El Palomero

Tres despedidas

Por: Juanma Iturriaga

27 ene 2014

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En Moscú

Se despidió el Real Madrid de baloncesto de su extraordinaria racha. Algún día tenía que llegar y dejar de contar victorias tuvo mayor impacto de puertas para fuera que dentro del equipo, sabedor, como cualquier deportista, que una exitosa secuencia no puede durar eternamente. En Rusia y ante uno de los equipos más poderosos del continente y firme candidato a la Euroliga, el Madrid dio por concluida una travesía espectacular y  publicitariamente impagable en el momento justo. Sin grandes consecuencias clasificatorias y también en un momento de la temporada crucial, por lo que queda anulada una posible bajada de tensión después de la gesta. Cada partido de la Euroliga vale ya su peso en oro y la semana que viene llega la Copa del Rey, título más de prestigio que importancia, pero título al fin y al cabo. Es hora de hablar de baloncesto, de cómo evitar apagones como el que sufrió durante el primer cuarto en Moscú, de ese Maccabi líder de grupo o de afrontar la Copa cargando con la vitola de favorito indiscutible. Como ya expliqué en otro post, la racha tuvo su momento pero, por poner un ejemplo, haber llegado a Málaga a cero en el marcador de derrotas hubiese añadido elementos de distracción o desenfoque que ningún equipo desea.  Tirando de frases tópicas, “fue bonito mientras duró y a otra cosa mariposa”. Y siempre nos quedará el haber disfrutado de fantásticos partidos como este Real Madrid-Efes, una de las 31 victorias. 

 

 

En Barcelona

Se despidió Sandro Rosell, ya expresidente del Barcelona y se montó una buena, como no podía ser de otra forma. De entrada y en un país donde no dimite nadie, hay que reconocerle el valor de su decisión. No dar explicaciones convincentes más allá del “todo está bien”, ni admitir preguntas en su comparecencia no hace sino incrementar la sensación que había algo escondido debajo de la alfombra, parte de lo cual salió ya en la primera aparición del nuevo presidente Bertomeu. Sin desear mal a nadie, hay una cosa que me satisface mucho en este caso. El hecho que a partir de un socio, haya caído un presidente. A los dirigentes del Madrid y Barcelona se les llena la boca habitualmente proclamando que los socios son los dueños del club, aunque luego no haya razones fundadas para pensar que esto es así, pues suelen hacer lo que les viene en gana. Pues bien, este caso puede ser un aviso para navegantes y debe animar a aquellos que son socios de estos clubes a no pensar que sus iniciativas son inútiles ante el aparato del poder. Tampoco dejo de pensar lo mal que lo ha hecho Rosell para que un hecho habitual (la sospecha que en los traspasos, fichajes y demás, las cuentas no suelen estar claras y el trapicheo y la ocultación forman parte del modus operandi) haya sido él al primero que pillan. Por último, constatar la madurez de algunos equipos, capaces de vivir y sobrevivir mientras en los despachos se suceden las tormentas. Y es que si bien los resultados se cargan dirigentes, las crisis en zona de moquetas no siempre traen como consecuencia la zozobra deportiva. Ni mucho menos. 

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En Sidney

Se despidió (por ahora) Rafa Nadal de su 14º título de Grand Slam, y sus lágrimas nos dolieron a todos. Porque puedes aceptar que te venza un contrario, pero resulta mucho más doloroso en todos los sentidos que lo que te haga doblegar sea la traición de una espalda, un gemelo o una rodilla. Aun así, y por enésima vez, Rafa dio otra lección de grandeza. Primero al no optar por el camino fácil, que hubiese sido la retirada. Pero el respeto que tiene hacia su deporte y rivales hizo que se mantuviese en pista, jugando a ratos andando, sufriendo como sólo Nadal es capaz de sufrir. Luego por ser capaz de hacer dudar a un Wavrinka en estado de gracia, ganarle un set, recuperar un break en el cuarto y sólo rendirse cuando no podía dar un paso más. Y por último por su caballerosidad posterior, con el ganador y también por aceptar lo que muchos llamarían mala suerte y él llama deporte, donde se engloba la victoria, la derrota, el afán de superación, la constancia en el esfuerzo y también renuncias momentáneas de tu cuerpo, ese al que sometes a enormes presiones. Probablemente no hay peor momento que una final de Grand Slam para que te ocurra algo así, pero al interpretarlo como una circunstancia posible más, haces posible una recuperación anímica mucho más rápida que el pasarte lamentándote un mes. Grande Rafa en la victoria, enorme siempre en la derrota. 

 

 

14 tiros para la historia (II)

Por: Juanma Iturriaga

23 ene 2014

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Continuamos nuestra relación de lanzamientos históricos. Nos habíamos quedado en el famoso tapón de Vrankovic a Montero y reanudamos ese mismo año. 

