José Ignacio Torreblanca

El estado y la globalización: ni contigo ni sintigo

Por: | 09 de julio de 2012

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Si estos días ven algunos despistados con mochila naranja chillón por Madrid, no se asusten. No son Hare Krisnas, aunque sí pertenecen a una secta, la de los politólogos, que esa semana celebra el 22 Congreso de su Asociación Internacional (IPSA, International Political Association) y que resulta, no me pregunten por qué, que comparte color corporativo con los seguidores del octavo avatar del Dios Visnú.

El congreso se celebra bajo el título “Reshaping Power, Shifting Boundaries”, y los temas principales sobre los que trata son: la emergencia de nuevos actores en las relaciones internacionales y su papel en las instituciones internacionales como el G-20; el impacto de la crisis financiera y el cambio climático en las dinámicas de poder global; las nuevas formas de gobernanza transnacional; la transformación interna de los estados como consecuencia del proceso de globalización o el papel de las identidades, sean nacionales, de género o religiosas. 

El lema del Congreso se asienta en un supuesto de partida: que el modelo westfaliano de gobernanza global, que adjudica a los estados la responsabilidad de coordinarse para resolver los problemas globales, es incapaz de hacer frente a los desafíos que enfrentamos. Si las fronteras entre la ciencia política y las relaciones internacionales siempre fueron porosas, pues el comercio y la guerra han tenido un impacto enorme en la formación de los estados, hoy esas fronteras son ya imposibles de reconocer. 

Que el modelo westfaliano, que configura un mundo basado en estados autónomos hacia dentro y soberanos hacia fuera, ha dejado de existir hace tiempo ha sido visible en la serie de trabajos que se han presentado este domingo en el panel que me ha tocado presidir bajo el título “Reconfigurando el multilateralismo: la interacción entre la UE y las instituciones globales” (“Re-shaping multilateralism the interaction between the EU and global institutions”).

Cuando la Reserva Federal estadounidense decide abrir sus compuertas para estimular su economía lo hace obedeciendo a una lógica política doméstica, pero sus consecuencias son globales: el dólar se deprecia y el euro se aprecia, haciendo más caras nuestras exportaciones y dificultando nuestra salida de la crisis. Lo mismo puede decirse de la Unión Europea: cuando su proyecto entra en crisis, la economía estadounidense se ve afectada y China ve con preocupación cómo sus esperanzas de que el euro se convierta en un contrapeso al dólar se esfuman.

Lo mismo ocurre en el ámbito de las negociaciones sobre cómo regular Internet: dejar en manos de los estados esa regulación supone concederles un poder que no se merecen en razón de sus credenciales democráticas: unos porque directamente son dictaduras, otros porque a pesar de ser democracias, intervienen, restringen y aspiran a controlar Internet. Pero construir un modelo de gobernanza global eficaz y a la vez legítimo sin los estados es una tarea bien difícil.

Son sólo dos ejemplos de algunos de los temas discutidos hoy, pero muy ilustrativos de hasta qué punto necesitamos los estados para gobernar la globalización y, a la vez, entendemos que ellos son los principales obstáculos para muchas de las cosas que querríamos lograr, como un sistema de gobernanza económica que pudiera solucionar los desequilibrios globales que tenemos en el ámbito monetario o una sistema de regulación de la red que permitiera un acceso igual e irrestricto a la red de todos los ciudadanos sin cortapisas ni censuras.

Así pues, la relación entre el Estado y la globalización hace buena la ranchera cuando  dice: “Ni contigo ni sintigo tienen mis males remedio contigo porque me matas, sintigo porque me muero” *

*[referencia completa bienvenida].

 

 

Hay 7 Comentarios

Miguel Aceves Mejia - Ni Contigo Ni Sin ti

http://youtu.be/hxF77bOx4_I

Pero existe esta otra canción, pero no es ranchera.

http://youtu.be/kmYcRTgpCNk

Creo que SINTIGO fue un gran conquistador y CONTIGO un gran colonizador. Son las dos caras de la misma moneda. La historia del zoo humano es prodigiosa Con verdades y Sin verdades. Todas tienen en común el To Go es decir, ¿á donde ir? sencillamente, a la globalización de la pobreza.

