David Alandete

Sobre el autor

es corresponsal del diario El País en Washington. En Estados Unidos ha cubierto asuntos como las elecciones presidenciales de 2008, el ascenso del movimiento del Tea Party o la guerra de Afganistán. Llegó a Washington en 2006, con una beca Fulbright para periodistas, a través de la cual se especializó en relaciones internacionales, conflictos armados y políticas antiterroristas.

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Los accidentes de helicóptero siguen diezmando al Marine Corps

Por: | 24 de febrero de 2012

De nuevo, un accidente de helicóptero -en esta ocasión un choque en el aire entre dos aeronaves- ha provocado una jornada de luto en el Marine Corps.  No ha sucedido en Afganistán ni en ninguna base extranjera, sino en un ejercicio militar en la frontera entre California y Arizona, cerca de la base aérea de Yuma.

Was6241107Un AH-1W Super Cobra / AFP

El choque entre el AH-1W Super Cobra y el UH-1Y Huey se saldó con la muerte de siete soldados. Seis de ellos estaban asignados a la base californiana de Camp Pendleton. Según dijo una portavoz del Marine Corps, la teniente Maureen Dooley: “Aun no se sabe lo que sucedió exactamente, no podemos llegar a conclusiones prematuras”.

Los marines fallecidos se entrenaban para su inminente movilización a Afganistán. El Pentágono ha evitado revelar sus nombres, y no lo hará hasta que haya notificado a todas las familias afectadas. En la base de Yuma prestan servicio unos 4.000 soldados de infantería y miembros de la Marina.

De los dos helicópteros, el AH-1W Super Cobra es uno de los más empleados por el Marine Corps en combate. En la guerra de Irak hubo al menos ocho helicópteros de ese tipo abatidos, tres de ellos por fuego enemigo, el resto en accidentes. Comparado con los modelos UH-60 Black Hawk y AH-64 Apache, el Super Cobra es un modelo más seguro, con menos accidentes registrados.

1414dd622159463a824244d7eceb4b11-95a6c5c573300e05080f6a706700d7e2Lugar del choque entre dos helicópteros, cerca de la base de Yuma / AFP

El año pasado hubo una docena de accidentes de helicóptero dentro del Marine Corps. Desde octubre han fallecido 13 soldados de esa rama de infantería en incidentes aéreos de esa índole. Muchos marines que van a ser destinados a Afganistán suelen pasar por la base de Yuma, en área desértica, por su gran parecido geográfico con el sur de Afganistán. La base alberga, cada año, 600 helicópteros y 14.000 soldados en pruebas.

En agosto, los talibanes abatieron un helicóptero Chinhook de EE UU, matando a 30 soldados norteamericanos (entre ellos 20 SEALS de la Marina, el equipo de élite que aniquiló a Osama bin Laden), siete afganos y un intérprete.

Los SEALS, estrellas de cine

Por: | 20 de febrero de 2012

No me malinterpreten: no lo digo con rencor. Pero, como muchos compañeros de profesión, he pedido decenas de entrevistas con los SEALS, ese grupo de élite de la Marina de Estados Unidos, que tantas gestas ha protagonizado, desde el rescate de marineros en aguas infestadas de piratas somalíes a la captura y aniquilación del terrorista más buscado del mundo. La respuesta ha sido siempre, invariablemente, la misma, breve y lapidaria: “no damos entrevistas”. Y ahora, ¿interpretan una película de Hollywood? ¿Cómo es posible?

No es que los SEALS hayan entrenado o asesorado, en la sombra, a los especialistas que aparecen en la película. Tampoco son SEALS retirados. Son ellos mismos, ocho miembros en activo del comando más elitista de las fuerzas armadas norteamericanas. Aparecen, junto a algunos actores, en un largometraje titulado Act of valor, que se estrena el próximo viernes. La trama, el rescate de una agente de la CIA, es ficticia, pero se inspira en hechos reales, según los productores.

CartelCartel promocional de la la película

Esos SEALS aparecerán, a cara descubierta, en 3.000 grandes pantallas de EE UU. Es algo inesperado y sorprendente en un comando tan secretista que ni siquiera admite su parte en la operación en la que EE UU aniquiló a Osama bin Laden, en mayo del año pasado. Con la prensa, siguen siendo igual: no conceden entrevistas, sólo ofrecen la película y una serie de entrevistas grabadas y distribuidas por la distribuidora Relativity Media.