1996. Murcia. TDK Manresa-Barcelona. Chichi Creus

La Copa del Rey de baloncesto tiene una fama excelente. Competición directa, drama eliminatorio, los mejores equipos y sus aficiones reunidos en una ciudad durante un fin de semana. Y sobre todo, y en comparación con la Liga, la posibilidad de producirse una sorpresa es mucho mayor. Mientras la liga estaba casi monopolizada por Real Madrid, Barcelona y en  alguna ocasión Joventut, en la Copa tuvieron su momento de gloria el CAI, Estudiantes, Taugres o Valencia. Una de las más sonoras bofetadas al favoritismo se produjo en la edición del 96. El primer milagro manresano (dos años después rizaron el rizo con el título de liga) llegó de la mano de su jugador más representativo, el eterno Chichi Creus con un triple desde la esquina que doblegó al Barcelona, destrozó pronósticos y enloqueció al pabellón murciano, que como mandan los cánones, estaba mayoritariamente con David antes que con Goliath.  Nunca tuvo mejores manos para decidir su destino los manresanos que el gran Chichi.

 

2005. Vitoria. Tau-Real Madrid. Alberto Herreros

El Buesa Arena era una fiesta. Y no era para menos. Despues de una espectacular serie final, el Tau estaba a 50 segundos de ganar la liga despues de que un tiro libre de Scola pusiese el 69-61 en el marcador. Ocho puntos con tan poco tiempo no podía tener otro desenlace. Siempre que te olvides que todo, o casi todo, puede pasar. Hasta lo impensable. E impensable era que Gelabale metiese un triple desde la esquina (38 segundos por jugar), que el Tau, en lugar de aguantar el balón, quisiese rematar antes de tiempo y Scola fallase debajo del aro (30 segundos) Hamilton metiese una entrada (20 segundos) el Tau perdiese el balón en el saque de fondo (17) lo que le obligó a hacer una falta para evitar el triple que terminó con dos tiros libres de Sonko de los que sólo metió el segundo (69-67, 14 segundos) y que a Splitter se le nublase la cabeza y volviese a perder el balón en el saque de fondo. Total, de título asegurado a un último ataque del Real Madrid con posibilidad de empatar o incluso ganar con un triple. Y llegó el momento Herreros. La carrera de Alberto, extraordinaria a nivel individual, estaba llena de sinsabores en cuestiones colectivas hasta el punto que su única liga ganada lo fue con él lesionado. Pero en un acto de cierta justicia para un jugador al que el palmarés no hacía honor a su talento, el balón le llegó en la esquina y con siete segundos clavó un triple para la historia que culminó una de las remontadas más extraordinarias que se han visto. Increible Hulk. Digo Herreros.

 

2006. Saitama, Japón. España-Argentina. Chapu Nocioni

La selección española de baloncesto, la actual, la de los Gasol, Navarro, Calderón, Rudy y compañía, atesoran un palmarés escalofriante. 2 oros europeos, 2 platas olímpicas y un sin fin de galardones colectivos e individuales. Pero como en todas las historias, hubo un principio que pudo no serlo y quien sabe que hubiese pasado si en lugar de lo que ocurrió, hubiese pasado otra cosa. Estamos en las semifinales del Mundial japonés. El día había comenzado de forma sorprendente, pues en la primera Grecia se había cargado a EEUU con Lebron James y otras superestrellas de la NBA, lo que ponía el sueño del oro más al alcance que nunca y la batalla del bronce, en caso de derrota, una empresa infinitamente complicada. Argentina comenzó mandando a base de veteranía y una defensa contundente que no dejó a España hacer su juego hasta que salió Sergio Rodriguez. El partido se encaminó hacia un final dramático, que lo fue aún más cuando a falta de dos minutos Pau Gasol se rompe el tobillo y tiene que abandonar el partido. Un tiro libre de Calderón pone a España por delante 75-74. Con quince segundos ataca Argentina para ganar y el balón, como todo el mundo sabía, lo lleva Manu Ginobili. Navarro es el encargado de su defensa pero evitar que Ginobili entre a canasta es algo casi imposible. Así lo hace pero antes de poder tirar se encuentra con Garbajosa, que busca la falta de ataque. Manu se frena en seco y no tiene otra posibilidad que buscar el pase. Encuentra a Nocioni en la esquina derecha y el Chapu lanza. Falla y España es finalista y dos días despues campeona del mundo.

Ocho años despues, la selección lo ha ganado prácticamente todo. Pero si Nocioni hubiese encestado….. Como no lo hizo y sabemos lo que ocurrió despues, esta no canasta merece sin duda estar incluida en los tiros más decisivos de la historia de nuestro baloncesto.

