El Palomero

Prohibido tocar

Por: Juanma Iturriaga

17 dic 2016

Imgres
Hay cosas que me gustan del fútbol. Suficientes como para que desde pequeñito quisiese jugar, cosa que evitó un entrenador de mi colegio que me cogió de la oreja (en sentido literal) y me llevó a una cancha de baloncesto que ya no volvería abandonar los siguientes veinte años. He disfrutado viendo a Pelé, Cruyff, Maradona, Van Basten, Butragueño, Michel, Laudrup, Romario, Xavi, Iniesta, Zidane, Ronaldo el zumbón, Messi o cualquier jugador talentoso de los muchos que han salido en los últimos cincuenta años. Mis filiaciones, en cuanto a equipos, van desde cualquier Athletic, por cuestiones obvias, hasta el Holanda o Brasil de los 70, el Madrid de la Quinta, el Milán de Gullit y compañía, el Barça de Cruyff y Guardiola, nuestra maravillosa selección del tiqui taca y hasta sufrí con aquel Atletico de Madrid de Luis, Garate y ratón Alaya. Como ya he repetido en muchas ocasiones, me gusta más el fútbol que los escudos, por lo que hago míos cualquier colectivo que engrandezca este deporte.

Dicho esto, hay cosas que NO me gustan del fútbol, y sospecho que cada día son más. No me gusta la desorbitada importancia que ha ido adquiriendo en los últimos tiempos. No me gusta la creciente servidumbre hacia las estrellas a los que se les permite y perdona todo, defraudaciones recaudatorias incluidas. No sólo eso, sino que les protege, lo que quizás es hasta delito. No me gusta que todo, y digo TODO, esté contaminado por el partidismo, por lo colores, por los escudos. Que cada vez haya más gente que traduzca cualquier opinión en base a tus supuestas simpatías. Que no puedas criticar a un equipo sin ser anti. No me gusta que la rivalidad entre Messi y Ronaldo, que ha llevado a los dos a cotas que seguramente no habrían conseguido sin tener al otro enfrente, haya llegado mediáticamente a terrenos absurdos y hasta estúpidos, como aquello de los yates de este verano. Que siendo madridista, si dices algo a favor de Messi tengas que compensar con algo bueno sobre Ronaldo para no enfadar al madridismo. No digo y viceversa, pues para encontrar un halago en los medios catalanes hacia el portugués, hay que buscar mucho, mucho, mucho.

1481639446_062861_1481664042_noticia_fotograma

Pero hay pocas cosas que me parecen más absurdas como la resistencia a la introducción de la tecnología. En este mundialito o lo que sea, que deportivamente no da ni para media página, a falta de discusión futbolística se ha desencadenado toda una catarata de reacciones contra la utilización del video in situ para poder aclarar algunas jugadas. No es la primera vez que “la gente del fútbol” saca las uñas para defender la pureza, autenticidad, esencia o yo qué sé de este deporte, al que al parecer, mejorar su justicia limitando los errores le sienta muy mal. Algunas de las razones expuestas son difícilmente sostenibles. Por ejemplo que se diga que interrumpe el juego cuando estamos hablando de una especialidad donde se juega más o menos la mitad del tiempo, estando el juego parado la otra mitad, es hasta de chiste. Más lugares comunes. El error arbitral forma parte del juego. Pues ¡ole! ajo y agua. O que es un juego donde la interpretación tiene tanto peso que resulta imposible otra cosa que asumirla.

No acabo de entender tanta resistencia, salvo que pienses que estamos ante el deporte perfecto. Por supuesto que no se trata de robotizar el juego o en parar cada dos minutos, sino simplemente conseguir dinámicas sencillas (la consulta arbitral lo es, por mucho que se presente como algo muy complicado) en determinadas jugadas claves que puedan limitar los fallos arbitrales. Es evidente que llevará un tiempo su correcta implantación, elegir el tipo de jugadas a revisar y cosas así, pero sospecho que está llegando para quedarse.

Aunque puede que esté equivocado y menosprecie las fuerzas inmovilistas que han reinado en este deporte. Unas fuerzas que tardaron siglos en darse cuenta que el tema de la distancia en las barreras, una autentico dolor de cabeza para los árbitros, y donde la pillería campaba por sus anchas (muy educativo por cierto lo que veíamos una y otra vez) se solucionaba con un simple spray.

Hay 5 Comentarios

28/240

Totalmente en contra de la "tecnología" en el fútbol. Sí, Itu, hay gente que no piensa como tú. Y sí, asumo que a la larga estoy en el bando perdedor

Al fútbol le interesa la polémica, con más errores, más se habla de él, más periódicos se venden, más vídeos se ven y más minutos absurdos de noticias en los telediarios

Totalmente de acuerdo, pero el problema es: ¿cuando? ¿cada vez que hay algo dudoso? ¿cada vez que lo reclama alguien?...pues no acabaríamos nunca; todos los corners, fueras de juego,...
Igual habría que hacer como en el tenis; 1 por cada tiempo

No insistas, es una batalla perdida. Con lo del "spray" está todo dicho.
P.D.: Ramos ha vuelto a ser decisivo hoy. Ha conseguido que no le saquen la (merecida) segunda tarjeta amarilla.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el blog

El palomerismo es toda una filosofía de vida que se basa, como la termodinámica, en tres principios. El de la eficiencia: “Mínimo esfuerzo, máximo rendimiento”. El del aprovechamiento. “Si alguien quiere hacer tu trabajo, hacerte un regalo o invitarte a comer, dejale”. Y el de la duda: “Desconfía de los que no dudan. La certeza es el principio de la tiranía”. A partir de ahí, a divertirse, que la seriedad es algo que ahora mismo, no nos podemos permitir.

Sobre el autor

Juanma López Iturriaga

Básicamente me considero un impostor. Engañé durante 14 años haciendo creer que era un buen jugador de baloncesto y llevo más de 30 años logrando que este periódico piense que merece la pena que escriba sobre lo que me dé la gana. Canales de televisión, emisoras de radio y publicaciones varias se cuentan entre mis víctimas, he logrado convencer a muchos lectores para que comprasen mis libros y a un montón de empresas que me llaman para impartir conferencias. Sé que algún día me descubrirán, pero mientras tanto, ¡que siga la fiesta!

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal