José Ignacio Torreblanca

Pensar en tanques: notas desde la feria de las ideas

Por: | 06 de junio de 2012

Think-tank1Si andas como un pato, suenas como un pato y tienes el pelaje de un pato, sueles ser un pato. ¿Pero si piensas como un académico, actúas como un diplomático y escribes como un periodista, entonces qué eres?

Escribo esto desde Philadelphia, donde he participado en una reunión internacional sobre esa cosa llamada “think tanks” o centros de pensamiento. Un think tank es una animal extraño: su misión es producir ideas relevantes que puedan ser aplicadas por aquellos que tienen que tomar decisiones. Eso le distingue de una Universidad, cuya misión es producir conocimiento científico de calidad, independientemente de su aplicabilidad inmediata.

Los think tanks viven atrapados en una contradicción permanente, pues quieren ser independientes pero a la vez influir. Esto genera un problema evidente pues influir es muy difícil sin ser a su vez influido por aquellos a los que se quiere influir. Parece un trabalenguas, pero no lo es: utilizando una analogía de mercado, los think tanks tienen que encontrar el equilibrio entre la demanda y la oferta de ideas.

En teoría, los think tanks deberían pasar una buena parte de su tiempo pensando sobre aquello sobre lo que los decisores no tienen tiempo de pensar, a veces ni siquiera imaginar. Por ejemplo: ¿cuáles son las implicaciones de la desertificación para la seguridad en el Sahel? ¿O qué debería hacer Europa si una China agobiada por una crisis económica decidiera atacar Taiwan? ¿O cuáles serán las consecuencias para la seguridad internacional de la apertura al tráfico de contenedores del paso del Ártico? Esa es la parte de la oferta: en general, los políticos y diplomáticos, embrollados en el día a día, no tienen tiempo para pensar sobre el futuro así que alguien tiene que hacerlo por o para ellos.

 Pero también hay una demanda que satisfacer: políticos y diplomáticos tienen que resolver problemas muy concretos todos los día. ¿Qué medidas de presión se pueden adoptar sobre el régimen sirio? ¿Qué tipo de eurobonos serían aceptables para Alemania? ¿Hasta qué punto los partidos islamistas son sinceros en su adopción de las formas democráticas? Responder a esas preguntas requiere hablar con mucha gente a un lado y otro del problema y buscar soluciones relevantes.

Guiarse por la demanda está muy bien; los que lo hagan serán útiles y relevantes para los decisores. Pero el riesgo que corren es el de ser tan reactivos como aquellos a los que sirven y dejar de pensar en el futuro. En ese sentido, aunque existen muchos y muy buenos think tanks, sus capacidades de previsión no son tan buenas como pretenden: es difícil pensar en un problema que hubiera sido pensado antes de presentarse por primera vez. Desde la piratería en Somalia, la primavera árabe, el auge de los populismos en América Latina o la caída de la Unión Soviética, la mayoría de los think tanks fueron pillados tan desprevenidos como las agencia de inteligencia, gobiernos y otros observadores, fueran expertos provenientes de la academia o periodistas con décadas de experiencia.

 La reactividad de los think tanks es particularmente acuciante en el campo de los centros de pensamiento dedicados a los estudios sobre seguridad. Es un problema mayúsculo porque según los datos que ha presentado el Profesor Jim McGann, el mayor especialista en think tanks, casi el 60% de los 5.200 think tanks que ha identificado en el mundo se dedican a temas relacionados con la seguridad. Y según los datos disponibles, no lo hacen muy bien ya que son excesivamente unidimensionales, tienen una concepción excesivamente estrecha de la seguridad y están demasiado pegados al “establishment” de seguridad  defensa.

De ahí el juego de palabras, “pensar en tanques” en lugar de “tanques de pensamiento”. Si piensas en tanques verás tanques o estarás estancado y se te escaparán otras dinámicas. Por eso, en el próximo post traeré un ejemplo de “buena práctica” en el estudio de un problema: se trata de un estudio novedoso tanto en cuanto al tema como al planteamiento y las conclusiones. 

Hay 8 Comentarios

Te aseguro que antes de la Transición se discutía mucho. Había opiniones encontradas para todo, y los debates solían ser bastante razonados. Otra cosa es que yo vea que la dinámica (o euforia) nos haya llevado a ser acomodaticios intelectualmente en la mayoría de la poblacion.