 

2007. Madrid. España-Rusia. Pau Gasol

España es la gran favorita para ganar el Europeo que se celebra en nuestro pais. Es la campeona del mundo, juega como los ángeles y cuenta con el favor de una afición entregada. Las pasa canutas en la semifinal frente a Grecia, donde nos rescata Navarro con un partido marca de la casa, y el rival en la final es Rusia, al que hemos ganado claramente en la fase de grupos. La fiesta está preparada para que España, por primera vez, pueda ser campeona de Europa. El partido comienza muy bien pero poco a poco aparecen los problemas. El tremendo físico de los rusos hace mucho daño y parece que los jugadores españoles llegan un poco justos de gasolina al final. A falta de 2.37 segundos, Holden, MVP del campeonato, silencia el Palacio con una canasta. Jimenez saca de banda, busca a Navarro pero no lo encuentra y el balón termina yendo a Gasol que recibe a mas de 5 metros y de espaldas a canasta. Aún así logra girarse y lanzar con buena dirección. La pelota toca el tablero, rebota dos veces en el aro pero no entra. Tremenda decepción que no pudo ser borrada hasta dos años despues, en el Europeo de Polonia, donde por fin subimos a lo más alto de cajón.

 

2008. Pekin. España-EEUU. Rudy Fernández

Casi todas los tiros elegidos en esta relación supusieron victorias y derrotas importantes. Esta no. Pero debe ser incluida pues resulta paradigmática. La generación mágica llega por primera vez a la final de unos Juegos Olimpicos. El éxito es colosal, y la semifinal ante Lituania parece el final del camino, pues en el último acto espera una estratosférica selección estadounidense. Escocidos por el fracaso en Atenas 2004 y Japón 2006, no se dejan prácticamente nada en casa y presenta en China un auténtico Dream Team. Kobe, Lebron, Chris Paul, Carmelo Anthony….  En la fase de grupos nos dan una paliza y no hay motivos para pensar que en la final puede ser diferente. Encima Calderón no puede jugar, lo que da la alternativa a un chaval de 17 años llamado Ricky Rubio. Pero España, liberada ya de presión, no le pierde la cara al partido desde el principio. A cada arreón de los NBA responde hasta meterles el miedo en el cuerpo. El partido se decide en los últimos minutos donde Kobe Bryant está sublime. España pierde pero gana la admiración de todo el mundo, rivales incluidos, y el partido se considera instantáneamente como el mejor de la historia. Si hay una jugada que ilustra a la perfección el desparpajo, la valentía, la falta de complejos y la ambición de este selección fue esta, el mate de Rudy Fernández en la mismísima cara de Dwayne Howard. Es un “In your face” de primera categoría, poster generacional, aviso para navegantes.

 

2010. Vitoria. Caja Laboral-Barcelona. San Emeterio

La temporada 2009-2010 fue una exhibición constante del Barcelona. Con Ricky Rubio en sus filas, de Septiembre a Junio fueron un martillo pilón tanto en España como en Europa, donde se llevaron la Euroliga de forma clara y contundente. Con un juego vivaz y una enorme capacidad tanto ofensiva como defensiva, la cuestión principal antes de la final no era el nombre del ganador, que se daba por supuesto, sino saber el número de partidos que necesitarían los azulgranas para doblegar al Caja Laboral vitoriano. Pero como en otras muchas ocasiones, los pronósticos se fueron al garete. Despues de dos partidos iniciales del Palau, el marcador mostraba un increible 0-2 a favor del Caja Laboral. Faltaba rematar en Vitoria, y el tercer partido fue agónico. A falta de 7 segundos, Basile no consigue meter dos tiros libres y el marcador muestra un 76-78 a favor de los azulgranas. San Emeterio reclama el balón, encara a Basile, penetra a canasta y la peor de las pesadillas para el Barcelona se hace realidad. Lo que dice el manual que nunca tiene que pasar (canasta y tiro libre). Hecho lo más difícil, Saneme no falló el tiro libre y se completó la hazaña baskonista. 3-0 al poderoso Barcelona.

 

2012. Barcelona. Barcelona-Real Madrid. Marcelinho Huertas

Primer partido de la final de la Liga Endesa. El Barcelona defiende título pero el Madrid de Laso ha crecido lo suficiente como para discutir la supremacía azulgrana como habían hecho en la final de Copa unos meses antes, donde lograron el título en el Palau San Jordi. El Madrid tiene el partido en la mano, pues el balón está en su poder y la diferencia entre lo que le queda de posesión y el final es de poco más de tres segundos. Sergio Llull termina tirando un triple que no entra. El rebote es para el Barça pero no hay tiempo para casi nada. Marcelinho sale pitando y justo pasado medio campo da dos pasos y lanza de forma desesperada desde casi nueve metros y en carrera. Un tiro de los que entra uno entre mil. Y este era el uno. El balón da en el tablero y logra el milagro. El Barcelona se anota el primer partido y visto lo ocurrido despues (3-2 final para el Barça) el lanzamiento resultó de vital importancia. Por ella y por ser un tiro de dificultad extrema, ocupa un sitio en la memoria del baloncesto español. 

