José Ignacio Torreblanca

El virus de la Torá derrotó a Israel

Por: | 03 de junio de 2013

Haredim No Women Allowed sign
¿Recuerdan cómo acaba “La guerra de los mundos”, la sobrecogedora historia escrita por H.G. Wells en 1898 que luego Orson Wells llevara a la radio en 1938 creando el pánico entre los oyentes? En la historia original, los marcianos no son derrotados por los terrícolas, a los que arrasan con sus trípodes metálicos de más de 30 metros de alto de los que cuelgan unos terroríficos tentáculos con los que atrapan a los humanos, sino por un simple virus.

Algo así ha evocado el comentario de Stanley Fischer, el gobernador del Banco Central de Israel, sobre el problema que para el futuro de Israel plantean la espectacular evolución de los “Haredim”, esos ultraordoxos de largos tirabuzones y negras vestimentas que se describen a sí mismos como “temerosos de Dios”. “De seguir las cosas así”, ha dicho Fischer, “en dos décadas la economía israelí se habrá colapsado”. ¿Qué cosas son esas que no pueden seguir así? Para averiguarlo, pueden leer el magnífico libro de la corresponsal de este diario, Ana Carbajosa, “Las tribus de Israel” (RBA 2011), o algunas otras entradas en este diario sobre la cuestión (“Ultraortodoxos”, “Haredim”, entre otras).

Históricamente, uno de los principales problemas de los Haredim es que se han venido resistiendo a realizar el servicio militar. Esto ya representa un desafío considerable en un país cuya tamaño y demografía le hacen especialmente vulnerable en un entorno regional hostil y demográficamente mucho más pujante. No obstante, el problema militar, que está en vías de solución con la incorporación progresiva de los Haredim a unidades especiales del ejército, no es el que causa más alarma, sino el económico

Según la información que presentaba este fin de semana el New York Times (“Israel presiona a los ultraortodoxos para que trabajen”), sólo 4 de cada 10 varones Haredim trabaja, lo que supone una tasa de ocupación un 50% inferior a la del resto de los israelíes. Lo que es peor, dado que los Haredim acuden a escuelas religiosas (yeshiva) donde no se estudia prácticamente nada más que la Torá, el Talmud y la Cábala, muchos de ellos carecen de los conocimientos mínimos de inglés que les permitan desempeñarse profesionalmente. Como consecuencia, los pocos que trabajan suelen hacerlo en trabajos poco cualificados y peor pagados siendo sus ingresos un 57% inferiores a los de la media. El resultado es que aproximadamente el 60% de las familias Haredim vive por debajo de la línea de la pobreza, lo que supone una carga muy gravosa para las arcas del Estado. Con las proyecciones demográficas en la mano, los Haredim podrían llegar a ser el 26% de la población dentro de 50 años (y los árabes-israelíes, otro 25%).

Pareciera que los “Haredim”, que consideran el sionismo como una fuerza impía, estuvieran empeñados en destrozar a Israel desde dentro. No deja de resultar sumamente paradójico que este Israel, imbatible tecnológica y militarmente, con una sociedad increíblemente exitosa en ciencia, tecnología e innovación, que ha logrado mantenerse y sostenerse en un territorio pobre y hostil durante décadas gracias a su cohesión social y capacidad organizativa, portara dentro de sí un virus que pudiera acabar con él.

* (dejando a un lado, pero no olvidando el problema de la igualdad de género, dado el papel de subordinación que los Haredim reservan a las mujeres, que en casos extremos llegan a imponer un tipo de burka haredim).