Yo vehiculo, tú vehiculas, el/ella vehiculan, nosotros vehiculamos, vosotros vehiculáis, ellos vehiculan.

Buen verbo, a ver si descubrimos otros como: Yo automobileo, tú automobileas, el/ella automobilea, nosotros automobileamos, vosotros automobileáis, ellos automobilan. Yo bienestarizo, tú bienestarizas.... Y después nos quejamos que nadie nos entiende.

Una interesante reflexión. Pero el hipervínculo no lleva a la página del IPSA, sino a una web comercial.

[Gracias!, ya está corregido]

¿Lo de westfalia es lo de Asad, del tipo "en mi corral no entra nadie"?.
Las sociedades jerárquicas (jaurías, cárceles, maras, Rusia, etc) se apoyan en un acuerdo tácito: sumisión a cambio de protección. La insumisión es castigada, la incapacidad para la protección también.
En estos momentos, el voto atemorizado de un jubilado con demencia en Baviera provoca el incendio de 50 000 hectáreas en Valencia, Google tiene la mitad de la tarta publicitaria en España (ingresos que pierden El País y los demás), deja sin empleo a los trabajadores de este medio y factura todo en Irlanda, sin contribuir nada a mantener a los despedidos.
Unos señores de Fondos de Inversión en deuda pública consiguen que "equilibrio presupuestario" y "austeridad" sean lo mismo, para asegurar que, baja inflación y altos intereses mediante, sus ganancias florezcan (el crecimiento los horroriza, porque la inflación afeita sus intereses).
Evidentemente, el soberano (en este caso soberanía delegada, reresentada) no es ya capaz de protegernos.

Sin embargo el estado nacional seguirá ¿porqué?. Porque su función es ordeñar la vaca lechera, ofrecer servicios públicos, pagados con dinero público pero contratados con empresas privadas en condiciones opacas. El estado nos ofrece esperanza para rato, es decir Esperanza para Rato.
¿podemos defendernos de alguna manera? Sí, como Botín: vestir bermudas rojas, coger el dinero de los ahogados hipotecados españoles e invertirlo en Brasil, que mola mucho.

Esta crisis ha demostrado que nos globalizaban por delante y por detrás, y la esperanza utópica son crecientes movimientos sociales que logren desglobalizar democráticamente el privilegio y poder de las elites dominantes -puesto que el contrato neoliberal adoptado con la aquiescencia de las clases medias se rompe hoy catastróficamente...
Es preciso un rearme social de los Estados para que estos logren vehicular los pasos hacia un gobierno mundial: muy muy lejos hoy por hoy.
(¿Qué tal cantarle a Alemania a aquella ranchera de "Y morirme contigo si te matas, y matarme contigo si te mueres...?
http://enjuaguesdesofia.blogspot.com


Interesantes reflexiones.
La crisis financiera, que luego fue económica y ahora ya es política y social, todavía no militar, esta coincidiendo con la llegada al gran tablero de toma de decisiones de nuevos países, de nuevos actores, de las denominadas economías emergentes. ¿Simple casualidad o existe alguna relación causa-efecto?
Personalmente soy de la opinión de que la globalización económica tal como fue planteada fue un gran error. La globalización económica no era ilimitada como creían muchos, para favorecerla se adoptaron medidas que han provocado que muchos países desarrollados sufran en la actualidad un proceso de empobrecimiento. Aquellos que quieren acabar con los desequilibrios globales, ignoran los nacionales o de bloques como la UE, a la vez que con sus medidas provocan que se incrementen dichos desequilibrios, por ejemplo promoviendo la libre circulación de bienes y capitales sin considerar las consecuencias que ello supone para muchas economías desarrolladas: Descapitalización, deslocalización, destrucción de tejido empresarial, incremento del desempleo, reducción de la actividad económica, reducción de la recaudación del Estado, lo que repercute a su vez sobre los servicios públicos y el Estado de Bienestar.
Además con la globalización económica se intenta reducir los desequilibrios globales igualando por abajo sin tocar los privilegios de las elites nacionales, para ello proponen cosas como que los servicios públicos, el Estado de Bienestar, las condiciones laborales, los salarios, etc , de los países hasta ayer desarrollados se equiparen, sean iguales a las existentes en los denominados países emergentes.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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