José Ignacio Torreblanca

Washington contra Washington

Por: | 20 de enero de 2012

Captura de pantalla 2012-01-19 a la(s) 20.05.12

En mi columna de hoy viernes en el diario impreso ("Nos vemos en Asia") comento cómo, tras la decisión de Obama de retirar dos brigadas de combate adicionales de Europa, la historia de la presencia militar estadounidense en Europa se acerca progresivamente a su fin. Mientras, en parelelo, con el acuerdo alcanzado en noviembre con Australia para alojar 2500 marines y las maniobras navales llevadas a cabo en julio con el gobierno Vietnamita, la presencia militar estadounidense en Asia (ya sustancial en Corea del Sur y Japón) toma un nuevo ímpetu.

El gráfico que se reproduce al comienzo de esta entrada da una idea bastante aproximada, y a la vez igualmente impresionante, de lo que ha sido la presencia militar de Estados Unidos en Europa: hasta 10 millones de soldados estadounidenses habrían pasado por Alemania en el periodo 1950-2005. El gráfico está extraído del informe de la Heritage Foundation "Global Troop Deployment 1950-2005", un informe que contiene datos muy interesantes sobre la presencia militar de EEUU en el mundo y que se puede descargar aquí ( Descargar US troops 1950-2005 cda).

Si en la entrada anterior de Café Steiner ("Guerras justas, intervenciones legítimas, desastres de gran calado") se hablaba del intervencionismo estadodunidense y de sus consecuencias (muchas veces enormemente alejadas de sus propósitos originales") el documento de la Heritage Foundation proporciona una serie de datos sobre la trayectoria de lo que Raymond Aron denominó "La República Imperial".

Así, durante los 55 años que abarca este estudio, EEUU mantuvo de forma permanente casi un 30% de su ejército desplegado fuera de sus fronteras. De hecho, si sumamos los "soldados-año" que EEUU ha tenido a su disposición durante este periodo, nos encontramos con la increíble cifra de 118,8 millones, de los cuales, 27,3 millones han estado destinados en el exterior, en un despliegue que ha cubierto todo el globo ya que hasta 54 países distintos han tenido al menos 1.000 soldados estadounidenses en algún momento de este periodo.

En su discurso de despedida (1796), George Washington advirtió a sus conciudadanos de forma muy explícita acerca del intervencionismo:

"La gran regla de nuestra conducta res­pecto a las naciones extranjeras, debe reducirse a tener con ellas la menor conexión política que sea posible, mientras extendemos nues­tras relaciones comerciales. Que los tratos que hemos hechos hasta ahora, se cumplan con la más perfecta buena fe. Pero no pasemos de aquí".

Y en concreto, sobre Europa, diría:

"Europa tiene particulares intereses que no nos conciernen en manera alguna o que nos tocan muy de lejos. De ahí el que se vea envuelta en disputas frecuentes que son esencialmente ajenas a nosotros. Sería, pues, imprudente mezclarnos a las vici­situdes de su política o entrar en las alternativas y choques in­herentes a su amistad o enemistad sin tener nosotros un interés directo".

Y continuaba:

"¿Por qué perder las ventajas nacidas de nuestra especial situación en el globo? ¿Por qué unir nuestros destinos a los de cualquiera parte de Europa, comprometiendo nuestra paz y prosperidad en las redes de las rivalidades, intere­ses y caprichos europeos? Nuestra política debe consistir en retraernos de alianzas permanentes hasta donde seamos libres de hacerlo"

No deja de ser una paradoja que hoy en día sea imposible disociar la palabra Washington de la palabra "intervención militar en el exterior" y "presencia militar permanente". ¿Hubiera Washignton imaginado que 10 millones de soldados estadounidenses iban a pasar por Alemania....?

 


Nota: El discurso original en inglés, cuya lectura es muy recomendable, está accesible aquí. Para esta entrada, a falta de una traducción autorizada, he utilizado la siguiente traducción, cortesía de Juan Oscar Pons.

