José Ignacio Torreblanca

Maximalismos y minimalismos europeos

Por: | 05 de diciembre de 2012

LSEevent2012
El lunes por la tarde tuve la oportunidad de participar en un muy interesante debate sobre el futuro de Europa celebrado en la London School of Economics. El panel incluía a Anthony Teasdale, Maurice Fraser, Mark Leonard y Ulrike Guérot (este es el vínculo al evento, el podcast con toda la serie estará disponible próximamente en este link).

El acto ofreció una muy interesante oportunidad de contrastar visiones muy diferenciadas de Europa. La primera fue la defendida por Ulrike Guérot, que en la línea del europeísmo alemán (que tanto se echa de menos estos días en su gobierno) planteó un profundo avance hacia la integración europea bajo el formato federal. Son propuestas que generalmente no llegan a España, ya que el discurso oficial del Gobierno alemán  y sus descontentos (por parafrasear el título del evento) pero que son sumamente ambiciosas: una Europa plenamente integrada, con un sistema político que funcionara de verdad, es decir, con un Parlamento Europeo auténtico, que pudiera elegir una Comisión Europea equivalente a un Gobierno. Esa Europa tendría un amplio presupuesto, y además de mutualizar las deudas (eurobonos, unión bancaria, etc), tendría políticas sociales compartidas, incluso se habló de un seguro de desempleo paneuropeo. Federalismo pues, salto hacia delante, completar la Unión Europea, máxima ambición.

Frente a esa opción, que Guérot se atrevió a describir como “La República Europea”, se contrapuso el tradicional pragmatismo británico. Cierto que los tres ponentes británicos representan posiciones distintas, desde el más integracionista Mark Leonard, hasta el más eurocrítico Maurice Frase, situándose Anthony Teasdale en un término medio. Pero para los tres, el proceso debe seguir los mismos procesos, ritmos y filosofías. Paso a paso, de abajo a arriba, resolviendo los problemas según fueran apareciendo. La posición británica sigue siendo, en lo esencial la misma: una Europa de pequeños pasos, que se legitime por sus resultados, que busque el mínimo de integración necesaria para lograr objetivos comunes como el mercado interior, las ampliaciones, una voz en el mundo. Y todo ello de forma respetuosa con la soberanía nacional y la democracia, con la idea de que la política nacional, y la democracia, siguen siendo y serán por mucho tiempo los espacios relevantes para los ciudadanos.

¿Diluirse en un mar de integración o aferrarse a la democracia nacional. ¿Lograr una Unión Europea mínimamente  razonable y que funcione o diseñar un futuro distinto en una escala diferente? Elementos para el debate que dejo a los lectores del blog.

Hay 10 Comentarios

Yo lo tengo claro: integración europea bajo el formato federal.
Y para todos aquellos que compartan esta visión de Europa: http://www.avaaz.org/es/petition/Avanzar_hacia_una_Constitucion_Federal_Europea/

Fridman y Nessie, si se convocan elecciones para un Presidente de Europa de verdad, con un gobierno y parlamento con poderes reales sobre las provincias (españa, alemania etc..) ya veras como la gente se mata por ir a votar; se presentan Merkel por la derecha europea y Helle Thorning-Schmidt (presidenta danesa) por los socialdemocratas. repito: con poder de verdad sobre las "provincias", como el que tiene el presidente frances sobre Francia. Pregunto;entre derecha alemana y socialista danesa, alguien no ira a votar?

Cierto que este debate es clave para los europeos, pero mientras discutimos cómo construir la Unión Europea y cómo salir de la crisis económica, no parece que estemos cayendo en la cuenta de que hay otras crisis que nos acechan y que, a largo plazo, pueden destruir todo este tinglado. No sé cuánta gente está pensando en los grandes desafíos que se vislumbran en un horizonte a 30 ó 40 años. Pero alguien lo tendría que hacer y también tendríamos que debatirlo. Recomiendo este artículo:
http://www.otraspoliticas.com/politica/la-burbuja-mas-peligrosa-de-europa-no-es-financiera

