José Ignacio Torreblanca

Portugueses, griegos e irlandeses se "desidentifican" con Europa

Por: | 31 de octubre de 2012

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Seguro que  los lectores de Café Steiner no necesitan ayuda para saber qué tienen en común los tres países (Grecia, Portugal e Irlanda) que están en rojo en este mapa. Los tres viven en régimen de intervención por la Troika aplicando durísimas políticas de austeridad después de no haber podido financiar sus déficits en los mercados.

 Se trata de tres de los países que históricamente han sido más europeístas. Así lo demuestran consistente los Eurobarómetros, que desde 1973 llevan preguntando a los europeos hasta qué punto se sienten satisfechos con la pertenencia de su país a la UE.  Sin embargo, según los datos del Eurobarómetro special 379 (Abril 2012), los tres tienen en común ser aquellos en el que los sentimientos de identificación con Europa más han decrecido. Por eso están en rojo.

 En Grecia, por ejemplo, los europeístas fueron por primera vez mayoría en 1988, y lo han sido de forma abrumadora durante veinte años, con porcentajes que llegaron al 76% en los años noventa, hasta 2008, cuando volvieron a caer por debajo del 50. Por su parte, los “eurocríticos”, que se mantuvieron durante esos mismos veinte años por debajo del 15%, llegando a alcanzar un suelo de 5% en 2001, son ahora el 33%. Véase el siguiente gráfico.

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En Irlanda nos encontramos con un fenómeno parecido: en 1985, los europeístas traspasaron la frontera del 50% y en 1988 se situaron en la cota del 70%, que no abandonaron hasta el año 2009. Son otros 20 años de abrumador europeísmo, con unos eurocríticos situados en porcentajes del 3%. Véase el gráfico correspondiente.

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En Portugal las cifras no sólo son similares, sino incluso más espectaculares. Una población que entró en la UE con muchas dudas (en el año anterior a la adhesión, en 1985, sólo un24% se mostraba entusiasta acerca de la entrada en la UE), se situó inmediatamente (en 1987) en la cota del 70%. A partir de ahí, aunque con diferentes altibajos, los portugueses también han ofrecido dos décadas de solido europeísmo, con unos eurocríticos que han oscilado entre el 5 y el 10% de la población. Véase el gráfico.

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¿Con qué no encontramos ahora? Con que, según los datos disponibles, el europeísmo en estos tres países se ha hundido a niveles propios de los países que tradicionalmente consideramos feroces euroescépticos. Irlanda, con sólo un 33% de personas que se sienten europeos* está casi a la par del Reino Unido, donde el europeísmo es sumamente liviano (30%). Grecia, por su parte, con sólo 35% de personas que se sientes europeos, se encuentra el nivel de la República Checa (36%) que como se sabe es otro especialistas en dar disgustos a los europeístas. Y para cerrar la lista, Portugal, con porcentajes (40%) similares a los de los países bálticos que siempre han visto la UE desde un punto de vista más instrumental.

La explicación de por qué se ha hundido la identificación con Europa es sencilla. Sin duda que es la crisis la que origina esta “desidentificación” con Europa en países tradicionalmente considerados la reserva espiritual del europeísmo. Tenemos una explicación, sí, pero no tenemos una respuesta a la pregunta que verdaderamente importa: “¿se recuperará el europeísmo en estos países después de la crisis, o engrosarán definitiva e irreversiblemente el bando euroescéptico?

  Captura de pantalla 2012-10-31 a la(s) 01.07.34* Nota: El Eurobarómetro pregunta si se sienten “sólo de su país”, “de su país y de la UE” o “sólo europeos”.  Los primeros rechazan incorporar la identidad europea en su identidad; los terceros rechazar incorporar la identidad europea en su identidad nacional (de ahí que sean tan pocos, 4%). Por eso suele utilizarse la medida de identidad dual como prueba de la identificación con Europa: al fin y al cabo, Europa no es una nación por lo que la identificación con ella suele ser dual.

