José Ignacio Torreblanca

El test del punk: Cuba y Rusia puestas a prueba

Por: | 25 de julio de 2012

Pussy riots
Los politólogos utilizamos múltiples y sofisticados indicadores para medir si un régimen es democrático o no (véase por ejemplo, Freedom House, Polity IV). Son indicadores sofisticados, en ocasiones costosos de construir y de recopilar. ¿Pero y si el punk sirviera de “proxy” para simplificar nuestras evaluaciones sobre los regímenes políticos?

Presten atención a la movilización internacional para liberar a las integrantes del grupo de punk ruso “Pussy Riots, detenidas, encarceladas y juzgadas por subvertir el poder del Estado con las letras de sus canciones. En concreto, el 21 de febrero, ocuparon la Catedral de Cristo Salvador en Moscú para “rezar” a la Virgen María que les librara de Putin (este es el vídeo).

Estas feministas radicales han logrado algo en lo que muchos han fracasado: poner de los nervios a Vladimir Putín y hacer visible ante todo el mundo la farsa democrática que supone su intercambio de puestos con Dmitri Medvédev. Enfundadas en sus balaclavas (pasamontañas) de colores, sus canciones incitan a la revuelta contra Putin (“Revolt in Russia”, “Putin got Scared”, “Kropotkin-Vodka”, “Virgin May Put Putin Away”).

No se pierdan esta entrevista donde nos cuentan su visión de Rusia y del régimen instaurado por Putin (“Charlamos con las Pussy Riots”), este vídeo con algunos de sus conciertos o esta web con las letras de sus canciones. Da igual que nos detengan, dicen en la entrevista, siempre habrá alguien que nos pueda sustituir: por eso llevamos pasamontañas, somos anónimas. Su éxito ha sido total, los conciertos de apoyo a las  Pussy riots, en los que se imita su estética, están proliferando por todo el mundo (prueben a teclear “Pussy Riot concerts” en Youtube).

Confieso que no se nada de punk, pero me interesa la política y, especialmente los procesos de cambio político, el control de los políticos y los procesos de transición a la democracia. Sabía, claro está, que las letras de las canciones punk podían tener un alto contenido político, y había oído el God Save the Queen de los Sex Pistols (“Dios salve a la Reina, ella no es un ser humano, no hay futuro en el sueño de Inglaterra”). Pero al fin y al cabo, el Reino Unido es la patria de la libertad de expresión por lo que una letra de ese estilo podía resultar provocadora pero dentro de un límite socialmente aceptable y, sobre todo, sin consecuencias personales o penales para los autores.

Pero otra cosa bien diferente es desafiar frontalmente un régimen como el cubano. En Cuba, donde hacer una pintada con un “Abajo Fidel” te puede costar cuatro años de cárcel, que alguien se atreva a hacer punk anti-sistema llama poderosamente la atención. A raíz de la detención en agosto de 2008 de Gorki Águila, líder del grupo “Porno para Ricardo” pudimos descubrir una de las canciones más corrosivas sobre una dictadura que se hayan escrito. Es una canción dedicada a Fidel Castro bajo el título de “El Coma Andante” donde lo más suave que se dice es “usted es un tirano y no hay pueblo que lo aguante”. El grupo sigue en marcha tras la liberación de su líder, y da conciertos clandestinos desde los balcones mofándose de la seguridad del Estado (véase este video producido por el propio grupo). ¡Qué valentía!

Ante una dictadura, hay caminos de protesta diferentes y complementarios. El recién fallecido Oswaldo Payá quiso utilizar los resortes legales que el régimen ofrecía para denunciar su hipocresía: aunque la Constitución cubana dijera que una petición popular firmada por 10.000 personas tendría que debatirse en la Asamblea Popular, ignoró con toda desfachatez y sin ninguna contemplación el Proyecto Varela, que efectivamente logró recoger esas firmas. En Rusia pasa algo parecido: aunque formalmente el país es una democracia, en la práctica, Putin se sirve del Estado para perpetuarse en el poder y reprimir a la oposición. En ambos casos, Rusia y Cuba, estamos ante un “Estado de leyes”, que es una cosa muy diferente que un “Estado de Derecho”. El test del punk parece bastante fiable.

