José Ignacio Torreblanca

El desolado paisaje espiritual de la China postotalitaria

Por: | 29 de octubre de 2012

Wen

 

 

 

 

 

 

 

 

Según la propaganda oficial el Primer Ministro chino, Wen Jiabao es un hombre tierno y sensible que no duda en calzarse unas botas y correr raudo y veloz a atender a su pueblo sufriente. Inundaciones, avalanchas, terremotos, choques de trenes, lo que sea; allí está el “Abuelo Wen” haciendo mohines, incluso derramando lágrimas.

Claro que la versión oficial no era compartida por todo el mundo: según Yu Jie, un escritor disidente,  Wen es sólo un magnífico actor detrás del cual se esconde un burócrata mediocre, frío y calculador, que ha llegado a la cúpula amparándose en un gran puño de hierro y que no duda en reprimir a los que se salgan de la línea oficial (véase la crónica de José Reinoso en este mismo diario en agosto de 2010 sobre el libro “El mejor actor de China”).

 Ahora sabemos, gracias al New York Times, que la familia de Wen Jiabao tiene un patrimonio de algo más de 2.000 millones de euros, en intereses que se extienden (véase versión en español) por el sector financiero, el inmobiliario, los diamantes, las telecomunicaciones, el turismo y las infraestructuras. Como muestra un botón: la mamá de Wen Jiabao, una anciana de 90 años, exmaestra de escuela rural, que el propio Primer Ministro describió siempre como “extremadamente” pobre tiene bienes valorados en unos 120 millones de dólares.

La China actual es el resultado de la mutación del dogmatismo de Mao Zedong en el pragmatismo de Deng Xiaoping. Hacia dentro, las cuatro modernizaciones (la economía, la agricultura, la ciencia y la tecnología, y la defensa nacional). Hacia fuera “el ascenso pacífico”. Los resultados de las reformas de Deng están a la vista de todos: el éxito económico es tan incontestable como la ausencia de reformas políticas, todo ello en un contexto donde se acumulan las desigualdades y las pugnas por el poder dentro de la cúpula del partido (affaire Bo Xilai).

Como señala el Premio Nobel de la Paz 2010, Liu Xiaobo en su libro “No tengo enemigos, no conozco el odio”, el punto de no retorno hacia la corrupción y hacia el desastre de esta elite ha venido de la mano de la teoría de la “triple representatividad”, que no sólo avala el papel de los empresarios como impulsores de la modernización, sino que les da entrada en el Partido Comunista. Es de esa fusión entre los intereses privados y públicos de los miembros del Partido de donde arranca la mayor lacra que amenaza hoy la estabilidad de China (“La corrupción sangra China”).

De ahí, como lamenta Liu Xiaobo, el siniestro paisaje espiritual en el que vive la China postotalitaria. Es una paisaje dominado por el cinismo: en privado, dice Liu, todos despotrican con el partido, despreciando su corrupción y su bajeza. Pero en público, nadie se atreve a criticarlos ni a poner en marcha ningún movimiento regenador. Ello se debe, sostiene a Liu, a la generosidad del Partido, que ha invitado a cuantos quisieran a sumarse al banquete, siempre que no cuestionaran, claro está, el poder del Partido, y que colaboraran en borrar de la historia de China el 4 de junio de 1989 (Tiannamen). El resultado es, dice Liu, que “no existe prácticamente nadie que genuinamente apoye ideológica o moralmente al régimen actual, mientras que su práctico comportamiento ayuda por el contrario a la estabilidad del mismo”. Sin duda, un diagnóstico certero de la actual situación de China. La pregunta es: ¿hasta cuándo durará este cínico pacto entre la clase media y el partido? 

 

P.D. En la foto, Wen Jiabao dirige las operaciones de rescate y se comunica con los sepultados por el terremoto de Sichuan en mayo de 2008.

Hay 4 Comentarios

¿Si el una cuarta parte del mundo esté gobernado por el partido? ¿No lo estaremos también el resto pero lo revestimos de falsas democracias? Izquierda o Drcha al final es el pueblo el que siempre pierde
http://diariodeunacleptomana.blogspot.com.es/

"El desolado paisaje espiritual de la China postotalitaria"

¿POSTOTALITARIA? ¿Y eso desde cuándo? Sí, sí, sí... a otro perro con ese hueso. Eso es como decir que los comunistas son "fantasmas" y que no existen.

¡Caramba! ¿Y eso es periodismo o propaganda?

"con sus negocios y que no quieren ser regulados"

¿Qué? ¿Los bancos europeos no están regulados? Para decir eso se necesita no tener la menor idea... ¿A que no sabes que hay una oficina de la Superintendencia Bancaria a tiempo completo en cada banco? No hay otro "negocio" más regulado que la banca. Que gobiernos fallidos como el de España hayan descapitalizado su banca es otra cosa. ¿Cuánto le debe el estado español a los bancos españoles? Averigua, y ve entendiendo quienes son los culpables.

¿hasta cuándo durará este cínico pacto entre la clase media y el partido?. Yo preguntaría, más que cuándo, cómo.
Esperar la instalación de un teatro parlamentario multipartidista (que, como el nuestro, es inútil para representar nuestros intereses, lo menciona Ricardo en el comentario anterior) puede que no llegue nunca, o nunca en ese orden. La clase media demandará servicios estatales eficaces, por ejemplo, seguridad jurídica. Parlamentos sin seguridad jurídica son cascarones vacíos: es Rusia, Bulgaria, Argentina, Venezuela... ¿Presidentes televisivos?, pues vale. Pero jueces decentes, eso lo entiende todo el mundo.

No hay que irse tan lejos; aqui en Europa, "el total de ayudas autorizadas a la banca asciende a más del 12% del PIB europeo, dividido en dos grandes partidas: recapitalizaciones y compra de activos tóxicos". Quien lo pagara? nosotros. A quienes? a quienes han estafado y hecho el idiota con sus negocios y que no quieren ser regulados. Quien les ayuda? nuestros políticos. Nuestros o de ellos?

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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