El Palomero

Y el Baskonia qué, ¿otra vez en la Final Four?

Por: Juanma Iturriaga

25 abr 2016

Baskonia_12910_11

Hubo un tiempo en el que el Baskonia era casi un fijo en las Finales a Cuatro, acto final de la Euroliga. De 2005 a 2008 consiguió meter la cabeza en el club europeo más exclusivo durante cuatro temporadas consecutivas, toda una hazaña para un club de una ciudad con menos habitantes que algún barrio de las urbes con las que tuvo que competir. Pero llegaron las vacas flacas, disminuyeron las ayudas, se fueron marchando aquellos jugados sobre los que edificó su imperio, y alcanzar glorias pasadas se convirtió en una quimera. La posibilidad de lograr objetivos lustrosos parecía que se iban empequeñeciendo curso tras curso, y en alguna ocasión, como la temporada pasada, ni siquiera era capaz de ganarse el pasaporte para la Copa, otra de sus competiciones fetiche. El modelo parecía agotado o al menos incapaz de remontar el vuelo. Pero quizás estábamos olvidándonos de que hablamos de un club especial.

El Baskonia es una organización muy particular, hecha a idea, imagen y semejanza de su presidente, Josean Querejeta, un personaje al que unos ven como un mesías y otros se lo imaginan acariciando un gato en su despacho y poniendo en marcha un plan diabólico para dominar el mundo. Su obra está ahí, partiendo casi de la nada, lograr colocar a su ciudad y a su equipo en un lugar destacado en un panorama europeo dominando por equipos de resonancia histórica, social y económica. Sacó petróleo de las instituciones cuando el dinero público fluía, sus redes de pesca de jugadores pillaron extraordinarias piezas, peleó por cambios de normativa que le facilitasen el trabajo y supo tocar el orgullo de los vitorianos, que vieron en el baloncesto el deporte en donde podían sacar pecho y reivindicar su ciudad. Bilbao tenía su Athletic, San Sebastián a la Real, pero Vitoria tenía al Baskonia.

Con la crisis empezaron a escasear los cuartos. Y la pesca se hizo difícil. Como la paciencia no es una de las virtudes más destacables de Querejeta, el club entró en una dinámica complicada. Su poder en los despachos se alejaba de sus méritos deportivo. El departamento de contratación (y despido) tenía trabajo a destajo y jugadores y entrenadores iban y venían con tanta velocidad que a veces no te daba tiempo ni para aprender sus nombres. La operación Lamar Odom, deportivamente todo un disparate, fue un claro exponente de cierta pérdida de norte. Cada año, casi todo nuevo, y como para construir un equipo se necesita tiempo y este suele escasear por esos lares, al próximo septiembre, vuelta a empezar. Un dato. En esta temporada, el jugador más veterano en la plantilla cuenta con sólo tres temporadas en el equipo.

14595968397096

Y en estás comenzó la 2015/2016 sin excesivos indicios de que podía ser diferentes a las anteriores. Pero el deporte tiene su parte misteriosa, o puede que se cumpliese eso de que quien nunca deja de buscar siempre puede llegar a encontrar. Ya bien al comienzo se pudo observar que la conjunción entre técnico, jugadores y estilo tenía buena pinta. Pero sólo con la estética no se suben las grandes montañas y no era la primera vez que el proyecto cumplía los requisitos sobre el papel. Se metió sin problemas en el Top 16 y su punto de inflexión llegó en una semana mágica donde fue capaz de ganar en el Palau y en el Palacio de los Deportes de Madrid. Son esos momentos donde pasas de posible a candidato real y además te lo crees. Lograda la ventaja, supo administrarla para llegar en la mejor disposición posible al paso del Rubicón, ese playoff de cuartos que separa los sueños de las decepciones. En ese momento crítico, tampoco le temblaron las piernas. Más bien lo contrario. 1, 2, 3 y hala, a reservar hoteles en Berlín

El mérito es descomunal y colectivo, con especial mención a aquel o aquellos visionarios que supieron intuir que a Bourousis le quedaban toneladas de baloncesto en sus manos, piernas y cabeza, tanto como para pasar de prejubilado a aspirante a MVP de la competición. El colectivo tiene juventud, frescura y talento a raudales, mezcla bien, compite mejor y vive con el aliento de su afición pegado a sus nucas. Espera el más difícil todavía, un Fenerbahce demoledor capaz de avasallar al anterior campeón. Pero eso será dentro de unas semanas. Ahora toca recibir merecidas enhorabuenas, disfrutar del éxito, preparar el viaje, soñar con alcanzar por fin la gloria más deseada. Eso sí,sin perder tensión que luego cuesta recuperarla. Pero bueno, con Perasovic por ahí dudo que sea posible.

Yo no sé si en Berlín son conscientes de lo que les viene encima, la marea azulgrana, la charanga incansable, la fidelidad máxima a un equipo. Pero bueno, si no lo saben, ya se van a enterar.

Postdata.-Hablando de enhorabuenas, desde aquí una grande al Perfumerías Avenida, campeón de la liga femenina. Salamanca, buen embutido y gran equipo de baloncesto. ¿Qué mas se puede pedir a la vida?

 

Hay 3 Comentarios

Ojalá gane la Euroliga, creo que ya se lo merece. Y en las final fours cuenta más el saber competir y el no ponerse nervioso en partidos importantes que la calidad de la plantilla. Y creo que ahí el Baskonia no lo tiene mal, veremos

En cuantito termine la temporada empezará el fracking-Baskonia: Causseur, Adams, James, Hanga, Bertans, Tillie, Bou, Diop... Ni uno. No van a dejar ni uno. Al tiempo. Así que aprovechad mientras podáis.

Por cierto, ¿cómo estáis?

Grande y mítico Baskonia. Desde Querejeta es probablemente el mejor club de baloncesto español. Barcelona y Madrid tienen menos mérito porque casi siempre se han gastado más dinero, además de no ser clubes de basket 100%. Junto con el Unicaja, Estudiantes, CAI y Juventud mantienen la tradición y la buena afición del deporte en España.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el blog

El palomerismo es toda una filosofía de vida que se basa, como la termodinámica, en tres principios. El de la eficiencia: “Mínimo esfuerzo, máximo rendimiento”. El del aprovechamiento. “Si alguien quiere hacer tu trabajo, hacerte un regalo o invitarte a comer, dejale”. Y el de la duda: “Desconfía de los que no dudan. La certeza es el principio de la tiranía”. A partir de ahí, a divertirse, que la seriedad es algo que ahora mismo, no nos podemos permitir.

Sobre el autor

Juanma López Iturriaga

Básicamente me considero un impostor. Engañé durante 14 años haciendo creer que era un buen jugador de baloncesto y llevo más de 30 años logrando que este periódico piense que merece la pena que escriba sobre lo que me dé la gana. Canales de televisión, emisoras de radio y publicaciones varias se cuentan entre mis víctimas, he logrado convencer a muchos lectores para que comprasen mis libros y a un montón de empresas que me llaman para impartir conferencias. Sé que algún día me descubrirán, pero mientras tanto, ¡que siga la fiesta!

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal