Juan Gómez

Merkel y la fábrica de salchichas

Por: | 09 de mayo de 2012

Una trinchera de la I Guerra Mundial. El capitán Edmund Blackadder acaba de entender la pregunta de Baldrick: “¿Cómo empezó la guerra?”.

  

El teniente George Colthurst St Barleig interrumpe: “La guerra empezó por culpa del vil teutón [hun, huno, es el insulto inglés] y de su pérfida ambición imperial”. Blackadder: “George, el Imperio Británico abarca hoy una cuarta parte del Globo, mientras que el Imperio Alemán consiste en una pequeña fábrica de salchichas en Tanganica. No creo que se nos pueda absolver completamente en el frente imperialista”. El teniente George, por lo bajo: “Está como una cabra”.

La tribuna La incontenible ambición de Alemania que publica hoy el eurodiputado Emilio Menéndez del Valle en estas páginas me ha animado a escribir un par de apuntes personales sobre el asunto.

Angie, Otto y las salchichas
Merkel se instaló en una tradición republicana y mercantil, en las antípodas de Bismarck y sus botas militares. Como decía el himno de la RDA, Alemania se ha edificado sobre ruinas. Físicas e ideológicas. La poderosa República Federal se convirtió en un prodigio del understatement que necesitó 50 años y un Gobierno de izquierda (el de Schröder-Fischer, SPD-Verdes, 1998-2005) para enviar soldados a la guerra por primera vez desde 1945. En misiones humanitarias, claro está, como los bombardeos yugoslavos de 1999 o la rutilante democratización de Afganistán... El Gobierno  mantiene estos compromisos sin ningún entusiasmo y rechaza otros, como el ataque a Libia del año pasado. Comparar a Merkel con Bismarck es como comparar a Rajoy con el conde-duque de Olivares.

Desde 1949, Alemania occidental se ha dirigido como una especie de empresa enorme. En paz con la competencia comercial, que compra piezas y reparaciones. En paz con los trabajadores, que son consumidores. Estado del bienestar y casi pleno empleo durante décadas en las que se miraba de reojo al otro lado del Muro. Hoy Alemania no es jauja, pero es un país muy rico con sanidad universal y con un sistema de subsidios sociales sostenible y comparativamente generoso.

Hace años que el modelo renano de capitalismo sufre recortes (los más duros, a manos del centro-izquierda de Schröder y su Agenda 2010). Como desagradablemente notan muchas nóminas españolas, las empresas suelen regirse por reglas simples: si no hay beneficios, recortan gastos. Los gastos más recortables son los de personal. Se puede recortar y subir las ventas. Es lo que ha hecho Alemania durante dos décadas: congelar salarios y vender chismes a los ya exnuevos ricos del sur. Ahora dicen creer que esta austeridad funcionará en el sur de Europa igual que en Alemania. Recortemos y competiremos mejor todos juntos, es el lema oficial.

Los economistas liberales se temen que no sea así, pero muchos prefieren hacerse los locos: los cálculos indican que, si el euro se rompe, Alemania saldrá muy tocada pero su economía se sobrepondrá. “La condición para que algo pueda suceder no es que suene verosímil, sino que sea posible”, me dijo un banquero-ontólogo cuando yo le pintaba un apocalíptico escenario post-euro. Aunque se hundan imperios, Alemania tiene su fábrica de salchichas. Alguien las comprará. ¿Los chinos?

Alemania y Europa
Los menos reacios a una posible ruptura del euro son los economistas liberales y algunos sectores conservadores. A alguien que solo lea el Frankfurter Allgemeine Zeitung, por ejemplo, la posibilidad de emitir deuda conjunta europea (eurobonos) se le antojará un riesgo casi demencial. Parte de la derecha democrática joven no quiere jugarse nada más en Europa: interesa, gusta, atrae, pero les vale con lo que hay. Es una opinión a la que sin duda contribuyen las esperpénticas imágenes de neonazis en el parlamento nacional griego, los insultos en el extranjero contra la élite política alemana o las alusiones al pasado nazi tan queridas por sus críticos.

Llama la atención que muchos de ellos acusen a Merkel de estar “germanizando” Europa como líder hegemónica y, sin parase a coger aire, sugieran acto seguido que se prepara subrepticiamente para romper el euro. Merkel ha impuesto sus condiciones, sin duda, pero no habrá hegemonía alemana sin euro. Ni siquiera está claro que la haya ahora. Se sabe que muchos alemanes le tienen poca estima a la Moneda Única. No tantos la consideran lo suficientemente molesta como para dar su voto a los partidos que, desde la izquierda y desde la derecha, proponen su supresión. Merkel y su ministro de Hacienda Schäuble han prometido una y otra vez que todos sus esfuerzos persiguen mantener la Eurozona en su composición actual.

