José Ignacio Torreblanca

Soy mujer, he llegado a la cima y no me gusta lo que he visto

Por: | 30 de julio de 2012

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Café Steiner cierra durante agosto. Todos tenemos libros atrasados que estamos deseando leer, horizontes que explorar y neuronas que descomprimir. Es tiempo de alimentarse de nuevas ideas, lecturas, puntos de vista distintos. También, ¿por qué no?, de tomarle algo de distancia a esta crisis, aunque sea para poder comprobar si desde lejos es igual de fea que desde cerca.

 Pero no quería despedirme hasta septiembre sin aprovechar para dejarles con un debate que me tiene fascinado. Es un debate sobre el ascenso de las mujeres a los puestos de máxima responsabilidad, en el gobierno y en las empresas, y los costes que ellos conlleva, los obstáculos con los que se encuentran y, especialmente, con la mirada tan interesante que aportan sobre la conciliación entre la vida personal y la vida profesional, un tema en el que han sido pioneras las mujeres, pero que cada vez nos preocupa, e incluso agobia, a cada vez más hombres.

El debate lo inició Anne Marie Slaughter con este artículo en “The Atlantic Monthly”. Se titula “Why Women Still Can´t Have it All”, es decir, “¿Por qué las mujeres no pueden todavía tenerlo todo?”. La relevancia del artículo ( verán que tiene 192.000 recomendacines en Facebook y miles de menciones en Twitter) es que Anne Marie Slaughter es una de las mujeres más admiradas en el mundo de la política exterior estadounidense. No es que sea académicamente brillante y haya completado una carrera universitaria extraordinaria, es que además es una fantástica comunicadora (con fantásticos artículos  en la A-List del Financial Times), una activista política comprometida y una persona encantadora (esto lo digo con conocimiento de causa, porque tuve la suerte de sentarme al lado suyo en una cena celebrada en Berlín hace un par de meses).

El caso es que Anne Marie accedió en enero del 2010 al puesto seguramente más deseado por cualquier académico/a especialista en relaciones internacionales: responsable de la unidad de análisis y planificación del Departamento de Estado de Estados Unidos (Head of the Policy Planning Staff). Ese puesto, con Obama de presidente y Hillary Clinton de Secretaria de Estado es, como ella misma reconocía, el puesto de su vida, el lugar para la realización personal y profesional, una oportunidad increíble para dejar de estudiar la política exterior y ponerse directamente a cocinarla.

 Dos años después, sin embargo, Anne Marie confiesa que no era feliz, que el precio personal de vivir en Washington durante la semana, viajar continuamente y solo ocasionalmente poder volver a Princeton con su familia le resultaba muy elevado. A pesar de tener todas las facilidades económicas y todo el apoyo familiar en un marido que respaldó su decisión y asumió sin dudarlo la tarea de estar en el día a día con sus hijos, Anne Marie se confiesa pensando todo el rato en que sus hijos, en plena adolescencia, la necesitan y que ella, incluso aunque ellos no la necesitaran a ella, también les necesita. Dos años después, Slaugther confiesa que decidió tirar la toalla y volverse a casa.

 “¿Por qué los hombres no tienen estas preocupaciones?”, se pregunta Slaughter, lo que le permite abrir una reflexión sobre hasta qué punto los hombres han conformado una cultura profesional en la que la vida familiar es una debilidad, algo que debe dejarse a un lado y, especialmente si quieres ocupar altos puestos de responsabilidad sacrificar. Y la facilidad con la que lo hacen es algo desquiciante, añade, hasta el punto de que cuando en Washington alguien es cesado por discrepancias o errores políticos, todo el mundo acepta como natural que se diga que se va a casa “para pasar más tiempo con su familia” cuando todo el mundo sabe que es un eufemismo o directamente una mentira.

Las mujeres, concluye Slaughter, nos hemos mentido a nosotras mismas, y seguimos haciéndolo cuando creemos que podemos ser exitosas como los hombres, ocupar altos puestos de responsabilidad, y encima mantener una vida familiar y personal plena, incluyendo cuidar a nuestros hijos. No se trata sólo de cuidar de ellos, sino de pasar tiempo con ellos, tener la oportunidad de ayudarles a formarse como personas etc. Por eso, concluye Slaughter, comportarnos como “super-women” no es la solución: claro que podemos tener éxito y hacerlo tan bien como ellos, pero ¿de verdad queremos pagar el mismo precio?, se pregunta. ¿No sería mejor, sugiere, que cambiáramos esa cultura laboral, pensada por y para hombres, de tal manera que hubiera más flexibilidad y, sobre todo, más visibilidad del hecho de que todos tenemos más dimensiones que la estrictamente laboral?

No puedo estar más de acuerdo con las reflexiones de Slaughter. Todos sabemos por experiencia hasta qué punto nuestros mundos laborales está lleno de hombres exitosos profesionalmente pero fracasados en lo personal y en lo familiar, hombres que no quieren irse a casa, hombres unidimensionales, entrenados para el trabajo, adictos a él y que han renunciado a su vida familiar. Luego se jubilan o les dan un premio, y agradecen a su familia “el apoyo” pero todos sabemos que en muchos de esos casos nunca hubo un apoyo, sólo una resignación por una ausencia que prolongó por décadas sin ningún cuestionamiento. Slaughter es honesta, seamos los hombres también honestos y reconozcamos que somos el problema y, por tanto, la solución. Es mejor que las imitemos a ellas que que ellas nos imiten a nosotros.

