprovechamiento. “Si alguien quiere hacer tu trabajo, hacerte un regalo o invitarte a comer, dejale”. Y el de la duda: “Desconfía de los que no dudan. La certeza es el principio de la tiranía”. A partir de ahí, a divertirse, que la seriedad es algo que ahora mismo, no nos podemos permitir.

Sobre el autor

Juanma López Iturriaga

Básicamente me considero un impostor. Engañé durante 14 años haciendo creer que era un buen jugador de baloncesto y llevo más de 30 años logrando que este periódico piense que merece la pena que escriba sobre lo que me dé la gana. Canales de televisión, emisoras de radio y publicaciones varias se cuentan entre mis víctimas, he logrado convencer a muchos lectores para que comprasen mis libros y a un montón de empresas que me llaman para impartir conferencias. Sé que algún día me descubrirán, pero mientras tanto, ¡que siga la fiesta!

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