José Ignacio Torreblanca

El retorno de la historia a Europa

Por: | 08 de mayo de 2013

Billar
Escribe mi colega Hans Kundnani (autor de "Utopia y Auschwitz: la generación del 68 y el Holocausto" y de un fascinante y muy recomendable blog sobre Alemania) que una de las sorpresas que nos está trayendo esta crisis es el “retorno de la historia” a Europa (véase el artículo completo en el último número de la revista Política Exterior).  ¿Recuerdan la polémica provocada en 1992 por las tesis de Francis Fukuyama sobre “el fin de la historia”? (véase texto original en inglés de su artículo en la revista National Interest, en inglés o una versión traducida al castellano).

La tesis de Fukuyama era que la caída del muro de Berlín y el fin de la guerra fría suponían que no había alternativa al modelo de democracia liberal asentada en una democracia de mercado y, por tanto, que la competencia entre modelos políticos-económicos había finalizado. La tesis fue rebatida por Samuel Huntington en 1993 con el argumento de que el conflicto ideológico entre comunismo y democracia se sustituiría por el conflicto cultural, es decir, por el “choque de civilizaciones” (véase artículo original en inglés en la revista Foreign Affairs así como una traducción al castellano).

Las tesis de Huntington han quedado desacreditadas por el paso del tiempo pero no así las críticas a Fukuyama. En un interesantísimo artículo de 2007 en la revista Policy Review (End of Dreams, Return of History), al que seguiría posteriormente un libro del mismo título (publicado en castellano por Taurus) Robert Kagan señalaría que el contexto posterior al 11-S y la emergencia de las rivalidades geopolíticas entre EEUU, Rusia y China en absoluto nos permitían hablar del “fin de la historia” sino precisamente de lo contrario: de su retorno.

Hasta la fecha, la Unión Europa, Europa, había sido ajena a este debate sobre el fin de la historia o su retorno. Fuera o no cierto el fin de la historia a escala global, lo que sí parecía fuera de toda duda era que dentro de Europa la historia sí que había terminado. El orden europeo, fundado sobre las Comunidades Europeas, luego Unión Europea, constituía el mejor ejemplo de la “domesticación” de los viejos Estados-nación. Europa era, en la expresión de Robert Cooper, el consejero diplomático de Javier Solana en la Secretaría General del Consejo de la Unión Europea y autor de "The Postmodern State and the World Orden", una entidad posmoderna, basada no en los principios de soberanía vigentes desde Westfalia, sino precisamente en su superación y sustitución.

Por tanto, mientras que ahí fuera seguía habiendo estado modernos (hobbesianos) que seguían chocando entre sí como bolas de billar en un tapete (en la metáfora típica de las visiones realistas de las relaciones internacionales), Europa había logrado el milagro de “eliminar las relaciones internacionales”, es decir dejar atrás el lenguaje del poder y la geopolítica, superar la diplomacia como forma típica de relación entre estados  y sustituir todo ello por la economía, el derecho y la gobernanza democrática.

No tan rápido, dice Hans Kundnani: “el liderazgo franco-alemán de la UE se basaba en el ‘equilibrio de los desequilibrios’ entre una Francia percibida como líder político y una Alemania Occidental más fuerte a nivel económico. Sin embargo, a lo largo de esta última década, a medida que Alemania luchaba por sus intereses nacionales dentro de la UE de manera más rotunda y Francia perdía competitividad respecto a Alemania, el equilibrio entre los dos países se perdía”.

La paradoja es más que evidente. La construcción europea, que nació como un vehículo para controlar el poder de Alemania, y la unión monetaria, cuya lógica era atar a la Alemania unificada, ha acabado asistiendo al resurgir de Alemania como el país con más poder relativo dentro de ella. La percepción, por parte de muchos países, de que Alemania, como condición para salvar al euro, impone la exportación de su modelo económico a todos los demás, ha vuelto a traer a Europa la preocupación por la hegemonía. El resurgir de los resentimientos significa que la historia, dice Kundnani, ha vuelto a Europa. ¿Para quedarse?

 

Hay 10 Comentarios

Felicitaciones por este brillante y lúcido Artículo:
El retorno de la historia a Europa (José Ignacio Torreblanca | mayo - 2013)
Artículos relacionados:
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http://www.margencero.com/almiar/sloterdijk-retorno-religion-monoteismos-historicos/
PDF: http://www.margencero.com/articulos/sloterdijk.pdf
- Vásquez Rocca, Adolfo, “La influencia de la Escuela de Frankfurt en Zygmunt Bauman y Richard Rorty: De la Teoría Crítica a la Modernidad líquida y el Pragmatismo norteamericano”, En EIKASIA, Revista de Filosofía, – SAF Sociedad Asturiana de Filosofía, Oviedo–, Nº 60 | Noviembre, 2014, pp. 137-158.
PDF: http://revistadefilosofia.com/60-05.pdf
Atte.
Dr. Adolfo Vásquez Rocca

Desde que se dejó reunificarse a Alemania, esto tenía que ocurrir. Las naciones nacen sobre un fondo mítico, sí, son comunidades imaginadas, sí, pero no se van tan fácilmente. Es reacción humana normal el unirse a los más cercanos cuando las cosas van mal, y eso implica que, aunque en determinados momentos parece que no están, reaparecen. La UE es un maquillaje, además de una máquina de favorecer determinados intereses, que no son los de los europeos: si ya difícil es que los de abajo se unan en una democracia nacional, a nivel europeo las raices de la desunión son radicales. Moraleja: dominio de las corporaciones, sin ningún tipo de control. La UE es un sueño de la razón, o sea, un monstruo. Y las utopías son el artilugio perfecto para crear precisamente la antiutopía. Son la versión postreligiosa del opio del pueblo.

