David Alandete

Catástrofe electromagnética

Por: | 14 de diciembre de 2011

Una bomba nuclear en el espacio y… América queda en la más absoluta oscuridad. Puede ser el escenario de una guerra en el futuro. O el argumento de una novela póstuma de Michael Crichton. Y puede ser, también, que esta sea la primera ocasión en que oyen hablar de este asunto. Pero no se preocupen: hay una persona que se va a encargar de recordárselo durante los próximos meses, si acaba por salirse con la suya y se convierte en el candidato republicano a la presidencia norteamericana. Se trata de Newt Gingrich, un veterano político republicano que disfruta haciendo suyas causas que otros tacharían de peregrinas.

APNewt Gingrich en 2010 / FOTO: AP.

Pero aquí le tienen, dando ideas al enemigo y criticándole además por algo con lo que nadie ha amenazado a Estados Unidos. En entrevistas, discursos y escritos, Gingrich alerta de lo que se conoce comúnmente como pulso electromagnético. La idea le viene de un experimento, acarreado en 1962, en el que el Pentágono y la Comisión de la Energía Atómica de EE UU detonaron una bomba de 1’4 megatones, bautizada como Starfish Prime, a 400 kilómetros de altura sobre el pacífico y a 1.448 kilómetros de distancia de Hawai. En la isla de Oahu, las luces del tendido eléctrico de la calle se apagaron, por la sobrecarga eléctrica generada en la superficie terrestre.

De ahí la predicción catastrófica: Si un enemigo logra ensamblar una bomba atómica y la lanza en el espacio, sobre el continente norteamericano, EE UU puede quedar en la más absoluta oscuridad. Bueno, no sólo oscuridad: dejarían de funcionar todos los aparatos que necesiten electricidad, desde los teléfonos móviles y los ordenadores, a los refrigeradores. ¿Lo han leído en algún relato de J. G. Ballard? Probablemente. Pero a lo mejor les suena vagamente porque Gingrich lo recuerda en casi todos sus discursos de política exterior. Lo expresó así en el prólogo a una novela sobre ese asunto, escrita por su amigo William R. Forstchen:

Muy pocos en el gobierno y en el sector público se han enfrentado de forma pública al riesgo que supone una única arma nuclear en las manos de un solo enemigo que la emplee para generar un estallido masivo de pulso electromagnético. Un ataque semejante destruiría nuestra compleja y delicada sociedad tecnológica en un instante y enviaría nuestras vidas de vuelta a una existencia similar a la de la Edad Media, en un instante.

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Imagen de cuando el gobierno de EE UU detonó Starfish Prime sobre el Pacífico / FOTO: US GOVT.

¿Alarmismo? Decidan ustedes mismos. Hay discursos de Gingrich a mares. El que pueden leer a continuación (y se pueden descargar en este enlace) es un fragmento de una comparecencia del candidato en la Cámara de Representantes del Capitolio, en 2005. En teoría debía hablar de Irán pero rápidamente encauzó el tema al asunto que de verdad le gusta y al que parece que le dedica horas y horas de especulación:

Un ataque de un único misil iraní podría tener un impacto catastrófico sobre EE UU, causando un pulso electromagnético sobre una porción del país. Ese ataque colocaría rápidamente a un tercio de EE UU en una situación propia de un nivel de desarrollo del siglo XIX. Los transformadores eléctricos y los interruptores fallarían. Sin electricidad, los hospitales dejarían de funcionar, así como las depuradoras de agua y los desagües, las gasolineras no podrían vender gasolina, los camiones no podrían distribuir comida y los servicios esenciales se desintegrarían… En los momentos posteriores al paso del huracán Katrina tuvimos un pequeño ejemplo de cuál sería el alcance de un ataque de pulso electromagnético”.

Pero ¿qué dicen los científicos? Uno de los expertos que más ha estudiado este campo, Yousaff M. Butt, consultor de la Federación de Científicos de América, publicó un artículo en la revista The Space Review el año pasado. En él llegaba a esta conclusión:

La vulnerabilidad de algunas de nuestras infraestructuras a un pulso electromagnético nuclear es real, sin embargo, la amenaza se ha exagerado. Supone una amenaza mucho mayor para  la infrastructura eléctrica de EE UU la posibilidad de que se desencadene una tormenta solar como las que sólo suceden una vez cada siglo.  

Escepticismo, por tanto, entre la comunidad académica. El Pentágono, por su parte, ignora también las llamadas al pánico generalizado y asegura que su escudo de misiles puede interceptar cualquier ataque, sea en horizontal o vertical. En ese sentido, el propio Gingrich parece estar conjurando una amenaza que  está más viva en su cabeza que fuera de ella.

Hay 5 Comentarios

Este menda apaga las radios a cuescos.

Ya. Claro. Considerando quiénes han sido los únicos que han usado bombas atómicas en otras personas, creo que no hace falta decir nada más.

El sistema anti-misil del Pentágono es tan perfecto que incluso puede eliminar al Sol convertido en misil galáctico. En verdad que hay personas que padecen de diarreas mentales, y me quedo corto con el vocablo diarrea. Ya veo que ese partido hace tiempo que está partido. En vez de llamarse "republicano" debería llamarse tirameado. Esa calaña realmente ofende a los fundadores de Estados Unidos como República Federal.

menudos comecocos! es esto la nueva excusa republicana para una futura guerra que borre a iran del mapa?

Por tutatis estos republicanos están locos!

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Sobre el autor

es corresponsal del diario El País en Washington. En Estados Unidos ha cubierto asuntos como las elecciones presidenciales de 2008, el ascenso del movimiento del Tea Party o la guerra de Afganistán. Llegó a Washington en 2006, con una beca Fulbright para periodistas, a través de la cual se especializó en relaciones internacionales, conflictos armados y políticas antiterroristas.

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