José Ignacio Torreblanca

¿Deben los Bancos Centrales eximirse de los recortes?

Por: | 29 de diciembre de 2012

Banco-espana
Seguramente que los seguidores de este blog han notado que la tecnocracia y los tecnócratas constituyen una de las obsesiones favoritas de Café Steiner. En entradas anteriores, he tratado las discrepancias entre las recomendaciones que la Troika (Comisión, BCE y FMI) hace llegar a los países intervenidos respecto a los mercados laborales y las que aplican a su personal (“Cuento de Verano ”) o la contradicción de que los representantes de instituciones que asesoran a los Gobiernos ganen más  que los Presidentes del Gobierno que les pagan para que les asesoren (“La tecnocracia se exime de las medidas que recomienda”).

Pero parece que estos lamentos no han tenido mucho éxito. Hace dos semanas escribí al jefe de prensa de la OCDE, Mr. Dan Morrison, para averiguar el salario de su Secretario General, D. Ángel Gurría.  Supuse, inocentemente, que al ser un funcionario público cuyo salario se cubre con contribuciones públicas, su sueldo debería ser público. Sin embargo,  el Sr. Morrison no me ha contestado, lo que me deja un poco confuso (si quieren probar suerte, su correo es dan.morrison@oecd.org).

Ahora, la tecnocracia vuelve a la carga con una sorprendente carta del gobernador del Banco Central Europeo, Mario Draghi, al Gobierno español mostrando su preocupación porque  los recortes que la Ley de Presupuestos va a aplicar al personal del Banco de España (un recorte de apenas un 2% en el capítulo de personal, que significa 217 millones de euros al año) puedan afectar negativamente a su correcto funcionamiento.

Dice Draghi textualmente: “Una combinación de medidas de reducción de gastos de personal con prohibición de contratar personal nuevo menoscabaría directamente la capacidad del Banco de España de contratar e incluso de conservar en su plantilla a personal competente, lo que puede equivaler de iure a despojar a sus órganos rectores de sus facultades de organización interna y de control sobre su personal, o al menos a limitarlas notablemente”.  (ver noticia completa, ELPAIS 26/12/2012).

Es decir, que el sagaz Draghi, el hombre del año, el salvador del euro, establece una relación directa entre los recortes de personal y recursos de una institución y su capacidad de cumplir las funciones que estatutariamente tiene asignadas. ¡Vaya! Hay que felicitar a Draghi por este descubrimiento. Eso sí, un hombre de tan amplias miras y experiencia internacional podría también preguntarse si ese no será también el caso de la sanidad, la educación, la justicia o la investigación y ciencia.

Los ciudadanos españoles se merecen pues una aclaración sobre si los recortes menoscaban la calidad de todos los servicios públicos o solo de los que presta el Banco de España. Porque lo que es seguro es que Draghi no habrá querido ofender la inteligencia de los funcionarios del Banco de España con la insinuación de que aunque todos los funcionarios pueden hacerlo mejor con menos recursos, ellos no.

Otra aclaración que no estaría de más recabar es si la propuesta que hace Draghi de que los Bancos Centrales fijen autónomamente sus presupuestos, salarios y régimen de personal (“ La autonomía en esos asuntos abarca las cuestiones relativas a los salarios y pensiones de los empleados”), es algo que el BCE pretender extender a otras agencias y administraciones o un privilegio que quiere guardar sólo para sí. Definitivamente, los banqueros centrales no están hechos de la misma pasta que el resto de los mortales (“¿Con qué sueñan los banqueros centrales?)

En el caso del Banco de España, esta pretensión de sus funcionarios de eximirse de los recortes y de fijar sus salarios y pensiones de forma autónoma choca con dos obstáculos insalvables.

Primero, los funcionarios del Banco de España están sujetos a la Ley Presupuestaria que elabora un Parlamento que representa a unos sujetos que pagan sus salarios con impuestos y que gustan de pensar en sí mismo como ciudadanos de una democracia donde nadie está exento de rendir cuentas. Ninguna institución pública puede pensar en los Presupuestos como una barra libre de donde servirse.

Segundo, como institución, digámoslo suavemente, el Banco de España ha demostrado dejar mucho que desear a lo largo de esta crisis. Quizá los ciudadanos pudieran compartir esa pretensión de Draghi si el Banco de España hubiera mostrado algo más de eficacia ex ante y/o algo más de capacidad de autocrítica ex post. Pero la realidad es que si muchos ciudadanos españoles sufren hoy recortes en sus salarios y, a la vez, disfrutan de servicios públicos más caros y de inferior calidad, es también en parte por los errores de una institución como el Banco de España, que ha permitido que una parte del sector financiero español arrastre a nuestra economía a una intervención exterior que pone nuestra soberanía y nuestro Estado del Bienestar en entredicho.  

Una vez más la tecnocracia nos muestra hasta qué punto se considera por encima de la democracia y los ciudadanos habiéndose convertido en una esfera autónoma de poder. Gobernadores de los bancos centrales, bajen a la tierra.