La tesis de Fukuyama era muy simplista, pues defendía que al ser las elites gobernantes mundiales partidarias de una misma ideológica, el liberalismo político y economico, no habría más conflictos entre Estados. Era una tesis carente de sustento intelectual pues ignoraba que antes del triunfo del comunismo con la Revolución rusa (1917), ya hubo conflictos entre Estados por múltiples razones, y por tanto es de prever que los pueda volver a haber a pesar de la caída de la ideología comunista. ¿Por qué una tesis tan descabellada como la de Fukuyama tuvo tanto eco internacional?, evidentemente porque a nivel internacional muchos grupos de poder, intelectuales, e incluso Estados, vieron en ella un argumento para provocar la pérdida de hegemonía de los Estados Unidos. Recordemos que en aquella época se llegó a hablar de cosas tan disparatadas como que el mundo solo necesitaba de una Ejército controlado por la ONU.
¿Choque de civilizaciones?, a corto plazo no creo que se pueda producir pues ninguna civilización, ni siquiera la eslava, los europeos, está lo suficientemente unida. Lo que sí es innegable es que incidentes dramáticos como el 11-S, el 11-M, el 7-J, el reciente 15-A y otros muchos de menor envergadura sufridos por países occidentales, han sido realizados por grupos islamistas que viven en diferentes Estados del mundo Occidental contando con un fuerte apoyo de diferentes grupos políticos, algunos de los cuales gobiernan dichos Estados. Si uno lo analiza en profundidad el fenómeno de la multiculturalidad, allí donde se produzca, llega siempre a la misma conclusión, es un fenómeno no deseado por las sociedades que tienen que absorber de forma masiva, numerosa, esas nuevas culturas.
No comparto la opinión de que la construcción europea naciera como un vehículo para controlar el poder de Alemania. Si las grandes potencias que ganaron la IIGM hubieran pensado en algún momento que era necesario ejercer un mayor control del poder de Alemania hubieran fraccionado ese país de acuerdo con el reparto de la Conferencia de Yalta, en cambio solo la Unión Soviética mantuvo el control de su zona hasta la reunificación con la caída del Muro de Berlín. La UE, la construcción europea, surge para favorecer el desarrollo económico y fortalecerse contra el expansionismo del bloque soviético comunista, considerado una enorme amenaza en ese momento, lógicamente también se veía en la unión una forma de evitar nuevos posibles enfrentamientos entre Estados europeos.
En mi opinión, las sociedades se mueven y evolucionan de acuerdo a dos motores mucho más fuertes que el ideológico. Uno el hambre, injustas condiciones económicas, motor que provoca revoluciones, como la francesa, la rusa, etc. El otro el beneficio, poder obtener benéfico lleva a las personas a invertir y trabajar, y por tanto dicho motor genera desarrollo económico y progreso. Sín que uno de estos motores funcione con la suficiente potencia las sociedades se suelen mantener en un casi constante inmovilismo, sin grandes cambios, evolucionando, progresando, lentamente.
Leídos los artículos que recomienda creo que debemos de hacernos la pregunta de ¿Es beneficioso para el Mundo Occidental la perdida de hegemonía de los Estados Unidos?, en mi opinión no.

Perdone mi atrevimiento. por cambiar el titulo a su articulo.Ud dice:El retorno de la historia a Europa, yo diria:El retorno a la historia de Europa. Esa historia plena de realizaciones culturales y cientificas sin negar nuestro pasado de guerras y enfrentamientos, pero la historia de Europa esta hecha de todo eso habiendo sido luz y guia del mundo, pero hemos dejado nuestras raices:Filosoficas de la grecia clasica, del derecho romano y religiosas judeo cristianas y hemos aceptado el mercantilismo y el poder del dinero venido mas alla de nuestras fronteras
Volvamos a nuestras raices comunes y sera posible la union de una Europa unida no por intereses economicos sino por tradicion e historia comunes
Jose Luis Espargebra Meco un español desde Buenos Aires

