José Ignacio Torreblanca

Israel gana la guerra, pero pierde la paz

Por: | 23 de noviembre de 2012

El resultado de las operaciones militares no deja lugar a dudas sobre quién ha ganado: 156 muertos por parte palestina, 5 por parte israelí. Además, Hamás parece haber perdido la mayor parte de sus lanzaderas e, incluso, las joyas de la corona de su arsenal, los cohetes Fajr de fabricación iraní. Mientras, los israelíes han demostrado la efectividad de su sistema antimisiles “Cúpula de Hierro”.

Y sin embargo, las calles de Gaza se han llenado de manifestantes que celebran el triunfo palestino (incluso se ha visto, en una rara demostración de unidad, a los jefes de Hamás y de Fatah juntos celebrando la victoria). Al otro lado, mientras tanto, muchos israelíes, que simplemente ven a Hamás como un grupo terrorista que se ha hecho con un territorio desde el que hostigar a Israel simplemente no entienden que un gobierno de halcones cono el de Netanyahu y Lieberman acuerde un alto fuego con una organización terrorista.

Muchos observadores habían venido avisando de que el contexto regional había cambiado tras la Primavera Árabe, que los cuatro años transcurridos desde la operación “Plomo Fundido” había sido desperdiciados. Parapetado detrás de su superioridad militar y con un Obama que se negaba a hablar con Hamás y a presionar al gobierno de Netanhayu para que al menos negociara con los palestinos moderados, Israel ha vivido bajo una falsa seguridad militar, política y diplomática. La realidad, sin embargo, es bien distinta: Hamás no sólo no ha sido debilitado sino elevado de categoría diplomática gracias al apoyo recibido por parte de Egipto, Turquía y Catar. La prueba vendrá el día 29 de noviembre cuando la Autoridad Nacional Palestina presente su candidatura al estatuto de estado observador en Naciones Unidas.

Como señala Mark Leonard en el análisis que hoy publica este diario ("Un mundo nuevo y el Israel de siempre"), Israel enfrenta una serie de pesadillas encadenadas. Primero, que los palestinos estén ocupando el lugar de las víctimas los palestinos, arrebatando a Israel el terreno de superioridad moral que el Holocausto inspira. Segundo, que Israel esté dejando de ser la única democracia de la región, algo de lo que también ha extraído en el pasado una fuerza moral adicional. De hecho, aunque Israel siga siendo una democracia para los israelíes, su comportamiento como ocupante en Cisjordania no lo es. Y tercero, desde el punto de vista militar, aunque los palestinos no sean un rival digno para sus Fuerzas Armadas, el desafío nuclear que plantea Irán, sumado al “desenganche” estadounidense, que mira cada vez más a Asia y menos a Oriente Próximo, sí que lo son. Así las cosas, parece evidente que hoy por hoy, el principal desafío estratégico de Israel es que esa falsa seguridad no le lleve a despreciar la oportunidad de lograr una paz duradera con los palestinos, al menos con los moderados.

P.D. Se me ha había olvidado hablar del papel de la Unión Europea. Ya lo he hecho.

 

Hay 11 Comentarios

Elogio el sentido del humor del cronista cuando dice que Israel ya no es la única democracia de la zona. Si se refiere a que Egipto es una democracia como Israel, el autor del artículo puede prepararse para triunfar en El Club de la Comedia

¿Pues bien, qué es Israel?

¿Es un estado laico, pero judio?

¿Si el judaismo es una religión, porque se le da carácter etnico e incluso ese Estado se asimila a su defensa?