“Para el pequeño grupo de soldados que participamos en la película, a aquellos a los que se podrá reconocer, esta es una oportunidad única para contar nuestra historia de forma acertada, de un modo que nunca se había podido hacer previamente”, explica en esas entrevistas el capitán de corbeta Rorke Denver, de 38 años. “Cuando se nos ofreció la oportunidad, todos dijimos inmediatamente que no. En la esencia de nuestros valores está no hacer publicidad sobre la naturaleza de nuestro trabajo”.

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Uno de los protagonistas de Act of Valor.

Los directores del largometraje, Mike McCoy y Scott Waugh, contaban un activo del que los periodistas independientes carecemos: habían hecho propaganda para los SEALS. En 2007 grabaron imágenes para un vídeo de reclutamiento sobre el Comando Naval de Operaciones Especiales, que se encarga de transportar a los SEALS a sus navíos. Aquello les abrió los oídos de los SEALS, que aunque en principio se mostraron reacios, acabaron por acceder a aparecer como los tipos buenos en la película, siempre y cuando tuvieran control sobre la historia y sobre cómo se retratan sus operaciones.

Los malos son actores, encabezados por Emilio Rivera, que intepreta a un terrorista latinoamericano que secuestra a la agente de la CIA. Los SEALS que aparecen en la película planificaban las operaciones, que luego se grababan en la Base Naval Anfibia de Coronado, en California. La Marina dio permiso para que se usaran algunos de sus navíos y submarinos. Tan a gusto se debieron sentir los SEALS que, finalmente, le permitieron a sus familias aparecer también en pantalla.

La intervención de los soldados en la película, a cara descubierta, no ha sentado extremadamente bien en el Pentágono, que ha analizado el largometraje plano a plano, para evitar la difusión de información clasificada. Desde la cúpula militar se ha prohibido también ninguna campaña de promoción tradicional. Ahora, a los periodistas y a los espectadores, nos queda una historia de 101 minutos de duración que, sospecho, serán 101 minutos de propaganda.

Yo, robot (militar)

Por: | 16 de febrero de 2012

Primero los drones, y ahora los robots de reconocimiento. La guerra se parece, cada vez más, a una novela de Stanislaw Lem. Y la primera potencia mundial no va a permitir que nadie le gane la mano en ello, ni siquiera China. Y eso es un hecho crucial: éste país está lleno de productos ‘made in China’, desde ordenadores a automóviles, pero hay algo que jamás se fabricará en un país antagónico en la escena internacional: material bélico. El último artilugio que supuestamente dinamizará la guerra y salvará vidas (las de los soldados de EE UU) es un pequeño robot con dos ruedas, un control remoto y una cámara de vídeo.

XT_pqqroduct4El Recon Scout XT, en una foto de ReconRobotics Inc.

El Ejército de Tierra norteamericano ha ordenado unos 1.100 microrobots del modelo Recon Scout TX a la empresa de Minnesota ReconRobotics Inc. El precio de la partida será de 13,9 millones de dólares, lo que supone que, aproximadamente, cada robot costará unos 13.900 dólares (10.700 euros). Esos dispositivos estarán al servicio de la Fuerza de Equipamiento Rápido (REF, por sus siglas en inglés), una división del Ejército creada en 2002 y encargada de proveer a las tropas del material técnico necesario para mantener su dominio en el campo de batalla.

Los nuevos robots pesan medio kilo y miden 11 centímetros. Fabricados de aluminio y titanio, son altamente resistentes y tienen una gran capacidad de absorción de explosiones. Su papel es decididamente suicida. Se infiltrarán de forma remota en zonas de combate para reconocer los escenarios de guerra. Disponen de una cámara que emite una señal de vídeo de forma inalámbrica, por lo que los soldados podrán inspeccionar detalladamente esos lugares manteniendo una distancia prudente. Tienen una autonomía de un radio de 30 metros en interior y 120 en exterior.

