David Alandete

Manning, espectador en su propio juicio

Por: | 17 de diciembre de 2011

El abogado del soldado Bradley Manning, el veterano de guerra David E. Coombs, tenía en el inicio de la vista oral de ayer dos opciones. Podía mantener un perfil bajo, alegar inestabilidad emocional de su cliente cuando filtró los documentos a Wikileaks e intentar una reducción razonable de condena (básicamente, evitar la pena de muerte o incluso la perpetua). O podía dinamitar el caso, acusando al magistrado de ser parcial, pidiendo la paralización del juicio, y al Gobierno de utilizar a su cliente para perseguir a Wikileaks y a Julian Assange. Optó por lo segundo.

Foto: APManning, ayer en la corte donde ha comenzado el juicio / Foto: AP.


El de las filtraciones de Wikileaks es un caso donde la autoestima y el ego de sus protagonistas han jugado una parte crucial. Ayer, Coombs, con una serie de pomposos alegatos, dejó en segundo plano a Manning, relegado en una silla y espectador en su propio juicio. Coombs tomó el estrado como si se encontrara en un juicio con jurado popular, y no en una vista preliminar en la que debía convencer al magistrado de que no había pruebas suficientes para abrir un consejo de guerra. Atacó al propio magistrado, exigiéndole que se recusara. “Una persona razonable no podría considerar que usted es imparcial”, le dijo. 

El letrado comenzó como un bulldozer, convirtiendo la vista en un interrogatorio al propio magistrado, el teniente coronel en la reserva Paul Almanza, sobre su trabajo como fiscal en el Departamento de Justicia, que compagina con su carrera militar, y sobre qué noticias había leído sobre Manning antes de encargarse de esta investigación. Coombs se dirigió al público en varias ocasiones, como si los meros espectadores tuvieran poder de decisión en el caso. Se paseó por la sala, en marcado contraste con el fiscal militar, tieso ante su atril, como manda el protocolo militar. “¿A quién se está dirigiendo usted?”, le dijo el magistrado Almanza en un momento, cuando le dio la espalda. 

Dibujo: PentágonoCoombs, de traje oscurso, se dirige al magistrado.

Allí Coombs había perdido la oportunidad de seguir con una vía abierta por él mismo y por el propio Manning. El abogado había denunciado a principios de año que Manning se hallaba en un estado mental frágil, después de meses de aislamiento y prevención de sucidio. En sus conversaciones de chat con el ‘hacker’ Adrian Lamo en 2010, que le sirvieron a éste para delatarle, Manning había dicho:

He estado aislado durante mucho tiempo. Solo quería ser buena gente, vivir una vida normal. Pero los eventos me obligaron a encontrar formas de sobrevivir, a ser lo suficientemente listo para darme cuenta de las cosas que pasan, pero incapaz de hacer nada al respecto. Nadie se fijaba en mí. 

Lo contamos en EL PAÍS, en una reconstrucción de la vida de Manning antes de que se le destinara a Irak. Era un joven que había sufrido por su sexualidad, rechazado por su padre, aislado de sus amigos. Había deshojado causa tras causa, en una búsqueda constante de integración y afecto. Los derechos de los gais, la política, el ‘hacktivismo’... Una vez se alistó en el Ejército, comenzó a expresar su frustración y sus decepciones en su perfil de Facebook, al que este diario tuvo acceso.

¿Podría haber sido esa una buena línea de defensa: conectar las filtraciones de Manning con su estado emocional? Seguramente le hubiera servido al abogado para pedir una rebaja de condena. Como dijo ayer su abogado, probablemente hubiera significado también que Manning debería haber testificado contra Julian Assange en una investigación criminal paralela del Departamento de Justicia. Pero Coombs y Manning rechazaron esas concesiones y retrataron el caso como parte de una gran estrategia de Washington para perseguir a Wikileaks y a Assange, que ahora lucha contra la extradición a Suecia, donde le aguarda una investigación por abuso sexual. Coombs retrató a Manning como un cabeza de turco y a Assange como una víctima. Ni siquiera fue la fiscalía la que tuvo que convertir este caso en un juicio a Wikileaks. Lo hizo la propia defensa. 

Coombs es un viejo conocido del sistema de justicia militar. Defendió, entre 2003 y 2005, a Hassan Akhbar, un soldado acusado de matar a dos compañeros de filas en Kuwait, con una granada. Entonces centró todos sus esfuerzos en intentar que no se le aplicara a Akhbar la pena máxima. “La muerte es un castigo absoluto, un castigo que debería ser nuestro último recurso”, dijo Coombs. Akhbar fue el primer soldado de EE UU procesado por asesinato desde la guerra de Vietnam. Se le condenó a pena de muerte, y espera que se le aplique ese castigo en la cárcel de Fuerte Leavenworth, donde ha estado internado Manning desde abril.

Hay 3 Comentarios

Pobre muchacho , éste jovencito es el resultado de todas las taras de la sociedad , que suele en ocasiones muy cruel , un jovencito rechazado , aislado por amigos y por su propio padre , quién había tratado por todos los medios de ser aceptado en una búsqueda constante de integración y afecto , sólo quería vivir una vida normal , pero sólo encontró frustraciones y decepciones . Ántes de condenarlo deberían analizar quiénes son los verdaderos responsables , porque es muy fácil hacer que éste jovencito cargue con todas las culpas de los demás .

Ya están los conspiranoicos dale que te pega... iros todos a vivir a Cuba de una vez por todas, leñe

Alandete: usted es especialista en conflictos armados, políticas antiterroristas, reside hace mas de 5 años en los EU....y sabe también como sabemos todos los hombres y mujeres que leemos su blog que el abogado del soldado Bradley Manning, el veterano de guerra David E. Coombs, es activo de la Contrainteligencia Militar del Ejercito de los EU. Seria una ofensa a la inteligencia de sus lectores Alandete, el tratar de hacernos creer y hasta emocionar con "este juicio". Vamos Sr. Periodista...este guion (el juicio) ya fue escrito, planificado en detalles ,y con especial atención a su capitulo mediático, debido a la coyuntura internacional e interna de los EU(elecciones Presidenciales ,Irán, etc.).Todos sabemos como termina esto, usted incluido y sabemos también que el "tal juicio" es una farsa. El Imperio no se puede permitir ni la más mínima improvisación en este caso o dejar algo librado al azar. No lo hará. Usted y los que conocemos al Imperio también lo sabemos. Él Imperio no cree en juicios...lea usted la historia, incluso la mas reciente.SC.

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Sobre el autor

es corresponsal del diario El País en Washington. En Estados Unidos ha cubierto asuntos como las elecciones presidenciales de 2008, el ascenso del movimiento del Tea Party o la guerra de Afganistán. Llegó a Washington en 2006, con una beca Fulbright para periodistas, a través de la cual se especializó en relaciones internacionales, conflictos armados y políticas antiterroristas.

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