 Vínculos para seguir debatiendo:

-       Slaughter en castellano: ¿Qué es lo que detiene a las mujeres?

-       Slaugther responde a sus lectores.

-       Ruth Marcus critica a Slaughter en el Washinton Post

-       Lisa Belkin en Huffington Post se hace eco del artículo de Slaughter

-       La ficción del feminismo. Por Victoria Bekiempis en The Guardian

-       Keli Goff sobre “¿Por qué las mujeres no deberían quererlo todo?

Hasta septiembre (si la crisis lo permite).

Hay 45 Comentarios

suena bien, al menos a mi lo que me parece notable del caso de Anne Marie, siendo una mujer tan exitosa, (que habiendo desarrollado el "maximo potencial" dentro de las reglas del sistema: al haber llegado a un puesto de maxima responsabilidad) no es solo que se haya decepcionado de la dinámica con la que se encontró, sino las perspectivas que se abren..en esos términos, si bien comparto parcialmente la intención del articulo y la idea que se expresa al final.. también creo que supone una "traba" (interesante y digna de reflexión) la forma en que se aborda..
ahora, despues de leerlo me fui a hacer otras cosas pero me quede digiriendo la experiencia de esta mujer, y por mi cuenta tambien termine anhelando que una caraja con tanto potencial emprenda ahora acciones apalancadoras para transformar esas dinamicas castrantes e inhumanas que forman parte de la maquinaria del estado (y que seguramente terminan filtrandose en forma de tantas politicas contaminantes en los asuntos internos y externos de los paises)
quizas la mayor importancia de este tipo de debates, como las ideas expuestas en el articulo, es que sirvan de pie para lo que viene..
y ahi mi reclamo y lo que me hizo ruido... muy probablemente hay una cuota importante de proyeccion, y sesgos de mi percepcion en lo que siento al respecto de esto.. pero usar la frase: "hombres unidimensionales" me parece una lanzadera de piedras medio resentida e inutil...... pero saben, quizas tener una posicion transgresora sea perfectamente entendible en el ahogo que le puede producir a uno tanta injusticia y tanto mal manejo del poder, al fin y al cabo es innegable lo testarudo, cerrado, vertical y anquilosado del paradigma con el que estamos viviendo
pero a donde yo apuntaria, seria mas bien empezar a proponer alternativas realistas, y creo que solo serian realistas y verdaderamente alternativas en la medida en que sean viables, factibles.. para eso, creo que en primer lugar hay que tener un entendimiento aun mas profundo de como funciona la mecanica del manejo del poder
no solamente un entendimiento comeflor y sensible mezclado con los anhelos y las proyecciones de lo que uno quisiera
un trabajo intelectual y holistico intenso "iluminador" es lo que hace falta.. y no caer en el lugar comun de la criticadera a diestra y siniestra
aunque quien sabe, quizas mientras unos se quejan, esto a lo mejor puede servir de dique de contencion al abuso..
quizas sirva para ganar tiempo y generar distracciones en quienes manejan el poder, mientras se genera una verdadera alternativa
sin embargo, en este punto lo que si me parece un escenario distopico es que todos se quejen mientras nadie hace nada... supongo que en lo que si se podria confiar o lo que se puede dar por sentado es la queja
lo que no se puede dar por sentado es la propuesta :)
paso a paso y vamos mejorando ♥
(no pongo en duda la efectividad de la protesta.. sobre todo porque siempre va a ser mejor ganar espacios poco a poco que pretender mucho y no lograr nada)
..pero al menos desde donde lo veo, no solo siento la necesidad, sino que veo la posibilidad de generar conexiones donde antes habian abismos.. por eso me hace ruido la premisa de uds imitandonos o nosotros imitandolas.. quizas de eso se trata la falacia del mito de la superwoman, quizas tambien haya una especie de "mito del hombre sensible" :)
(y creo que desarrollando esto ultimo aumentan realmente las posibilidades de generar cambios mas grandes)
cheers! :)

Un artículo muy interesante, quizá si se cambian las prioridades generales de la sociedad (no convirtiendo a las mujeres en superwomans) consigamos un poco más de felicidad general.

Vivimos una realidad extraña en la que si concilias, inevitablemente pospones (determinados aspectos quedan relegados, no somos máquinas, no podemos abarcar plenamente todos nuestros anhelos), y en ocasiones renuncias. Si no logras conciliar, igualmente pospones y también renuncias.
Hace unos meses con motivo del día Internacional de las Familias escribí un post titulado: "Conciliar, posponer, renunciar, equilibrar"... creo que muy al hilo de lo comenta en su artículo.
http://ecvlactando.com/2012/05/15/conciliar-posponer-renunciar-equilibrar/

La “Izquierda” y la “Derecha”

El pasado 22 de abril, la BBC le hizo una entrevista a la neuróloga italiana y Premio Nobel de Medicina, Rita Levi-Montalcini, con motivo de sus 100 años. La entrevista es muy interesante porque se centró en averiguar cómo alguien tan longevo permanece lúcido y activo. Relató la neuróloga que en la época de Mussolini ella corrió graves peligros por ser judía y tuvo que montar su laboratorio en su cuarto y trabajar a escondidas, enfrentando no sólo a Mussolini sino a su propio padre, quien no creía en las capacidades intelectuales femeninas. No pasaron demasiados años antes de que se convirtiera en galardonada con el Nobel de Medicina y hoy dedica sus esfuerzos a enseñar a las mujeres del África, grupo étnico que considera de los menos favorecidos en términos de oportunidades, por discriminación en razón del sexo. La doctora, tan lúcida, tan obviamente inteligente, sin embargo pronunció una, para mí muy desafortunada, frase. Dijo: “(…) Yo afortunadamente soy de izquierda, no de derecha. Yo soy fuertemente de izquierda, lo que quiere decir creer en el progreso y en la paridad, mientras la derecha es lo opuesto (…)”.