 

 

Igual me he dejado alguna en el tintero, y para eso están los lectores. Y no quiero terminar sin aportar otro elemento de discusión. La clasificación de menor a mayor importancia, incidencia, impacto, efectos secundarios, que todo entra. Esta es la mía

14. Triple de Ansley

13.Triple de Marcelinho

12. Tiros Libres de Prada

11. Triple de Creus en la Copa

10. Canasta de Estrada 

9. Rudy en Pekín

8. Canastón de San Emeterio

7. Tapón a Montero

6. Triple de Djordjevic

5. Fallo de Gasol 

4. Canasta de Epi en el Europeo 83

3. Triple de Solozabal

2. Triple de Herreros

1. Tiro de Nocioni. 

 

Hala, a discutir. 

 

 

 

14 tiros para la historia (I)

Por: Juanma Iturriaga

21 ene 2014

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La semana pasada el Unicaja homenajeo al equipo de la temporada 95-96, la primera en la que disputó´la Euroliga. Dentro de los actos programados y aprovechando la presencia de Mike Ansley, jugador vital en aquel equipo, se escenificó de nuevo el famoso triple de Ansley, uno de esos tiros que jugadores y  aficionados al baloncesto de aquella época recordamos perfectamente. Esto me hizo pensar. ¿Cuales han sido las canastas (o las no canastas) mas recordadas de la historia del baloncesto español, esos instantes que no nos cuesta mucho revivir?. Despues de exprimirme el cerebro y comentarlo con alguna enciclopedia viviente como Antonio Rodriguez, me han salido 14, que dado que estamos en 2014 y que jugué con ese número, pues me parece una cantidad adecuada. Como me cuesta hacer una clasificación por importancia (todas ellas tuvieron sus consecuencias) y seguro que cada uno haría una clasificación distinta, los mostraré de forma cronológica. Como son muchos, pues habrá dos entregas. La de hoy comienza en 1973 y va hasta 1996. La proxima, del 97 hasta la actualidad. Vamos allá. 

1973. Barcelona. España-URSS. Miguel Angel Estrada.

Estamos en los primeros años de la década de los 70. El deporte español, exceptuando los éxitos del Real Madrid, la medalla de Paquito Fernandez Ochoa o el Tour de Bahamontes vive en la oscuridad. En Barcelona se celebra el campeonato de Europa de baloncesto y nuestra selección dista mucho de ser favorita, sobre todo si tenemos en cuenta que el año anterior, en los Juegos Olímpicos de Munich, terminamos 11º. Pero despues de perder frente a Yugoslavia en el encuentro inaugural, encadenamos 4 victorias seguidas frente a Bulgaria, Italia, Francia y Grecia que nos colocaron en segunda posición del grupo dando acceso a semifinales donde nos esperaba ¡La URSS!. Casi nada. Los sovieticos venían de ganar el oro en Munich con aquella mítica canasta de Alexander Belov que todavía causa controversia y resultaban casi imbatibles. España jugó un partidazo, con Brabender haciendo de Brabender, Buscató metiendolas como hizo en toda su carrera y Vicente Ramos jugando el mejor partido del campeonato. Pero como en las grandes historias, la resolución vino de la forma más sorprendente. A falta de poco menos de 30 segundos, España, con 78-74 ataca para rematar el partido. Brabender entra a canasta y Kovalenko le medio tapona. El balón llega a Miguel Angel Estrada, debutante en la selección y personaje en principio secundario. No parecían las manos más confiables, pero Miguel Angel primero finta y luego suelta un ganchito que entra y desata la locura.  España vence a la poderosa URSS, se mete en la final y Estrada entra en la historia del baloncesto.

Dentro de este video y a partir del minuto 4.30 se puede ver la canasta comentada por un mito, Wayne Brabender. 

 