¿Qué ha hecho Alemania?
Merkel y Weidmann (jefe del Bundesbank) han tragado innumerables sapos desde que comenzó la crisis de la deuda. Merkel ha ido abandonando incontables trincheras. Desde el día en que dijo que no daría un duro a Grecia, Alemania ha aceptado la compra de deuda soberana de Italia y España por parte del BCE, así como el 1.000.000.000.000 (billón) de euros en préstamos baratos a bancos concedido por el BCE en dos tandas. Anatema para el Bundesbank y para millones de alemanes. Salvación de países que, como España, bordearon la ruina total.

Mientras tanto, el erario alemán vende deuda gratis y se beneficia de la situación en los mercados de bonos. Esto favorece a lo que podríamos llamar el alemán medio, que está pagando el entuerto pero sólo encuentra ventajas así de indirectas. Mientras unos gastaban su dinero prestado en coches alemanes, los alemanes veían sus salarios congelados y las prestaciones sociales tambaleándose. La gente aquí no ha disfrutado de un boom como el español o el irlandés. Ahora les preocupa perder sus ahorros, la inflación... todas las jeremiadas del profesor Sinn. Pero están contentos con el papel de Merkel en Europa. 

El coloso ensimismado
Los paganos de la crisis se han convertido rápidamente en los malos de la película. No ya de la españolada, que ya ves, sino de una formidable discusión internacional sobre la hegemonía alemana y su responsabilidad en el incipiente caos griego y, quizá, europeo. En Berlín se confía en que la tormenta escampe y las aguas regresen al cauce, mientras el griterío de expertos (algunos son inversores con intereses económicos en que el euro caiga), políticos y periodistas (perdonen) dificulta el entendimiento.

Alemania, rica, provinciana y cada vez más sola, ha impuesto sus recetas en Europa a cambio de colectivizar una parte de los riesgos. Son recetas de empresa, ramplonas y sin vuelo político. Ahora le piden más. Hollande podría impulsar con esto nuevos avances en la integración europea. Merkel prometió “más Europa” y, por cálculo electoral, por economía o por incompetencia, no ha cumplido. Muy al contrario, muchos barruntan del fin del proyecto. La crisis ya se ha llevado por delante a Sarkozy. A poco que se tuerzan las cosas en Alemania, ella será la siguiente. Se torcerán bastante si el euro se rompe.

La Bismarck de la época
El diario populista y conservador Bild tiene mucho olfato para adular al alemán medio. Fue uno de los primeros en comparar a Angela Merkel con Bismarck. Hace dos años, en mitad de su feroz campaña editorial contra Grecia, publicó un fotomontaje con cara papuda de la canciller sobre los acorazados hombros de una estatua de Bismarck. Parecía una sátira, pero no: una ridiculez sin cuento. Le pregunté sobre aquello al entonces jefe de prensa de Merkel, Ulrich Wilhelm. “¿Usted se deja dictar por su Gobierno qué publica y qué no?”. Jens Weidmann, sentado a su lado, celebró la pulla con una risita. Creo que la imagen internacional de Alemania paga aquellas arrogancias. Si no te importa que te comparen con Bismarck para lo supuestamente bueno, tendrás que tragar con comparaciones injustas del signo contrario. 

Uniendo los puntos entre el pincho de su casco prusiano y el bigotito de Hitler sale el retrato del alemán malo. O del alemán, en general, al que acusan de hacernos “súbditos”. Pero que en el fondo aspira a vendernos salchichas.

Súbditos, ¿de qué?
Cuando Volker Kauder, jefe parlamentario democristiano (CDU/CSU) viajó a España hace unas semanas, se dio en llamarlo “el enviado de Merkel”. Se dijo que iba a supervisar los presupuestos. Me puse a ver qué era eso. Llamé a la CDU, al Bundestag, al Grupo democristiano. Les pedí que me explicaran la misión de Kauder en Madrid. Lo único que conseguí, off the record, es que alguien más o menos cercano me dijera que el viaje convenía “porque coincide con la pausa parlamentaria de Semana Santa”. Las vacaciones, vamos. También geográficamente, porque después viajaría a Marruecos. Tuvimos que conformarnos con sus declaraciones: quería apoyar al nuevo Gobierno de su partido hermano en el Partido Popular Europeo (PPE) y “vender” (negociar) la idea de un impuesto sobre transacciones financieras (exigencia de la izquierda alemana). No sé a cambio de qué. Dicen que a Kauder le cabreó bastante que se le tomara por inspector. Me parece que la visita se usó allí (aquí no le interesó a nadie) para airear el sentimiento de inferioridad público español. No somos nada, se dice en los entierros. Juntos queremos ser todavía menos y soñamos con supervisores y con dóminas que nos quiten de la calle.   