Al leer esto imaginé lo que sería tratar de explicarle a esta científica en lo que se ha convertido la "izquierda" latinoamericana: En Venezuela, es un puñado de militares rencorosos, envidiosos, anti-semitas, vagos, corruptos y más fascistas que Mussolini. Poco o nada “progresistas”, pues. También son “narco-gasolina-oro” traficantes. Por no agregar “uranio productores con fines bélicos”, que es algo que se rumora a voces en cualquier medio en Venezuela y que ya transcendió nuestras fronteras. Nada difícil de creer, dada la alianza de “la izquierda” con los fundamentalistas árabes representados en Mahmud Ahmadineyad. Fundamentalistas que harían “puré” de una científica practicante como Rita Levi-Montalcini, por cierto.

En cuanto a la "paridad" de género, difícil sería explicarle a la médico italiana que aquí, con un gobierno “de izquierda”, no existe. Lo que existe es la utilización, por parte de un hombre machiavélicamente hábil, de la figura femenina, para hacer que se haga su “real” voluntad, pero quedar muy bien visto en el “primer mundo”. Casi todos los cargos de presidencia de los Poderes Públicos en Venezuela son ocupados hoy por mujeres. Hay una "Presidenta" del Tribunal Supremo, hay otra “Presidenta” de la Asamblea Nacional; hay una "Fiscala" General (todo en burla al empleo excesivo del género feminismo que se hace en nuestras leyes) y también hay una Defensora del Pueblo (o del puesto, como también en burla, el propio pueblo le dice a ese cargo). El único hombre es el Contralor General, pero él no cuenta porque es un vijecilo decrépito y senil con el que también se puede hacer cualquier cosa. Desde afuera, somos el paraíso de las feministas. Pero eso es sólo “otra fachada más”. Ninguna, NINGUNA de esas mujeres ejerce poder alguno. Hacen lo que se les ordena. Punto. Y pruebas de las órdenes que públicamente les imparte “su señor”, el “hombre”, hay suficientes. Aquí la cosa es hacerle el juego al cuadillo militar. Y este te dará el poder de fastidiar a los demás súbditos. Pero ni se te ocurra revirar. Tal vez sí sea verdad que, al menos en esto de conseguir títeres, no se discrimina por sexo.

Por eso, decepciona tanto que una mujer tan inteligente como la centenaria médica italiana, hable aún de "derecha" e "izquierda" y meta a la gente en esos dos grupos, con un estereotipo tan pasado de moda como el de que “izquierda es igual a bueno” y “derecha es igual a malo”. Eso demuestra que a todo el mundo se le sale un "condicionamiento" y que evidentemente, ella quedó traumatizada por Mussolini. Pero para nosotros, Mussolini era un perdedor, no un hombre "de derecha". Creemos que hay hombres y mujeres malos y buenos, esencialmente abiertos al bien y a crear en paz, los primeros o encasillados en destruir, odiar y pelear, los segundos. Y ninguno de esos dos grupos es exclusivo, ni de la "derecha", ni de la "izquierda", si es que tal diferenciación todavía existe.

Mi dolor radica en que el estereotipo lanzado tan alegremente por la científica italiana le está haciendo mucho daño a Venezuela y a los demás países que han caído bajo la égida del caudillo militarista-pseudo socialista. En verdad, lo que los hombres y mujeres de la modernidad debemos plantearnos es “Dime qué haces y te diré quién eres”. ¿Creas o destruyes? ¿Envidias o admiras? ¿Te compadeces todo el día por tu mala suerte o te obligas a luchar? ¿Esperas que te den o te esfuerzas en ganarte tus cosas? Esa parte del mensaje de la bióloga centenaria sí es digno de difundir. Lamento por eso tanto el empleo del estereotipo "izquierda" y "derecha", porque hasta ahora sólo ha servido para justificar lo injustificable en América Latina, por parte de Europa.

Vale la pena preguntarse qué está produciendo la “izquierda” latinoamericana. Destrucción inmisericorde del ambiente, corrupción galopante, pérdida de valores, antisemitismo, "rastacuerismo" para obtener privilegios. Mediocridad para que nadie ose alcanzar posiciones de poder en contradicción con el líder único. Líder único, pensamiento único. Esposos millonarios que se turnan en el poder (los de Argentina). Millonarios latifundistas que se dicen "revolucionarios" (“Mel” Selaya). Ejecutivos –muchos bien gordos, como para que sean de “izquierda”, siguiendo el estereotipo- que se venden al mejor postor y dan la espalda a los pueblos (Inzulsa, Antonini Wilson, Kaufmans, Uzcáteguis, Rangel etc). Presidentes de potencias que con tal de no perder negocios se hacen los locos ante tiranos (Lula y quien sabe si hasta Obama). Emporios económicos hechos con robo de lo público y lo privado (Diosdado Cabello, Rodrigo Cabezas, Merentes, Nóbrega –no negamos que haya unos cuantos "opositores" que entren en ese lote y que no son “de izquierda”. claro). Y un largo etcétera de cosas nada agradables. ¿Es justo decir que esta es la "izquierda" latinoamericana?. Por los hechos, lo sería. Pero seguro que hasta en la "izquierda" Latinoamericana queda gente decente. Por eso, no es bueno meter a la gente en sacos. Nadie tiene el monopolio del bien, ni del mal.