1: Las subprime son un invento precioso (de especuladores inmobiliarios que concedían hipotecas ninja sin garantías) que se les "colaba" (*quiño, guiño*) a los bancos dentro de acciones y activos bancarios en paquetes CDC. Las mismas agencias de rating, les daban el OK (Moody´s, Ficht´s...). ¿Y el control estatal? Ante la máxima de no intervencion en la economía, dejaban pasar y seguía la fiesta. Es probable que el Estado Norteamericano dejase correr e incluso favoreciese ese juego, porque la economía corría a favor... Pero la consecuencia ha sido la que vemos, una gran contaminación financiera, rescates públicos, y el reventón de la armazón financiera basado en el crédito fácil.

2: Quién te dice que hacen falta armas letales para rebelarse? Hay otras formas, amigo mío. Yo no vi a los ciudadanos de Winsconsin tomando al asalto los bancos para forzar la declaracion de apertura de un Banco Público (nacional, en la practica). Parece que el invento les funciona bien. Y en Dakota del Norte otro tanto....

"Think outside the box", Lambda. No pidas que "el hombre de la calle" comprenda algo tan complicado como los mercados de valores, cuando no comprende lo que es un banco, una hipoteca, o la función de la banca en la sociedad moderna. El problema de las hipotecas "sub-prime" pocos lo comprenden, especialmente porque no le conviene a los gobiernos ya que ellos fueron los causantes.

El "hombre de la calle" español no comprende ni que es el socialismo o el capitalismo, ni mercado, ni los efectos colaterales de las leyes ni de los acciones del gobierno, ni del costo a la sociedad del intervencionismo estatal, ni comprende la Libertad, acostumbrado como está a mamar de la teta del Estado. Si se le habla de reducir el tamaño y función del Estado entra en estado de choque y ve negro y no comprende nada. Eso sí, te ataca hasta la muerte por nazi, insolidario, fascista y quien sabe que más.

¿Por qué crees que estamos como estamos? No creas que por culpa de la banca privada, mira a quienes pasaron las leyes que la gobiernan, a quienes obligaron a la banca a prestar desmedidamente al gobierno, y así agotar su capital de reserva y trabajo. ¿Te has preguntado alguna vez cual es la proporción de los activos bancarios que están atrapados en valores gubernamentales? ¿Por qué crees que el gobierno español corre a inyectar CAPITAL a los bancos? Porque es el gobierno mismo quien los ha quebrado.

Si el español "de la calle" comprendiera lo que ha pasado, se alzaba en armas contra TODOS los partidos políticos. Perdón, me olvidaba que esa misma es la razón por la que los gobiernos "de izquierdas" desarman a sus poblaciones. ¿Ves por qué en América la población resiste a la pérdida de su derecho a la tenencia de armas? Si lo que pasa en España pasara en Usa, el gobierno no duraría media hora.

Lo curioso, es que las alternativas de pensamiento que no se conformen como instituciones, o no se las oye, no se las ve... o no hay. Sí claro, está Zeitgeist, etc. Pero... es casi muy underground, poco se ve de a nivel de calle. En otras epocas, casi todo el mundo a pie de calle opinaba sobre comunismo, marxismo o anarquismo, toda ideologia disidente generaba una opinion, etc. No veo hoy nada parecido. No se habla, no se cree, no se aspira... y lo que se dice parece difuso, poco coherente. La política, como armazón de ideas y expectativas del mundo, está demodé. Lo malo de eso, es que dialécticamente, se cede mucho terreno, y espacio para pensar. Observo que muchas expresiones y consideraciones cotidianas se acercan mucho al lenguaje omnipresente de los medios de comunicación, que no están haciendo su función de pensamiento crítico, absorbidos como están por la inmediatez.
El hombre de consumo, está cercenado a sí mismo.
Me recuerda los casos de psicología en los cuales la pobreza de vocabulario les hacía imposible definir sentimientos y estados emocionales a ciertos pacientes, provocándoles una angustia inexplicable para ellos mismos. Es como la necesidad de explicarse a borbotones, atorada por un tapón de corcho espeso y musgoso. Si no tenemos cuidado, muchos encontrarán que su control del mundo que les rodea se verá reducido, empobrecido. Nos pasa a nosotros. Cuántos de nosotros comprendemos ese mundo virtual de subidas y bajadas de valores, ese mercadeo de bits que es el mercado financiero mundial. Y cuando hurgamos, tenemos que adaptarnos a ese lenguaje economicista, pretendidamente racional, que enuncia y marca las reglas del juego... Basta ver el farragoso subtexto de las hipotecas subprime, para darse cuenta.
Para muestra un ejemplo de cómo nos define el lenguaje, como éste abre ventanas a la realidad: Un esquimal tiene más de cien palabras para los diversos estadios de color... del blanco en su ambiente.
No basta la educación, hace falta el compromiso esforzado de enfrentar la realidad, de preguntar y actuar desde ópticas y lenguajes de mundo distintos.
Si algo no sirve, forzosamente ha de cambiar.

