David Alandete

Sobre el autor

es corresponsal del diario El País en Washington. En Estados Unidos ha cubierto asuntos como las elecciones presidenciales de 2008, el ascenso del movimiento del Tea Party o la guerra de Afganistán. Llegó a Washington en 2006, con una beca Fulbright para periodistas, a través de la cual se especializó en relaciones internacionales, conflictos armados y políticas antiterroristas.

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El voto militar se desploma

Por: | 30 de octubre de 2012

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En las elecciones presidenciales de este año hay, para los hombres y mujeres de uniforme, una anomalía: por vez primera desde 1948, ninguno de los cuatro aspirantes a la presidencia o la vicepresidencia ha servido en las fuerzas armadas. Tal vez eso explique por qué las solicitudes de voto por correo por parte de los soldados han caído un 70% con respecto a los comicios de 2008, según un estudio de la agrupación Military Vote Protection Project.

Puede que hace cuatro años la participación fuera excepcionalmente alta porque John McCain, el candidato republicano, era un veterano de la Armada, y un héroe de guerra capturado por el enemigo en Vietnam. O puede que fuera por la formidable fuerza de la campaña de Barack Obama y su promesa de acabar dignamente las guerras de Irak y Afganistán bajo su mandato.

La realidad, seguramente, estará entre ambas opciones. Lo cierto es que el voto militar tiene a favorecer a los republicanos, pero en 2008 las comunidades que albergan bases militares vieron un notable incremento en el apoyo a los demócratas. A tenor del descenso en solicitudes de voto por correo, puede que los soldados hayan perdido la pasión por el presidente o vean con desánimo cómo no habrá en lo más alto del Gobierno nadie que haya lucido un uniforme.

Dos de los Estados que más han visto caer esas solicitudes de voto militar por correo son Virginia y Ohio. Ambos son cruciales en estas elecciones, y en ellos están haciendo campaña de forma frenética los dos candidatos. Las cifras son elocuentes: en Virginia las peticiones han caído de 42.000 a 12.000. En Ohio, de 32.000 a 9.700, según las cifras del informe de Military Vote Protection Project.

Ha habido caídas también pronunciadas, pero no tan graves, en Carolina del Norte, Alabama y Florida. Legisladores como el senador republicano por Tejas John Cornyn han acusado a los líderes civiles del Pentágono de “falta de cumplimiento con la ley, al no asegurarse de que los uniformados y sus familias pueden ejercer uno de los derechos más básicos, por el que se sacrifican a diario”. Hay de servicio en Afganistán 68.000 soldados. Pueden votar por correo porque en las bases hay postas de correos.

Foto: Una soldado muestra el sobre de voto por correo en las elecciones de 2008. (U.S. Army photo by Staff Sgt. Lynette Hoke)

Caballos, bayonetas y submarinos

Por: | 24 de octubre de 2012

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La Armada de hoy, ¿es mayor o menor que en 1917? Uno de los puntos de crítica del candidato republicano, Mitt Romney, al presidente Barack Obama es que la Armada de hoy en día tiene menos barcos que la de 1917. En el último debate presidencial, Obama respondió: “Usted mencionó que la Armada tiene menos barcos que en 1917. Pero Gobernador, es que también tenemos menos caballos y bayonetas, porque la naturaleza de nuestro ejército ha cambiado. Tenemos unos artilugios llamados portaaviones en los que los aviones pueden aterrizar. Y tenemos un tipo de barcos que van por debajo del agua, llamados submarinos nucleares”.

Romney está en lo cierto. En 1917, antes de la Primera Gran Guerra, la Armada de EE UU disponía de 313 barcos. Hoy, no supera los 285. “Y nos dirigimos hacia menos de 200 barcos si se implementan los recortes del presupuesto militar. Eso es inaceptable”, dijo Romney durante el debate. El candidato republicano debería mirar hacia los años de Bush, en los que la Armada llegó a tener sólo 270 barcos. O debería incluso indagar en los libros de historia. En 1920 la Armada dejó de emplear los cañoneros y los torpederos. Tres décadas después renunció a los acorazados.

La Armada de hoy no se puede medir en números, sino en capacidad y en potencia. En 1917 no existían los portaaviones. Hoy hay 11 de ellos, además de dos en construcción y otro planeado. Son tan mastodónticos que la Armada se refiere informalmente a los portaaviones de clase Nimitz como 4,5 acres de soberanía norteamericana en alta mar. Además, hoy en día hay 18 submarinos con capacidad nuclear, en dos bases de la Armada en los Estados de Washington y Georgia.

También es cierto que en la Segunda Guerra Mundial la Armada alcanzó los 6.000 barcos de guerra. Pero es que recientemente, el Pentágono ha librado una de sus dos guerras en un país sin acceso al mar, como es Afganistán. Los generales norteamericanos han recurrido a tácticas contrainsurgentes, y han pasado a depender más y más de los comandos de operaciones especiales. Puede que la Armada tenga ahora menos barcos, pero tiene a los SEALS, que en mayo de 2011 aniquilaron a Osama Bin Laden, el terrorista más buscado.

¿Qué hay de los caballos y las bayonetas? Obviamente existen menos caballos en las fuerzas armadas de EE UU ahora que en 1917. Pero la afirmación de las bayonetas de Obama es incorrecta. Puede que el vocablo parezca anticuado, pero tanto el Cuerpo de Infantería como el de Marines siguen dando a sus soldados bayonetas, entendidas como armas blancas complementarias del fusil, a cuyo cañón se adaptan. El Cuerpo de Infantería dispone de 419.155. El de Marines, sólo este año, comprará 175.061, a añadir a las 195.334 que ya adquirió en 2004.

En total, las fuerzas armadas de EE UU tienen más de 600.000 bayonetas. No se sabe cuántas había en 1917, pero el Cuerpo de Infantería y el de Marines tenían entonces 421.467 y 27.749 soldados, respectivamente. Aunque cada soldado tuviera su propia bayoneta, es probable que no superaran a las que hay en inventario hoy en día. Tanto Obama como Romney, por tanto, emplearon los tamaños en las fuerzas armadas como argumentos políticos equivocados.

Foto: El USS Kaiser Guillermo II en una foto de la Armada de EE UU de 1917.

El País

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