Hay 8 Comentarios

Empezamos un Nuevo Año y por aquello de año nuevo, vida,nueva, esperemos de los políticos rectificación en las prioridades, que rectificar, dicen es de sabios. Ojalá sean capaces de ver que en un mundo globalizado no sirven viejas recetas, pensadas para comportamientos estancos. El sistema, basado, nos guste o no, en el consumo, se esclerotiza cuando las medidas que se toman van contra su propia esencia. De persistir en las políticas de recortes, sin fomento del crecimiento terminaran con tal parálisis del mismo que provocaran un caos traumático de incalculables consecuencias. Los intereses de unos pocos no pueden llevar a la desesperación de la mayoría de una población que, independientemente de su posicionamiento político personal, ve con cada vez mayor estupor como el deterioro de metas, conseguidas con mucho esfuerzo, son pisoteadas de forma regresiva y despiadada. Este modesto blog, iniciado hace un mes, intenta humildemente aportar otra visión del problema, cierra el año con 25.000 visitas, gracias por la paciencia en leerme. Estamos, aún, a tiempo de tener un FELIZ AÑO 2013. http://fraesma.blogspot.com

Comparto plenamente el artículo de José Ignacio Torreblanca. ¡Claro que, como dice el Sr. Dragui, estamos tirando piedras contra nuestro propio tejado al forzar al Banco de España a reducir sus recursos humanos! Con menos inspectores habrá menos inspecciones y más descontrol en los bancos. La experiencia muestra que lo contrario, más medios y gente, no garantiza que las cosas se hagan bien.

Pero esta reflexión habría que extenderla a todos aquellos ámbitos de la Administración cuya misión es, también, la de supervisar el buen funcionamiento de los sectores bajo su responsabilidad. Por ejemplo, ¿nos dejaría tranquilos que al Consejo de Seguridad Nuclear le redujesen el número de inspectores que supervisan la seguridad de las centrales nucleares? ¿Y a la Agencia del Medicamento? ¿Y a la de Seguridad Alimentaria?... y así muchos otros organismos.

La pena es que el Sr. Dragui (ni el Sr. Rajoy) no sea consciente de ello.
Recomiendo en este sentido este otro artículo: http://www.otraspoliticas.com/economia-2/%c2%bfes-bankia-la-punta-del-iceberg

Ya llegarán las web con datos completos donde podamos decirles, personalmente y a cada uno, alguna cosa, mientras viajamos atestados, esperamos meses al especialista, etc. Mientras tanto podemos insultarlos diciendo que son unos comunistas. Su negocio es el estado. En 1941 mi padre pasaba unas vacaciones de desintoxicación en Siberia con una dieta bde 900 kcal. Al campamento, a veces, llegaba un camión con latas de aceite comestible: 90 iban para los del partido (comunista), 10 para los huéspedes. ¿Qué ha cambiado?. Entonces, por hablar ibas preso. Ahora puedes decir lo que quieras, que nadie te hace caso. Le escribiré al morrison ese.

Basados en el confort que da el estar siempre a salvo, y detrás de la barrera.
Pertenecientes a unas élites privilegiadas, donde se pueden cortar trajes a medida y que luego sean los demás los que tengan que apechugar.
Poner las peras a cuarto por si sale bien, porque comer pasteles a todo el mundo le gusta.
Y si no sale bien, entonces los mendrugos se reparten entre el personal.
Ese concepto de clase por la gracia de Dios, solo para lo bueno , y para mojar en la miel las torrijas, nos ha dejado descolocados.
Porque resulta que hay un montón de gente a dos velas, que también son criaturas del Señor.
Y hoy no se pueden esconder debajo de la manta lo enredos, ni tirarle al personal dos cohetes y montar una verbena, esperando que mañana ya nadie se acuerde de lo sucedido con la resaca.
Y pelillos a la mar, haciendo mutis escurriendo el bulto.
Como ha sido por costumbre siempre en esta tierra del Señor.
Que siempre hubo clases.
Desde la opacidad y el parapeto.
Una verbena con tintorro, y a otra cosa.
Pan y circo, que éstos no se enteran.
Como si la gente fuéramos bobos por nacimiento.
Hoy ni los chistes ni los juegos malabares, nos resuelven los problemas en que nos vemos metidos por culpa de las desmesuras de unos, y los ojos cerrados de otros.
Luz y taquígrafos, y las cosas claras.
El que mata los pies en el barro, que luego lo limpie.
Y el que no sirva, que lo pongan a limpiar letrinas.

Básicamente, la burocracia que opera fuera del Estado, a la que no se le puede pedir responsabilidades, y sin embargo, es capaz de poner yugo a Estados enteros.
Es sorprendente, pero eso prospera mucho en los organismos internacionales, aunque también hay gente muy válida ( e ilusionada); pero, da que pensar.
¿Hasta qué punto el ciudadano actual es consciente de qué fuerza o peso real tiene, o cuantos mecanismos tiene para defender su interés? Hemos dejado que la democracia se debilite, y una de las más eficaces armas contra la democracia es una educación deficiente y unos medios de comunicación poco comprometidos con la formación y la información veraz.
Por eso se agradecen post como éste, Sr. Torreblanca.

Good insight.

Sr. Torreblanca le felicito por su comentario sobre la actuación de esos tecnócratas que solo se miran sus propios ombligos. Esa clase de tecnocratas son unos simples chupa tintas que confunden la ciencia económica con un simple mercado (un economato).

Sr. Torreblanca le felicito por su comentario sobre la actuación de esos tecnócratas que solo se miran sus propios ombligos. Esa clase de tecnocratas son unos simples chupa tintas que confunden la ciencia económica con un simple mercado (un economato).

Típico unos medianos que ganan millones por decirnos que nos hundimos por culpa de su mediania, culpa nuestra por elegirles. Ver este enlace por que es mejor no ser rescatado por los quebrados bancis alemanes http://ernesto-consultoria.blogspot.com/2012/12/la-perversion-de-la-rescates.html

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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