Podría decirse que diferente sería hablar de “Mussolinismo” o “Chavismo”. Esas sí serían, por lógica, corrientes identificadas con la conducta de un solo individuo, quien les da su nombre. Por eso, sí podría uno decir “el chavismo es malo”. Porque la conducta del líder –que además pretende ser único- es destructiva y asfixiante. Y si alguien lo sigue, es porque acepta esa conducta y dar ese trato a los “diferentes”. Quienes no aceptan eso, hace rato dejaron de llamarse a sí mismos “chavistas”. Es el caso del grupo que ahora se autodenomina “humanista”, que hoy se las ve negras en una decadente Asamblea Nacional, para tratar de que los escuchen. ¿Será que ellos se consideran ahora “de derecha”? No lo creo. Pero “chavistas”, menos!

Entonces, hay que tener mucho cuidado con los estereotipos que tipos (y valga la redundancia) como Chávez, saben manipular para “cautivar” simpatías allá lejos, muy lejos, donde su totalitaria presencia se diluye en el imaginario de la “izquierda”.

Magally Huggins: “Chavismo y oposición son igualmente machistas”

Magally Huggins comprendió de un solo golpe lo que significa la “invisibilidad” de la mujer cuando le mostró a su madre la primera entrevista que le hicieron, a página completa, en un diario de circulación nacional. Llegó a su casa, inflada de orgullo, y le dijo a su madre: “Mira a tu hija. ¿Qué tal?” Le bastó a su mamá una sola ojeada a la publicación para responderle a quemarropa: “¿Tú naciste sola?”. Magally se quedó sin habla, sin saber que decirle. No entendía el reclamo. “¿Por qué dices eso?” atinó a susurrar, sin aire en el estómago. “Porque no veo allí mi apellido. Sólo dice que entrevistaron a Magally Huggins. No veo el Castañeda por ningún sitio”, respondió.

“Desde ese día supe que lo que las mujeres rechazamos en este mundo es el anonimato, la invisibilidad, confinadas como hemos estado al orbe privado de la existencia, al interior de los hogares” dice hoy esta psicóloga social que coordina en el “Observatorio Venezolano de los Derechos Humanos de las Mujeres” el equipo de investigación sobre el ejercicio de sus derechos políticos desde octubre de 2006 hasta el presente.

Fanatismo y soledad.

Hace una semana produjo un virtual terremoto al denunciar retrocesos, frustraciones y contradicciones en las normas recién aprobadas por el Consejo Nacional Electoral (CNE) sobre paridad y alternabilidad de sexo en las candidaturas para el proceso comicial del 23 de noviembre.

Con su cráneo cruzado por filas de clinejas a la africana, vestida de jeans, aguarda al periodista en actitud de combate, en la soledad olorosa a moho y papeles viejos del sótano que es su oficina, en el bajo vientre del edificio del Centro de Estudios para el Desarrollo (el mítico Cendes) de la UCV. Se respira algo de museo, algo de desahucio, algo de decadencia en una sede a la que se le han caído las letras de la fachada.

Pero en las carteleras grita el fanatismo político: hay un afiche -colocado allí con petulante propiedad- en que el presidente Hugo Chávez aparece dibujado disparándole al emblemático reloj curvado de la Plaza del Rectorado. “¡Basta! La universidad se respeta. Salvemos la democracia, defendamos la autonomía” exhorta.

En el cubículo de Huggins, los dibujos de Rayma Suprani, la caricaturista de “El Universal”, escoltan carteles que rezan “La próxima vez que te levanten la voz... que sea para felicitarte. La próxima vez que te levanten la mano... que sea para saludarte”. Hay uno que resume la posición desafiante de esta Magíster en Criminología: “Sin las mujeres los derechos no son humanos”.

-Usted agitó la semana pasada el escenario político venezolano al destacar la declaración del Observatorio Venezolano de los Derechos Humanos de las Mujeres respecto a las decisiones del CNE sobre paridad y alternabilidad en las postulaciones. Pero la primera pregunta que se le ocurre a cualquier ciudadano es ¿por qué tiene que ser obligatoria la consideración del sexo para postular a alguien a cargos de representación popular o para cargos públicos o privados? -La historia ha mostrado que la pauta tradicional de que la vida pública es para el hombre y la privada para la mujer sigue vigente, a pesar de las largas luchas de las mujeres. Seguimos siendo masa aún después de haber accedido a la educación, al mercado de trabajo formal e informal y a los derechos políticos en particular. El acceso a los puestos de poder sigue estando limitado por esa pauta original de que los espacios públicos, por ser teatro del poder, deben seguir siendo masculinos.