La razón de Israel es que existe para dar cobijo a los judios de cualquier parte del mundo. Es un país con una pretensión etnocultural en su base fundacional. No es , pues exactamente lo mismo que Francia y EEUU, en los cuales los conceptos ciudadano y religion se separan, con ámbitos autonomos distintos.
Israel es formalmente una democracia laica. De ser así exactamente, pues no habría problema en unir israelies y palestinos en un mismo estado aconfesional. Pero ambos bandos desean que el Estado también (a las claras o subrepticiamente) su misma identidad confesional o la ampare de forma beneficiosa. Y es que, ese estado que uniese ambos pueblos, acabaría siendo más palestino,más arabe, por el peso demografico. He ahí el quid pro quo. Esa es la verdad incómoda que levanta sarpullidos. Y por eso, la solución de los dos Estados, que no es solución, tampoco, porque no resuelve los problemas económicos ni sociales ni culturales del conflicto, simplemente los separa arbitrariamente por una frontera. Frontera que siempre levantará rencores enconados.

1-Por que se habla de que israel haga la paz con los arabes? por que no se pide que los arabes hagan la paz con los israelis?
2-Y para repetir el error de la salida de Gaza a cambio de paz? de que sirvio hacer eso? pretente el autor que se firmen nuevos acuerdos como ese? firmar un papel con ellos es como firmar nada.
3-Por que se critica a Israel? olviden su mentalidad catolica y busquen otro Cristo al que crucificar.
4-La superiodidad moral de israel no procede de la Shoa, del extermio por parte de los europeos. Procede de que esa denigrada democracia, a la que se compara alegremente con las de Egypto o Marruecos, alberga en su seno a un 20% de israelis que son musulmanes. Tienen los palestinos un 20% de judios viviendo entre ellos?


Me parece lamentable llamar guerra a lo que es simplemente una masacre de civiles inocentes, muchos de ellos niños pequeños.

La utopía de una paz durarera, es eso, una utopía, algo inalcanzable. Detrás del conflicto hay algo que late detrás de los palestinos -así como detrás de todo el islam- y es el irracional e histórico odio al judío, con esa consigna presente, no habrá paz duradera nunca,
Tal vez quien más haya aprendido del holocausto haya sido Israel, ha perdido su tradicional mansedumbre que hacía que fueran a las cámaras de gas cantando.

Una participante de este foro comenta que es inviable e indeseable un Estado palestino independiente. Y en parte -sólo en parte- tiene razón. Porque si las NNUU reconocieran a la ANP como representante del Estado Palestino la díaspora palestina quedaría marginada de por vida e imposibilitada de regresar a sus hogares.


La solución más obvia, razonable y democrática es la de un solo Estado de carácter LAICO, en donde Israel anexe oficialmente a toda Palestina y le entregue la ciudadanía a las personas que viven allí.


Al concceder la ciudadanía y el derecho a voto a todos los habitantes de Palestina sean judíos, musilmanes o cristianos, así como a los tefugiados, Israel dejaría automáticamente de ser un estado JUDÍO para pasar a ser un estado multiétnico.


De hecho, los judíos serían minoría en el nuevo país y habría que cambiar el nomnbre del país, la bandera, el himno y todas las leyes para que representen a TODA la población y no sólo a parte de ésta.


Con todos sus problemas, El Líbano es un ejemplo a seguir, en donde se ha construido una identidad nacional que une -débilmente, pero los une al fin y al cabo- a todos los grupos religiosos.


Por supuesto, los halcones isarelíes y sus aliados jamás permitirían ello. Porque darles derecho a voto a los palestinos y considerarlos como ciudadanos de su país implicaría perder la mayoría demográfica. Y converytir a Isarel en un país laico implicarpía que automáticamente dejaría de ser un "estado judío". Porque el judaísmo es una religión, ni siquiera un grupo étnico.


Esa es la solución democrática. Pero al igual como ocurrió en Sudáfrica con la élite blanca, van a hacer falta décadas para que los israelíes entiendan que los palestinos son tan seres humanos como ellos. Y lo más probable es que nunca lo entiendan.

Israel domina el mundo, y hará todo lo posible para que eso continue así. Lo hizo durante 2000 años y no va a dejar de hacerlo ahora...