Hay 7 Comentarios

"Haradá" (eso que sufren los haredim) es, literalmente, angustia. Lo sufren desde que Abraham le hizo a dios el cambiazo y le dió carnero por hijo. Comenzó entonces a desplegarse, por el camino de las sustituciones, un larguísimo camino hacia una cada vez mayor abstracción. Una proceso que ofrece ventajas en las matemática, la filosofía, las finanzas. El proceso de disquisición talmúdica donde a cada afirmación de un sabio se le contrapone la de otro, en un infinito desplegarse de asociaciones, propone una mecánica del pensamiento que da sus frutos en la realidad, pero casi nunca entre los haredim.
Podríamos imaginar ese magma oscuro como una especie de ovario que, cada tanto, madura algún óvulo que, indirectamente, sale al mundo exterior: un Maimónides, Spinoza, Freud, Marx, Einstein, Soros, Krugman...
¿Habrá algún día libertad en Israel? (la libertad sencilla y sin vueltas de ir cada cual a donde le da la gana). No creo.
Quienes padecen haradá sufren del síndrome obsesivo compulsivo: necesitan controlarlo todo, todo el tiempo para calmar su angustia (le hicieron trampa a dios).
El miedo a dejar la plancha enchufada, la puerta sin cerrar, los agobia de la mañana a la noche. Entonces construyen los muros herméticos, el gueto restituido para propios y ajenos, una vida entre alambradas y cercos, una potencia mundial del control y la vigilancia. Y, como siempre, desprecio a los vecinos y dependencia del poderoso de turno. El viaje de salida del gueto que se propuso su fundación, acabó en un viaje de vuelta.
Igual China, el nuevo poderoso, que no debe nada a un lobby judío...

Sr AES: Tengo la impresion que el Sr Torreblanca se ha equivocado. La fotografia que ha publicado fue, a mi parecer. tomada en EEUU.
Todos aquellos "blanquitos" que Ud. ve son supuestamente parte de la colectividad ortodoxa judia de EEUU que es normalmente Occidental.
En Israel el partido Ortodoxo "Occidental" tiene 5-6 diputados, al tiempo que el "Oriental" tiene 10-12 diputados. La composicion demografica de los ortodoxos es distinta.
Mi impresion sobre la fotografia tiene que ver con la escritura solamente en Ingles, sin ninguna letra en Hebreo.
Yo puedo entender su ideologia anti-religiosa, pero eso no tiene nada que ver con la existencia de muchos cientificos (incluso a nivel internacional) entre los ortodoxos Judios, como el Sr Sababa ha escrito.

Sababa, lo curioso es que un grupo de jázaros, que técnicamente ni siquiera tendrían derecho legal a llamarse judíos desde el punto de vista religioso, que no ya racial, vestidos a la usanza impuesta en Rusia que no tiene nada que ver en su mayoría con la tradicional judía oriental, con rasgos totalmente occidentales en su gran mayoría (cabello, tez, ojos claros), y con un crecimiento demográfico que no tiene el resto de la población, logren hacer lo que quieren, influir en elecciones y decisiones políticas por la división de los partidos mayores, y en definitiva, dar una imagen de Israel muy similar a la de cualquier país musulmán, donde su mentalidad cerrada sería la de un vecino más del barrio. Ni se notarían, de hecho, excepto por que no parecen semitas ni por asomo. ¿Soldados, científicos...? ¡Por favor! Excepciones de grupos que no forman parte de los haredim extremistas no hacen una regla, menos cuando son mínimas. El resto, alegres parásitos sociales, criados en la ignorancia más supina, iguales a cualquier alumno de madrassa. Los comentarios de esta nota son similares a la experiencia en USA con el espantoso pueblo de Kiryas Joel, un estupendo ejemplo de lo que pasa cuando se permite a un extremista religioso manejarse a su antojo. No hay diferencia entre un musulmán corriente, un judío ortodoxo, o cualquier extremista cristiano, como muy bien dice Ramón cuando describe a un ultra.

Un ultra-religioso es, simplemente, un enfermo mental, sea de la religión que sea. Por lo general, confunden a "dios" con el propio hombre, atribuyéndole las mismas cualidades de lo inhumano... la ira, la venganza, el soborno, el crimen, etc., etc. La paradoja ética es que esa clase de dios mantiene en pie a los farsantes que han convertido lo religioso en un instrumento de poder y de chantaje. Nada tienen que ver esas falsas creencias con lo divino. Dios = Amor, Religión = Negocio.

