El Palomero

¿Y si disfrutásemos del presente?

Por: Juanma Iturriaga

18 abr 2016

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Vive el presente, nos dicen por activa y por pasiva. Carpe díem, nos susurran como base filosófica de nuestra existencia. “El pasado es inamovible y el futuro no está escrito, solo existe el presente”, nos aseguran con el peso aplastante de la lógica. Perfecto, compro. Pero vayamos a nuestro día a día, donde nos pesa la mochila llena de experiencias anteriores y nos inquieta el resultado de nuestras decisiones en un futuro más o menos cercano. No, no es nada fácil, vivir como si sólo existiese el aquí y ahora.

¿A qué viene esto? ¿Se me ha atragantados algún libro de esos de autoayuda que te dicen que si no eres feliz es porque no quieres? No, no va por ahí. Es que acabo de ver por la tele el triunfo de Rafa Nadal en Montecarlo, que habrá hecho exclamar miles de aleluyas. Ha estado imperial, poderoso, intimidador, sin grandes errores ni temblores de raqueta, enviando en cada golpe el mensaje de “ni se te pase por la cabeza que hoy vas a poder ganarme”. Ha sido el Nadal que durante muchos años nos hizo vibrar, emocionarnos, pasarlas canutas y admirarle cuando ganaba (y también cuando perdía). El Nadal de siempre que desde hace dos años pasó a ser el Nadal del pasado. Sin leer todavía las crónicas de su éxito, entiendo que la pregunta ya está en el aire: ¿Ha vuelto definitivamente? Y ahí está la trampa temporal.

El ¿ha vuelto definitivamente? hace de menos el presente (ganar un Master 1000, que después de los cuatro Grand Slam, son los torneos más importantes del año) y hace saltar a la pista al pasado y al futuro, pues nuestro interés se basa en descubrir si lo que viene a partir de ahora se va a parecer a lo que vivimos en aquellos maravillosos años. No nos importa el presente salvo si es un anticipo de que el futuro será como el pasado.

Rafa, según declaró esta misma semana, se rebela frente a esta visión. Mientras todo el mundo se pregunta si volverá a ser el de antes, el reivindica al Nadal de ahora, el de Abril de 2016, el que sale a jugar y competir olvidándose (o tratando al menos) de lo que fue sin ponerse grandes objetivos para lo que será. Viviendo al día e intentando disfrutar de un camino al que le queda menos de lo que lleva.

Pero no le vamos a dejar, supongo. El peso de la nostalgia es demasiado grande, lo mismo que el de las expectativas. Por eso, cada vez que salga a una pista, le compararemos con el mejor Nadal y a cada Master 1000 nos diremos sí, vale, ¿pero para cuando otro Grand Slam?.

Y seguiremos saltando entre el pasado y el futuro corriendo el riesgo de olvidarnos de disfrutar del presente.

Hay 5 Comentarios

O Carlin,con la obsesión enfermiza a Jose Mourinho

También se podía añadir a Diego Torres

Solo las alimañas salen a la luz cuando las cosas van mal. Lamentablemente con las redes sociales han proliferado, aunque a veces no hacen falta, solo hay que leer la prensa deportiva, el Abc o algún articulista hater en El País, que también los hay (lease Óscar Sanz y Rubén Amón), a la altura de la ex ministra francesa hablando de Nadal.
Grande Nadal, siempre lo serás.

Exacto: Disfrutemos del presente. A los que somos del Atleti nos han convencido con lo del "partido a partido", y hasta parece que funciona.
Pero ya se sabe que en el deporte de competición (¿y en la vida?) se pasa del cero al infinito y viceversa en una velocidad inaudita.
Solo nos queda decir otra vez "VAMOS RAFA"

Es que a los grandes equipos y/o deportistas, siempre se les exige lo máximo, nunca es suficiente con que ganen un título si hay dos en juego o 15 títulos si hay 20, y si un año ganan esos 15 títulos, al siguiente se le exigirán los mismos por lo menos. Menuda cabeza hay que tener para soportar esa presión. Y más en tenis o en cualquier deporte individual

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Sobre el blog

El palomerismo es toda una filosofía de vida que se basa, como la termodinámica, en tres principios. El de la eficiencia: “Mínimo esfuerzo, máximo rendimiento”. El del aprovechamiento. “Si alguien quiere hacer tu trabajo, hacerte un regalo o invitarte a comer, dejale”. Y el de la duda: “Desconfía de los que no dudan. La certeza es el principio de la tiranía”. A partir de ahí, a divertirse, que la seriedad es algo que ahora mismo, no nos podemos permitir.

Sobre el autor

Juanma López Iturriaga

Básicamente me considero un impostor. Engañé durante 14 años haciendo creer que era un buen jugador de baloncesto y llevo más de 30 años logrando que este periódico piense que merece la pena que escriba sobre lo que me dé la gana. Canales de televisión, emisoras de radio y publicaciones varias se cuentan entre mis víctimas, he logrado convencer a muchos lectores para que comprasen mis libros y a un montón de empresas que me llaman para impartir conferencias. Sé que algún día me descubrirán, pero mientras tanto, ¡que siga la fiesta!

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