José Ignacio Torreblanca

Los cuatro jinetes de la corrupción

Por: | 24 de abril de 2013


4jinetesEl lunes pasado tuvo lugar en Madrid un interesante debate sobre el problema de la corrupción. Lo promovió el Círculo Cívico de Opinión (del que soy miembro) con motivo de la elaboración del documento “Corrupción Política” (puede leer el documento íntegro pinchando aquí) y contó con la presencia de Victoria Camps, Catedrática de Filosofía Moral y Política, Santiago Muñoz Machado, Catedrático de Derecho Administrativo, José María Serrano Sanz, Catedrático de Economía Aplicada y Fernando Vallespín, Catedrático de Ciencia Política, moderados por Iñaki Gabilondo.

Lo más interesante fue la confluencia en el debate de cuatro perspectivas complementarias sobre la corrupción: la ética, la jurídica, la económica y la política. Cualquier de ellas explica por sí sola la corrupción y su persistencia pero es la conjunción de las cuatro la que explica tanto su extensión como la dificultad de erradicarla completamente.

La primera es la dimensión ética: más allá de la forma política (dictadura o democracia), la corrupción se origina en la inmoralidad individual. El sistema puede incentivarla o penalizarla pero, no está nada de más el recordatorio, la corrupción existe primero y ante todo porque hay individuos corruptos. “El derecho” recordó Victoria Camps, “no está para hacer buenas a las personas”, es decir, pueden mejorarse mucho las leyes y los mecanismos legales para que se cumplan, pero siempre habrá zonas grises donde el individuo tendrá que decidir si cumplir o no cumplir. Esa dimensión ética también alcanza a la sociedad: si la corrupción existe es también porque en ocasiones existe “complicidad social” con la corrupción: se reelige a políticos corruptos porque son “de los nuestros” o porque los de los demás son más corruptos. Todo ello refleja una sociedad con un ethos débil, es decir con valores débiles y no compartidos por todos.

 

La segunda dimensión es la legal. Como señaló Santiago Muñoz Machado, las administraciones públicas pueden ser un incentivo a la corrupción. Por un lado, regulan hasta el más mínimo detalle y plagan la vida económica de permisos, autorizaciones y licencias, lo que supone dotarse de una capacidad de poder arbitraria sobre los ciudadanos y empresas, que intentará zafarse de la lentitud y exigencia de la Administración. Por otro, las propias administraciones, conscientes de la maraña que crean, deciden eximirse a sí mismas de las regulaciones que han aprobado y crean entidades de todo tipo para funcionar con normas más flexibles y opacas. No necesitamos más leyes para luchar con la corrupción, sino mejores leyes, que se apliquen más rápidamente y que liberan a los administrados de la arbitrariedad, sostuvo Muñoz Machado.

La tercera dimensión es la económica. La corrupción, expuso José María Serrano, tiene un elevadísimo coste para la vida económica de un país y su reputación internacional. Desincentiva la inversión extranjera, crea una clase rentista interesada en cerrar los mercados e impedir que la Administración sea transparente y eficaz, consolida una cultura de la subvención y de la concesión. En España, expuso, la corrupción no es generalizada, pero sí muy intensa en algunos sectores como el urbanismo y los contratos públicos, lo que abre la vía para la corrupción política.

Y ahí está la cuarta dimensión, la política, que tiene ver específicamente con la cultura política de un país y su sistema político. Hasta la fecha, señaló Fernando Vallespín, la cultura política de los españoles no ha sido muy exigente en materia de ética política y asunción de responsabilidades. Esta crisis podría estar dando lugar a un mayor nivel de exigencia y, en ese sentido, a la igualación progresiva de España con otros países de su entorno donde la ciudadanía es mucho más exigente. ¿Vamos a un régimen escandinavo de tolerancia cero, con la corrupción, inquirió? Claro que los partidos políticos son los principales agentes de la corrupción política, señaló Vallespín, pero la existencia de una “ciudadanía vigilante” que impida que se mancille su honor democrático y exija su reparación a los políticos.

Como los cuatro jinetes del apocalipsis, los cuatro jinetes de la corrupción son: individuos inmorales, administraciones públicas tramposas, empresarios rentistas y partidos políticos opacos. De ahí que, para dejar atrás la corrupción necesitemos: una mayor autoexigencia individual, un Estado eficaz, empresarios que quieran competir y partidos políticos abiertos. Nada más, y nada menos.