-¿Está diciendo que los que han dirigido el país en todas sus esferas lo han hecho por haber tenido pene y testículos? -No, por haber tenido el poder de decidir que el pene y los testículos son un instrumento de poder, la diferencia positiva para acceder al poder. Eso se llama sexo, cuerpo de varón que se diferencia por tener pene y testículos respecto a la hembra que tiene vulva y útero. Por eso somos el marsupial de la especie, la que carga al hijo. Esto es lo que se conoce como enfoque de género. Lo que ha hecho que el cuerpo del varón simbolice el poder es el control que éste siempre ha ejercido en el mundo público, confinando a la mujer al ámbito doméstico. Lo que está planteado es una lucha de poder.

-Pero no entiendo eso del confinamiento. Entra uno a las universidades y las mujeres rebosan las clases, entra a una oficina y la mayoría de los empleados son mujeres, a las compañías privadas no les cabe una mujer más. ¿Cuál es el confinamiento? -El del poder. Todos esos lugares ahítos de mujeres son dirigidos por hombres. ¿Por qué? Porque el hombre manda a la mujer, después del trabajo, a su casa para hacer la cena y cuidar a los hijos, mientras él va a reunirse con otros hombres y echarse los palos. Y allí, en esas reuniones masculinas, se deciden contratos, postulaciones electorales, cargos en la administración pública y privada, en fin, se decide quien tiene el poder. Es verdad, los hijos son algo biológico. ¿Y hacerles la sopita también? ¿Porqué los hombres no se van a sus casas y mandan a las mujeres a las reuniones políticas?

-¿Cómo se inscribe esta lucha de poder en las elecciones del 23 de noviembre próximo? -Si bien las mujeres conforman el 50% de la militancia partidista ¿por qué tienen tan poco acceso a la dirigencia y por qué tampoco acceden a las postulaciones elegibles, a los lugares salidores en las listas y uninominales? Es muy lento el acceso a estos puestos salidores. Incluso, en los últimos 10 años, ha retrocedido.

-¿No es un retroceso que se apliquen cuotas sexistas como las dispuestas por el CNE, en el sentido de que las candidaturas electorales tengan una composición paritaria y alterna de hombres y mujeres, en un campo como el político donde lo único que debería considerarse es el mérito y no el sexo? -Eso es suponer que la democracia en la calle y en la casa es algo natural. No, hay que impulsarla. Es algo cultural. Si las propias mujeres no hacemos respetar nuestro derecho a ser elegidas, se seguirá imponiendo la pauta cultural de que los únicos que saben hacer política son los hombres.

-¿La propuesta del Observatorio es extender las normas del CNE para el 23 de noviembre a todos los procesos electorales? -Lo que queremos es que se cumplan los compromisos internacionales en este campo. Nosotras logramos una cuota del 30% en las postulaciones electorales en 1997 y en el 99 el CNE la desaplicó.

-Ahora tienen más, lograron el 50 %.

-Pero para una única elección, la del 23 de noviembre próximo. Y aquella era una Ley Orgánica, aplicable a todas las elecciones, así que hemos retrocedido jurídicamente. Pasamos, contradictoriamente, de una constitución garantista de la igualdad de género en los derechos políticos para hombres y mujeres a un CNE que deroga o desaplica el artículo de una Ley Orgánica que sólo podía ser cambiada por la Asamblea Nacional con el voto de las 3/4 partes de los diputados. Eso es grave. Y gracias a las luchas desde el 2000 el CNE aprobó una normita del 50%-50% para las elecciones de diputados y diputadas en el 2005. En ese año entró al parlamento un número más elevado de mujeres porque la oposición se retiró y militantes del MVR que no estaban en puestos salidores, llegaron.

-¿Quién es más machista y discriminatoria con las mujeres, la oposición o el chavismo? -No hay grandes diferencias. Los partidos de la revolución han hecho entrar a más mujeres en las postulaciones pero no en puestos salidores. Además, hay más mujeres suplentes que principales y ahora, con el juego de las morochas, las mujeres tampoco son elegibles si no están en puestos salidores en las listas o uninominales. Los dirigentes de los partidos deciden en función de sus intereses.

-¿De machos? -No pongas esa palabra en mi boca. Digo: en función de mantener el control político de su organización y del gobierno.

-Y éste se lo garantizan los hombres...

-Se lo garantizan sus amigos hombres.

-¿Es que no tienen amigos mujeres? -Pregúntate eso. A lo mejor es que las mujeres no somos incondicionales. Si la mujer no está en el juego del poder es porque no es amiga y está abajo, en la militancia. Entonces, estando allá no ayuda a mantener el control, salvo que sea incondicional de la dirigencia.

-Ah, entonces así se explican lo regaños de Chávez a Lina Ron.

-Claro. Ella es autónoma. Lina piensa por sí misma.

De perfil.

Magally Huggins Castañeda es psicóloga social graduada en la Univer sidad Central de Venezuela. Obtuvo el Magíster en Criminología en la Universidad de California (Estados Unidos).

Desde 1984 es Investigadora del Instituto de Ciencias Penales y Criminológicas. Fue profesora en las Escuelas de Derecho y de Trabajo Social de la UCV hasta 1994, año en que se incorporó al Area Sociopolítica del Centro de Estudios para el Desarrollo (Cendes) de esta misma universidad y hasta la fecha. Para el año 2001 es profesora de la materia "Género y Violencia contra la mujer” y ha obtenido ya su título de Postgrado en Psiquiatría y Psicología Clínica Comunitaria.