1979. Madrid. Real Madrid-Emerson. Luis Mari Prada

Luis Mari Prada fue un gran jugador. Donostiarra, fino estilista, capaz con su cuerpo longuilíneo de meterse por donde nadie podía pasar, con un tiro de 3-4 metros muy efectivo y que hizo carrera en el Real Madrid y tambien fue internacional. Su contribución al Madrid de los 70 fue grande, pero desgraciadamente (y tambien de forma algo injusta) pasó a la historia por protagonizar uno de esos momentos que nunca se olvidan. Estamos en la temporada 78-79. Alcanzar la final de la Copa de Europa está en juego en el Pabellón de la Ciudad Deportiva, donde jugamos contra el Emerson italiano. Su estrella, Dino Meneghin, no puede jugar, lo que es una gran noticia, y su americano principal, Charlie Yelverton, llego justo para el partido pues estaba en Estados Unidos por la muerte de su padre. El partido fue un tormento. Dominamos la primera parte y poco a poco las cosas se fueron torciendo hasta tenerlo perdido. Llegamos a la prorroga donde otra vez estuvimos a un paso del abismo. Pero por unas cosas o por otras, con 82-83 pudimos hacer un ataque a la desesperada que terminó con Prada entrando a canasta llevandose todo lo que había por delante. El árbitro Aravadyan, un clásico de aquella época, decide que ha sido falta italiana. Reloj a cero, tres tiros libres para poder meter al menos uno que llevaría a la prorroga o dos que nos colocaba en la final. Pim, pam, pum. O de 3. Desastre total y la penitencia para Luis Mari de que su nombre fuese, para siempre, asociado a este desafortunado momento.

Aunque parezca increible, no hay constancia videográfica, o al menos yo no la he encontrado. Por eso dejo la foto oficial del Madrid de aquella temporada. 

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1983. Nantes. España-URSS. Epi.

Europeo de Nantes, Francia. La renovación de la selección iniciada en 1979 ha dado ya sus primeros frutos, aunque habíamos chocado siempre en semifinales. Cuartos en los Juegos de Moscú, cuartos en el Europeo de Checoslovaquia y cuartos en el Mundial de Cali ganando a Estados Unidos. En esta ocasión el reto de llegar a una final volvía a ser descomunal, pues jugabamos contra la URSS de Sabonis, Belosteny, Myshkin, Iovaisha entre otros angelitos. El partido fue extraordinario, con Corbalán, Epi, Sibilio y los dos Fernandos, Martín y Romay, fajándose como jabatos. Con 93-92 y treinta segundos para el final atacamos para rematar la faena pero la presión era infinita, pues un fallo daría la oportunidad a los soviéticos de lograr la victoria en el último ataque. El balón quema, pero ahí está el Super, Super Epi, que coge la pelota, da varios botes hacia su derecha y se levanta como una vela. Los corazones se paran hasta que el balón entra (esa manía que tenía Epi de tirar y meterlas).  Por fin finalistas. Locura total en la pista y en España, hasta el punto que al jugarse la final un sabado por la tarde a la misma hora que la Final de la Copa del Rey de fútbol, esta fue retrasada. ¡El baloncesto retrasando un partido de fútbol! Lo nunca visto.

En el segundo 35 del video aparece un barbudo dando abrazos. Soy yo. 

 

1988. Valladolid. Barcelona-Real Madrid. Nacho Solozábal

Final de la Copa del Rey en Valladolid. La disputan los grandes dominadores del baloncesto de aquellos tiempos, el Real Madrid y el Barcelona. El Madrid está exhultante y no ha perdido ni un solo partido hasta entonces. El Barcelona había ganado la liga anterior despues de tres años de dominio blanco, pero Fernando Martín estaba de vuelta de su aventura NBA con todo lo que eso significaba. El partido es tremendo hasta decidirse en la última jugada. Perdiendo por dos puntos le señalan una falta personal a Llorente pero Aito, pudiendo elegir entre dos tiros libres o sacar de banda, decide esto último. Se lo va a jugar todo a un triple. El Barça mueve el balón y hace jugada para Sibilio, su gran tirador de distancia. Lo logra pero Fernando Martín sale a ayuda del defensor de Chicho, Wendel Alexis. Esto produce un desajuste defensivo. Llorente ve a Norris desmarcado y hace una ayuda alejandose de su hombre, Nacho Solozábal. Sibilio se da cuenta y se la da a su base. Llorente hace un sprint pero no llega a tiempo. Nacho se levanta y ya sabemos lo que ocurrió. Desde ese momento esta canasta pasó a convertirse en “el triple de Solozábal”, una de las jugadas más recordadas de nuestro baloncesto.

¿Por qué siguo esperando que la falle cada vez que la veo?

 

1992. Estambul. Joventut-Partizán. Shasha Djordjevic

Perder un partido en el último segundo siempre es doloroso. Si encima supone perder una Copa de Europa, no se olvida nunca. Estamos en la temporada 91-92. Una temporada antes el Joventut había fichado a Lolo Sáinz, sempiterno entrenador del Real Madrid, y como le había ocurrido en el equipo madridista, el éxito le acompaña. En su primera temporada, la 90-91, logra el título de Liga y en la segunda, donde repitirían, alcanzan la final de la Final Four en Estambul despues de darle una paliza al Estudiantes de los toreros. Enfrente, un joven Partizan lleno de nombres que todavía no habían hecho carrera pero a los que habría que echar de comer aparte en los siguientes años. Con empate a 68 y 30 segundos por jugar, ataca el Joventut y Tomás Jofresa (a valentía no le ganaba nadie) se la termina jugando con una entrada a canasta muy forzada pero que despues de botar hasta tres veces en el aro, termina entrando. Pero ha sido algo pronto, lo que deja 10 segundos al Partizan. En sus filas hay un base prometedor que se llama Djordjevic. Le dan el balón en el saque de fondo y se dirige como una flecha hacia la canasta. Podían haberle hecho falta lo que aseguraba la prórroga al menos, podían haberle cerrado mejor el camino, podrían haber pasado muchas cosas, pero el caso es que la futura estrella del baloncesto europeo pudo levantarse desde detrás de la línea y clavar un triple que fue una puñalada trapera del que fui testigo directo y nos dejó a todos sin aliento.