Gran artículo. Ausente de todo tono de crispación o de resentimientos y explicando indirectamente algo que aquí todavía pocos entienden. Y esque tanto británicos como alemanes desconfían de la Europa centralista que hemos creado entre todos los europeos. Ante la que caben dos soluciones: profundizar en estructuras federales/confederales para Europa o bien optar por dar por imposible ese camino (pues los partidarios del centralismo europeo no van a permitirlo) y concentrarse en una Europa que haga menos pero al menos bien y en evitar que el intento de construir más Europa vía federalismo acabe en más centralismo...Por cierto, no creo que sea un problema de lobbys privados, pues estos ganan con cualquiera de las dos alternativas o con la tercera (profundizar en el centralismo comunitario con aún más poder y dinero para los organismos centrales, excepto claro el parlamento, que según esta opción ha de seguir siendo un mero órgano palanganero como ahora). Pues en cualquiera de las tres versiones los lobbys van a encontrar sus posibilidades de defensa de sus intereses. Así que no, en mi opinión, el optar por una de las tres vías [(1) más centralismo en Europa, reforzando el poder de la Comisión (2) ir a una Europa federal/confederal descentralizando sus estructuras y dando poder al Parlamento Europeo (3) olvidarse de intentar lo segundo, pues no es posible]. Es una mera cuestión de preferencias políticas, por la primera optarán los más jacobinos, por la segunda los más amigos de las estructuras locales y descentralizadas por la tercera los que compartiendo esta posición sean escepticos en cuanto a la capacidad de Europa en su totalidad de realizar esa opción, pues el centralismo no se va a dejar.

Núria, eso sólo funciona con meritocracia,transparencia y comunicación. Europa es muy diversa en su relación con estos valores. Por eso pienso que el paso a paso está muy bien... sólo cuando se sabe perfectamente qué pasos hay que dar para llegar. Y a esto se le llama planificación. Esto está muy bien, y es deseable en una empresa. La pregunta es si este esquema es trasladable al gobierno de una comunidad con intereses nacionales internos, a veces divergentes. Reunir todo ese esfuerzo, todo ese capital humano hacia un objetivo es una tarea titánica. Y eso se consigue con un relato que no mienta, y que sea cercano y debatible, capaz de convencer. Esto último no se ha conseguido, y es lo que hace que algunos desconfien de ese proyecto. Porque en definitiva, los ciudadanos siguen sólo pudiendo influir , de forma decisiva, en sus estados nacionales, y no en Bruselas. Hay mucho, mucho que hacer, y eso requiere una gran dosis de energía política (y también cierta humildad) para recoger ideas que salven ese proyecto. En sí no me preocupa Europa (seguirá existiendo como tal mucho tiempo) sino su capacidad futura para mantener su properidad, y qué relevancia desea tener en un futuro. Aquí nació el Siglo de las Luces. En gran parte, el deseo originario de una Europa común es una idea ilustrada. Ellos anticipaban un mundo más pacifico, más justo en esa Europa. La pregunta que nos debemos hacer es cómo aportamos más. Si divididos o unidos. ¿Qué deseamos legar a nuestros descendientes? ¿Una europa del conocimiento, o una europa de los mercaderes? ¿Estabilidad social o dinamismo económico? Vamos muy lento, y no se nos ve con objetivos a largo plazo muy claros. Y esto es una razón para la recepción tibia de nuestras iniciativas desde EEUU o China, o cualquier otro país en desarrollo con grandes aspiraciones. La incredulidad o incluso la prevención ante nuestro acontecer no es baladí. Si el proyecto de la Unión no prospera, no se concreta, no se universaliza y se comunica a todos sus integrantes (los ciudadanos europeos) , ni se les da voz y voto reales ; es muy probable que no se repita. La lentitud con la que se ha desarrollado la unión, y en cierto modo su inconcreción, viene de una infundada impresión de que estamos inmersos en una especie de Sonderweg plurinacional. Y no, seguimos en pos de una integracion de la que la mayoria de los ciudadanos no sabe que forma final tendrá. Eso, es letal para un proceso tan extenso en el tiempo.
Un ciudadano chino o americano sabe a grosso modo a donde aspira a llegar o mantenerse a largo plazo el proyecto de su país. Esto, este grado de confianza en los valores y el esfuerzo dirigidos hacia ciertos objetivos desde una perspectiva común, es lo que flaquea en Europa, con razón o sin ella .Y ahí concuerdo con Núria.

