José Ignacio Torreblanca

Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

Un fantasma recorre Europa

Por: | 03 de septiembre de 2012

SP tomato
Un fantasma recorre Europa, el fantasma del hastío con los partidos tradicionales y la polarización ideológica. Lo hemos visto en Grecia con el fenómeno Syriza y el auge de los neo-nazis; en Francia con el vigor de Marie Le Pen y las formaciones a la izquierda del Partido Socialista; también en Irlanda con el auge del Sinn Fein o en Hungría con la consolidación de formaciones como Jobbik. Y no sabemos qué pasará en Italia cuando el bálsamo Monti desaparezca: los partidos tradicionales ya desaparecieron en su momento, víctimas de la corrupción y el hastío ciudadano, ahora los sucesores de aquellos también corren riesgo de desaparecer dejando un magma anti-sistema o populista de imposible gobernabilidad.

Algo muy parecido pasa en Holanda. Tal y como cuento en el diario impreso (“El espejo holandés”, véase también la crónica de Isabel Ferrer), las elecciones generales en los Países Bajos, que se celebrarán el 12 de septiembre, sitúan a muchos votantes en la tesitura de votar a los partidos tradicionales del centro-derecha o el centro-izquierda o decantarse por opciones más extremas: a un lado tenemos a los radicales xenófobos de Wilders, que quieren salirse de la Unión Europea y volver al florín, y al otro a los que como los socialistas radicales de Roemer proponen negarse a cumplir con los programas de austeridad dictados desde Bruselas y quieren dar un giro de 180 grados a la Unión Europea y a sus políticas.

Roemer y su Partido Socialista, un partido de izquierda minoritario que en la actualidad sólo cuenta con 15 escaños (sobre 150) y que obtuvo el 9.9% en las elecciones generales de Junio de 2010, están dando el campanazo en la más de una docena de encuestas realizadas por Ipsos desde Junio hasta ahora, donde su partido ha mostrado una fortaleza extraordinaria, duplicando sus votos y escaños en prácticamente todos los muestreos. Dado la fragmentación del sistema de partidos holandés, que obliga a gobernar en coalición, un 17% de votos puede significar ser la primera fuerza política de la izquierda y tener la oportunidad de liderar un gabinete de coalición entre varios partidos (pues se necesitan 76 escaños para formar gobierno).

El éxito (temporal) del partido de Roemer se debe a la combinación de un líder que comunica bien y un programa tan claro como crítico con las políticas actuales. El logo de este partido de inspiración maoísta dirigido por un maestro sin experiencia política y que nunca ha desempeñado ningún cargo electo no puede ser más “camp”: un tomate con una estrella dentro, símbolo de su origen como partido minoritario que organizaba actos de protesta donde se tiraban tomates. Es lo que tienen los Países Bajos, que hasta el maoísmo es una cosa civilizada y educada. Más allá de eso, su programa está claro:

 

  • Las actuales políticas de austeridad representan una demolición del Estado del Bienestar. Queremos mantener el Estado del Bienestar, especialmente las políticas sanitarias y educativas.
  • La culpa de la crisis la tienen los mercados, no los ciudadanos. Hay que regular mejor los poderes financieros y poner coto a sus excesos. Estamos en contra de la subida del IVA, porque retrae el consumo, significa el cierre de industrias y comercios y eleva el desempleo.
  • No vamos a cumplir con los objetivos de austeridad (3% de déficit en 2013) impuestos por Bruselas ni aceptaremos pagar multas por incumplirlo. Reduciremos la contribución de Holanda al presupuesto europeo y pediremos cambiar el papel del Banco Central Europeo para que esté al servicio de las personas, no de los mercados.
  • No financiaremos más programas de rescate como el griego, que no están teniendo ningún resultado y que tienen un coste enorme para países como Holanda. Tampoco aceptaremos un super-Estado europeo donde se tomen decisiones a espaldas de los holandeses.

 ¿Y en España? ¿Aguantará los dos grandes partidos el coste de no haber sabido sacar al país de la crisis ni de liderar en Europa? Hoy por hoy, refugiados detrás de un sistema electoral que les protege, no parece muy factible, pero las elecciones autonómicas que se celebrarán este otoño pueden ser un primer paso. ¿Llegará el fantasma de la fragmentación y la polarización también a España?

Actualización posterior de esta entrada [martes 4 de septiembre] 

SP está bajando en las encuestas, y los laboristas están subiendo gracias al liderazgo de Diederik Samson, que se ha mostrado muy sólido en los dos debates televisados que se han celebrado  hasta la fecha. Las empresas de encuestas están sorprendidas del empuje de Samson, y lo atribuyen a su estrategia de compensar el apoyo a la austeridad y a las medidas anti-crisis con promesas de incrementar la seguridad en el empelo y salvaguardar las políticas sociales. Samson está atrayendo votos desde la izquierda hasta el centro-izquierda gracias a su juventud (41 años) y un pasado como activista de Greenpeace. Quien está sufriendo, y mucho, es el centro-derecha, que podría quedarse en 12 escaños, lo que cerraría el paso a la derecha radical de Wilders.

El País

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