OriginalUn soldado lanza un robot en una prueba en combate / ReconRobotics

Las Fuerza de Equipamiento Rápido es la subdivisión del Ejército en la que la ciencia ficción se convierte en realidad de combate. Otro de los artilugios que están probando este invierno en Afganistán es el llamado Sand Flea Robot (en inglés, ‘robot pulga de arena’), de 4,5 kilos de peso, del tamaño de una caja de zapatos y que puede saltar una altura de 10 metros. Lo han fabricado las empresas Sandia National Laboratories y Boston Dynamics, y también lleva una cámara, por lo que se puede emplear para hacer reconocimiento de escenarios de guerra en horizontal y en vertical.

En este contexto de austeridad y recortes, el Ejército de Tierra de EE UU está buscando formas de mantener su preponderancia con menos soldados. En el último presupuesto presentado por el Pentágono, esa división de las fuerzas armadas norteamericanas perderá 80.000 soldados de infantería. Los generales buscan ahora dotar a sus tropas de medios tecnológicos para mantener su efectividad, y ahí es donde estos nuevos robots tienen un papel tan importante. Hace sólo 50 años, su existencia hubiera sido considerada un sueño de escritores de fantasía. Hoy, es muy probable que los insurgentes afganos, algunos de ellos aun armados con reliquias soviéticas, se las tengan que ver con ellos en el campo de batalla.

Los cinco de Guantánamo

Por: | 14 de febrero de 2012

¿Es posible que la Casa Blanca se esté preparando para la liberación de cinco líderes talibanes? Lo es. De hecho, desde hace una semana, aproximadamente, diversos altos funcionarios del Ejecutivo aquí en Washington llevan filtrando, con cuentagotas, detalles de un posible acuerdo con ese grupo al que, simultáneamente, se enfrentan en combate en Afganistán. Los insurgentes se sentarían en la mesa de negociaciones para dejar un Afganistán relativamente estable en 2014 a cambio de que el Gobierno de EE UU libere a cinco de sus comandantes capturados en Guantánamo.

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De izquierda a derecha, Noori, Fazl, Wasiq, Khairkhwa y Omari

Las negociaciones han comenzado, aunque no vayan a leer grandes anuncios o vistosos titulares sobre ello. El enviado especial de la Casa Blanca a Afganistán, Marc Grossman, se reunió recientemente en Qatar con líderes talibanes, según anunció la Casa Blanca por vías no oficiales la semana pasada. Y se presentó allí con cinco poderosas razones para convencer a los talibanes, cinco detenidos en el penal de Guantánamo que en 2010 fueron declarados por el Gobierno de Barack Obama “demasiado peligrosos para ser transferidos pero no aptos para ser juzgados”. Estos son sus nombres, detallados y analizados el pasado fin de semana por el diario The Wall Street Journal:

Mohamed Fazl. Era viceministro de Defensa de los talibanes y persona de confianza del Mulá Omar durante la invasión norteamericana de 2001. Fue capturado en el norte del país, como comandante de las tropas del grupo islamista en esa parte del país. Se le considera instigador de una revuelta de presos de guerra de la Alianza Norte que provocó la primera víctima norteamericana de la guerra, el agente de la CIA Michael Spann. Según los documentos de Wikileaks publicados por EL PAÍS el año pasado (el documento se puede descargar de este enlace), Fazl tenía “abundantes recursos y un gran poder” entre los talibanes. Se le acusa, además, de ser responsable de haber orquestado la campaña de limpieza étnica contra el pueblo hazara en la zona central del país antes de 2001.

Mohammed Nabi. Alto funcionario talibán. Su principal cometido durante la guerra era introducir armas y dinero en Afganistán para alimentar a la resistencia. Es alguien a quien EE UU considera estrechamente relacionado con la red Haqqani, que hoy en día opera en Pakistán y centra sus ataques en Kabul y las provincias del sureste del país.

