Pisando tablas - Notas de diario (II)

Por: | 30 de mayo de 2013


El Festival Primera Persona juntó en un escenario (no pregunten por qué) a Dani el Rojo, Oriol Llopis y Marcos Ordóñez para que bucearan teatralmente en su pasado. La velada se llamó Barcelona Ciudad, tuvo lugar en el CCCB el pasado 3 de mayo y fue… bueno, nadie dijo que fuera a ser fácil.

Backstage con Joan Solé

Entre 22 y 26 de abril
. Sigue la lluvia (meteorítica) de correos. Nueva idea de los Pollos Hermanos (por si se perdieron el capítulo anterior: Miqui Otero y Kiko Amat), que hacen gala de un entusiasmo indesmayable. Al parecer se lo pasaron tan bien la otra tarde en casa, dicen, que proponen reproducirla en directo (la velada, no la casa), con mis farrucas negativas como gran momento cómico. También proponen incluir el vídeo de Raphael. Creo que acabamos descartando el plan entre los mails doce y quince. Se decide que Joan Solé no hará de mi Yo juvenil sino, matiz importante, de un actor que “ha de hacer de mí” (qué raro suena todo eso, incluso retrospectivamente) y necesita material, norte y guía, etcétera. Es decir, que será una entrevista encubierta. O recubierta de ficción: depende, claro, de lo que yo decida contar.

Cinco correos más tarde llega una escaleta de temas posibles. A ojo, una veintena. Les digo, también a ojo, que con solo que hagamos la mitad, el episodio (a falta de título, nos gusta llamarle “el episodio”) se pondrá en hora y media. Me dicen que no me preocupe, que ya seleccionaremos. Y, subtexto, que haga lo que me de la gana. Para acabar de liar la cosa, decido echar mano de fragmentos de Gaseosa en la cabeza y se los paso para que vayan leyendo en sus innumerables ratos de ocio.


El 26 se concreta la “parte técnica”: ensayo y prueba de luz y sonido el miércoles 3 de mayo, por la mañana. Caigo en la cuenta de que el 3 de mayo es “el gran día”, y que Barcelona Ciudad se representará por la noche. Y, desde luego (ahí es donde el verbo "caigo" hace honor a su nombre), que aún no tengo ni idea de lo que voy/vamos (Joan y yo) a hacer en escena, pero (quejíos) andamos todos desbordados de trabajo, vivir así es morir de amor, etcétera.
Llega el mail doscientostres. Entiendo (luego aclararé esto) que please please please, otro ensayo/prueba el martes. ¿Martes 30, a las once de la mañana? Imposible, me digo: aún no he escrito la entrada del blog ni la columna del jueves. Que no, que no puede ser, pero en fin, si hay que ir se va. Ya lo dice mi mujer: en el fondo soy un blando.

Los Pollos Hermanos y su hada salvadora, la multitask Clara Duch - foto Helena Exquis

30 de abril
. Martes. Cielo despejado, viento de nor/noroeste. Bajo por Rambla de Cataluña como el Conejo Blanco de Alicia. Pedazo de revelación a mitad de camino: lo veo, lo veo. Veo el plan. Veo el orden cósmico de los temas. Tema central: por qué decidí escribir en lugar de, pongamos, opositar a notarías. Eso es lo que viene a indagar “el joven actor”. Esa es su motivación. Descarto definitivamente los materiales de Gaseosa en la cabeza (que, ahora que lo pienso, ya fue “teatral”, en cierto modo: aquello lo fui montando, como stand up, digamos, hará un buen lustro, en lugares insólitos. He de contar eso algún día, apunto, porque siempre ando escaso de temas). Hablando de contar, vuelvo al presente. Temas: historias vocacionales. Epifanías por un tubo. En la esquina de Rambla de Cataluña y Consejo de Ciento se abre paso en mi cabeza la idea que asomó el piquito hará cosa de un mes (véase capítulo anterior). Idea gloriosa, fosforescente: a mitad de la función sacaré Chinchón y buñuelos, igual que aquella tarde. Y como no creo que nos lo ventilemos todo, habrá que comprar vasitos de plástico para invitar al público (mayormente, las primeras filas) a modo de gran clausura eucarística. El concepto es este: si no les gusta “el episodio”, por lo menos les gustará el Chinchón y los buñuelos. De vacío no van a irse, eso está claro.
Ya embriagado por el concepto, decido también que el episodio se llamará En el jardín. Qué escueto, qué elegante, qué bien. Voy parando cada cinco minutos para tomar notas. Como a ese paso no llegaré nunca, procedo a grabar en el móvil todo lo que se me va ocurriendo: seguro que Mamet hace lo mismo.

