José Ignacio Torreblanca

Deseducando a la ciudadanía

Por: | 20 de mayo de 2013

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España es un país con una escasa tradición democrática, una débil sociedad civil, y una raquítica cultura política. Resulta por ello sorprendente que este Gobierno, a costa de una Ley que se denomina de “Mejora de la Calidad Educativa” (LOMCE), decida suprimir la asignatura “Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos”, vigente en la actualidad.

El Gobierno toma esta medida contraviniendo, primero, la práctica habitual en nuestro entorno europeo democrático, plasmada en la Recomendación (2002)12, de 16 de octubre de 2002 del Comité de Ministros del Consejo de Europa que señala “que la educación para la ciudadanía democrática es esencial para promover una sociedad libre, tolerante y justa y que contribuye a defender los valores y principios de la libertad, el pluralismo, los derechos humanos y el imperio de la ley, que son los fundamentos de la democracia”.

Lo hace, también, desoyendo la opinión del Consejo de Estado, que en su Dictamen 172/2013 sobre el proyecto de ley en cuestión manifiesta su desacuerdo por la supresión de esa asignatura del currículum escolar, tanto en Educación Primaria como en Secundario Obligatoria, argumentando que tal eliminación no sólo contravendría numerosas recomendaciones en ese sentido del Parlamento Europeo sino que situaría a los alumnos españoles en la extraña situación de ser los únicos de la Unión Europea que no cursarían una asignatura con valores cívicos.

Para empeorar las cosas, el Ministerio de Educación no sólo se defiende con una respuesta que insulta a la inteligencia y el sentido común (argumentando que los contenidos cívicos se impartirán “transversalmente”) sino que introduce una asignatura denominada “valores culturales y sociales” en Primaria que merece la reprobación del Consejo por la elección del término “cultural” en sustitución de “éticos”.  ¿Qué valores “culturales” son esos que se van a impartir a nuestros hijos en sustitución de los éticos: los toros? Así pues, el Ministerio no sólo se carga la educación por la ciudadanía sino que la sustituye por una incomprensible asignatura donde se pretende hablar de valores “culturales”. ¿Ha pensado el Ministro Wert que en su ceguera anti-cívica podría lograr que en algunos centros se enseñara la poligamia?

Desconozco si el Ministro Wert se ha molestado en abrir algún libro de la asignatura “Educación por la Ciudadanía”, pero me permito dudarlo. Como tengo hijos en edad escolar, tengo delante de mí el libro  de Primaria con el que se enseña a los niños y niñas nacidos en los años 2002-2003. El libro (“Menudos Ciudadanos”, de la editorial Alhambra – Longman) comienza con, ¡horror! La Declaración Universal de los Derechos Humanos. Continúa, ¡espanto!, con la idea de “autonomía y responsabilidad” de los seres humanos. Prosigue, “!increíble!” con los conceptos de identidad, autoestima, dignidad y empatía. Le sucede, ¡ojo! una sección sobre la igualdad de derechos entre mujeres y hombres. A continuación, plantea, ¡acabáramos!, los valores de respeto, tolerancia, solidaridad, justicia y cooperación. También habla (subversivamente) de la participación como “deber” de los ciudadanos y la considera “necesaria para lograr el buen funcionamiento de la sociedad”. Por si esto no fuera suficientemente escandaloso, el texto prosigue con la idea de “diversidad” (social, cultural y religiosa), y se atreve nada menos que a adoctrinar a los jóvenes sobre el “respeto a los espacios comunes” y la necesidad de “comportarse con urbanidad”.

También hay una sección sobre la Constitución española y la consiguiente explicación de las instituciones del Estado, incluyendo las Cortes, la Monarquía  etc. Y ya para colmo de atrevimiento el texto se atreve a inculcar en las tiernas e inocentes mentes de 11-12 años que “debemos pagar los impuestos que el Estado imponga para mantener los servicios que nos ofrece”. Concluye este aquelarre doctrinario hablando de la ONU y de la “valiosa” labor de las Fuerzas Armadas españolas en el extranjero y de la necesidad de respetar los límites de velocidad.

Gracias señor Ministro por suprimir esta asignatura, lo que inevitablemente redundará en una mejora de la calidad educativa. Dice el Consejo de Estado que todos los currículos de los países de nuestro entorno: “incluyen como competencias claves para el aprendizaje permanente la adquisición de competencias cívicas y sociales que garanticen conocimientos, capacidades y actitudes esenciales en relación con la democracia, con la justicia, igualdad, ciudadanía y derechos civiles, y su formulación en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea y en declaraciones internacionales”. Claro que, como siempre, Spain is different.

Hay 7 Comentarios

Hola, amigos. Es triste que cada ministro que sube al poder haga su propia reforma sin evaluar con seriedad si se requiero o no. De manera que la orientación de la educación pasa a ser una vez más producto de una ideología política de un partido y no el resultado de una tradición consolidada de ideas, valores y normas en las que los padres deberían estar de acuerdo. Para ello, lo primero que habría que hacer es tenerles en cuenta, dialogar, discutir con ellos sobre la conveniencia o no de una nueva reforma. Ellos son los primeros que tendrían que opinar y decidir sobre este asunto. ¿Ha contado con ellos el ministro WERT para su nueva reforma?