Ha participado en proyectos de extensión con organizaciones de mujeres, Organizaciones No-Gubernamentales e instancias gubernamentales en género y políticas públicas, como el Observatorio Venezolano de los Derechos Humanos de las Mujeres.

Además, coordina el equipo de investigación del Observatorio sobre el Ejercicio de los Derechos Políticos de las Mujeres Venezolanas, desde octubre de 2006 hasta la fecha.

Entre sus últimas publicaciones se encuentra el estudio epidemiológico por muertes violentas en Venezuela realizado junto a Diana Domínguez para el Observatorio Venezolano de Salud.

En 2007 fue coautora del informe sobre Ciudadanía y Derecho Político del Observatorio Venezolano de los Derechos Humanos de la Mujer.

Vocación “No seré candidata” La investigadora Magally Huggins, a pesar de su verbo encendido y sus posiciones ásperas pero determinadas en defensa de los derechos políticos de las mujeres, aclara que no será candidata en las venideras elecciones del 23 de noviembre, por ningún partido, por ningún lado de la torta política en que está dividida Venezuela. Su interés exclusivo es la academia, es decir, el sector de la enseñanza y la investigación universitaria.

“Hago mucho trabajo comunitario en La Vega, Ojo de Agua, La Pastora, Catia, el barrio Niño Jesús, pero ahora estoy haciendo mi trabajo de ascenso sobre la importancia de las primeras mujeres que ingresaron a la vida política formal en Venezuela, en la Asamblea Nacional Constituyente de 1947” declara.

Siente apasionadamente su género, porque habla con tonos encendidos del “techo de cristal”, ese nivel que no se ve y que describe la barrera invisible que detiene a cualquier grupo social que no puede ir más allá de determinadas expectativas.

“Fíjate si ese techo será real en Venezuela que aquí, usualmente, las mujeres tenemos 4 ó 5 grados más que los hombres que hacen la misma tarea que nosotras”.

El mito de que las mujeres no ocupan puestos de poder porque no acceden a las reuniones masculinas donde el beber licor es una rutina obligada es desmontado por ella misma. “Eso es mentira. Las mujeres sí toman. Yo, por lo menos, lo hago. ¡Y de qué manera!”

no es que las prioridades de los hombres y de las mujeres sean diferentes por el hecho de serlo. Cada persona es única hasta en lo que decide sacrificar y lo que decide preservar. Hay mujeres que luchan por hacerse un hueco en un trabajo como el que hizo renunciar a Anne Marie Slaughter porque no tienen hijos, porque los tienen ya mayores o porque tienen a alguien en quien delegan muchos temas relativos a su cuidado. Hay hombres que rechazan oportunidades laborales por estar más tiempo con su familia. No niego que el embarazo pueda verse como un punto de inflexión en la vida de una mujer y muchas de nosotras decidamos dejar de pisar el acelerador de la vida laboral durante el tiempo en el que nuestros hijos son pequeños. Pero no todas las mujeres seremos madres, ni todas las madres van a dedicarse a su familia en exclusiva ni todos los padres van a renunciar a pasar tiempo con sus hijos a cambio de un ascenso de más o de menos.
Si lo reducimos todo a las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, entonces aboliremos los tribunales de familia, como la madre es quien lleva a sus hijos en su vientre, los alimenta y tiene no sé qué historias hormonales con ellos, que sea ella la custodia exclusiva y el padre a pagar su pensión.
Es injusto que la paternidad o la maternidad en sí mismas hagan perder oportunidades de trabajo. `Hay puestos en los que se pueden hacer las cosas de manera que la faceta personal de los trabajadores no salga tan maltrecha, con horarios más racionales y más flexibles. Es absurda esta cultura presentista tan nuestra, en la que a las 7 de la tarde aun hay que estar en la oficina, aunque sea para jugar al solitario. Aunque es cierto que no siempre puede ser así, hay trabajos en los que tienes que estar disponible las 24 h del día, seas hombre, mujer o perchero.

Se quejaba una mujer de la poca conciliación de la vida familiar que se daba en su empresa una tienda de Dutty Free de aeropuerto. ¿Como se van a poner horarios para que las madres estén con sus hijos en una tienda que está abierta 24 horas al día 7 días a la semana y donde el 90 por ciento del personal es femenino? Trabajar es una carga que se cobra su precio y si no te gusta tu trabajo búscate uno que te permita estar en la puerta del colegio a la hora de salir los niños.

Vaya hombre, la Anne Marie ésta acaba de descubrir el agua tibia. Los hombres y las mujeres son diferentes, físicamente, psicológicamente, emocionalmente, y sus prioridades, sus actitudes ante los problemas y la vida en general, sus ambiciones, son también diferentes. Un hombre sí puede sentirse plenamente realizado por triunfar en su trabajo, una mujer no, su naturaleza las traiciona, la llamada de sus poderosos instintos maternales y familiares se acaba imponiendo por norma general. No seamos hipócritas, todos tenemos compañeros y compañeras de trabajo, ¿sus prioridades son las mismas? ¿lo que están dispuestos/as a sacrificar por el éxito profesional está a la misma altura?.... respóndase cada uno a estas cuestiones según su experiencia personal... y el asunto quedará zanjado.