En este video podemos escuchar al gran Montes en su locución radiofónica. Ya era un crack

 

 

1995. Malaga. Unicaja-Barcelona. Mike Ansley.

La temporada 94-95 supuso la vuelta al reinado de la ACB del Barcelona, que llevaba una importante sequía de cuatro temporadas sin alcanzar el título. Pero tuvo que sufrir todo lo del mundo en la final, y no precisamente frente a los anteriores campeones, el Real Madrid o el Joventut, sino frente a la gran sorpresa del campeonato, que no fue otra que el Unicaja de Málaga. Los malagueños robaron el factor campo en Barcelona, y despues de ganar el tercer partido, tenían la posibilidad de ganar la liga en el cuarto ante su público. Y bien que la tuvieron. Más concretamente la tuvo Mike Ansley, que estuvo tan imperial durante la final que aunque el Barça ganó, el se llevó el MVP. El americano y su equipo rozó la gloria con un triple desde la posición de base que de haber entrado hubiese supuesto una sorpresa morrocotuda. Pero el balón salió rechazado por el aro y el Barcelona respiró primero y remató despues en el quinto partido, que por cierto, fue el último jugado por Epi, que terminó llevado en hombros. Una fiesta que no hubiese sido posible si Ansley mete el triple que acompañará su nombre para los restos.

 

1996. Paris. Barcelona-Panathinakos. Jose Antonio Montero

Hay jugadas que se discuten eternamente. Esta es una de ellas. No hace falta refrescar mucho la memoria, pues fue una de esas jugadas que instantáneamente se convierten en clásicas e inolvidables. Final de la Copa de Europa. Quinto intento del Barcelona en lograr su primera. Perdiendo por un punto, atacan los griegos, Iannakis se resbala, pierde el balón y en una rápida transición le llega a Jose Montero debajo del aro. El milagro parece a punto de hacerse realidad pero aparece de la nada Vrankovic, un tipo de 2,10 con un buen salto, y ¿tapona? el tiro. Las interrogaciones, casi dieciocho años despues, siguen ahí. ¿Fue legal? ¿Había tocado el balón el tablero?. Seguramente con la tecnología de ahora lo sabríamos a ciencia cierta. Y no fue la única polémica, pues como se ve en video, lo del reloj es de traca, pues se queda parado con 4 segundos. Pero muy al estilo griego, la invasión y locura posterior hizo imposible cualquier análisis o rectificación. Como le ocurrió antes a Prada, a Montero, talentoso jugador, le acompañará siempre esta jugada.

Como curiosidad aquí está esta jugada narrada por el gran Trecet y por la televisión griega. 

 

 

 El jueves, segunda y última entrega. 

Ronaldo evolution

Por: Juanma Iturriaga

14 ene 2014

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Pues salió Ronaldo. El culebrón del Tostón de Oro terminó con el portugues llorando de la emoción, lagrimas que como corresponde, serán utilizadas como elemento engrandecedor por unos y motivo de chanza y rediculización por otros, aunque puede que en el apartado de bromas se lleve la palma el traje de Messi. Al no estar nominado al premio Gerardo “al periodista deportivo que conoce lo que ocurre en la cabeza de los futbolistas y de los entrenadores de la Liga mejor que ellos mismos” no quiero elucubrar en exceso sobre el significado de tan emocional reacción, pero sí me gustaria resalta la evolución de Cristiano, al menos en lo que se refiere a su proyección pública, pues de puertas hacia dentro, no cuento con datos suficientes. Pero reconozco que desde hace un tiempo, mi percepción hacia el portugués ha cambiado, y sospecho que no soy el único.