Ha tenido que ser precisamente una judía religiosa de origen norteamericano la que ha tenido que batir el cobre para poder rezar en el muro. La inmigración en Israel tiene estas caras, por un lado la inmigración rusa es mucho más conservadora en el tema religioso, que la norteamericana (con excepciones), pero en principio, muchos inmigrantes de filiación judaizante por ejemplo, acuden con las perspectivas de vivir en las colonias, sobre todo los de extracción más humilde. Esta gente es la que más se beneficia de la expansión de las colonias. Lo curioso del tema religioso (una de las bases de la legitimidad de Israel) es como se confronta con su hijastro laico, el sionismo. Este último parte de una singularidad étnica y religiosa para dar forma al Estado, mientras que la perspectiva religiosa siempre ha esperado la intercesión de Jehová en el retorno a esa tierra, recompensando la fidelidad de su Pueblo Elegido. Pero incluso dentro del esquema religioso hay divisiones sobre cómo podría darse esta situación de la mano divina. No olvidemos que dentro del judaísmo, como muchas otras religiones, hay ramas divergentes. Precisamente, el éxito del sionismo es una interpelación constante, pues ha sido fruto exclusivamente de la mano y la voluntad humana.

Me sorprende los términos en los que redacta éste artículo, Sr. Torreblanca. Con todos los respetos, creo que se queda muy en la superficie y no contempla los matices de esta compleja situación.
Aquí en Israel los haredíes suscitan el rechazo de una gran parte de la población - el hecho de que no paguen impuestos es lo que más ira provoca- pero los haredíes no se dedican únicamente a " estudiar la Torá".
Muchos de ellos forman parte de unidades de élite del Ejército o son físicos de gran prestigio en punteros centros de investigación.

Son sin duda un problema, pero no van a representar el fin de Israel.

Por último, me sorprende el que alabe un libro de tan ínfima calidad como el escrito por la Sra. Carbajosa, furibunda antiisraelí que en su época de corresponsal en Jerusalén - donde sucedió al gran Enric González- no hizo sino redactar panfletos mal documentados y escritos.

El libro de la Sra. Carbajosa no es más que un compendio de tópicos propios de un libro que podría llamarse " Antiisraelism for dummies" , pero no para alguien de su talla intelectual, Sr. Torreblanca.

Durante su estancia en Jerusalén, la Sra. Carbajosa no conoció a ningún israelí - más que a dos o tres miembros de grupos pro-paz- y sólo se relacionó con periodistas extranjeros y cooperantes internacionales; es como si alguien publicara un libro predicando verdades y prejuicios sobre España y no hubiera tratado a un solo español.

Sr Torreblanca: El articulo no llega a tocar los aspectos sociologicos mas importantes del tema.
1. A la direccion "Haredi" no le importa lo que suceda con el Estado de Israel (bajo direccion "laica") dado que ellos se oponen ideologicamente a la existencia de un Estado "convocado" por seres humanos, y no por Dios.
2. Pero las masas "haredis" (fundamentalmente las de origen "oriental-sefaradi") si estan involucradas en lo que sucede diariamente en Israel, y ellas estan en proceso de "asimilacion" a la mayoria, al tiempo que recelan de la posibilidad de perder parte de sus "particularidades" religiosas.
3. Justamente (como se puede ver en la fotografia) el hecho de que la "direccion" se preocupe de escribir que "mujeres no..." es la mejor demostracion de que esas mujeres estan generando un cambio (ellas son las que trabajan y "elevan" su voz de protesta) que pone a esa "direccion" a la defensiva.
4.Le recuerdo que la "mujer judia" (mas inteligente que el hombre) ha sido siempre quien mantuvo a la familia Religiosa en la Diaspora, mientras el "trataba" de ser mas inteligente, leyendo y leyendo la Biblia.
Tambien ahora en Israel los cambios son producto de la decision de ella de dejar de vivir en la pobreza, y tener una existencia "digna" .
5. De alli que debe Ud. dejar de preocuparse...el proceso actual que viven los Religiosos solo ayuda a "fortificar" a Israel.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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