SALUDOS, MARTA, MUY OBJETIVO TU COMENTARIO.

Yo creo que hay otra cuestion, aunque no quede bien decirlo. Un hombre que se dedica mucho a su trabajo da por hecho que su pareja cuida bien a sus hijos. En cambio una mujer que elije un puesto de gran responsabilidad que le supone pasar menos tiempo en casa piensa que las cosas en casa van peor que si estuviera ella.

Personalmente, yo tampoco creo que a grandes rasgos las mujeres trabajadoras como colectivo aporten algo que no puedan aportar los hombres trabajadores. Hay personas especialmente valiosas en su trabajo, hombres y mujeres. Las mujeres no nos incorporamos masivamente al trabajo remunerado para salvar el mundo. Es más, la mayoría de nosotros trabajamos por nuestro propio interés,para ganar dinero, para realizarnos laboralmente, para tener prestigio social... al mundo no creo que le importe demasiado si el director comercial de una empresa de coches sea Pablo o María.Y por más que muchos políticos tengan esa ilusión, Dios no ha llamado a nadie para que sea responsable de ninguna unidad de análisis. Pero no creo que sea ese el tema del artículo. Tampoco creo que el Sr. Torreblanca se esté compadeciendo en el artículo de las pobres mujeres atacadas por los machos. Anne Marie Slaughter sostiene que las mujeres no pueden triunfar en casa y en el trabajo a la vez. Yo creo que nadie (ni hombre, ni mujer) puede "llevárselo todo". No puedes ser la madre amantísima y esposa ideal de las telecomedias de los años 80 si pasas todo el día en el trabajo y llegas a casa cuando tus hijos están durmiendo o apunto de hacerlo. En el trabajo, si no puedes asistir a las reuniones que se convocan a las 6 de la tarde o si quieres pasar tiempo con tus hijos habrás tropezado con el famoso techo de cristal. Eso les pasa tanto a hombres como a mujeres. El hecho de que parece que más mujeres que hombres se encuentren con ese dilema creo que se debe a que a que como parece que lo socialmente aceptable es que se ocupen las mujeres de la casa y de los hijos, muchas mujeres dejan incluso de trabajar cuando se quedan embarazadas, porque no tienen a nadie que les ayude en su crianza, porque las guarderías son caras, porque quieren hacerlo así y porque sus parejas también lo quieren. Pero hoy en día, muchos hombres al quedarse en paro ejercen como "amos de casa" o al separarse de la madre de sus hijos tienen que luchar para poder ver a sus hijos cada día.

Andrea:

Eoeoeoeooooooooooeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeooooooooo

Sr. Torreblanca: Que Vd. se ponga del lado de las feministas y acuse a los varones de ser los culpables de todo no le va a servir de nada. Ni le harán las mujeres más caso (en todo caso de forma condescendiente) ni le evitará ir al calabozo y que su vida quede destrozada cuando una pareja o expareja, por despecho u otro motivo, llame al 016 en su contra.

Ni la hembra podría tener al bebé sin el concurso de los espermatozoides de un macho !Viva la naturaleza!

En la vida animal el trabajo de machos y hembras está bien definido. Los machos a currar matando a otros animales, y las hembras a currar criando a sus respectivas proles. En el nivel humano, la tecnología ha introducido una variante. Ambos deben currar dentro y fuera del corralito, ya que ambos (mujer y varón) pueden manejar armas y atender a la formación de la prole. La única excepción es que el macho (el varón) no puede darle la teta al bebe. ¡Viva la tecnología¡

Partiendo de la base de que cualquier trabajo intelectual no es ni de "hombres" ni de "mujeres", sino que por encima de todo es un trabajo de seres humanos, quiero hacer constar que la experiencia, mi experiencia, la de la gente que conozco y la de aquellos que no conozco, pero que públicamente son conocidos, indica que las mujeres en el mundo laboral reproducen exactamente los mismos comportamientos que los hombres llevan realizando desde tiempos ancestrales, ni más ni menos. Lamento ser tan directo y tan políticamente incorrecto, pero el anonimato de este blog me lo permite. Créanme, las m,jeres no han aportado nada nuevo a las conductas laborales, si cabe aún lo que han hecho ha sido ahondar en los mismos errores en los que los hombres ya habían ahondado. Ahora bien, si lo pertinente es ahondar en la retórica al uso, pongan ustedes los que les parezca y pueden seguir autoengañándose creyendo el mito de que la mujer en el mundo laboral le da un toque femenino al mismo. Buenas tardes.

De acuerdo con Alberto, el problema de la sra. Slaughter parece más un conflicto entre el deseo de acudir a un trabajo y el deseo de dedicar más tiempo a su vida personal que a una incapacidad del sexo femenino para realizar un trabajo "de hombres".
El trabajo de la protagonista del post parece extremadamente exigente, ponerse en primeras líneas de la política americana, en una ciudad diferente a la ciudad de su familia. Leyendo el artículo parece que quiera justificar el hecho de que tiró la toalla con su condición de mujer. Es verdad que nos falta mucha cultura de la conciliación, sobretodo en nuestro país, pero hay veces en las que cuesta muchísimo compatibilizarlo todo. Es muy difícil conciliar viviendo en un lugar diferente al de tus hijos.
Dudo también que estos temas a los hombres les resulte más fácil. Parece como si a ellos no les fuera difícil estar lejos de su familia. Pero hay quien no tiene la opción de dejar su trabajo a los dos años y dejar sin sustento a su familia y tiene que trabajar muy duramente y muy lejos de su familia, que se lo digan a más de un immigrante que reside en nuestro país.

