José Ignacio Torreblanca

La quiebra del euro: primera amenaza para los españoles

Por: | 20 de abril de 2012

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Ahí lo tienen, según la última oleada del Barómetro de opinión pública del Real Instituto Elcano, la crisis financiera internacional, junto con la posible quiebra del euro, constituyen las principales amenazas que perciben los españoles. En concreto, un 30.8% de los españoles, frente a un 57.3%, piensan que España tendrá que ser rescatada. Así pues, 1 de cada 3 españoles ha tirado ya la toalla y se ha apuntado a la resignación.

El barómetro es todo un síntoma de cómo en nuestras sociedades, las percepciones de la seguridad son de carácter económico más que militar. Así, la crisis constituye una preocupación superior al posible desarrollo por Irán de armas nucleares, a la situación en Afganistán y, también, a otras amenenazas menos convencionales, como el terrorismo islamista, la inmigración ilegal o el cambio climático.

En la tabla no se incluyen las amenazas a los intereses económicos españoles en el extranjero, de suma relevancia a raíz de la nacionalización de Repsol, aunque sí se tratan en otros segmentos de la encuesta. Si añadimos el caso Repsol-YPF estas observaciones tienen una gran importancia desde el punto de vista del debate sobre la seguridad en nuestras sociedades. Combinado con otros datos que se encuentran en la encuesta, y que hablan del pesimismo sobre el futuro (económico), es evidente que los españoles no se sienten seguros: algo a tener en cuenta ya que gracias al excepcional entorno internacional en el que vive España, su seguridad militar está garantizada.

Más bien, lo que resulta curioso es que, aunque la imagen de Alemania como país sea buena, sean las acciones del gobierno alemán las que generan mayor desasosiego: como destaco en mi columna de hoy en la edición impresa,  3 de cada 4 españoles piensan que Alemania no está teniendo en cuenta los intereses de España y un 87% piense que el país que manda en Europa es Alemania (no el país que más manda, nótese, sino simple y directamente, el que manda). El euro y Alemania son el centro no sólo del debate, sino de la percepción de seguridad de los españoles. Algo inaudito dentro de una UE precisamente construida para salvar esas percepciones entre los europeos.

Hay 12 Comentarios

Lo más triste de la jugada de póker de Alemania para financiar su deuda a bajo precio es que el daño del farol sea tan grande que ya no haya vuelta atrás. Buena parte de la población alemana, sobre todo del tercio más viajado y mejor informado, rechazan la actitud de su gobierno. Son sólo la banca y afines y la masa de trabajadores cada vez peor pagados que se informan por el diario Bild (60 años ya) los que apoyan sin dudar la política impulsada por el FDP -hundido en las encuestas-. La desgracia para los países meridionales es que parte de los jóvenes universitarios y parte del voto contra el sistema no van a los verdes o al europeísmo del SPD, sino que están alimentando un fenómeno tal vez frívolo, tal vez 'friki' o tal vez para tomar en serio como es el Partido de los Piratas. Si combinamos la receta friedmanita de Rösler y Westerwelle (FDP) con sus aventajados alumnos en nuestro país, la cuestión se complica demasiado.
Lo peor que podría ocurrirnos ahora mismo es que la inseguridad que percibe parte de la población española busque al enemigo en el inmigrante o en el precariado, que se hinchen las velas de un nuevo autoritarismo justificado por la búsqueda de seguridad. En toda Europa se puede observar el alza de unos gobiernos que mezclan apoyos de tono xenófobo (Holanda, Hungría, el 18% de Le Pen en Francia) con una austeridad muy del gusto de los intereses del capital -ahora llamado 'mercados'-. Es precisamente el camino opuesto al que soñaron Schuman y los fundadores de la Unión, muy lejos de Kohl, González, Miterrand o incluso (a tenor de sus palabras, que no de sus hechos) de Merkel y Schäuble en la actualidad.
Esperemos que se acabe el órdago de Alemania, y que un Holland más decidido que lo que su débil discurso permite intuir, y un SPD y unos Verdes más activos en su europeísmo y con más visión y ocupación que la búsqueda de candidato a canciller, permitan una senda de mayor cordura. Que nos devuelva la percepción de seguridad, y también el camino de recuperación que tanta sangría no va a conseguir.

Creo que ya es hora de que desmonten el tinglado: ha fracasado estrepitosamente y nos ha llevado por delante.

Durante el nazismo, los dueños de fábricas, los banqueros, los grandes actores económicos, colaboraron de buen grado con la economía planificada impuesta por el régimen porque, como compensación de la limitación del poder de decisión, se les prometía poner en sus manos todo el comercio y todos los sectores económicos de Europa (H. Arendt).
Ahora cobra todo su sentido la columna ¿Hasta aquí?, de J. I. Torreblanca de ayer, en El País, donde explica cómo los jóvenes cachorros del Bundesbank, con su presidente Weidmann a la cabeza, ajenos a por completo a toda idea de construir Europa, cegados por una mezcla de nacio-nalismo miope y fundamentalismo antiinflaccionista, están haciendo el trabajo en el que fracasa-ron los nazis: poner a toda Europa en manos de los banqueros alemanes.

No creo que necesitemos ningún líder. De hecho, no creo que ningún adulto necesita que le digan lo que tiene que hacer: es una idea obscena. Detesto las escuelas de negocios, en primer lugar porque instruyen en el latrocinio científico, pero también porque se pasan la vida hablando de liderazgo. La mejor demostración que conozco de que cualquier líder es execrable es la palabra alemana para designarlo: Führer.

