Juan Gómez

Burbuja y oportunidad verde

Por: | 28 de noviembre de 2011

El que termina ha sido un año de éxitos sin precedentes para Los Verdes, estimulados por dos eventos que guardan relación. Primero el anuncio, a finales de 2010, de que el Gobierno de Merkel ampliaría la vida útil de las centrales nucleares. El rechazo masivo dio alas a Los Verdes. Después, el desastre de Fukushima a partir del 11 de marzo de 2011. El gráfico de intención de voto muestra cómo Fukushima disparó los apoyos de Los Verdes, precisamente cuando se disputaban las estratégicas elecciones de Baden-Württemberg. Los Verdes ganaron y formaron su primer Gobierno regional.

33113473356

Pero después de Fukushima, Angela Merkel anuló la ampliación de la vida útil de las centrales y decretó de nuevo el apagón nuclear para 2022. Fue una victoria de los ecologistas y de la presión de la calle. También del partido que había sentado plaza política en los ochenta, al socaire de los masivos movimientos antiatómicos. Pero si hacemos caso al gráfico, esta decisión pinchó la burbuja que en abril llegó a poner a Los Verdes por delante de los socialdemócratas del SPD.


Además de la irrupción de Los Piratas, Los Verdes acusan que el escepticismo antinuclear fuera Kuenstler-unterstuetzen-proteste-gegen-atomkraft-652554_400_0
asumido por la política gubernamental del centro-derecha de Merkel. Toca buscar nuevos temas, como ya  apuntaba el copresidente del partido Cem Özdemir el pasado abril. Su reciente congreso de Kiel ha puesto las vías para emanciparse de su éxito de 2011 y batallar en otros frentes.

 


Así que, mientras miles de manifestantes se oponían este fin de semana al castor que devolvía a Alemania toneladas de basura nuclear del pasado, Los Verdes han debatido  asuntos de Hacienda y de Economía en su Congreso federal de Kiel.


Aprobaron propuestas arriegadas, como la de subir el tipo máximo del IRPF del 42 al 49% para ingresos superiores a los 80.000 euros anuales. También quieren una reforma ecológica del régimen fiscal para apoyar a las empresas y los productos “sostenibles”. Además, aspiran a introducir un salario mínimo interprofesional de 8,5 euros por hora. Proponen que se imponga un “techo de deuda” a las entidades bancarias y que se separe la banca de inversión de la banca comercial. Los planes acentúan el perfil izquierdista de la formación.


Además, Los Verdes quieren ponerse en la vanguardia europeísta de Alemania: proponen nada menos que reformar la Ley Fundamentalpara impulsar la integración fiscal y política con Europa. También defienden la emisión de deuda conjunta, los llamados eurobonos.  

TrittinJürgen Trittin, jefe parlamentario  y posible contrincante de Özdemir para la candidatura verde en 2013.

 

 

Los Verdes de Baden-Württemberg acaban de encajar una derrota en el referendo sobre la reforma de la estación de Stuttgart. Tras larguísimas tensiones y multitud de rifirrafes, los ciudadanos ha dado luz verde a la faraónica obra. La oposición al proyecto Stuttgart 21 fue el segundo tema principal de la campaña verde. El primer ministro regional Winfried Kretschmann ha dicho hoy que, del “rechazo crítico” a la estación, Los Verdes pasarán a la “crítica constructiva”. Pero el contencioso sigue lejos de solucionarse. Está por ver si el pinchazo de Stuttgart y la reciente decepción en las regionales de Berlín no convierten 2012 en el reverso del extraordinario 2011 verde. 

820ee447-fb79-498b-b90b-48a98efa9995_b31d6cfb-d063-48ee-8540-5f74f45abd0a___Selected


Hay 3 Comentarios

A Merkel lo de Fukushima no le vino del todo mal, en cuanto al éxito de los verdes estoy de acuerdo con el comentarista anterior: son pequeños regalos que les da Merkel para que les apoye. Y no, no creo que el cambio de mentalidad llegue pronto, en ese sentido soy bastante pesimista.

No sé si es que eres fotogénico o es que en la cabecera de este blog sales especialmente bien, pero eres uno de los blogueros más sexys que he visto.

Los verdes pueden aportar mucho a la democracia europea, pero soy muy escéptico a pesar de todo. En un sistema tan espantoso como el actual, un hipotético éxito ecologista sería una forma de atraer a su seno a tipejos propensos al abuso y la corrupción. ¿Cambiar el sistema desde dentro? Eso es como cambiar la naturaleza del ser humano. Los logros de los verdes alemanes son meros regalitos de Merkel. O hay un verdadero cambio de mentalidad a nivel mundial que exija un sistema económico y social justo y controlado, o este chiringuito llamado planeta Tierra se va a hacer puñetas, con o sin ecologistas de traje y corbata.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el autor

es el corresponsal de EL PAÍS en Berlín desde 2008. Fue becario de José Comas, que lo reclutó en 2006. Vive en la ciudad desde 2002. Estudió en Friburgo.

Correo: [email protected]

Eskup

Archivo

julio 2013

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30 31