Hay 17 Comentarios

como denunciar a la judicial y a la jueza, con pruebas, si son los primeros interesados en que no se conozcan sus irregularidades y esta no prospere. http://seguimientoirregularidad.blogspot.com.es/2013/05/la-jaula-iv-proximo-libro-sobre-las.html

Un saludo al Sr.Torreblanca por su magnífico artículo, muy objetivo y consiso, de los cuatro jinetes del apocalipsis social.

En época de sobres con sobresueldos, la propuesta del Consejo de la Unión Europea para la nueva Directiva de contratación pública permitirá sobrecostes de hasta el 15% del precio del contrato inicial sin justificación alguna (artículo 72.4 del texto de compromiso http://register.consilium.europa.eu/pdf/en/12/st16/st16725-re01.en12.pdf).

Hasta ahora, se solicitaba la prueba de circunstancias imprevistas (artículo 31.4.a) de la Directiva 2004/18/CE), noción de interpretación restrictiva (según la reciente sentencia contra España del Tribunal General de la UE T-235/11, relativa a los modificados de ADIF, por la que España debe devolver 31.000.000€ de fondos europeos), pero esta condición desaparece en el texto actual, si queda por debajo del límite del 15% del precio del contrato inicial.

Por lo tanto, en un contrato de 20.000.000€, se podrán adjudicar a dedo 3.000.000€ de sobrecostes sin necesidad de justificarlos, como pasaba hasta ahora. Así, los sobres seguirán circulando entre constructores y partidos políticos, pero ahora en mas absoluto respeto de la legalidad vigente a partir de su aprobacion.

La nueva Directiva debería ser aprobada en septiembre de este año.

Don Giordano:
Todos sabemos que la gran diferencia entre la izquierda y la derecha es que la izquierda se cree más decente por el simple hecho de ser izquierda, en tanto la derecha tiene que demostrar continuamente que, en realidad, la izquierda tiene más imputados y produce mayores daños al erario con sus casos de corrupción. Este sentimiento de superioridad moral, completamente infundado, es el que depara intervenciones como la suya, que no pasa de ser una impertinencia sin fundamento. Por poner un par de ejemplos: en 1993, en una España en que los casos de corrupción socialista estaban a la orden del día (FILESA, BOE, Siemenns,etc), FG fue capaz de mantener el gobierno otros tres años, al cabo de los cuales, el Indice de Corrupción deTransparency International estaba en el peor nivel de nuestra historia reciente; por otra parte, hace muy poco, en la Andalucía de los EREs fraudulentos, el caciquismo político y las tres décadas de sindicalismo con VISA, la izquierda consiguió seguir en el poder con esos mismos votos que ud. considera tan reticentes a los comportamientos corruptos.

Para Witness: Usted da el link y tergiversa: en los primeros lugares de libertad económica lo que aparecen destacadísimos son los paraísos fiscales: Hong Kong, Singapur los dos primeros, enseguida Suiza, Muricio. Suecia aparece en el puesto 18, pero la no corrupción parece ser de diferente origen. Por ejemplo, un estudio importantísimo sobre cáncer de mama que se intentó en varios sitios, entre otros Canadá, solo funcionó en una ciudad sueca por lo serios que son ellos. Y la corrupción sube en países emergentes, especialmente cuando disponen de recursos codiciados por occidente, como es el petróleo. Y, señor Torreblanca, yo reconozco que soy muy duro con los comentarios, pero creo que no insulto. ¿Realmente el que envié hace unas horas merecía la censura?

Dice que: "... para dejar atrás la corrupción necesitemos: una mayor autoexigencia individual, un Estado eficaz, empresarios que quieran competir y partidos políticos abiertos."
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Eso es como pedir peras al olmo.
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¿No bastaría con que los órganos de control existentes funcionaran correctamente para evitar tentanciones corruptas y si se dan castigarlas conforme a la ley?
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Pero los órganos de control son en algunos casos inexistentes y en otros ineficaces, por lo que el control para evitar tentaciones es prácticamente nulo.
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Y como la justicia NO ES IGUAL PARA TODOS, diga lo que diga el rey, los corruptos en España saben de sobra que de una manera u otra no van a ser penalizados o, de serlo, serán indultados de inmediato.
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A los hechos (actuales) me remito.
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Witness, disiento de su opinion, con todos mis respetos. Si estudiasemos el atuendo de los conductores que tienen accidentes de trafico seguramente veriamos que la mayoria llevan pantalones vaqueros, pero de este dato no se puede concluir que los pantalones vaqueros sean peligrosos para conducir. Cierto que pueden encontrarse relaciones entre ambos parametros (los jovenes llevan mas frecuentemente dicha prenda, por ejemplo), pero nada mas.