Como se comprueba una y otra vez el PP y la Iglesia luchan constantemente contra la educación como medio de ejercitar la libertad. Sus finalidades educativas son claras: seleccionar a los seres humanos; asignarles roles sociales específicos; desacreditar a la razón como medio de conocimiento e instrumento de convivencia. Su desacato permanente a cualquier autoridad surgida del saber y del ejercicio de la racionalidad para sustituirlas por el acatamiento a jefecillos sectarios y autoritarios. su sentido de la ironía es el de Goebbels cuando puso como lema de los campos de exterminio el 'jeder das sein', a cada uno lo suyo y el conocido 'arbeit macht frei', el trabajo libera. Que ese ministro de educación se llame Wert, valor en alemán, aclara que significa la expresión educación en valores que proclama. Por favor sr Torreblanca no lea los libros de su hija a partir de ahora, se escandalizará demasiado....

En mi opinión, Religión es competencia de la Iglesia, no del Estado, que no debería ofertar esa asignatura. De hecho, la religión se puede aprender muy bien en catequesis o incluso, en la práctica religiosa (las misas), así pues, sería una elección privada de aprendizaje espiritual. La escuela en sí, no olvidemos, otorga conocimientos, pero no sustituye ni a la familia (que es la principal base para enseñar valores. la escuela solo es un marco de integración social que debería introducir la noción del mérito entre semejantes, el esfuerzo y la empatía.) ni constituye un alimento o inspiración espiritual (función de la religión).

Así pues, aunque la escuela prepare para la vida en sociedad , debe sin embargo, dar las nociones, la base de conocimiento básico para que en palabras de Immanuel Kant, el futuro hombre o mujer, "sea capaz de hacer pleno uso de su razón en la medida que sea capaz". Éste y no otro es el deseo de la Ilustración.

Aunque hay doce administraciones educativas de nuestro entorno continental que incluyen la "Educación para la ciudadanía" en la enseñanza secundaria, hay sólo cinco que la extienden también a la primaria y hay asimismo otras doce que no la establecen como asignatura separada en todo el periodo formativo (Alemania, p.e.).
La opción por una enseñanza transversal de los contenidos impartidos en esa materia es, por tanto, tan válida y respetable como las demás alternativas posibles y no ha de ser tenida por retrógrada o regresiva sin más, a no ser que se pretenda decir que media Europa merece tal calificativo. Una opinión que cabría considerar, cuando menos, de arrogante.
Tratándose, como se trata, menos de un conjunto de elementos evaluables como conocimiento que de valores que informan la convivencia, tampoco resulta un sinsentido convertir la tediosa disertación de una clase en una comprensiva práctica académica que ponga en relación a los alumnos con los principios generales de la urbanidad y el civismo. Es más, me parece mucho más útil y pedagógico dar a tales valores un sentido vivencial, cotidiano en la multiplicidad de materias posibles que circunscribir su influencia a un horario reglado, con su añadida sujeción a un docente concreto.
Toda vez, por otra parte, que la asignatura diseñada por el anterior Gobierno incluía aspectos extremadamente polémicos y aun contrarios a los valores y actitudes de una parte considerable de la sociedad, este nuevo diseño acaso tenga una mejor aceptación y contribuya a conseguir los mismos objetivos con una menor contestación social.
En esto, creo que el ministro Wert también ha acertado.

Tengo 11 años y me parece que no deberían quitar la asignatura porque es muy interesante y nos ayuda a forjar un mundo mejor!!!

Ignacio España es un país que tiene firmado la Carta Social Europea y los acuerdos que en su momento tomaron los países miembros de la Unión Europea para la implantación y el desarrollo de la Educación para la Ciudadanía (EpC) ¿Cómo es posible que el gobierno de un estado aconfesional conceda a la muy integrista jerarquía de la Iglesia Católica española el privilegio de controlar la ética ciudadana y la moralidad de cada persona? En este sentido terminaremos acercandonos a los países cuyo ordenamiento político y adminsitrativo se sostiene sobre la "sharia".La LOMCE es una ley injusta y segregadora pensada para instruir súditos y feligreses, pero no para educar ciudadanos y ciudadanas. Es una ley tramposa y malintencionada. "Un disparate de ley", ver blog COMO PEDRO POR SU CASA.

Lo escándaloso también es que en el año 2013 con la poca relevancia que tiene el Opus Dei y "los kikos" en la sociedad civil española, se nos tenga que imponer su modelo educativo al conjunto de los españoles.
Para el Partido Popular parece que sociedad española es un molde de alfarero que se puede manipular a su antojo sin ninguna contrapartida.
Ya lo hemos visto con la conversión de la Televisión y la Radio Pública en el NODO y ahora lo vemos en su sistema educativo. Ya estaba el precedente de Esperanza Aguirre y su modelo de educación privatizada mediante conciertos educativos y TeleMadrid.
Me pareció muy curioso cuando me dedicaba a entregar curriculums para ofertarme como profesor en los colegios concertados los carteles antiaborto y la carga simbólica de los crucifijos en colegios subvencionados con dinero público de todos los españoles. Por no decir que la selección de personal docente está condicionada por el tradicional nepotismo español y la condición religiosa del postulante. Todo sufragado con dinero público del bolsillo de todos los españoles por supuesto.
En Madrid el concierto educativo roza el 50% si no lo ha superado con respecto a la educación pública y es un proceso que sigue in crescendo.
Pues sí, esta es la ideología del Partido Popular. Un partido político que se vende como un centro derecha europeista y democrático, cuando en realidad es un partido de extrema derecha con un ideario integrista católico que desprecia las libertades y los derechos fundamentales de su población.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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