 

Hay 12 Comentarios

"Ardor de Estómago" fue censurado en España por "injurias a la Corona"

Alas, con razón hasta los iluminados argentinos montoneros y los cefalópodos bolivianos nos ven cara de idiotas. Es que la tenemos. ¿"Pussy Punk Test"? Al nivel que hemos descendido gracias a la degeneración social empujada por los platelmintos sociatas a niveles infrasubsaharianos.

¿Pero es que a estas alturas de la película alguien pone en duda que España tiene un déficit democrático importante? Es tan obvio y evidente, que duele hablar de ello y no es necesario hacer ningún test del Punk. Las evidencias son tantas, que el fenómeno tiene categoría de axioma.

Para Indies Pepero: ¡Hazlo por favor! (nombrar los 20 grupos). Como señala Juan Pablo, "Ardor de Estómago" fue censurado en España por sus letras. España no pasaría el test del punk en relación a las "injurias a la Corona", eso es evidente. La primera enmienda de la Constitución de Estados Unidos considera "libertad de expresión" quemar su bandera en público por motivaciones políticas. Eso es un 10 en el test del punk.

Una cosa es ser un necio y otra ser dolosamente imbecil.
Por que no se nombra ningun caso de censura en este Estado nuestro?
Si quieren le nombro 20 de carrerilla...

Esto no vendría siendo antropología o sociología en vez de politologia?

Interesante... pero no es necesario ir tan lejos con los ejemplos: en marzo de este año el grupo de punk español Ardor de Estomago fue acusado del delito de injurias a la corona y multado con 1.800 euros por insultar al rey en una de sus canciones. Por decreto el CD fue confiscado impidiendo su difusión. Según el test del punk, ¿que tal está la democracia española?

Siempre el Punk sera una expresion de inconformismo social. frente al statu quo

¿El test del Punk? No es que defienda la carcel para esas chicas, pero me cuesta creer que si algún grupo punk siguiera su ejemplo e hiciera lo mismo en cualquier iglesia de Kentucky o en la Catedral de Sevilla se fueran de rositas. En la Mezquita Selimiye de Edirne, mejor ni nos lo planteamos, (y eso que cito a Turquia, el pais musulmán más tolerante). Por lo que el "test del punk" me parece muy relativo. La verdad es que cuando uno visita blogs como este espera información y opiniones más profundas, no los manoseados tópicos mainstream, (tan gratos para los anglosajones), de la Rusia mala malosa siempre al acecho de los inocentes y virtuosos paises occidentales.

Alfredo: "Cría fama y échate a dormir". ;-))

RAMÓN: ¿No te duele la garganta por rebuznar tanto?

Habría que recalcar que si las Pussy Riots se ven actualmente envueltas en serios problemas por la justicia rusa no es por criticar a Putin en sus letras, cosa que hacen muchos artistas, sino por ocupar el altar mayor de la catedral de Cristo Salvador y realizar allí una serie de actos considerados por los creyentes como sacrílegos. Algo parecido a lo que realizaron hace no mucho en la capilla de la Complutense un grupo de feministas radicales y que también les acarreo diversos problemas con la justicia , y asimismo generó una notable animadversión por buena parte de la opinión publica española . Al igual que el reciente juicio por cocinar un cristo al que se vio sometido Javier Krahe, se trata de acciones polémicas, en las que choca la libertad de expresión y el respeto a las religiones. Si sucede en España generan diversas opiniones y muchas controversias legales y jurídicas, pero en cambio si suceden en Rusia se etiquetan rapidamente como ejemplo del carácter tiranico y antidemocrático del pais y sanseacabó. Sin más matices, ni explicaciones, ni nada de nada.

¿Fue democrática la guerra contra Irak por poseer armas nucleares que no existían? ¿Fue democrático el saqueo del museo de Bagdad llevado a cabo por mercenarios del ejercito de Estados Unidos¿ ¿Fue democrática las torturas realizadas en la base americana de Guantánamo? O sea, ¿quién es el bueno en este mundo de farsantes y de ladrones financieros, enfermos de poder?

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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