Khairullah Khairkhwa. Era gobernador de la provincia de Herat y tenía estrechos lazos con Osama Bin Laden y con el Mulá Omar. Era un punto de enlace con Irán y el régimen de los ayatolás en la campaña de insurgencia después del inicio de la guerra. Él mismo asegura en varios de los documentos de Wikileaks que tiene una relación de amistad con el presidente afgano, Hamid Karzai, y que nunca se adhirió a los ideales de los talibanes.Mulá Norullah Noori. Fue arrestado junto con Fazl en 2001. EE UU cree que también formó parte del grupo que mató al agente Spann. En los interrogatorios de Guantánamo confesó que había tomado parte en la matanza de chiítas en Afganistán, según  los documentos de Wikileaks (Su archivo se halla en este enlace).

Abdul Haq Wasiq. Subjefe de los servicios de inteligencia de los talibanes. Se le acusa de haber capturado y torturado a civiles antes del inicio de la guerra.

El lunes tuve la oportunidad de preguntarle a Mike Hammer, asistente de la Secretaria de Estado Hillary Clinton, sobre esas negociaciones. Aseguró que los contactos sobre la transferencia a países extranjeros de presos de Guantánamo siguen en marcha, aunque negó que la liberación de esos cinco presos sea inminente. “Tanto nosotros como el presidente hemos tratado de cerrar Guantánamo, pero aun estamos trabajando en los detalles de ese plan”, dijo. Obama anunció el cierre del penal, en el plazo de un año, en enero de 2009. Recientemente se han  cumplido tres años de aquel anuncio. Y la prisión sigue en operación.

Diez marines ignorantes

Por: | 11 de febrero de 2012

Marines SS

Aquí les tienen. Diez hombres ignorantes, ante dos banderas que hace medio siglo ondearon ejércitos en liza, en una guerra en la que murieron 408.000 soldados norteamericanos. Ignorantes, sí, porque así les ha defendido su comandante, el general James Amos, y porque parece ser la ignorancia lo que les llevó a posar en Afganistán ante esta foto, con dos banderas: una, la americana, que defienden como símbolo último de la libertad en el mundo, y la otra, la que luce inmaculadas las dos letras ‘s’ que simbolizaron a la Schutzstaffel, o SS, la guardia pretoriana de Adolf Hitler.

El Marine Corps, siempre hermético, supo de la foto, que fue tomada en 2010, en noviembre, pero no informó de ella ni a sus superiores aquí en Washington ni a la sociedad civil. Fueron unos soldados, anónimos, los que la vieron circulando por las bases y quienes decidieron llevarla ante la Fundación por la Libertad Religiosa en el Ejército, que la distribuyó a los medios. La indignación es comprensible, sobre todo teniendo en cuenta que hay en las fuerzas armadas de EE UU unos 14.000 judíos.

El Secretario de Defensa, Leon Panetta, ha ordenado una investigación. Pero según le ha respondido el general Amos, no hay nada que investigar en la ignorancia de sus hombres. “El comando local a la que los marines en la foto fueron asignados investigó este asunto en noviembre. Se determinó que los marines en la foto ignoraban la conexión de este símbolo del Holocausto y las atrocidades monumentales asociadas con la Alemania nazi”, dijo.

¿La solución? Un poco de historia. “Para asegurarse de que los marines implicados entienden plenamente el uso histórico de la simbología de las SS, se les asignó a una clase de instrucción formal, que fue preparada y administrada por la dirección de la unidad”, añadió Amos. El caso es que los marines, sean estos soldados rasos u oficiales, pasan unas pruebas durísimas, las más penosas en las fuerzas armadas de EE UU, para poder licenciarse y entrar en ese cuerpo de infantería.

Uno pensaría que algo de historia, al menos de la guerra en la que el Marine Corps dio 20.000 vidas, aprenderían. La justificación que se da en el Pentágono es que SS son las siglas, también, de Scout Sniper, la especialidad de francotiradores a la que pertenecían esos 10 hombres destinados a Afganistán. Ya se pueden imaginar el resto: buscaron esas siglas en Internet, las pusieron en una bandera, porque no sabían la carga icónica y emocional que llevaban asociada. Eso me deja dudando: ¿qué buscador de Internet emplearon? Porque en Google, Bing o Yahoo, cuando uno busca imágenes con el término SS, los resultados son, siempre, bastante claros.

