José Ignacio Torreblanca

El Gobierno de Su Majestad, Escocia y la Union Europea

Por: | 20 de febrero de 2013

Captura de pantalla 2013-02-17 a la(s) 23.13.42
Traigo a los lectores de Café Steiner, cortesía de un colega que me lo ha remitido, el documento sobre las implicaciones de la independencia de Escocia elaborado por el Gobierno Británico y enviado a la Cámara de los Comunes a comienzos de este mes de febrero.

Es una opinión de parte y, por tanto, puede suponerse interesada, pero no por eso menos interesante. Al contrario, su interés es triple. Primero, porque es el primer documento oficial que trata de una forma seria y rigurosa las consecuencias de la independencia de Escocia, tanto desde el punto de vista interno como el internacional. Segundo, porque en ausencia de un documento alternativo elaborado por los independentistas escoceses, se trata del elemento de juicio más sólido que tenemos entre nuestras manos. Tercero, porque, en ausencia de un documento de igual sentido y alcance producido por el Gobierno español y salvando las diferencias, prefigura con bastante exactitud lo que ocurriría en el caso español, al menos en lo referente a la eventual adhesión a la UE de una Escocia o Cataluña independientes.

Lo más importante, en cuanto al precedente que pudiera crear, es la opinión de que el nuevo Estado sería un Estado independiente que no heredaría ni el estatuto ni las obligaciones internacionales del Estado del que se separaría (unos 14.000 Tratados y acuerdos internacionales, señala el informe). Esto es independiente, señala, de la cuestión de si la separación fuera de mutuo acuerdo o unilateral. Así pues, mientras que una secesión unilateral podría dificultar los procesos de adhesión del nuevo estado a los diversos organismos y organizaciones internacionales (incluido la UE) y, en sentido inverso, una separación amistosa los facilitaría, el punto de partida sería el mismo: el nuevo estado tendría que solicitar su adhesión a esas organizaciones por los cauces establecidos y someterse a los procesos y procedimientos allí establecidos (proceso que he analizado en el artículo 1960 escalones).

El informe abunda por tanto en lo que se ha dicho una y otra vez y que el propio presidente de la Comisión Europea ha refrendado en carta enviada al Gobierno británico el 10 de diciembre de 2012* que la separación no implica la entrada automática del estado en cuestión en la UE. Obviamente, tampoco la hace imposible (a menos que haya un veto claro del Estado sucesor). Por tanto, no es posible responder a la pregunta de cuánto tardaría el nuevo Estado en adherirse a la UE: depende de numerosas circunstancias que no es posible anticipar. La independencia tendría lugar por tanto, en el mejor de los casos, en condiciones de certidumbre acerca del resultado (la adhesión podría tener lugar) pero de incertidumbre en lo relativo al tiempo que llevaría lograr ese objetivo.

Esa incertidumbre, señala el documento también tiene que ver con las consecuencias internas del proceso de separación, que requerirían largas y complejas negociaciones.  En el caso de la separación (amistosa) de Checoslovaquia, recuerda, fueron necesarios 31 Tratados bilaterales de gran calado y 2.000 acuerdos menores. La complejidad fue tal que siete años después del llamado “divorcio de terciopelo” un gran número de cuestiones seguían encima de la mesa. Piénsese, de forma gráfica, en lo que implica empaquetar las instituciones de una Estado y llevárselas de vuelta y, en paralelo, desplegar otro estado que lo sustituya en todas sus prerrogativas, desde la defensa al control de fronteras, los servicios secretos, las telecomunicaciones, etc..  Las cifras, en el caso del Reino Unido, son ciertamente impresionantes: hasta unas 140 instituciones estatales tendrían que reconfigurarse para dejar de prestar servicios a Escocia y, a cambio, Escocia tendría que cuadruplicar el número de agencias e instituciones de las que dispone en la actualidad.

Uno no necesita estar de acuerdo con las conclusiones del informe en el sentido de que la autonomía (allí llamada “devolution”) concede a Escocia lo mejor de los dos mundos (flexibilidad para diferenciarse y, a la vez, la seguridad de ser parte de una entidad relevante e influyente globalmente). Pero sí que apreciará en el informe un esfuerzo riguroso para entender la complejidad que implica la separación.  O, alternativamente, si ven esta presentación gráfica que el gobierno británico tiene una estrategia para convencer a los escoceses de que se queden, cosa que el Gobierno español no parece tener claro. 

Hay 4 Comentarios

Lo que va a perder Escocia con su independencia...a ver si otros lo aprenden. Que son los casos iguales.. sino seguramente peores.

Excelente. Ahora falta que Salmond haga su propio estudio. Pero a mi me parece que el estudio inglés será interesante de leer. Ya podrian aprender Rajoy y Mas. Menos programas, menos soflamas, y más estudios. Mas ha creado un organismo de consultores legales, pero no ha pedido un estudio riguroso de las posibles consecuencias economicas, rl coste general de la reconversion administrativa y los nuevos organos de gobierno. No deberia ser dificil de hacer,pienso yo.

La patria es una mercancía muy fácil de vender pero imposible de entregar. La idea de que existe un "pueblo" que habita una "tierra patria" y que, por ende, debe haber un "estado" que los abarque, choca siempre con la evidencia de que la historia de la humanidad es la historia de las migraciones. Los 3 entes nunca se superponen exactamente. Hay alemanes en los sudetes, palestinos en Israel, osetios en Georgia, españoles en Cataluña y balcanópatas en todas partes.
El intento de "arreglar" el problema ya se ha llevado mucho más de 100 millones de vidas.
Una argumentación racional no tiene terreno común con la argumentación patriótica. Ellos tienen su ofensa fundacional, su conclusión de partida. ¿Se puede tener una discusión leal con un abogado, con un mentiroso?¿Alguien piensa que hay algo de qué hablar con Netanyahu, Lieberman?.
El 31 de julio de 2014 se cumplen 100 años del asesinato de Jean Jaurés. Un nacionalista lo mató por oponerse a una guerra en la que morirían trabajadores franceses y alemanes. Sería un buen momento para recordar los efectos de esa patraña bienintencionada y que tan bien engaña a algunos progresistas.

Despues de la independencia de Escocia vendrán las de Gales, y la Isla de Man. Y entonces, Inglaterra será también independiente de Gran Bretaña. ¿Y qué ocurrirá con las Islas Malvinas y Gibraltar? ¿Se las devolverán, en cada caso, a Argentina y a España? Dice el famoso adagio... el que siembra vientos recoge tempestades.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal