José Ignacio Torreblanca

La soberanía vista por Michael Ignatieff

Por: | 21 de noviembre de 2012

Michael_ignatieff
De paso por Madrid para recoger el Premio Cerecedo de periodismo, Café Steiner ha tenido la oportunidad de tener una larga conversación sobre Europa, la democracia y la soberanía con Michael Ignatieff, alguien que tiene una pasión por los temas difíciles, aquellos de los que nunca puedes salir bien librado, pero en los que por honestidad intelectual debes intentar profundizar.

Lo ha hecho con las “guerras justas”,  intentando dilucidar cuándo está justificado que una democracia vaya a la guerra, con el terrorismo, planteando el debate de hasta dónde puede o debe llegar un Estado democrático a la hora de combatir a los terroristas; también con los nacionalismos, poniendo sobre la mesa la cuestión del “derecho a decidir” y los procedimientos que deberían regular el camino a la independencia de Quebec. Y también se ha metido en un jardín tan complicado como los límites de la libertad de expresión, en relación a la difamación, la blasfemia y los debates en torno a caricaturas, viñetas y videos sobre Mahoma.

De todo ellos, y de la fascinación intelectual que ejerce este hombre sencillo en los ademanes y sumamente abierto y dialogante, encontrarán múltiples referencias en la hemerotecas de este periódico: Javier Pradera, Lluís Bassets, Jose María Ridao o José Manuel Calvo, todos los que se han acercado al personaje lo han hecho con fascinación.

Anda ahora Ignatieff dándole vueltas al problema de cómo construir una democracia supranacional, que es el tema del que hemos hablado largo y tendido, pues aunque ve claramente la necesidad de que Europa se integre más estrechamente desde el punto de vista político, no atisba a vislumbrar qué instituciones o procedimientos lograrán dotar de legitimidad política a esa unión económica, fiscal y bancaria que se configura ante nosotros. Su experiencia política dice haberle enseñado que toda la política es local, que las identificaciones, pero también las políticas funcionan y son legitimadas o deslegitimadas a escala local, que el cosmopolitismo liberal no funciona, no es suficiente para aglutinar a la gente

 Esa misma experiencia le lleva a sospechar que la democracia europea no funcionará si lo hace a costa de vaciar las democracias nacionales, pero está abierto al intercambio de ideas y le gustaría que los europeos le convenciéramos de lo contrario. Las democracias, dice, pierden su sentido una vez que renuncian a la política fiscal y monetaria porque ello les impide tomar decisiones cruciales como quién cobrará una pensión, se beneficiará de un servicio público o podrá abrir un negocio. Por eso, dice, está obsesionado con la “soberanía”, pero no desde el punto de vista legal-formal, sino desde el punto de vista de la capacidad de decisión democrática de una colectividad sobre su futuro. Entre los mercados, la dinámica de la globalización y las políticas impuestas por la Unión Europea, me plantea la pregunta de qué margen queda en España y en Europa para el ejercicio de la democracia. Se la traslado a ustedes.

Hay 8 Comentarios

no creo que sea solo / tanto una cuestion de soberania como de gobernanza, es decir la voluntad de compartir esa soberania por un bien comun.

Europa se encuentra asfixiada por pretender jugar a un juego que requiere rapidez en la toma de decisiones. China y EEUU, además de algunos paises emergentes que destacan, no tienen ese problema.
Podemos ser una democracia, pero hay que definir la complejidad de esa democracia, y concentrar en ciertos aspectos específicos la toma de decisiones.
Sino, podemos volver a donde estábamos con la CEE. Que por lo visto, parece que vamos camino de ello. No hay interés en una supra-democracia parlamentaria capaz de hablar de tú a tú con EEUU y China, por ejemplo. Y es que, incluso un gigante venido a menos como Rusia todavía es capaz de acogotarnos en el apartado diplomatico.

Como dijo Sun Tzu:

¿Te imaginas que hiciera todo lo que puedo hacer?

A propósito de Ignatieff, quizás previo a compatibilizar democracias nacionales dentro de otras gobernanzas de rango supranacional debería ser la expansión de aquel olvidado espíritu cosmopolita del racionalismo ilustrado, quizás sería el correlato cívico para la dinámica de la globalización económica. Va la realidad económica por delante de la conciencia social, anclada en los sentimientos de identidades nacionales y nacionalistas. Podría ser un factor que explicase la frustración contra las políticas nacionales, pero también el factor que de hecho explica los comportamientos de los gobiernos de la UE, con reuniones interminables porque cada ministro de economía responde a exclusivos intereses nacionalistas...