Las mujeres se acercan al frente

Por: | 09 de febrero de 2012

Las mujeres norteamericanas se hallan hoy más cerca de participar en operaciones de combate que nunca. Este jueves, el Pentágono ha aprobado un cambio a su normativa interna, para permitir que las mujeres se acerquen aun más a la línea de fuego dentro del Ejército de Tierra y el Marine Corps. A pesar de eso, aun no permite a las soldados mujeres tomar parte en operaciones de infantería o en comandos de operaciones especiales. Ese es terreno aun vedado para ellas.

Soldado HesterLa sargentoLeigh Ann Hester en Irak en 2005 / Jeremy D. Crisp (PENTÁGONO)

Desde 1994 el Pentágono prohíbe formalmente a las mujeres formar parte en las operaciones de combate. Según la normativa, redactada bajo el mandato de Bill Clinton por el entonces Secretario de Defensa Les Aspin:

Los miembros del servicio armado son elegibles para ser asignados a todos los puestos para los que estén calificados, excepto las mujeres, que quedarán excluidas de la asignación a unidades por debajo del nivel de brigada cuya misión principal sea participar en el combate directo sobre el terreno... [Combate directo se entiende como] enfrentarse a un enemigo en tierra, con las armas propias o servidas por la compañía, con la consiguiente exposición al fuego enemigo y la alta probabilidad de contacto físico directo con personal de las fuerzas hostiles.

Una brigada comprende a 3.500 soldados, divididos en batallones de 800. Con los cambios propuestos este jueves, se abrirán otros 14.000 puestos de trabajo a soldados mujeres dentro de las fuerzas armadas norteamericanas. La Marina y la Fuerza Aérea tienen menos restricciones sobre las mujeres que las demás ramas castrenses, por la naturaleza de sus misiones. Precisamente, en 1994 se les permitió servir en buques de guerra y en enero de este año comenzaron a servir en submarinos.

Las dos guerras de la Generación del 11-S, la de Afganistán y la de Irak, han puesto de relieve la necesidad de facilitar aun más el acceso a filas. El año pasado se permitió a los homosexuales servir abiertamente en el Ejército. Ahora se facilita el acceso de las mujeres a diversos puestos más cercanos a la línea de fuego. No es que no hayan hecho sacrificios por su patria. En total, más de 6.300 soldados han muerto en ambos frentes. Se calcula que un 2% de ellos eran mujeres. Esas cifras demuestran los efectos de esa norma que escuda a las mujeres y les prohíbe entrar en combate directo. En realidad son el 14% de las fuerzas armadas, 200.000 de un total de 1,43 millones de soldados.

APTres mujeres del Marine Corps en Afganistán en 2009 / Julie Jacobson (AP)

Hay un argumento que se emplea desde la cúpula del Pentágono para prohibir a las mujeres romper el último techo de cristal castrense: aseguran que físicamente, carecen de la fuerza física y la resistencia de los hombres. Otros sostienen que su presencia sería una distracción en las duras condiciones de vida de la línea de combate. Hay quien añade que la nación norteamericana no soportaría la imagen de soldados femeninas regresando a casa en masa en ataúdes cubiertos por la bandera.

El argumento más poderoso, sin embargo, es el de la fuerza física. Según concluyó una comisión presidencial creada por George H. W. Bush para analizar el asunto, en 1992:

Las pruebas que obran ante la Comisión muestran claramente las diferencias fisiológicas entre hombres y mujeres. La mayoría de las mujeres son más bajas de estatura, tiene menos masa muscular, y pesan menos que los hombres. Estas diferencias fisiológicas colocan a las mujeres en una clara desventaja al realizar tareas que requieren un alto nivel de fuerza muscular y capacidad aeróbica, como la lucha cuerpo a cuerpo, la excavación, el transporte de cargas pesadas, el levantamiento de peso y otras tareas centrales al combate de tierra.