Lo que hace falta es un diseño de instituciones que tenga en cuenta el bien comun y que sea transparente para que permita una fiscalizacion por parte de los ciudadanos, no como en nuestro caso.

La ética individual es bastante irrelevante, porque individuos éticamente dudosos los hay en todas partes, y la corrupción no es un problema semejante en todas partes. La dimensión económica, tal y como se explone, me parece la manifestación o consecuencia de la corrupción, no una causa. En un país con poco dinamismo económico la corrupción es mayor, pero ello modula más que causa la corrupción.

Es en los otros aspectos, en la organización de la vida económica y política (las instituciones) basada en la falta de transparencia y en la visión del poder y del estado donde radica el problema. Siempre me ha parecido sintomático que el castellano no tuviera una palabra para designar el concepto anglosajón de accountability: la obligación moral y legal de dar cuentas de las acciones propias cuando uno ejerce una posición de poder o responsabilidad. No tenemos la palabra (responsabilidad no es lo mismo, es algo a nivel personal y carece de la dimensión operativa) porque el concepto nos es ajeno. Ello se refleja en la manera de concebir el estado como una entidad ajena a nosotros mismos (por eso el fraude fiscal está bien visto) y los partidos políticos como los amos y señores de la representabilidad política. Si en un país hace falta la educación para la ciudadanía es en España.

El quinto y peor jinete de este apocalipsis es la desidia. Me parece increíble que nadie inserte el menor comentario a este post -ni siquiera algún alumno del autor de intenciones untuosas- cuando la corrupción es la piedra de bóveda del subdesarrollo y de la desigualdad social. Si parece que no le importa a nadie, no esperemos que los corruptos vayan a cambiar motu proprio.

Al fin unos pensadores espanoles se dignan en expresar la realidad de los espanoles y de la sociedad espanola.
La dimension individual de la trampa, el amiguismo y el clientelismo (fidelizacion del amiguismo) es irrefutable.
La ley no impide que haya delincuentes! La ley permite a la sociedad defenderse de los tramposos, bandidos y asesinos.
Las intituciones aplican esa ley, por medio de la coercicion, el respeto a estas.
Pero si a nivel individual la percepcion de las reglas es relativa al entorno y al intérés particular de los miembros de estas instituciones, el Estado de Derecho se deshace y se transforma en autocracia, regida por oligarquias.
La sociedad se mueve entonces al pairo de los intereses de cada una de esas castas.
La picaresca, eufemismo justificador, solo significa robar, utilizar y apoyarse en, para una sociedad que ha visto instalarse a través de los siglos, el sistema de las prebendas y del "yo soy mas listo tu". Los picaros tranformados en personas q no respetan ni la ley ni al sociedad, y, en consecuencia, no respetan a los individuos.
Parece como si lo metieran en la leche q maman los espanoles.
Tuve la suerte, o la desgracia, de crecer en el extranjero mientras mi familia cercana se quedaba en Espana.
Descubri con estupor como se ensanchaba la brecha entre ellos y yo con el paso del tiempo. Lo injustificable se volvia lo cotidiano y mis espantos y extranezas se transformaban en amenaza para el equilibrio de la familia. Comenzaban todos a considerme como tonto, porque honesto.
La misma sorpresa y desesperacion me sobrecogio cuando, de repente, todos los q conocia por su implicacion en la lucha antifranquista, se volvian discretos y por la emergencia de heroes imaginarios, mentirosos descarados que habrian salvado al pais del peligro franquista.
Girar su chaqueta se convirtio el deporte nacional de finales de los 70/principios de los 80, mientras el miedo a la involucion iba desapareciendo.
Otra paradoja de Espana, son los "padres de la constitucion" que olvidaron explicar que transicion queria decir pasar de un régimen a otro sin sobresaltos y no estancarse en una constitucion q solo habia sido trasaccion para salir de siglos de atasco/atraso, de falta de reformas sociales y de 40 anhos de aislamiento y opresion.
Se crearon su propio Pantéon ideolatra, en el cual ellos ocupaban los campos eliseos de los dioses de la nueva democracia.
La tutela secular de los ciudadanos espanoles continuaba y continua aun ahora. Los pobres espanoles no saben lo q es bueno para ellos y, por eso, necesitan unas élites autocratas q instauran el paraiso. Ellos saben lo q se debe hacer y los ciudadanos no.
Los ciudadanos acostumbrados a tantos siglos de aceptacion, de revueltas sangrientas, sin obtener ningun resultado (otro q represion y mas religion), han acabado por creerse el cuento de los padres de la constitucion.
Las oligarquias se han instalado en las intituciones y los espanoles viven a la merced de las tempestades y los claroscuros que rigen las relaciones entre las diferentes castas post-franquistas.
Espana es una sociedad en modo "supervivencia" perpetuo. Los ciudadanos, los individuos no han tenido nunca la oportunidad de vivir de otra manera q bajo tutela. Y, entre caciques locales (las autonomias, ahora), los q les gobiernan en Madrid y los q copan todas instituciones, solo tienen (a través de los siglos) la posibilidad de vivir como pueden.
A ese modo de vida le llamaron picaresca mientras sonaban con entrar en el circo de las prebendas, amiguismos y clientelismos varios que son la marca del éxito en Espana.
Espana bloqueada por unas élites individualistas que no quieren compartir la democracia con todos los ciudadanos.
Si una revolucion moral, no sera posible empezar a caminar en la senda q tomaron los paises occidentales mas desarrollados...
Siempre habra un mesias, o un grupo de apostoles q crearan de nuevo la banda de benefactores q saqueara de nuevo Espana.