Perdone mi atrevimiento. por cambiar el titulo a su articulo.Ud dice:El retorno de la historia a Europa, yo diria:El retorno a la historia de Europa. Esa historia plena de realizaciones culturales y cientificas sin negar nuestro pasado de guerras y enfrentamientos, pero la historia de Europa esta hecha de todo eso habiendo sido luz y guia del mundo, pero hemos dejado nuestras raices:Filosoficas de la grecia clasica, del derecho romano y religiosas judeo cristianas y hemos aceptado el mercantilismo y el poder del dinero venido mas alla de nuestras fronteras
Volvamos a nuestras raices comunes y sera posible la union de una Europa unida no por intereses economicos sino por tradicion e historia comunes
Jose Luis Espargebra Meco un español desde Buenos Aires

Bienvenido a la realidad sr. Torreblanca ¡ha descubierto usted el Mediterráneo! Bueno, quizás no del todo, pues contra toda evidencia empírica, afirma que la teoría del choque de civilizaciones de Huntington está más desacreditada que el burdo panfleto liberal de Fukuyama sobre el fin de la historia. Le guste o no, el Estado-nación soberano sigue siendo la fórmula organizativa de cualquier comunidad política que respeta la realidad, los intereses y los deseos de la inmensa mayoría de la gente, en Europa o fuera de ella, y las relaciones entre Estados soberanos son relaciones internacionales. El espejismo, desconocedor de la realidad y de la voluntad de ciudadanos y pueblos, es pretender socavar o eliminar al Estado-nación soberano y superponerle un engendro supranacional burocrático que nada ni a nadie representa. Ese modelo fracasado no es posmoderno, sr. Torreblanca, es premoderno, y a lo que se asemeja es a la maraña de poderes feudales de la Europa medieval. Frente a eso se alzó la modernidad del Estado-nación soberano, y no es cuestión de retroceder.

Usted ha afirmado que la Unión Europea se construyó cómo vehículo para controlar el poder de Alemania. De todos modos Alemania fue motor fundador de la Unión Europea y siempre usó a Europa como un calcentín, al igual que lo han hecho desde su fundación los británicos para sus propios fines económicos y también como vía de reconciliación histórica. En este caso Alemania usó a Europa desde los cincuenta como la vía para expurgar los crímenes de la Segunda Guerra Mundial y preparar el camino a la reunificación. Una vez la reunificación fue un hecho y culminó con la Alemania unida, Europa ya deja de carecer de sentido para los germanos pues sus objetivos se han conseguido. El sueño de millones de europeos que creían en una Europa unida y que le habían vendido durante décadas los medios de comuniación hay que destronarlo, con la ayuda de nuevo de los medios y sus campañas nacionalistas de desprestigio al Sur de Europa. La penitencia de la Segunda Guerra Mundial y la reunificación es un capítulo pasado. Alemania se proyecta al mundo como siempre lo hicieron los británicos, grandes acuerdos económicos con Rusia, China... Alemania se olvida de Europa y sus medios tratan de injuriarla a cada instante con su modélico chivo expiatorio griego, ya la han usado para sus fines, ahora queda arrojarla como un lastre en su camino victorioso para la conquista comercial del mundo.
Lo triste y pavoroso es que Europa nunca dejara de ser eso, un campo de acción para los intereses de las élites económicas nacionales. Nunca dejó de ser eso desde el siglo XIX y más allá. El problema es que nuestras élites económicas no se les puede considerar nacionales pues no tienen la menor sentimentalidad, solidaridad o patriotismo hacia su gente que sufre. La Unión Europea fue una burbuja, tan dramática como la nuestra inmobiliaria. Demasiados paralelismos, demasiados tristes recuerdos. El terrible nacionalismo europeo vuelve a asomar sus fauces con afán de devorarlo todo a su paso.

El buen soldado Schweik, antecesor del gran Gila, debe ser nuestro modelo de acción: su forma especial de atender a las órdenes de sus superiores y la forma de ejecutarlas deja dudas en el lector acerca de su posible estupidez o sabiduría.
A los soldados de a pie nos queda desobedecer al gobierno haciendo parecer que lo obedecemos. Soros sobrevivió en la Budapesta nazi y antisemita trapichenado con dólares. Siempre hubo un ambientazo en Budapest.
Ser proeuropeos de boquilla sabiendo que esto se acabó. Ya ni siquiera nos uniremos para pedirle a rajoijo------ que se excuse en el Consejo de junio, que no vaya, total ¿para qué?. En el mejor de los casos, tenemos políticos electorales (en el peor, Durao). Líderes no hay. Los líderes polacos hablan bien, pero son solo polacos...

Desde el "Fin de la Historia" y el "Choque de Civilizaciones" a un más que probable "Fin de Civilizaciones" y "Choque de la Historia"...entendiendo ese "fin de civilizaciones" como un nuevo escenario donde la "civilización" como elemento explicativo de las relaciones entre los diversos actores, ya no tenga mucho que ver con la realidad globalizada alrededor de las nuevas "armas estratégicas" económicas, donde ya no importe estar compitiendo con un actor asiático o latinoamericano, como tal, sino que importará más si se está compitiendo con un miembro de los países centrales o de los periféricos..Negociar con Brasil o la India está ya muy claro que no es lo mismo que hacerlo con Nicaragua o Afganistán..

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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