Llego al Muchas Cés jadeante de excitación, muerto de ganas de contarles a todos (Pollos Hermanos & compañía) el plan completo, que ya veo flamear entre la alta arboleda como la bandera de los Beau Geste Kids. Repentina caída en el desierto de la realidad: una afable recepcionista me dice que por allí no han aparecido ni Dani el Rojo ni Oriol Llopis. Ni los dos Joanes. Que ni están ni se les espera. Miqui,también ausente.
(¡Última hora! Miqui Otero confiesa: "Lamentablemente, yo sí estaba. Pero me escondí en el búnker de Dresde -el despacho de los directores- al oír que llegabas. Nos repartimos el trabajo: Amat se armaba de valor y salía a recibirte con un escudo, y yo seguía parloteando con los capos para que pareciera que no estaba pasando nada").
Continúa la acción.
... Y que Kiko (es la recepcionista quien informa, recordemos) está reunido con los jefazos porque en cosa de media hora tienen la rueda de prensa de presentación del festival.
¿Rueda de prensa? ¿Cómo que rueda de prensa?
Alguien aúlla y resulto ser yo. Subo por la escalera descementando las baldosas. Un aterrorizado testigo, que pega la pared a la espalda y extiende los brazos y traga saliva, contará luego a sus niños que aquella mañana se topó con un cruce entre el calvo de Shrek y el Increíble Hulk. Hubiera preferido una comparanza con el maduro Sean Connery, pero eso es lo que hay: verde esmeralda es mi faz y gargantuescos mis ademanes cuando abordo al gentil Kiko, que pese a su aspecto de bestia parda y pluritatuada (aspecto y potencia, porque me pega media hostia y me mata) escucha con paciencia infinita (y algo trémula: obnubilado impongo un poco) una ristra de imprecaciones y venablos acerca del intolerable caos organizativo.
Me deja acabar y procede entonces, y solo entonces, a mostrarme una prueba concluyente de que el lerdo soy yo: el mail de la semana pasada señala de modo inequívoco que me he equivocado de día. La cita era el viernes, no hoy, que estaba bien clarito para todos (de ahí su ausencia) salvo para... en fin.
Me deshago en tardías excusas. Como Jehová escribe derecho con renglones torcidos, Kiko me hace ver que el error no es una simple y palmaria muestra de agotamiento mental (aquí se puso eufemístico) sino un blessing in disguise: el paseo a cien por hora Rambla de Cataluña abajo ha servido para que esquema y pormenores de En el jardín se hayan ectoplasmizado como por ensalmo.
Asiento, mohíno y cabizbajo, y corro (Rambla de Cataluña arriba) a poner por escrito notas y mensajes grabados.
(Hubo posterior abrazo de Vergara, faltaría más. La rumba nos unió, como documenta esta imagen:)

Backstage con Kiko Amat

Más tarde, en casa, escribo:
En el ciclorama, imagen de jardín. Media luz.
Dos sillas de jardín y, enfrente, una mesita baja con papeles y un vaso largo.
Sonidos de pájaros.
Suena Days, de Ray Davies.
M1 está corrigiendo un texto.
La música disminuye y desaparece cuando comienza a leer, para sí mismo, en voz alta. Corrige con un rotulador.

Y luego extiendo las notas sobre la mesa.
La historia de mi padre contándome Rebeca en la versión de Enrique Rambal.
La historia de mi madre diciendo la inmortal frase “Tal día como hoy, hace setenta años, tu abuela vio volar caballos por el cielo” (y lo que sigue: el bombardeo del 38, vivido por mis abuelos).
La historia de mi cuelgue iniciático con El fantasma de Canterville
La historia del brindis de John Huston (“Por el impulso”) en mi escudo de armas.
La historia de Sanchez Pastor y el jamón imaginario.
Así, hasta diez historias. Y los diálogos correspondientes con el joven Zuckerman.

A primera hora de la tarde, el texto está listo. Si ya sabía yo que lo de caminar rapidito siempre me ha oxigenado mucho las neuronas. Y, de repente, otra certeza, entre maravillosa y desasosegante: que de aquí a dos días estrenamos: lo que se contará debidamente en el próximo capítulo.

(Continuará)

Predicando a los gentiles - foto Dani Canto

Hay 5 Comentarios

Clara Duch es la que se encargó de toda la organización del festival.

Soy torpe, probé a hacerlo pero no me salió nada. Gracias por la información, anyway. Ya puestos, ¿se dedica a alguna actividad artístico-literaria?

Saludos!

Se llama Clara Duch. Basta poner el ratón sobre la foto y, oh magia, aparece el nombre.

Eso, ¿quién?

¿Quién es la mujer en medio de Kiko y Miqui?

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Sobre el blog

Teatro, Literatura, Cine, Música, Series: arte en general. Lo que alimenta, lo que vuelve. Crónicas, investigaciones, deslumbramientos. Y entrevistas (más conversaciones que entrevistas). Y chispazos, memoria, dietario, frases escuchadas al azar (o no). Y lo que vaya saliendo.

Sobre el autor

Marcos Ordóñez

Marcos Ordóñez. Escritor, periodista, profesor. Cada sábado escribe en Babelia la sección PURO TEATRO y, cada jueves, en Cultura, EL HOMBRE QUE FUE JUEVES. Intento escribir sobre lo que me da vida. Ultimos libros publicados: Turismo interior (Lumen, 2010), Telón de fondo (El Aleph, 2011), Un jardín abandonado por los pájaros (El Aleph,2013).

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