Vamos con la dimensión ética y sobre todo su falta, con ejemplo bastante terrenal: ¿Que es un primo? Un primo es aquel ladrón frustrado porque es demasiado tonto, pero su falta de ética lo hace enormemente vulnerable a otros ladrones un poco más listos. Por supuesto, que un ladrón sea suficientemente listo para robar a otros no impide sino todo lo contrario que a su vez lo roben. Pues en España, la falta de honradez en la que se ha vivido nos ha traido la política delincuente que padecemos, que encima eran admirados, pues aquí era un valor el éxito sin reparar en los medios a que hubiera recurrido. Pues como no aprendamos, la llevamos clara: un pueblo corrupto se atrae sobre sus hombros las peores desgracias. Se está empezando a ver un movimiento ciudadano a favor de la ética pública y la defensa del propio interés, pero de ese que solo funciona mediante la solidaridad con el semejante. A ver si seguimos por ahí.

Excelente artículo. La corrupción política es una dañina lacra para la democracia. Otros graves delitos como el tráfico de influencias, la prevaricación, etc., suelen ser motivados por la corrupción.
Según mi punto de vista la corrupción política es un fenómeno que se retroalimenta, no dejando de crecer, debido a dos de sus principales causas: La falta de condena social y la impunidad. No creo que los partidos políticos sean capaces de autoregenerarse sin que se produzca previamente un cambio de valores en la sociedad española, y eso requiere tiempo. Tiempo que permita que surja una nueva generación de políticos educados en distintos, nuevos y fuertes valores partidarios de condenar socialmente la corrupción. Más bien creo que la solución a la corrupción pasa por las propuestas d y 4 del documento a que hace referencia: La fortaleza y eficacia del Poder Judicial es inversamente proporcional a la corrupción. Como Vd. bien dice el Poder Judicial, la justicia no actúa en tiempo oportuna, cuando actúa, y ello es debido sobre todo a su falta de independencia e imparcialidad, surgiendo así otro grave problema de la sociedad española, la necesidad de la regeneración y el fortalecimiento del sistema judicial.

Creo que en una democracia, si la sociedad lo permite y la nuestra desde luego si lo hace, todo lo demas es secundario.

Si el ser humano no nace corrupto (ni incorrupto) y las leyes no están para hacer buenas a las personas, entonces me parece poco productivo exigir cierta autoexigencia individual. Lo que habría que exigir debería ser que la Ética sea parte de la formación escolar de toda persona. Quiero decir, que todo lo que menciona este artículo, por ejemplo, debería ser escuchado y comentado por todo niño, pues es su futuro el que está en juego.
Por otro lado, en el aspecto económico se olvida que la corrupción tiene un motor: la angurria, el deseo desmesurado de propiedad, la desmedida ambición monetaria. Tal vez la ciencia debería estudiar por qué cada vez más personas desean fortunas que no podrán gastar en mil vidas, a pesar de que acapararlas puede costarle la vida a mil personas.
Cuando se llegue a considerar esa angurria, esa desmesura, una especie de droga o mal social, entonces podremos avanzar un paso más. Sobre esto también se podría tratar en el curso de Ética, que no tendría que ser, por supuesto, solo teórico. Podría conjugarse con matemáticas: calculando el daño que hacen a cualquier país las evasiones (toleradas) de impuestos, los aeropuertos sin aviones, los reyes que se divierten matando pobre elefantes a costa del dinero de todos o el gasto que se emplea en mantener en la cárcel a delincuentes de poca monta, mientras que los verdaderos y más perniciosos se presentan en la televisión y son aplaudidos en los medios. La lista no es corta. El curso de Ética tendría suficiente material diario con solo abrir cualquier periódico serio.