Pero, ¿por qué no aplicar a todos los aspirantes a un puesto de trabajo los mismos requerimientos, evitando imponer una precondición atendiendo a criterios de género? Así opina la teniente coronel Martha McSally, retirada en 2010, que fue la primera mujer en pilotar un avión de combate en la Guerra del Golfo en 1991 y en liderar un escuadrón de caza como comandante en Afganistán. Así lo expresó en este artículo publicado en la revista de Derecho de la universidad de Duke:

Aunque muchos hombres poseen la fuerza física y resistencia para entrar en combate de tierra, otros muchos  hombres no disponen de ellas. Los hombres no deben ser considerados  automáticamente aptos para los requerimientos físicos de los puestos de combate, atendiendo únicamente al criterio de su género, y las mujeres que poseen la fuerza física y la resistencia necesarias no debe ser excluidas de las tareas de combate por la única razón de su género. En lugar de eso, la elegibilidad debe basarse en si el recluta, hombre o mujer, cumple con los requisitos físicos necesarios para el puesto de trabajo. De nuevo, la capacitación física está en función de si el recluta puede completar la formación inicial asignada. Una normativa neutral de género  hará que nuestras fuerzas armadas estén más capacitadas.

McSally es la prueba de ello: una valerosa soldado que llegó más lejos en combate -aéreo- que muchos  hombres. Según su línea de razonamiento, hay mujeres con más masa muscular y más resistencia que otros hombres. Y en algo tan dinámico con el combate, se deberían eliminar las precondiciones y aplicar criterios mucho más dinámicos, que permitan a las mujeres que lo deseen  presentarse a las pruebas de reclutamiento y demostrar por sí mismas cuánto valen.

No hay desfile para los héroes

Por: | 07 de febrero de 2012

¿Qué sería del final de una guerra sin un desfile triunfal? Aun se recuerda aquí en Estados Unidos la gran celebración en la avenida de Broadway, en Manhattan, del 14 y 15 de agosto de 1945, los días  en que se conmemoró la victoria sobre Japón, que marcó el final de la II Guerra Mundial. Ahora, muchos veteranos y políticos quieren el mismo trato para los veteranos de la Guerra de Irak, que acabó dos meses atrás. Pero el Pentágono asegura que no es tiempo de celebraciones, sobre todo cuando aun hay otro frente de guerra abierto.

GlennDesfile en el Cañón de los Héroes para conmemorar la llegada de John Glenn del espacio / (AP)

¿Qué celebrarían esos veteranos concretamente? ¿El final de una guerra? ¿La humillación a un enemigo? La propuesta vino de un par de concejales neoyorquinos, Vincent Ignizio y James Oddo, que en diciembre plantearon que los veteranos de Irak desfilaran por lo que se llama el Cañón de los Héroes, la avenida de Broadway entre Bowling Green y City Hall Park. No hay mayor gloria nacional que un desfile por esa calle.

Desde la dedicación de la Estatua de la Libertad en 1886, han pasado por el Cañón de los Héroes centenares de desfiles triunfales, para celebrar glorias como el final de la Guerra de Corea; vuelos trasatlánticos y alrededor del mundo; misiones espaciales, y todo tipo de gestas, militares y civiles. Se le llama cañón por el desfiladero que han creado los grandes edificios, desde los que tradicionalmente se asoman oficinistas a lanzar confeti y serpentinas. Dice la leyenda que en el pasacalles de celebración del final de la segunda gran guerra se gastaron 5.400 toneladas de papel.

Pero, ¿qué puede haber llevado al Pentágono a aconsejarle al alcalde Michael Bloomberg de Nueva York que no autorice un desfile de soldados en su ciudad? Según declaró Doug Wilson, jefe de comunicación del Pentágono, al diario oficial militar de EE UU Stars & Stripes:

Queremos tener un desfile nacional para los soldados, cuando sea el momento apropiado, cuando las tropas hayan salido también del campo de batalla en Afganistán.

Efectivamente, el mes pasado, el alcalde Bloomberg denegó la petición, en una entrevista en WOR Radio, en la que dijo que “un desfile sería prematuro, dado que aun hay tantos soldados en peligro en todo el mundo”. En lugar de eso, y según nos notificó la Casa Blanca el lunes a los corresponsales en Washington, la celebración se hará en petit comité, en una cena en la Casa Blanca el 29 de febrero. Según dijo el anuncio:

Esta cena -una expresión de gratitud de la nación por los logros y los enormes sacrificios de los valientes estadounidenses que sirvieron en la guerra de Irak y de las familias que los apoyaron- incluirá a hombres y mujeres de uniforme de todos los rangos, servicios, Estados y procedencias, representativos de los cientos de miles de estadounidenses que sirvieron en Irak.

