El Palomero

Tres despedidas

Por: Juanma Iturriaga

27 ene 2014

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En Moscú

Se despidió el Real Madrid de baloncesto de su extraordinaria racha. Algún día tenía que llegar y dejar de contar victorias tuvo mayor impacto de puertas para fuera que dentro del equipo, sabedor, como cualquier deportista, que una exitosa secuencia no puede durar eternamente. En Rusia y ante uno de los equipos más poderosos del continente y firme candidato a la Euroliga, el Madrid dio por concluida una travesía espectacular y  publicitariamente impagable en el momento justo. Sin grandes consecuencias clasificatorias y también en un momento de la temporada crucial, por lo que queda anulada una posible bajada de tensión después de la gesta. Cada partido de la Euroliga vale ya su peso en oro y la semana que viene llega la Copa del Rey, título más de prestigio que importancia, pero título al fin y al cabo. Es hora de hablar de baloncesto, de cómo evitar apagones como el que sufrió durante el primer cuarto en Moscú, de ese Maccabi líder de grupo o de afrontar la Copa cargando con la vitola de favorito indiscutible. Como ya expliqué en otro post, la racha tuvo su momento pero, por poner un ejemplo, haber llegado a Málaga a cero en el marcador de derrotas hubiese añadido elementos de distracción o desenfoque que ningún equipo desea.  Tirando de frases tópicas, “fue bonito mientras duró y a otra cosa mariposa”. Y siempre nos quedará el haber disfrutado de fantásticos partidos como este Real Madrid-Efes, una de las 31 victorias. 

 

 

En Barcelona

Se despidió Sandro Rosell, ya expresidente del Barcelona y se montó una buena, como no podía ser de otra forma. De entrada y en un país donde no dimite nadie, hay que reconocerle el valor de su decisión. No dar explicaciones convincentes más allá del “todo está bien”, ni admitir preguntas en su comparecencia no hace sino incrementar la sensación que había algo escondido debajo de la alfombra, parte de lo cual salió ya en la primera aparición del nuevo presidente Bertomeu. Sin desear mal a nadie, hay una cosa que me satisface mucho en este caso. El hecho que a partir de un socio, haya caído un presidente. A los dirigentes del Madrid y Barcelona se les llena la boca habitualmente proclamando que los socios son los dueños del club, aunque luego no haya razones fundadas para pensar que esto es así, pues suelen hacer lo que les viene en gana. Pues bien, este caso puede ser un aviso para navegantes y debe animar a aquellos que son socios de estos clubes a no pensar que sus iniciativas son inútiles ante el aparato del poder. Tampoco dejo de pensar lo mal que lo ha hecho Rosell para que un hecho habitual (la sospecha que en los traspasos, fichajes y demás, las cuentas no suelen estar claras y el trapicheo y la ocultación forman parte del modus operandi) haya sido él al primero que pillan. Por último, constatar la madurez de algunos equipos, capaces de vivir y sobrevivir mientras en los despachos se suceden las tormentas. Y es que si bien los resultados se cargan dirigentes, las crisis en zona de moquetas no siempre traen como consecuencia la zozobra deportiva. Ni mucho menos. 

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En Sidney

Se despidió (por ahora) Rafa Nadal de su 14º título de Grand Slam, y sus lágrimas nos dolieron a todos. Porque puedes aceptar que te venza un contrario, pero resulta mucho más doloroso en todos los sentidos que lo que te haga doblegar sea la traición de una espalda, un gemelo o una rodilla. Aun así, y por enésima vez, Rafa dio otra lección de grandeza. Primero al no optar por el camino fácil, que hubiese sido la retirada. Pero el respeto que tiene hacia su deporte y rivales hizo que se mantuviese en pista, jugando a ratos andando, sufriendo como sólo Nadal es capaz de sufrir. Luego por ser capaz de hacer dudar a un Wavrinka en estado de gracia, ganarle un set, recuperar un break en el cuarto y sólo rendirse cuando no podía dar un paso más. Y por último por su caballerosidad posterior, con el ganador y también por aceptar lo que muchos llamarían mala suerte y él llama deporte, donde se engloba la victoria, la derrota, el afán de superación, la constancia en el esfuerzo y también renuncias momentáneas de tu cuerpo, ese al que sometes a enormes presiones. Probablemente no hay peor momento que una final de Grand Slam para que te ocurra algo así, pero al interpretarlo como una circunstancia posible más, haces posible una recuperación anímica mucho más rápida que el pasarte lamentándote un mes. Grande Rafa en la victoria, enorme siempre en la derrota. 

 

 

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Suscribo lo dicho, un pequeño comentario, el sustituto de Rosell, el señor Bartomeu, sigue manteniendo que Neymar tuvo un traspaso de 57,1 millones de euros, a mi como merengue no talibán que soy, me alucinan las tragaderas de la prensa catalana diciendo que todo está bien y que la crisis institucional ya está zanjada. De verdad un periodista puede renunciar a investigar algo tan evidente? No creo que las principales cabeceras hayan dado por cerrado el tema sin obtener alguna promesa de "futuras exclusivas" como pago a su mutismo.

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Sobre el blog

El palomerismo es toda una filosofía de vida que se basa, como la termodinámica, en tres principios. El de la eficiencia: “Mínimo esfuerzo, máximo rendimiento”. El del aprovechamiento. “Si alguien quiere hacer tu trabajo, hacerte un regalo o invitarte a comer, dejale”. Y el de la duda: “Desconfía de los que no dudan. La certeza es el principio de la tiranía”. A partir de ahí, a divertirse, que la seriedad es algo que ahora mismo, no nos podemos permitir.

Sobre el autor

Juanma López Iturriaga

Básicamente me considero un impostor. Engañé durante 14 años haciendo creer que era un buen jugador de baloncesto y llevo más de 30 años logrando que este periódico piense que merece la pena que escriba sobre lo que me dé la gana. Canales de televisión, emisoras de radio y publicaciones varias se cuentan entre mis víctimas, he logrado convencer a muchos lectores para que comprasen mis libros y a un montón de empresas que me llaman para impartir conferencias. Sé que algún día me descubrirán, pero mientras tanto, ¡que siga la fiesta!

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