David Alandete

Algunos hombres buenos

Por: | 07 de mayo de 2012

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La sargento Teresa King, en el centro  (James Arronwood / US ARMY)

Parece que, en las fuerzas armadas, las cosas cambian para seguir siendo lo que eran. En el Ejército de EE UU siguen mandando sólo algunos hombres buenos. Sólo un 14% de los soldados norteamericanos son mujeres. Ninguna de ellas puede participar en operaciones directas de combate. En 2009 una mujer, Teresa King, fue elegida para dirigir por primera vez la Academia de Sargentos Mayores del Ejército de Tierra, en Fuerte Jackson (Georgia). Fue un ascenso tan laborioso como tardío, emponzoñado, finalmente, por falsas acusaciones y venganzas.

En noviembre, el Ejército suspendió a King, sin dar explicaciones para ello. Los superiores de la sargento repitieron hasta la saciedad, ante las preguntas de los periodistas, una razón: “motivos personales”. Con su silencio, alimentaron rumores y especulaciones, todos ellos infundados. Hubo todo tipo de erráticos análisis, incluso por parte de medios serios, como la revista Time, que hacía leña del árbol caído recordando que, como sargento, King nunca había servido en el campo de batalla (entre otra cosas porque el Pentágono lo prohíbe, habría que añadir). En portales militares no oficiales se acusa a King de todo, desde abusar del alcohol en su puesto hasta de relaciones no autorizadas con sus subordinados.

El viernes, según anunció el Pentágono, King recuperó su puesto. Su abogado reveló algo que no se sabía: la sargento había presentado una demanda por la vía militar contra dos superiores, por considerar que los motivos de su suspensión eran sexistas y racistas. Además, añadió que había pedido una investigación del mismísimo Congreso de EE UU sobre el asunto. La interesada alega que los otros soldados -blancos y varones- no llevaron bien su ascenso y la resonancia que tuvo en medios de EE UU y de todo el mundo, y ejercieron su venganza.

“Va a volver a su puesto”, dijo su letrado, James Smith. “Es una reivindicación en toda regla”.

En 2009, King copó portadas de todo tipo. Era la primera fémina en ascender a uno de los puestos de más prestigios del cuerpo de infantería de las fuerzas armadas norteamericanas, como jefa de la escuela de instructores militares. Casi todos los medios, incluso los más respetables, se permitieron escribir que en ella todo parecía masculino, excepto su género.

“Puede que no sea una sorpresa que el nuevo jefe de instructores del Ejército tenga por ídolo al general George S. Patton Jr., haya saltado de un avión en 33 ocasiones, niquele cada ejercicio de entrenamiento físico que hace y conduzca un Corvette negro con una placa en la que se lee no a la debilidad”, escribió The New York Times. “Pero tenga en cuenta esto: la sargento es una mujer”.

Longo y Calpena A ambos extremos, los soldados a los que King acusa de sexismo y racismo (James Arronwood/US ARMY)

Según la sargento King, la atención cobrada le pasó factura. Han sido seis amargos meses fuera de su puesto. Alega ella que por el agravio sentido especialmente por dos superiores: el general de división Richard Longo (en la foto, a la izquierda) y uno de los más estrechos colaboradores de este, el sargento mayor John Calpena (en la imagen, a la derecha). Cuando King fue ascendida y, luego, suspendida, Longo era el jefe Comando de Doctrina y Entrenamiento del Ejército, y, por lo tanto, responsable directo de ella. Desde hace unos meses se halla en el frente afgano, en otras tareas.

El Ejército ha preferido callar pero lo ha dicho todo con sus actos. El general de división Bradley May, subcomandante del Comando de Doctrina y Entrenamiento del Ejército, que asumió la investigación del caso, decidió el viernes que no había motivos para la suspensión y que las acusaciones presentadas contra King eran infundadas. King regresó inmediatamente a su puesto. Según reveló el abogado de la sargento, ésta había enviado una carta a sus superiores quejándose de una campaña de descrédito, en la que decía: “Si yo hubiera sido un hombre, nada de esto hubiera sucedido”.

Hay 4 Comentarios

Creo que así como los hombre las mujeres tiene todo el derecho de actuar de forma general en todos los aspectos que conlleve su cargo militar, pero, hay que ser muy cauteloso con ellas, porque aun que tenga un espiritu de tigre habitan en un hermosos y delicado cuerpo de ovejas necesitan mucha atención.

Lo que soy yo prefiero tener HOMBRES soldados que mujeres. Después de todo, una sociedad que no clama "Mujeres y niños primero", no puede sobrevivir.

La cosa es criticar a Usa, ¿no?

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Sobre el autor

es corresponsal del diario El País en Washington. En Estados Unidos ha cubierto asuntos como las elecciones presidenciales de 2008, el ascenso del movimiento del Tea Party o la guerra de Afganistán. Llegó a Washington en 2006, con una beca Fulbright para periodistas, a través de la cual se especializó en relaciones internacionales, conflictos armados y políticas antiterroristas.

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