GiantsDesfile de los Giants en Nueva York, después de ganar la Super Bowl / Gary Hershorn (REUTERS)

Justo este martes se celebró uno de esos desfiles, para homenajear al equipo ganador de la Super Bowl, los New York Giants. Diversas agrupaciones de veteranos han aprovechado esa marcha para criticar al Pentágono, por estar acabando esta guerra, después de casi ocho años de combate, con el mismo sentimiento de oprobio que la de Vietnam. Según dijo el director ejecutivo de la Asociación de Veteranos de Irak y Afganistán:

La guerra de Irak ha terminado, más de un millón de veteranos han servido y más de 4.400 dieron sus vidas... Nuestros hombres y mujeres de uniforme se han ganado con creces el honor de un desfile triunfal en el Cañón de los Héroes. Les pedimos a los estadounidenses de todo el país que exijan al Presidente y los alcaldes de Nueva York y Boston que ordenen la celebración de un Día Nacional de Acción para honrar adecuadamente a los veteranos de Irak  por su sacrificio.

Este es el enlace de esa petición, que ya tiene casi 19.000 firmas. Sin embargo, si el Gobierno y el Pentágono no cambian de opinión, no habrá celebraciones militares en el Cañón de los Héroes hasta 2014, que es el año en el que en principio vuelven las tropas de Afganistán.

Absuelto sin razones

Por: | 04 de febrero de 2012

Cuando el ejército es fiscal y juez, puede obrar según su propio criterio, sin tener que dar más explicaciones. Este fin de semana nos han comunicado que el Ejército de Tierra norteamericano ha desestimado los cargos presentados contra el último integrante que quedaba por juzgar en el inafusto caso del escuadrón de la muerte afgano, en el que un grupo de soldados salió a la caza de civiles para ejecutarlos sumariamente, amputarles partes del cuerpo como trofeos y manipular la escena del crimen para que pareciera que los muertos eran insurgentes y habían atacado primero.

WagnonMichael Wagnon. Ted Warren / AP

El especialista militar Michael Wagnon, de 31 años, es hombre libre. Se le iba a juzgar por tomar parte en la muerte de un granjero, Marach Agha, en la localidad de Kari Kheyl en febrero de 2010, uno de los tres asesinatos por los que se ha condenado a cuatro soldados. Ni él mismo se lo creía. Según dijo su abogado, Colby Vokey, a Reuters, estaba “en éxtasis” y “muy aliviado”.

El líder del escuadrón, el sargento Calvin Gibbs, fue declarado culpable en noviembre en un consejo de guerra. Cumple ahora la perpetua, con posibilidad de condicional en 10 años. Era él quien incitaba a los demás hombres a matar a los afganos a sangre fría, a veces de tiros en la cabeza, en ejecuciones sumarias. Se tatuaba una calavera en la pierna izquierda por cada muerto.

Como en los mayores escándalos sucedidos en las dos guerras más recientes de EE UU, Irak y Afganistán, fue una machada, la decisión de registrar lo ocurrido, lo que hizo que los abusos se filtraran y dieran la vuelta al mundo. A Gibbs y sus secuaces les gustaba tomar fotos con los cadáveres, como si se hallaran de caza mayor, posando con sus trofeos. Hace un año, varios medios las publicaron, después de obtenerlas a través de un informante anónimo.

DER SPIEGELUn sonriente soldado, posa con su trofeo / DER SPIEGEL

En realidad lo que tiró de la manta fue una investigación sobre el abuso de hachís en la base afgana de Ramrod. Pronto, los investogadores militares oyeron rumores sobre las incursiones del sargento Gibbs y sus hombres, y llegaron hasta el especialista Jeremy Morlock, que se convirtió en el principal acusador de sus compañeros. En marzo fue condenado a dos años de prisión después de declararse culpable.