Me gusta el articulo y si me ha hecho reflexionar, como actual madre y en busqueda de empleo.

De verdad, si te lo puedes permitir economicamente, es mejor no trabajar fuera de casa y dedicarte a cuidar a tus hijos, porque nadie los cuidaría mejor que tu?

Para que estudiar una carrera, un master, ascender en tu profesión, si en cuanto tienes un hijo tu carrera se para y no hay empresas que te den la oportunidad de trabajar a tiempo parcial o con flexibilidad? O incluso, ni siquiera te dan la oportunidad de trabajar porque prefieren gente sin hijos?

Estoy de acuerdo con Slaugther en que la solución sería: "¿No sería mejor, sugiere, que cambiáramos esa cultura laboral, ..., de tal manera que hubiera más flexibilidad y, sobre todo, más visibilidad del hecho de que todos tenemos más dimensiones que la estrictamente laboral?"

Es indignante la cultura del "presentismo" que hay en España, y que no seamos capaces de salir de trabajar a una hora decente para atender a nuestra familia.

Pero me preocupa que este cambio, como todos los cambios de este calibre, llevará su tiempo. Espero que mi experiencia y la de otras madres, ayude a que esto mejore para nuestras hijas/os.

Desgraciadamente, las mujeres siempre padecen de la fuerte crítica al ocupar puestos interesantes de política, de cultura o bien en diversos campos! En cambio ¿No sé porqué para todos los hombres son los mejores a pesar de sus errores?

Gracias por la reflexión, Torreblanca. Aunque no he necesitado reflexionar mucho para estar de acuerdo con Slaughter.

(Entre nosotros: "tuve la suerte de sentarme al lado suyo..."
¿No sería más correcto " sentarme a su lado " ? )
Saludos y felices vacaciones !

Muy bueno. Buen tema sobre el que reflexionar. Alquien ha leido Los Hombres son de marte y las mujeres de venus?

En la cueva, en la tribu, en el pueblo. Instintivamente los hombres tienen miedo de que las mujeres se rían de ellos. Las mujeres de que los hombres las maten.
Los hombres tienen la fuerza bruta y las mujeres la palabra, pero como arma, no como razón. Pobre del que ceda a los cantos de sirena; en un muñequito de trapo le convertirá. Un turco o similar para la cama y para tener hijos, y un occidental acomplejado de ser hombre para criar esos niños y al que dominar el resto de la vida. Que no? Solo hay que ver Sexo en Nueva York; no hay nada que excite más a una mujer que dar la bronca a un hombre y hacerlo culpable de algo para poder ejercer dominio sobre él.

Magnífico artículo. Por mi parte, apuntar que conozco casos de padres que han tenido graves problemas por haber delegado la educación de sus hijos en las mujeres. Lo que dice Slaughter es relevante también para el sexo masculino, lo que pasa es que generalmente lo pasan por alto. Después vienen las consecuencias, y especialmente en esta época de rápidos cambios sociales en que las mujeres no aceptan tanto su papel sumiso y el ocuparse de los hijos se convierte en poder dentro de la familia. Por otro lado, si es realmente algo genético, como apuntan algunos foreros, lo veremos, tal como va educada esta generación.

Un tema muy acertado para comenzar unas vacaciones¡¡¡
¿Qué es todo?. En la vida no podemos tener siempre todo lo que queremos, para tener unas cosas generalmente es necesario renunciar a otras. Renunciar a algo que uno quiere siempre supone un sacrificio, a algunas personas les cuesta mas sacrificarse que a otras. No tengo nada en contra de las personas unidimensionales, todo lo contrario, desde una perspectiva profesional admiro y valoro su esfuerzo y sacrificio.
Las mujeres por lo general, siempre hay excepciones, suelen soportar peor la soledad que los hombres. Que los hombres acudan a un acto social relacionado con su trabajo acompañados de su mujer, de su pareja, es algo normal, siempre bien visto y aceptado, pero en cambio no se por qué las mujeres no suelen aparecer acompañadas de su marido o pareja. Ello lógicamente hace su vida sentimental mas dura y difícil.
Me gusta el feminismo a la francesa. Hoy en día no creo que en el mundo occidental haya ningún tipo de barrera al ascenso de la mujer tanto en el mundo laboral como en el de la política. A lo mejor lo que ocurre es que hay mujeres que tienen una visión demasiado amplia de todo, insisto, en la vida para poder coger unos premios a veces es necesario renunciar a otros.

Flitcraft: Intenta convencer a una mujer a casarte contigo con ese argumento. Puede que pase, pero en vez de escoger de la mitad de la poblacion, vas a tener que escoger de su centesima parte. "Mi vida, casate conmigo para que me mantengas en la casa cuidando a los hijos"... Esa es la receta perfecta para la infidelidad y el fracaso matrimonial. Es mejor que aceptes la realidad: a las mujeres les gustan los hombres masculinos, los cavernicolas que arriesgan para conseguir el sustento familiar. No se puede luchar con millones de anos de evolucion. Acepta como hombre la cruz que te toca y llevala con dignidad que, despues de todo, tambien tiene sus beneficios.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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