Hay 8 Comentarios

Pero ¿ cómo no va a disminuir el europeismo en los paises miembros si los males de Europa - con o sin crisis - se ponen siempre en la debe de "Bruselas" mientras que los méritos son siempre de los gobiernos nacionales ? Estamos en un ataque virulento de intergubernameintalismo sin reparar en que sin una europa más unida, fuerte y solidaria - ¡ por supuesto solidaria ! - no saldremos de esta crisis que nos hemos buscado nosotros mismos.

El próximo que va a constar en la relación será España.

Gatopando: que te has fumado?

no es la perdida de soberania, es la falta de todo lo que escribes en la U.E lo que provoca rechazo.

Es comprensible el aumento del euroescepticismo en aquellos países que han perdido soberanía ante la Unión Europea y que sufren el rigor de sus medidas para reducir el déficit. Sin embargo, hay que mantener la perspectiva a largo plazo: Más transparencia, más democracia -la elección directa del presidente de la Comisión es un pequeño paso en ese sentido-, mayor acercamiento a los ciudadanos y defensa del interés europeo por encima de los intereses nacionales. Solo asumiendo tales requisitos tendrá el proyecto europeo alguna posibilidad de futuro. Más transparencia, más democracia -la elección directa del presidente de la Comisión es un pequeño paso en ese sentido-, mayor acercamiento a los ciudadanos y defensa del interés europeo por encima de los intereses nacionales. Solo asumiendo tales requisitos tendrá el proyecto europeo alguna posibilidad de futuro.
http://queraroestodo.blogspot.com.es/2012/09/union-europea-2012.html

Supongamos que algún político lee estos datos (normalmente están tan ocupados diciendo ambigüedades vacuas que no se enteran de nada hasta que es demasiado tarde), supongamos que ese político es una persona asertiva, que quiere conseguir sus objetivos (sillones, presupuestos, poder) ¿que actitud tomaría?¿cómo ejercería el arte de lo posible para conseguir sus objetivos?. Como Artur Mas, Montilla, Maragall, Urkullu, etc.
La historia de los políticos que construyeron su poder sobre el desaliento de los ciudadanos es la más nefasta y sangrienta que conocimos...
Por otra parte, de acuerdo con todos los comentarios anteriores.

Por qué tendria que gustar la U.E con el deficit democratico que tiene?

Está más preocupada por salvar a los culpables de la crisis( Helmut Schmitt: el sistema financiero) que por combatir la corrupción o reformar el sistema. Y para colmo haciendosela pagar a los ciudadanos.

Ejemplo: La U.E no esta amenazando con expulsar o sancionar debido a la corrupción a paises como Rumania, Bulgaria, Polonia, R.Checa y otros excomunistas. Un dia, seran un problema para los bancos, entonces si, se les obligara a la clase politíca de turno a que expriman a sus poblaciones. Mientras tanto, a la U.E le da igual tanto la corrupcion que beneficia a los bancos como el respeto a las minorias en cada país (si, vale, para entrar hay que mostrar leyes de proteccion y anticorrupción, pero una vez dentro de U.E ya da igual, se eliminan, no hay sanciones automaticas, ni en la práctica nada)

La mayor muestra de europeismo es precisamente críticar lo que es impresentable en ella.

La derecha europea se está empleando a fondo para que así suceda. La solidaridad en que se basa la construcción europea no es un valor que motive a los neoliberales...

Es normal que la población de los países que peor lo están pasando en Europa cambie su percepción de los beneficios que obtienen por pertenecer a dicha comunidad.

Dado que las restricciones y recortes los impone Europa, aunque sea a cambio de ayuda económica, los ciudadanos perciben como negativa la relación con la comunidad económica europea en lugar de verla como algo que hace más fuertes a los países que pertenecen a ella.

Si España pide el rescate puede que observemos el mismo fenómeno en nuestro país.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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