Los alemanes se caracterizan históricamente por equivocarse por completo pero, eso sí, con una obstinación monstruosa. Esta vez han decidido dinamitar la UE procurando que parezca que la culpa es de los demás. Están dispuestos a perder un ojo con tal de que los demás queden ciegos. La pieza a cobrar es Francia. España e Italia, que irán delante, no son más que peones sacrificables. Cuando Francia haya caído, la UE habrá desaparecido de facto. El cálculo de las empresas alemanas es, probablemente, que 180 millones de chinos equivalen a los 60 de franceses y que chinos hay hasta aburrirse. Un italiano o un español valen menos: equivalen a medio chino. Seguramente, los alemanes se equivocan, pero eso es especialidad de la casa: les va el ocaso de los dioses.

A donde vamos al exterminio de una mayoría de la población mundial que sobra, no antes sin pasar por lo que la naturaleza nos tiene preparado. El ser humano ha perdido, la decéncia, la dignidad...todo, y algo tendrá que pasar muy gordo para que volvamos a recobrar un poco de cordura. La gente que se suicida en Italia, Grcia y aqui tambien por la desesperación de la vida que tienen parce que no interesa mucho a la prensa, claro ejemplo de lo que quieren acabar con nosotros y los que queden esclavos.

Si existe una falta de comunicación, es más, de un mensaje de futuras expectativas, es bastante claro: Alemania (y posiblemente Francia también) está resguardándose de un posible crash, a través de intentar capitalizarse tanto como puede con la positiva coyuntura que tiene en el mercado de deuda. El euro tomó como base el marco alemán, así que en cierto modo, se está gestando una transición velada. Lo cierto es que la política monetaria está reventada, supeditada al interés del Estado más poderoso en la UE.
¿Qué significa esto? Que la UE está en riesgo de un resquebrajamiento serio, una división que se está gestando entre el Sur y el Norte. Una falla que apunta al corazón mismo del ideario de la UE. Alemania no está dispuesta a perder su posición económica en favor de otros. Alemania ya no se considera europea, sino que considera que Europa debería seguir su ejemplo, es decir, ser alemana. Lo dice un país con 80 millones de personas en el centro neurálgico del subcontinente, y que ya vende más afuera de Europa que dentro.
La historia se repite. Y los ciudadanos están tan mareados entre la crisis y los mass media (eso sí, muchos llevan lo último en móviles) que están fragmentados ideológicamente. Chop, chop. Cachitos de carne.

Interesante pero que uno de cada tres españoles piense que España deberá ser rescatada no guarda, en mi opinión, ninguna relación con tirar la toalla. No es resignación aplicarse cada día más en la propia supervivencia. La idea que subyace es un: !sálvese quien pueda! Los políticos y banqueros, primero; por supuesto.

Yo creo que no tanto el euro, como los billetes gordos de euros. Y digo yo que ya que no aparecen, los podrían considerar solo aptos para Monopoly....a ver si así...

Necestamos un líder y no lo tenemos. El 2 y 3 de mayo hay una reunión del BCE en Barcelona donde, todo hace prever, seguirán con el dogma orwellinao merkeliano: la recesión es crecimiento. Un país que hace oposiciones tiene un opositor aplicado de jefe. Y este, cuando saca la plaza, lo primero que hace es averigar quién manda para saber a quién arrimarse. Como dice Antonia, la falta de comunicación, la incapacidad para comunicar, es incomprensible y desesperante. Un puñado de votos para merkel, el miedo a un aumento de 1 o 2% de la inflación, la defensa de los beneficios de los usureros alemanes son motivos nimios comparados con el miedo y la desesperanza de 100 millones de europeos del sur. España debe estar unida y para eso, a veces, lo mejor es tener claro quién es el enemigo... sólo nos falta un conductor... El crecimiento y el empleo son obetivos de la razón. Salir del euro, reducirlo a nada...

Da la sensación de que, junto con algunos otors países, nos quieren dejar fuera de los Estados Unidos europeos de Alemania...
Porque ya se sabe que esa sobreliquidez de la banca alemana que hinchó nuestra burbuja crediticia fue un asunto de buena voluntad y no de beneficios...
Se lo debemos al generoso teutón pos-Schröder de los 7 millones de minijobs.
http://enjuaguesdesofia.blogspot.com

Excelente artículo. Gracias
La primera consecuencia de toda crisis económica es el "miedo a perder lo que uno tiene", de manera que el organismo empieza a generar una serie de mecanismos de defensa para controlar esta emoción creciente.
Cuando los echos empiezan a ser tan evidentes, que ves la pérdida allá donde mires, la inseguridad toma el relevo al miedo y los individuos que conforman una sociedad, hasta ahora percibida como "segura", empiezan a verla como insegura. Este el el principio del fin de una tipología de sociedad. Vamos hacia otro modelo y estamos en un proceso de cambio. El problema es que nadie sabe muy bién hacia dónde y esto genera aún una mayor inseguridad en los ciudadanos, en los políticos y el los países. La comunicación es uno de los mecanismos que mayor porcentaje de respuesta positiva da frente a la inseguridad ciudadana presente. Porqué no se utiliza es quizás la respuesta.
Saludos

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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