"No hagas constantemente lo mismo, si quieres algo distinto" Einstein.

Y esos think thanks dependen de un sistema estable, por tanto, están comprometidos con él. Difícilmente van a sugerir originales perspectivas que incomoden... a quienes deberían aplicarlas.
"Think outside the window." Debería ser una máxima ante cualquier problema complejo al que soluciones convecionales parecen no hacerle mella.

enrique: ¿Y qué pagan los pobres si no tienen dinero? ¿Qué ricos pagan por think tanks? Los think tanks son empresas consultoras que venden su producto: consejos, a quienes lo necesitan: empresas y gobiernos. ¿Para qué va a comprar consejo un pobre?

Creo que sería bueno pagar a un think tank para que nos explique a los sociatas españoles el significado de DEMOCRACIA, LIBERTAD, MERCADOS, INVERSIONISTAS, ESPECULADORES, ECONOMÍA, CAPITALISMO, LOBBIES, y un sin número de conceptos que se nos escapan.

el tema realmente es: ¿cuantos think tanks están pagados por los pobres? Ninguno.¿Cuantos think tanks están pagados por los ricos? Todos. Esto da una idea de a quien favorecen las "ideas relevantes" que se producen. La pena es que esto sea legal.

La propia descripción del concepto “think tanks” o centros de pensamiento conlleva en sí su propia limitación. Procede de esta sociedad nuestra que ha ensalzado hasta el extremo el pensar, lo racional. Nunca ha habido tantos economistas en el mundo como ahora, y ¿qué ha ocurrido para estar como estamos? Como tampoco ha habido tantos médicos y tantos recursos como ahora dedicados a la sanidad, o más bien, a la enfermedad, es decir, a la última y más costosa fase de un proceso que se podría aligerar trabajando más en sus primeras fases mediante la prevención, es decir, en la salud y no en la enfermedad. Podríamos enumerar más ejemplos de envergadura, pero los dos dados creo que son suficientes para mostrar que el pensamiento, por sí solo es insuficiente. ¿Qué falla entonces? Estamos donde estamos porque no utilizamos una serie de recursos valiosísimos que el ser humano dispone. ¿Qué falta entonces? Yo me ofrezco a trabajarlo con quien quiera explorarlo. Propongo crear un grupo que quiera ir más allá de los “think tanks” con un coste infinitamente más bajo, sin limitaciones ideológicas, y orientado a la vida.

A mí personalmente los think tanks y en general los pensadores profesionales me dan miedo. No conozco ninguno, pero están compuestos, supongo, de gente de élite, y esos pueden estar muy ciegos sobre lo que ocurre en el mundo real. Un ejemplo que ocurre muchas veces es la aplicación estúpida de la estadística. Los del think tank son capaces de pensar, por ejemplo en objetivos de venta: vendemos tanto, pues toca a cuanto por vendedor, sin tener en cuenta que cada vendedor puede estar trabajando en sitios muy diferentes, los resultados esperables son distintos y la mejor técnica cambia en distintos sitios. Otro buen ejemplo fue aquel estúpido que en la guerra de Vietnam dijo lo de que cuando los perjuicios de soportar los bombardeos fueran peores que la ventaja de mantener la resistencia, los del Vietcong se rendirían. Y lo demostraba con grafiquitos. Hay otra abstracción muy curiosa en un libro de alguien bastante razonable como Paul Krugman: en la Macroeconomía, al explicar las ventajas del comercio, explica como ejemplo el caso de dos náufragos que viven de pescar y coger cocos. Si uno es más hábil que el otro en ambas tareas, pese a ello, le resulta a los dos más rentables distribuir las tareas, y lo demuestra con simple aritmética. El problema es que deja de lado lo que es la pauta habitual en las sociedades humanas: uno de ellos (no necesariamente el más listo, a lo mejor el más torpe es más fuerte físicamente) buscará la forma de imponerse al otro y pillar mucho más pastel.

A la mitad del artículo ya había fabricado el juego de palabras sobre "pensar en tanques" y me lo has chafado (sin duda pienso incluirla en la entrada de mañana de mi blog) aunque lo de "estancarse" es mejor todavía...
Vistos los think tanks más influyentes -tanto el de los que no piensan en elefantes, ni siquiera en real alusión, como el del tenebroso Aznar- creo que el problema no suele estar en el tank sino en la presunción del think...
http://enjuaguesdesofia.blogspot.com

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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