La política es cuestión de incentivos y consecuencias. No de intenciones y convicciones.
Las intenciones, buenas o malas, no suelen cumplirse nunca (pregúntele a zp). Y actuar para mantenerse en las propias convicciones, suele acabar muy mal (las convicciones alemanas están, wieder, hundiendo Europa).
En ese sentido la actitud inglesa, la de la sociedad abierta, la de "no tenemos el don de la profecía, no sabemos cuales serán las consecuencias, qué motiva a las personas" es muy superior al voluntarismo arquitectónico de Giscard o Speer. La revolución francesa, la rusa, la nazi eran grandes proyectos arquitectónicos. Los habitantes de esa arquitectura les importábamos un rábano. La magna carta, poniendo al rey bajo la ley creó la democracia. Es cierto, le demoró casi 800 años. Ahora bien, los euroescépticos son como cualquier nacionalista europeo: los nacionalistas son todos iguales.
Por donde habría que empezar es por abajo y no por arriba. Los ciudadanos seguimos sin sentirnos parte de eso que las elites bien pagadas debaten (reciente artículo sobre los sueldos en la OCDE). Lo primero no es definir estructuras ideales, lo primero es dejarnos hablar. Saldría una Europa muy diferente. Si hubiera líderes, tal vez, sería más fácil.

Una Europa que funcione necesita un sentimiento de comunidad europeo. Ese sentimiento es necesariamente mítico, todas las naciones son comunidades imaginadas, pero las que se forman lo hacen por ciertas bases, una de las más importantes es la posibilidad de comunicación y una sensación de comunidad histórica, más o menos combinadas. En Europa la unidad de lengua no existe ni del lejos pese al inglés, y la comunidad de historia son las guerras entre nosotros. Ya se vio el interés que levantaron siempre las elecciones europeas. Es todo una entelequia, a ver a quién le interesa de verdad. De momento a los plutócratas de determinados países, que son quién realmente manda en la unión. Desde luego, no son los pueblos.

Yo diría que la vía de los pequeños pasos esta bastante desacreditada. El mundo nos ha dejado atrás en lo que jugabamos a un eterno encaje de bolillos. Un ejemplo de estas consecuencias es la poca o nula efectividad del BCE y la debilidad de los bancos nacionales europeos. Y esto nos lo avisaron hace mas de 25 años los economistas de Harvard. Las cosas se hacen enteras o no se hacen.

En la competición de la fórmula uno vemos cada año como las diferentes marcas de coches, afinan los modelos con los últimos avances técnicos.
Investigando e invirtiendo en equipos y personas.
Para ganar en una competición, lo primero que se ha de hacer, es disponer de medios y proponérselo.
Y además poner en juego todos los instrumentos y capacidades disponibles de forma inteligente.
Para sumar potencialidades y no restar.
Para que los que más avanzan no sean un tropiezo para los más lentos, y al revés.
Desde una idea fundamental, que gana o pierde el equipo entero.
Todos en el mismo barco sin excusas.
Independientemente del puesto que se ocupe, todo el mundo según su valía es importante, necesario e imprescindible.
Ese esquema sirve para funcionar en una Europa como federación de naciones y también en cualquier país a nivel interno.
Es la rentabilidad reconocida de que la unión hace la fuerza en cualquier organización.
Solo hay que buscar un organizador que coloque de forma ordenada las capacidades de cada cual, y las ponga en funcionamiento.
Desde el reconocimiento y el respeto individual.
Desde la planificación ordenada y consensuada.
Desde la jerarquía de valores.
Como se hace en cualquier empresa bien gestionada.

Deja Bavaria de ser menos Babaria y es menos democratica por estar "diluida en mar de integracion" con el resto de Alemania?
El unico camino practico es la federalizacion efectiva de Europa, simplemente por que el mundo cambia a velocidad de vertigo y no hay tiempo para jugar a vivir en el s.XIX.
Segun Michael Ignatieff la politica que de verdad funciona es la local; debe por ello desparecer el gobierno de Madrid? no, pues esto es lo mismo; solo un gobierno y un parlamento europeos legitimos, democraticos, funcionaran. Incluso serian una barrera vigilante contra la corrupcion estatal. Pero solo si logra ser independiente de lobbys y estados, es decir, realmente democratica y legitima. Por eso sera imposible; hay demasiados intereses, gobiernos bancos, etc.. trabajando en desligitimarla ante los ciudadanos. Al menos nos queda el futuro VI Reich.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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