Nunca he dudado del Cristiano futbolista. Estamos ante un superdotado físico, una especie de Lebron James futbolistico, un atleta adelantado a su tiempo. Constante, voraz, infatigable en la búsqueda del gol. Ahora bien, desde su irrupción en el panorama deportivo mundial, los elegios a su talento venían siempre acompañados con referencias a su personalidad. Sin llegar al acertado término de “termita” que tan bien explica Paul Shirley en su artículo del lunes en el Pais, sí que tuve hasta hace bien poco la sensación de que su conciencia colectiva no era la acertada, que en lugar de ser un jugador al servicio de un equipo, entendía que el equipo debía estar al servicio de sus ambiciones individuales. Muchas de sus declaraciones ahondaban en esta percepción, y lo mostraban como un tipo egocéntrico, pagado de sí mismo e incluso en alguna ocasión rozando el desprecio hacia los demás. Su comparación con el otro grande de estos tiempos, Leo Messi, tampoco le beneficiaba, ni en lo futbolistico ni tampoco en lo personal. Así se llegó a la conclusión bastante generalizada que uno era engreído y el otro sencillo, uno un chico de barrio al que el éxito, la fama y el dinero no le habían cambiado y otro al que se le había subido el pavo a la cabeza.

Mi teoría sobre el cambio experimentado por Cristiano (y con ello ya presento mi candidatura a los Gerardo 2014) tiene su origen en el dia en el que es pitado en el Bernabeu, lo que según cuentan los analistas, le sumió en la confusión. Meto goles, me dejo la piel en cada partido, soy el mejor del equipo con diferencia, ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué?. Y por su propio raciocinio o quien sabe si alguien le abrió los ojos, poco a poco fue entendiendo que no todo es meter goles. Y sin dejar de buscarlos, dejó de mirar mal a sus compañeros cuando le daban un mal pase, dejó de no ir a celebrar un gol de uno de los suyos porque todavía se acordaba de  una ocasión fallada por él, ya no repitió lo de “me tienen envidia porque soy guapo, rico y famoso”, ni se dejó llevar por teorías conspiratorias para explicar los balones de oro de Messi. Pasaron a la historia su conflictos con las gradas que le pitaban, y con los jugadores que le atizaban una y otra vez. Incluso cuando lo de Chiquito de Blatter, su reacción fue inteligente. Seguímos viendo al gran Ronaldo futbolista pero dejamos de ver al otro Ronaldo, el que nos ponía de los nervios. Y poco a poco el Bernabeu se dio cuenta y se lo agradeció, hasta el punto de llegar a esas adoraciones colectivas que sólo se pueden dar en un estadio de fútbol.

No es fácil no salirte del rail cuando a edad temprana y sin el necesario punto de maduración, la vida te da más cosas de las que puedes manejar. El joven Cristiano no fue ni el primer ni el último deportista que acompaña sus primeros años con comportamientos no del todo ejemplarizantes. Su mérito está siendo dejarlos atrás, hasta el punto de ir despejando su carrera de los prejuicios y distorsiones que le creaban tales comportamientos. Cada vez más somos capaces, o al menos yo soy capaz, de juzgarle sólo como jugador de fútbol, sin interferencias. Y en este juicio único, sólo aparecen grandezas. Esas que le han llevado a coronarse como el mejor del año (o lo que se premie, que no sé si alguien lo tiene claro).

 

 

Sobre la racha del Madrid

Por: Juanma Iturriaga

07 ene 2014

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El Real Madrid de baloncesto sigue encadenando victoria tras victoria. Son ya 27, un numero ya de por sí extraordinario en los tiempos que corren, y viendo el calendario de sus proximos rivales (Fenerbache, Fuenlabrada y Bayern, todos en el Palacio) la cifra redonda de tres decenas parece estar al caer. Victorias espectaculares muchas de ellas, otras más trabadas y tambien algunas funcionariales, rutinarias, alcanzadas a traves de una optimizacion de esfuerzos. El hecho, por novedoso y ya histórico, ha colocado al equipo en el centro de atención no ya de nuestro deporte, sino de la información deportiva en general. Cada partido que llega, cada victoria que suma, se recuerda la excepcionalidad de lo que estamos viviendo. La publicidad es enorme, lo que si en cualquier circunstancia resulta saludable, en estos momentos donde el baloncesto pelea por recuperar presencia, se convierte en un precioso y preciado regalo. Además, el estilo que propone Laso y sus chicos ha logrado combinar estética y eficacia, por lo que logra la cuadratura del círculo de satisfacer a aquellos que buscan y disfrutan con la parte lúdica y espectucular del juego con lo que todo lo traducen a través del resultado final. El reconocimiento al valor de lo que están consiguiendo tiene un reflejo claro y que pude observar, por ejemplo, el pasado sábado en Zaragoza. Acostumbrado a las pitadas con las que las aficiones reciben al equipo rival, cuando salío el Madrid al campo se escucharon un significativo número de aplausos, en claro y evidente reconocimiento del mérito que atesora en estos momentos el conjunto madridista. Hablando de esta circunstancia con Juan Carlos Sanchez, responsable de la sección, me comentó que no es la primera vez que les ocurre. Tremendo logro, sin duda.