Tiene derecho España a separarse de la Union Europea sin el permiso del resto de Europa?

"para que ser una minoria en tu pais si tu puedes serlo en el mio..."

Usted escribe, hoy, en este diario: "( )soslayar indefinidamente la toma en consideración de la voluntad de una parte de la población de separarse del Estado". Esta cita está de alguna manera vinculada a las cuestiones que aquí se plantean. Nadie cuestiona que una parte de la población tenga voluntad de separarse del Estado y la ejercite, lo que está en cuestión es si esa parte de la población puede llevarse un trozo de territorio que incluye a quienes viven allí y NO quieren separarse del Estado, NO quieren ser extranjeros en el país donde nacieron. (un comentario al margen, algunos pronósticos le dan a Ciudadanos 8 escaños). En fin, el probema es la frontera como marco de la soberanía.
Dentro de la frontera de alemania hay elecciones soberanas donde se decide la ruina de España. Esa incongruencia de soberanías es la crisis política actual.
¿Elecciones Europeas para elegir presidente?. Europa lleva unos 20 años hipertrofiando sus estructuras hasta llegar a la parálisis actual. Creo que la democracia representativa ya es insuficiente, es lenta. Corrige su rumbo, si acaso, cada 4 años. (Google lo corrige cada segundo). Entonces ¿revolución? esas las ganan siempre los robespierres de turno.
Mientrs esta crisis se prolonga, se van poniendo a punto herramientas de democracia directa efectiva. No se plantean sustituir al teatro parlamentario sino complementarlo. Ahí se creará el nuevo poder, adicional, plug-in, no sustitutivo, de la democracia parlamentaria.

Dejo un par de enlaces:

http://www.ted.com/talks/lang/en/beth_noveck_demand_a_more_open_source_government.html


http://www.ted.com/talks/clay_shirky_how_the_internet_will_one_day_transform_government.html


http://liquidfeedback.org/

Excelente articulo! digno de Cafe Steiner.
Por que no mirar al austromarxismo y pasar a considerar la nacionalidad como lo que es la religion hoy dia, es decir, algo personal y privado; con sus instituciones culturales pero NUNCA politicas. Mas del ambito de los sentimientos que de la burocracia. Y al igual que la religion, algo que no debe estar registrado en el pasaporte europeo.
-Hace tiempo, a un joven, hijo de austriaco y polaca, los nazis le preguntaron si se declaraba austriaco o polaco. Si era austriaco, lo reclutarian como a los demas para el ejercito. Si respondia que polaco, lo enviarian a un campo de concentracion. El joven respondio que se sentia polaco, y fue enviado a Auschwitz.. Su nombre era Wilhelm Brasse. Nacido en una ciudad austriaca, que paso a ser en 1918 polaca, que paso a ser en 1939 alemana, que paso a ser en 1945 polaca, que paso a ser en....

Interesante, oportuna y complicada pregunta.
¿Que entendemos por democracia? Si entendemos por democracia una forma de gobierno que se basa en que la soberanía reside en el pueblo y por tanto los ciudadanos pertenecientes a ese pueblo son los que tienen la capacidad de elegir a sus gobernantes, el problema surge a la hora de definir pueblo. ¿Qué entendemos por pueblo?, que vínculos son necesarios para que un conjunto de personas constituyan un pueblo, una misma lengua, una misma religión, una misma cultura, una historia común, unos mismos intereses. La democracia es no imposible pero si muy difícil en las naciones constituidas por varios pueblos.
Hay un pueblo chino, hay un pueblo americano, la cuestión es ¿Hay un pueblo europeo o la actual organización de Europa en Estados se produce por alguna razón profunda, determinante e insalvable?

Ignatieff, para volver a ser creíble, debe purgar -y en exceso- su terrible y más conocido desaguisado: pretender justificar la decisión de las democracias de asesinar a presuntos terroristas, presentada como una expresión del derecho de defensa colectivo. El Medio Oriente es ejemplo de que esas políticas bárbaras no solucionan nada.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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