A quien le toque la ingrata y de antemano fracasada tarea de mediar en este asunto, que haga algún intento de equidistancia. Libres de esa obligación, se debería afirmar: Israel no es una democracia. Cualquier documento de identidad expedido por ellos tiene 3 campos: ciudadanía, nación, religión. Solo quienes tienen la respuesta correcta en los 3 campos viven en democracia. Si alguien subrayara, en la declaración universal de los derechos humanos de la ONU, los apartados que Israel incumple, quedaría muy poco papel en blanco. De hecho, la versión oficial de la declaración en hebreo tiene algunos fallos tipográficos: nadie la ha leído desde 1949.
Esto no significa que los de enfrente sean buena gente. Un paseo por Belén (y seguramente Gaza) permitirá escuchar los altavoces de los imanes y sus prédicas. Aún sin entender árabe se escuchará que cada frase contiene el término "alyahud", "los judíos".
Ahí si se da el equilibrio: como usted sugirió en un artículo reciente, Hamas y Netanayahu son aliados de hecho, contra los súbditos que quieren vivir en paz. Esa es la verdadera equidistancia.
Y no se trata de una interpretación fantasiosa: el partido de Netanyahu, durante el gobierno de Shamir, facilitó la fianciación de Hamás para debilitar a Fatah. Si algún día se pudiera acceder a las repugnantes alcantarillas de esta historia veríamos las más insolitas asociaciones.
Estamos predispuestos (¿genéticamente?) a pensar que las cosas tienen soluciíon. No la tienen, Lo que hay es un paso a un nivel inferior de organización, hacia le entropía. Nadie es capaz de solucionar esto, como hace 2000 años, los judíos volverán, discretamente, a mezclarse con Roma. Y los fanáticos, pues alla ellos...

Con las debidas diferencias, esto recuerda como España perdio los Paises Bajos, grandes capitanes(Don Juan de Austria, Don Luis de Requesens, etc.) con ejercitos bien equipados y aguerridos, nunca lograron someter a los 6000 eternos flamencos de Guillermo "el taciturno", nunca hubo una negociacion civilizada, ni voluntad sincera; los Palestinos son mas debiles militarmente que los flamencos, ni tienen apoyo de las potencias, pero estan dispuestos al sacrificio, solo el genocidio que ya practican los judios podria pararlos.

El conflicto entre Israel y el pueblo palestino no evoluciona , esta estancado, cambian las acciones violentas, militares que se producen y los dirigentes políticos que las deciden pero siempre es lo mismo , lo malo son las dramáticas consecuencias que sufren los ciudadanos palestinos para no lograr nada. Desde hace tiempo pienso que un Estado palestino es inviable, por numerosas razones, cito dos. Económicas, aunque parezca contradictorio un porcentaje importante de palestinos depende de su trabajo en Israel. Segunda, un Estado palestino supondría una elevada amenaza para la seguridad de Israel. La comunidad internacional ha favorecido y apoyado que Kosovo se convirtiera en un Estado independiente y soberano porque Kosovo ahora no representa una amenaza para Serbia ni es un elemento desestabilizador en los Balcanes. ¿Que pasaría si hubiera un Estado palestino?, la comunidad internacional no cree que ello fuera beneficioso para la estabilidad y la paz en esa zona. El conflicto entre israelíes y palestinos sigue una y otra vez siendo actualidad simplemente porque pulsos de poder de diferente naturaleza y carácter de otras zonas del mundo son trasladados, incluso finalizada la guerra fría, a esa zona geográfica. A la UE ese conflicto le ha costado mucho dinero y vidas humanas. Personalmente creo que la UE debería valorar si es mejor que todo siga igual , repitiéndose una y otra vez lo mismo, o si seria mejor favorecer que el conflicto evolucionara en alguna dirección.

Es increíble que se haya estado jugando con vidas humanas para ganar una batalla política. Hamas lanza continuamente cohetes que no tienen ningún efecto militar para que Israel lance misiles que sí hacen daño. Con ello piensan que ganan posicionamiento mundial al ver todo el mundo como son aplastados por el gigante israelí.

Lo que está pasando en oriente medio tiene muy mal final. O se sientan de una vez a negociar un pacto de no agresión que dure en el tiempo o, tarde o temprano, se producirá un conflicto que se expandirá más allá de estos dos países.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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