José Ignacio Torreblanca

Grexit

Por: | 13 de febrero de 2012

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Café Steiner trae a sus lectores el último palabro de moda. Se trata de "Grexit", usado como abreviatura de la salida de Grecia de la eurozona en este informe de Citibank citado en Financial Times y muy comentado también en medios económicos. (Para acceder al informe completo pinche aquí).

El informe  ha llamado la atención, primero, porque estima en un 50% las probabilidades de que Grecia abandone el euro en los próximos 18 meses y segundo, porque considera que el impacto sería "negativo, pero moderado". Grecia podría salir del euro, pero no arrastraría a la eurozona en su caída, dice William Buiter.

Esta web nos detalla cómo sería el proceso:

1)     El gobierno griego anuncia a la Troika que no va cumplir sus recomendaciones.

2)     El gobierno griego aprueba un ley fijando el tipo de cambio de su nueva moneda y limitando sus responsabilidades internacionales frente a los acreedores.

3)     Se introducen controles de capitales para prevenir la fuga de capitales.

4)     La UE tendría que decidir si expulsa o suspende temporalmente a Grecia.

5)     Se produce la quiebra o el “credit event”: los inversores ejecutan sus seguros de crédito (CDS).

6)     La nueva moneda sufre una depreciación masiva.

7)     El euro absorbería el impacto con una depreciación de aproximadamente el 10%

8)     Los bancos absorben el impacto.

9)     Los líderes europeos intentan prevenir el contagio.

Los lectores dirán que ese 50%, aunque parezca científico, viene en el fondo a reconocer que Citibank no tiene ni idea de si Grecia seguirá en el euro dentro de 18 meses, es decir, que tan probable es lo uno como lo otro. Lo verdaderamente preocupante es que, después de dos años de medidas de ayuda, la probabilidad de que Grecia salga del euro ha pasado de 0% al comienzo de la crisis al 50%, es decir, llana y simplemente, al equivalente de lanzar una moneda al aire. ¿Tan mal estamos?

Por sus desastrosas consecuencias, la salida de Grecia del euro ha sido siempre un tabú. Pero ese tabú ha comenzado a resquebrajarse. Esta semana pasada, la Comisaria holandesa, Neelie Kroes, dejó meridianamente claro que, en su opinión, Grecia estaría mejor sin el euro y el euro mejor sin Grecia y que una salida del euro no sería el fin del mundo. Pero Kroes no ha sido la única: el propio Sarkozy, irritado en noviembre porque el entonces primer ministro griego reventara la cumbre del G-20, en la que tanto había invertido, con su intento de convocar un referéndum, puso sobre la mesa una amenaza muy clara. La única pregunta válida en un referéndum, dijo Sarkozy es si Grecia permanece en el euro o lo abandona. Como nos cuenta PressEurop, en los Países Bajos, el primer ministro Mark Rutte y su ministro de Finanzas, Jan Kees de Jager, están jugando abiertamente con esta opción. Y por los que nos cuentan las crónicas de la reunión del Eurogrupo, la amenaza de expulsión de Grecia de la eurozona ha sobrevolado la muy tensa reunión de ministros de Exteriores.

Citibank sostiene en su informe que el coste de una salida de Grecia de la eurozona sería "moderado para el resto de la eurozona" y que no supondría el colapso de la eurozona ya que el BCE y los gobiernos podrían contener las consecuencias y que los bancos y otros inversores ya han aislado sus activos griegos en previsión de tal evento. ¿Están ustedes de acuerdo?

P.D. Viñeta de Haddad.

Hay 7 Comentarios

Debtocracy, un documental sobre la crisis griega según los griegos http://losupeencuantotevi.blogspot.com/2011/07/la-crisis-griega-deudocracia.html

La prueba de que echar a Grecia después de chuparles la sangre no soluciona nada...

Estoy de acuerdo con frydman. Mientras el asunto no afecte a Alemania, iremos cayendo uno detrás de otro. El gobierno griego está haciendo lo que puede.

Enhorabuena Tomás, "Gréxodo" es desde luego una aportación muy notable.

A mí me gusta más Grexodo.

La salida de Grecia de la eurozona hace tiempo que se había previsto; los gobiernos que llevan la batuta en la UE (que no son aprendices de política) han estudiado la situación a fondo; están rodeados de expertos en la materia que saben a la perfección lo que se debe hacer y cómo; las medidas están acordadas para aplicarlas en el momento preciso que Grecia abandone la eurozona. Los bancos con deuda griega se han preocupado de traspasarla al BCE. El escenario ha sido diseñado para darle al Grecia el escarmiento que se merece, por ser un socio indeseable que, aún habiendo sido rescatado, ha seguido mintiendo y sin voluntad política para cumplir con las promesas dadas en Bruselas.

Está clarísimo que la salida de Grecia sería un golpe duro. Pero si lo están planteando, es porque ya muchos capitales invertidos en Grecia se están filtrando fuera de sus fronteras, incluso es posible que los bancos que pudieren estar afectados por la bancarrota griega ya hayan parcelado el riesgo parcialmente.
Esto explicaría el progresivo apoyo a la marcha de Grecia del euro.
Obviamente, los parlamentarios griegos, y mucha gente del Gobierno griego no quieren ni oír hablar de esa posibilidad. Sencillamente, porque el Estado Griego no podría pagarles los sueldos, ni el mantenimiento de su desorbitado Ejército, ni el de una Sanidad asfixiada por los impagos.
Sería un "downsizing" brutal. Luego vendría una devaluación de la moneda salvaje, y la imposibilidad de pedir préstamos en el mercado financiero por un tiempo. Lo único positivo, sería el aumento de las ventas al exterior (mejores precios), y la posibilidad de atraer al turismo con una moneda barata. Pero no dejaría de ser duro, muy duro.

Habrá que reconocer, cuanto antes mejor, que la era de Kohl, Shmidt y Brandt pasó a la historia. Que el nacionalismo alemán ha vuelto, que cuando el presente chivo expiatorio caiga, otro ocupará su lugar. ¿Hay que dudar de la racionalidad del nacionalismo alemán?. ¡Qué duda cabe!. La soberanía española (por ejemplo) está en manos de unos pocos votantes alemanes. Cuando más suframos, más votos sacará merkel. El plan de salida del Euro, ya tendría que estar diseñado. Es la única amenaza que tenemos para defendernos contra los pepinos fecales españoles: una mercancía que se vende bien a pesar de no existir, que no se come pero saca votos. ¡merkel dimisión!

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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