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Desde que Kennan elaboró su famosa "Doctrina de Contención" con el objetivo de evitar su famosa teoría y de las de otros importantes asesores y analistas políticos y militares estadounidenses y británicos del, "Expansionismo Soviético", osea el famoso grito de: ¡Que vienen los rusos!, y mientras éstos no llegaban nunca, los estadounidenses son los que realmente han estado durante todos los años, aunque la liberación soviética de Europa del Este fue la excusa perfecta para esa presencia militar.
Durante esa etapa de duro enfrentamiento ideológico contra la URSS, provocada por los occidentales bajo liderazgo estadounidense, la denominada "Guerra Fría".
Pero su ese forzado enfrentamiento sirvió de excusa aun más de viente años después de la desintegración del Pacto de Varsovia y de la propia URSS, sigue permaneciendo en Europa y el Mediterráneo, y lejos de simplemente mantenerla ha ido aumentándola, extendiéndose hacia el Este de Europa, engulléndose un país tras otro, ampliando la Alianza Militar de la OTAN hasta tan solo 60 kms de San Petesburgo, y eso que los estadounidenses se comprometieron con el último Presidente soviético Gorbachov, a cambio de la no intervención soviética, en caso de que se establecieran Gobiernos reformistas y pro-occidentales en Europa del Este, de que no incorporaría dichos países a la Alianza Atlántica (OTAN), lo cual ha quedado más que demostrado de que lo incumplieron, mostrando el verdadero talante amenazante y no defensivo de la OTAN.
Este aspecto se vio perfectamente puesto de manifiesto con el ataque unilateral e ilegal, sin el consentimiento de la ONU, contra Servia y Montenegro, por la famosa Guerra de Kosovo, en la que la actividad subversiva occidental estuvo apoyando, financiando y armando al grupo terrorista, nacionalista y secesionista albano-kosovar, del UÇK-ELK, que por medio de una actividad violenta y armada contra la comunidad servo-kosovar y las autoridades policiales y políticas servo-montenegrinas, pretendía la independencia de la provincia servia, para su posterior incorporación a Albania, intentando provocar la respuesta institucional, policial e incluso militar servo-montenegrina, lo cual consiguieron.
Y con esa respuesta servo-montenegrina la OTAN tuvo la excusa perfecta para atacar a Servia y Montenegro y posteriormente invadirla y ocupar la provincia servia, con lo que los estadounidenses establecieron una poderosa Base Militar para el control de toda la región.
No vamos ahora a entrar a analizar la importantísima actividad subversiva, espionaje, clandestina e injerencia que los Servicios Secretos y de Inteligencia estadounidenses han venido, y que aun siguen realizando, en Europa, para el control de político y económico del Viejo Continente, marcándole sus líneas maestras político-económicas, todo ello con la complicidad y colaboración de los propios Gobiernos europeos.
Un saludo.

Conociendo lo que los alemanes hicieron, la cantidad de muertos por su culpa, y los costos de derrotarlos, ¿alguien duda que USA mantendría la bota en la nuca de esos criminales, ups, perdón, ciudadanos aleman-europeos tan amables y simpáticos? ¿Profesor dice?

No deja de ser curioso como siempre algunos autores parecen tomar el camino de aplicar un efecto tunel, interpretando palabras de figuras, en este caso Washington en 1796, hace 202 años para ponerlas en el contexto actual. Quisiera si tiene el ejemplo de alguna sociedad la cual desde sus inicios siempre haya tenido una posición frente a los problemas globales. Ahora bien creo que muy seguramente ninguna que haya perdurado hasta o segundo que no es un actor relevante en el contexto internacional.

Los dos grandes poderes que vienen (uno, China, ya ha llegado, el otro, India, se desplaza a velocidad estimable) también han tenido durante décadas políticas centradas en el aislacionismo y la política interna.
Y a medida que crece su influencia económica, ¿alguien duda de que lo hará su músculo exterior?

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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