De puertas para dentro, la racha victoriosa tiene efectos muy saludables. Empezando por la confianza. Ganar enseña a ganar, y ganar tanto, tan seguido y de formas tan diversas convence al jugador y al colectivo de ser capaces de cualquier cosa, remontar cualquier adversidad, resolver cualquier jeroglífico. Observando los partidos, los buenos y los no tan buenos, la sensación que transmite el equipo es la de calma total en cualquier tesitura, confianza ciega en que por un lado o por otro, se encontrará antes del minuto 40 el camino hacia otra nueva victoria. Luego está la trascendencia, otro elemento motivador indiscutible. Jugadores y técnicos son los primeros en saber que están haciendo historia, que viven un momento dulce, y ya se sabe como somos los seres humanos, nos gusta alargar los sueños.

Ahora bien,  según van avanzando las semanas, se empieza a observar algun efecto secundario no tan provechoso. Cada encuentro, sobre todo cuando juega fuera de casa, los equipos y aficiones rivales los convierten en una cruzada. Llega el Madrid, llegan los imbatidos, llega el equipo de moda, y claro está, se presenta para el otro equipo la oportunidad de hacerse un hueco en esta historia siendo los primeros en lograr batirles. Esto se está traduciendo en pabellones llenos y equipos en estado de máxima agitación física y anímica en busca de lo que hasta ahora no ha conseguido nadie esta temporada. La consecuencia directa es la ausencia total de partidos de trámite, de medias tintas. Cada encuentro resulta exigente al máximo, en la pelea de unos por alargar su inmaculado palmarés y de otros por evitarlo. Si estuviesemos hablando de una competición donde cada partido tiene su trascendencia clasificatoria, la recompensa merece el esfuerzo. Pero no es este el caso, al menos en lo que se refiere a la Liga Endesa, donde como todos sabemos, hasta el mes de Abril nada se gana ni se pierde de forma irremediable. Y ahí tenemos al Madrid, cómoda y sólidamente instalado en el liderato, por un lado con un colchón apreciable que le podría permitir algún devaneo y por otro con la ¿carga? de pelear al máximo todos los partidos en su lucha por seguir luciendo inmaculado palmito. ¿Merece la pena tanto esfuerzo? ¿Estará consumiendo una energía excesiva para estas alturas de curso?

Otro peligro radica en la posibilidad de cierta distorsión en el análisis del estado del equipo. El número de victorias ha adquirido tanto protagonismo que invita a simplificar las cosas en un único término, lo que dice el marcador. Esto iría en contra del recomendable doble análisis que debe realizar cualquier colectivo. Por un lado los números, por otro lado las sensaciones del juego. Si en lo primero no hay ningún pero que hacerle al Real Madrid, lo segundo muestra más elementos de debate, pues cada vez con mayor frecuencia, los madridistas alternan buenas actuaciones con otras de no tanto lustre, que pueden estar siendo tapadas por el simple hecho de que hasta ahora siempre terminan con una nueva victoria. Cierto es que al acostumbrarse a la excelencia, actuaciones llamemosle normales pueden ser vistas de forma más crítica, cosa que le ha ocurrido por ejemplo al Barcelona futbolero a la selección de Del Bosque. Pero haría bien el Madrid en no despistarse (no creo que Pablo Laso, mente cabal, lo permita) pues el objetivo principal radica en llegar bien a las fases de definición, donde los títulos se reparten. Eso sí, pase lo que pase en el futuro, lo hecho hecho está, y con trofeos o sin ellos, es digno de alabanza.

Como nadie juega para perder, no tengo dudas que el Madrid se dejará hasta el último aliento en llevar su registro lo más lejos posible, lo que no deja para que en algún momento me pregunte si en el inconsciente (o consciente) del equipo, la llegada de la primera derrota no pueda ser recibida con cierto alivio.

 

Sobre el blog

El palomerismo es toda una filosofía de vida que se basa, como la termodinámica, en tres principios. El de la eficiencia: “Mínimo esfuerzo, máximo rendimiento”. El del aprovechamiento. “Si alguien quiere hacer tu trabajo, hacerte un regalo o invitarte a comer, dejale”. Y el de la duda: “Desconfía de los que no dudan. La certeza es el principio de la tiranía”. A partir de ahí, a divertirse, que la seriedad es algo que ahora mismo, no nos podemos permitir.

Sobre el autor

Juanma López Iturriaga

Básicamente me considero un impostor. Engañé durante 14 años haciendo creer que era un buen jugador de baloncesto y llevo más de 30 años logrando que este periódico piense que merece la pena que escriba sobre lo que me dé la gana. Canales de televisión, emisoras de radio y publicaciones varias se cuentan entre mis víctimas, he logrado convencer a muchos lectores para que comprasen mis libros y a un montón de empresas que me llaman para impartir conferencias. Sé que algún día me descubrirán, pero mientras tanto, ¡que siga la fiesta!

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