La cuestión de fondo de la corrupción echa raíces en la estructura de nuestro sistema político. La falta de independencia de los poderes del Estado y la excesiva influencia de las administraciones públicas en la vida económica acarrea inevitablemente que haya quien aproveche una posición dominante en cualquier ente territorial de España para favorecer sus propios intereses y los de sus aliados, mediáticos o simplemente empresariales. Si no hubiera tanta dependencia social de quienes tienen el poder político, si la burocracia no fuera a la vez aduana insoslayable y excusa demagógica, habría muchas menos prácticas corruptas porque los políticos no serían imprescindibles agentes de la inversión y la actividad económica.
Aquí pongo dos enlaces correspondientes a sendas listas con dos tipos de índice, uno de corrupción y otro de libertad económica; háganse, antes de repasar las listas, la siguiente pregunta: ¿son los países con mayor libertad económica los más corruptos o los menos corruptos?:
http://en.wikipedia.org/wiki/Corruption_index
http://en.wikipedia.org/wiki/Index_of_Economic_Freedom_historical_rankings

La correlación no es perfecta porque siempre hay factores adicionales, culturales e históricos, que influyen en la realidad pero, en general y con suficiente seguridad, se puede predecir en qué posición de la lista de corrupción se encuentra un país conociendo su índice de libertad económica. ¿Puede extrañar a alguien que Venezuela se encuentre en los últimos lugares en ambas listas?; ¿o que los países escandinavos se hallen en la situación por completo opuesta?; ¿o, en fin, que España aparezca en la zona templada, ni muy corrupto ni muy libre?

Basta una sola decisión, un solo pacto entre partidos para recuperar su crédito ante la sociedad: que las instituciones de la democracia destinadas a controlar la vida pública no dependan de la decisión de quienes han de estar sometidos a su control. La Constitución y las leyes ya tienen abundantes medios para actuar; lo único que necesitan es independencia y capacidad ilimitada -dentro del marco legal, claro- de actuación. Un alcalde no tomará arbitrariamente una decisión si es vetada por un interventor con la ley en la mano; un partido no recibirá dinero negro si el Tribunal de Cuentas es el que lleva registro de ingresos y gastos,etc,etc,etc. Menos dependencia política y más libertad económica, al tiempo que contribuyen a disminuir la corrupción, favorecen además el crecimiento al restar trabas a la iniciativa de los ciudadanos.

Como ciudadano de a pie con cierta conciencia moral, percibo que la española, es una sociedad en la que se sobrevive y se vive mejor con la moral distraida. Todo lo que se ha destapado de un tiempo para acá sobre casos de corrupción son nuestro modus vivendis desde siempre. Es agotador ser correcto en una sociedad tan inmadura y de resortes morales tan débiles. El agotamiento viene de la impotencia de ver que quienes saquean, estafan, malversan fondos o trafican con influencias para enriquecerse o adquirir más poder están amasisados con el poder judicial.

Todos sabemos que la gran diferencia de la derecha y la izquierda de España es, que mientras los votantes de la derecha no les impide votar a sus candiatos que sean corruptos mientras que los votantes de la izquierda si castigan a sus políticos corruptos.Prueba: La corrupción
del PSOE de financiación ilegal, se castigó al mismo por ese hecho (1996).Perdió porque sus votantes se quedaron en casa, es decir no les votaron.Esos votantes
no dieron su voto a nadie.En Andalucía no ocurrió eso porque los votantes se escoraron más a la izquierda IU
y por eso es la coalición la que gobierna.Pero el votante del PSOE no le dió el voto.En Valencia es el paradigma del votante de derecha.Premió la corrupción con mayorias
absolutas.¿Será así siempre?.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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