"No creo que se nos pueda absolver completamente..."
Pese a lo mucho que está haciendo mal, culpar solo a Alemania de las cuitas españolas es una simplificación y un peligro.

  • Sin Alemania no hay Europa ni cosa parecida.
  • Si bien Alemania se ha visto “muy beneficiada” (lo ha dicho Merkel, muchos alemanes no se lo creen) por la introducción del euro, cualquier español de más de 30 años puede dar fe de cuánto ha cambiado aquél país cutre, ignorante, atrasado y garbancero en el que nacimos. Entre otras cosas, gracias a Europa y gracias a Alemania.
  • El que atribuye a Merkel toda la responsabilidad de nuestras carencias, exonera a los responsables de los nuestros desaguisados actuales y defiende su impunidad. Bankia, por ejemplo. ¿Se acuerdan de cuando nuestra Banca era el faro de Occidente, el brazo incorrupto de los mercados? Pues era mentira. ¿Se acuerdan del programa electoral del PP? Pues eso.

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Hay 11 Comentarios

Alemania vende salchichas y España vende chorizos. Todo depende del paladar del carnívoro humano. Ambos países, desde siglos pasados, se besan mutuamente. No olvidemos a Carlos V del Sacro Imperio Romano-Germánico que se convirtió en Carlos I de España, del nuevo Imperio español, con la conquista del Nuevo Mundo. Y no olvidemos tampoco el cariñoso apoyo de Hitler a Franco durante la guerra civil. Suerte que en esta época de crisis financiera y social España es otra.

Muy interesante articulo porque muestra la otra cara de la moneda. Pero el propio autor nos muestra que tambien ve las cosas malas de Alemania. Entre otras:
a) No puedes pensar en venderle todo el rato la salchicha al mismo tipo. Para que la economia funcione, tu tienes que comprarle un queso de vez en cuando.
b) Efectivamente, Alemania no tuvo subida, y ahora los alemanes tienen miedo de que les toque pagar encima con bajadas. Pero en este caso, los enemigos de Europa son los mismos, y es el encerrucamiento en medidas que cada vez disminuyen mas el poder adquisitivo de los trabajadores. Deberiamos estar unidos contra ellas, no separados.
c) Miedo a la inflacion? Pues logico, sobre todo teniendo en cuenta el pasado de Alemania. Pero en cambio no tienen miedo de que les bajen los salarios? Si los salarios bajan y la inflacion te sube un dos, pierdes diinero, mucho mas que si tu sueldo sube un cuatro y la inflacion sube 3 o 4. El sesgo de los alemanes en ese sentido les esta fastidiando a ellos y a Europa.
d) Alemania no tiene claro que quiera dominar Europa. Simplemente tiene su modelo, y como no sabe improvisar, en caso de duda lo ha improvisado a todo el mundo, esperando asi no pagar ni un euro. La jugada le esta saliendo solo a medias, porque por un lado su financiacion esta estupenda, pero su mercado exterior (o sea, nosotros, se resiente). Por otro lado, parece que en algo ven la luz y han subido el sueldo a los funcionarios alemanes. Quizas, como se ha dicho, el truco es que los alemanes empiecen a ganar dinero y gastarlo en paises perifericos para que ellos paguen su propia deuda, y asi ademas los alemanes se resarcirian. Pero la locomotora alemana lo es para todo: tarda varios cientos de km en frenar, y es mas facil que descarrile a cambiar de rumbo. La improvisacion no es lo suyo.
En definitiva: de esto no tienen la culpa solo los alemanes. La tenemos todos y lo tendremos que solucionar entre todos. Pero tambien los alemanes se dan cuenta, y asi se ven las derrotas de la CDU. No lo exteriorizan ni lo tienen claro en sus esquemas, pero esta claro que no les gusta como esta su vida. De hecho, las ultimas elecciones fueron basicamente un plebiscito sobre un lander que, segun Merkel, habia gastado demasiado: los votantes parecian no estar de acuerdo. Los europeos tenemos los mismos problemas: cambiemos pues las politicas malas para (casi) todos, busquemos las soluciones. Esto, mas que un problema entre estados, es u problema de clase.