Pronto fueron cayendo los integrantes del escuadrón. El soldado Adam Winfield también se declaró culpable y fue condenado a tres años. Por último, Andrew Holmes recibió una condena de siete años, también después de declararse culpable. Sólo el líder, el sargento Gibbs, y Wagnon se habían declarado inocentes. El Ejército se ha negado a revelar bajo qué condiciones considera probada la inocencia de Wagnon, el único en librarse de la cárcel.

Esta absolución de facto llega sólo dos semanas después de que el soldado del Marine Corps Frank Wuterich se declarara culpable de omisión del deber en un incidente ocurrido en la localidad iraquí de Haditha en 2005 y que una masacre de 24 civiles quedara solventada con ninguna condena de prisión. El grupo Anonynous ha filtrado este fin de semana los correos electrónicos de Wuterich y sus abogados en ese caso.

El caza de los 219 millones

Por: | 01 de febrero de 2012

F-35Un F-35 en pruebas en la base de Patuxent River / REUTERS

El Pentágono ha levantado recientemente la suspensión cautelar del programa de armamento más caro de la historia de EE UU: el caza F-35, un símbolo del gasto militar desbocado de las pasadas décadas. Y lo hace en un contexto de extrema austeridad, en el que prescindirá de 100.000 soldados de infantería y deberá recortar 485.000 millones de dólares en la próxima década. Por eso, este año, en lugar de comprar 42 aviones, comprará 29, a la empresa Lockheed Martin, con un coste de 9.200 millones de dólares en el presupuesto de 2013. Eso sgnifica que cada modelo tiene un coste final de 219 millones.

El F-35 es un emblema de todo lo que ha podido ir mal económicamente en el Pentágono con los años de rearme desde la presidencia de Ronald Reagan: un proyecto caro que se ha ido encareciendo aun más con los años. Es un caza diseñado para un solo piloto, que puede despegar de diversos tipos de pistas, incluidas las cortas, y  que puede  aterrizar en vertical, como se puede ver en este enlace. Su diseño y materiales le permitiría evadir radares. Además, sería el primer avión de su índole que emplearían tres de las principales ramas de las fuerzas armadas, para las que se fabrican modelos distintos: la Marina, el Marine Corps y la Fuerza Aérea.

Hace 10 años, el proyecto le iba a costar a EE UU, en su totalidad, unos 233.000 millones de dólares. El precio  estimado ahora, de todos los aviones que se comprarán hasta 2016, es de 382.000 millones. En un principio, el Pentágono quería adquirir 2.433 cazas. Ahora no hay una cifra concreta. El proyecto se ideó en los 90. Iba a ser una maravilla de la tecnología bélica, creada en unos pocos años y amortizada pronto, recortando así el gasto en las misiones bélicas. Dos décadas y un aumento de 350.000 millones de dólares después, es más un quebradero de cabeza en los pasillos del Pentágono. (Otrosm países han participado también en el programa).

Hay un motivo concreto y esencial por el que no se puede eliminar este proyecto de la noche a la mañana en EE UU: la empresa Lockheed Martin lo fabrica en 47 Estados de EE UU, y emplea a decenas de miles de norteamericanos para ello (la empresa asegura que hasta 127.000). Entre los Estados donde se hallan esas plantas están Tejas, California y Florida, lugares de notable peso político. Por eso, el programa no ha muerto. Podría haberlo hecho por intervención del Capitolio.

F-35Un F-35 en una base de Florida / AP, Samuel King Jr.

Pero hay 48 congresistas que han formado un poderoso grupo de presión, una verdadera barrera entre Lockheed Martin y el Departamento de Defensa. Lockheed Martin y los otros tres contratistas que fabrican los F-35, Northrop Grumman, BAE Systems y Pratt & Whitney, le han dado a esos 48 congresistas 326.400 dólares en donaciones electorales, según la organización Center for Responsive Politics.

El F-35 comenzó a construirse, en realidad, meses antes de que se produjeran los ataques contra Washington y Nueva York de 2001. Posteriormente llegaron las guerras de Irak y Afganistán y el refuerzo de la presencia militar en las costas de África y las aguas del Golfo Pérsico. Y los F-35 seguían ausentes. Hasta la fecha, el gobierno ha invertido de sus arcas 56.000 millones. Y para lo único para lo que se han empleado es para pruebas y, ocasionalmente, para realizar entrenamientos.

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