La verdad es que no puedo ver su foto, la de Merkel sin pararme a comentar que es la culpable principal de lo que esta ocurriendo en Europa, claro que aparte estan nuestras propias responsabilidades en el asunto. La gran vergüenza es que los demas paises europeos no puedan o no sean capaces de forzar un cambio de la situacion

Europa ( es decir Alemania) se derrumbara con Grecia por culpa de la austeridad impuesta por Frau Merkel ( que no es Bismarck finamente observado sr. periodista, aunque Alemania le deba su potencia) por intereses estrictamente "nacionales".
La mano invisible del mercado no tiene ninguna responsabilidad en lo que nos afecta? La ley del suelo del Sr Aznar no tuvo ningún efecto sobre la economía de tan rancio país? Es el ultra liberalismo una solución sostenible entre crisis de crédito y crisis de austeridad?

Ahora que me fijo... Vds. recomiendan en la columna derecha de esta página web "Bild" y no "Die Zeit"... no me lo puedo creer. Yo me quedo con Di Lorenzo y Joffe antes que con Diekmann, aunque el último sea o se crea más listo. Aunque para entender Alemania convenga más hojear el diario de Springer que el semanario hamburgués.

Perdón por liar los nombres, Herr Gómez - al Sr. Torreblanca, que anda más cerca del Manzanares que del Spree, también le leo a menudo y se me han cruzado los nombres. Perdón bitte bitte bitte!

Sehr gut, Herr Torreblanca. En serio. Artículo excelente, y que describe de manera detallada, casi en el tono concienzudo de la WDR, muchas cosas que debemos tener en cuenta en toda la discusión. Visto desde acá del Rhin o allá del Garona, hay un "attitude problem". Si nuestras élites empresariales y políticas son las que cuenta http://goo.gl/IRfzW , si esa es nuestra meritocracia, así nos va. Echarle la culpa a Frau Dr. Merkel es lo más fácil.
Ahora recuerdo haber escuchado a José Comas en Bonn en los últimos días de capitalidad, antes de que todos Vds. se marchasen a Prusia, lamentarse de que llevaba muchos años intentando convencer a los españoles de que los alemanes no son como uno se cree. Celebro que Vd. lo siga intentando... pero como dijo un recluta compañero de mi padre al capellán castrense en El Aaiún: "sabe, Pater, predicar en desierto, sermón perdido". Ojalá que no sea así.

Gracias!, es una aportación muy interesante. Necesitamos más voces que nos ayuden a entender este déficit de percepciones que hace tan difícil resolver esta crisis!

"cualquier español de más de 30 años puede dar fe de cuánto ha cambiado aquél país cutre, ignorante, atrasado y garbancero en el que nacimos. Entre otras cosas, gracias a Europa y gracias a Alemania."....
1/ el AVE ( Siemens y Alstom) no es inutil pero es relativamente caro y nunca lo he cogido "vacio".
2/ el origen de la crisis del "ladrillo" hay que buscarla en el flujo de dinero "barato" que inundo este pais "garbancero" proveniente de Europa y de Alemania ( y de alguna que otra mafia...) Preguntenle a Fabra por el aeropuerto de Castellon : SUPER CUTRE...Y a Rajoy por la nacionalizacion de Bankia...SUPER SUPER SUPER CUTRE
3/Eramos "garbanceros" por cultura o por culpa del Tio Paco ? Con otras palabras, tengo 46 primaveras y no me culpare jamas de que mi país haya sufrido una dictadura de 4 décadas. Que nos hayamos librados de ella no se lo debemos a Alemania. Muchos alemanes veraneaban aquí y la Dirección General de Seguridad del Estado (DGSE) estaba en mismísima plaza del Sol
3/Los griegos de las clases medias y bajas curraban como todos ( y puede que mas) pagando impuestos y las clases mas ricas evadiendo capitales a Suiza...
Sois tontos, acomplejados y racistas?

además Alemania ni ha tirado el dinero en inversiones inútiles (AVEs sin pasajeros, aeropuertos sin aviones, levantar por enésima vez las aceras..). España, con la mitad de población, tiene el doble de políticos (que son los que nos han conducido a ésta situación).


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Busca por donde quieras, pero la ecuación es simple. Si no produces, serás pobre. Si no eres productivo, no venderás. Si gastas mas de lo que ganas vas a la quiebra. Si gastas menos de lo que ganas avanzaras hacia la riqueza.
Amigos, no se puede vivir como alemán si trabajas como griego. No va a ser fácil sacar mas plata a los alemanes, se aburrieron de amarrar perros con longanizas, aunque tengan fábrica de salchichas.

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Sobre el autor

es el corresponsal de EL PAÍS en Berlín desde 2008. Fue becario de José Comas, que lo reclutó en 2006. Vive en la ciudad desde 2002. Estudió en Friburgo.

Correo: mail.berlinblog@gmail.com

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