José Ignacio Torreblanca

Una segunda oportunidad para Europa en el Norte de África

Por: | 10 de junio de 2013

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“No disfrutaremos de desarrollo si no hay seguridad, no disfrutaremos de seguridad sin desarrollo, y no disfrutaremos de ninguno de esos dos elementos sin respeto por los derechos humanos. Ninguno de esos elementos puede ser conseguido independientemente del otro”, había concluído Kofi Annan, Secretario General de Naciones Unidas en su informe de 2005 a Naciones Unidas  “In Larger Freedom: Towards Development, Security and Human Rights for All”.

Y sin embargo, si sabíamos que ese vínculo era indispensable, ¿por qué las políticas de la Unión Europea (UE) hacia el Norte de África hicieron caso omiso de sus recomendaciones? ¿No habían dejado en evidencia año tras año los informes de desarrollo humano publicados por el PNUD el lamentable estado de las libertades, la corrupción y las duras condiciones en las que se desenvolvía el día a día las poblaciones civiles en la región? ¿No estaban al alcance decenas de indicadores sobre el lamentable estado de los derechos humanos y los retrocesos en esa materia? ¿No era evidente que el proceso de sucesiones dinásticas puesto en marcha por Mubarak, Gadafi e incluso Ben Alí no significaban un progreso sino la consolidación de regímenes corruptos y patrimonialistas? ¿Cómo es posible entonces que teniendo todos estos datos delante se optara por mirar hacia otro lado e incluso, bajo presidencia española, se propusiera negociar con Túnez un estatuto avanzado en sus relaciones con la UE? 

Después de todos aquellos errores, prolongados en los titubeos ante las revueltas en enero de 2011, la UE parece querer abrir una nueva etapa en sus relaciones con los vecinos y en especial con aquellos que están inmersos en un proceso de cambio político. Una nueva etapa en la que se adapten, corrijan o aderecen políticas que hasta entonces ha empleado la UE en el Mediterráneo. Al reconocer sus errores y disculparse por ellos, la UE ha pedido una segunda oportunidad para demostrar que puede ser útil en la transformación política y económica de la región.

Sin embargo, como Bruselas y muchas capitales han experimentado, saber lo que hay que hacer no significa saber cómo hacerlo. De eso trata la monografía en la que he colaborado como parte del Proyecto "Broken Link" y que hoy traigo a los lectores de Café Steiner. Se llama "Europa y la democracia en el Norte de África: una segunda oportunidad" y puede descargarse en la página web del CIDOB en este vínculo.

El libro está dividido en dos partes: una, donde vemos los esfuerzos que se están haciendo en el ámbito multilateral, europeo y nacional por llevar a cabo esa integración, y otra que intenta ver sobre el terreno cómo ha funcionado esa integración. En esta segunda parte nos fijamos en Túnez, sin duda el caso más favorable, no sólo en términos del proceso de transición democrático (con todas sus dificultades) sino de apertura al exterior; en Egipto, sin duda el caso más difícil, puesto que tanto el gobierno como la oposición tienen trazas de autoritarismo y todos son recelosos de cualquier apoyo exterior, y en Mauritania, que demuestra que en el Sahel, ese vínculo sigue roto y que la seguridad prima a costa de todo (véase cómo en Mali, la palabra democracia ha estado ausente, frente a la omnipresencia de seguridad, estabilidad e integridad). Dejamos Siria a un lado, aunque es evidente que plantea dilemas de una dimensión tan grande que no pueden ser tratados aquí.

De las dificultades de promover la democracia y los derechos humanos justo cuando Europa está en crisis y, en muchos de estos países, desprestigiada por su apoyo a los regímenes anteriores, es de lo que trata este libro. Esperemos que lo disfruten.  Descargar Europa_y_la_democracia_en_el_Norte_de_A╠üfrica-_una_segunda_oportunidad

 

 

Hay 5 Comentarios

Claramente las respuestas a las preguntas que van detrás del Y sin embargo, si sabíamos... tienen que ver con los intereses de Europa (tanto como UE como por sus estados miembros). Intereses de todo tipo: económicos, securitarios, culturales y de influencia geoestratégica y que se esconde bajo el paraguas de la democratización (como hace EEUU, no nos engañemos). No puedo ser tan pesimista en creer que no hay gente en Europa desinteresadamente trabajando por la democracia en el Norte de África, estoy seguro que hay muchas personas y con intenciones perfectas, sin embargo creo que la lucha por los derechos humanos no se prioriza con respecto a otros intereses "estratégicos". Desgraciadamente la intervención francesa en Malí es un ejemplo más de que los intereses entre los miembros de la UE son divergentes y que por más que se esfuercen, consensuarán pequeños esfuerzos a favor del sur del Mediterráneo siempre que no supongan ningún obstáculo para las agendas particulares.

Compleja situación la del sur del Mediterráneo. El desarrollo del sur del Mediterráneo requiere cambios estructurales que por ahora no se han producido.

Hay un concepto que no entiendo ¿de qué seguridad estamos hablando? de la de ellos, de la de los países del sur del Mediterráneos, países, excepto Israel, todos ellos pertenecientes a lo que se conoce como el Islam, o de la nuestra. Si es de la seguridad de ellos no sé cómo se puede garantizar, la nuestra como se ha hecho siempre. Según mi opinión contribuir al desarrollo del sur únicamente para garantizar nuestra seguridad sería un enorme error.
Varios países de la UE, de peso considerable, acaban de enviar a la UE una carta oponiéndose a la libre circulación de personas, lógicamente esto también afectara a la circulación de personas provenientes del sur del Mediterráneo, por ende a las políticas que la UE adopte en relación con esos países.

Por ahora priman intereses de origen colonial; principalmenter relacionados con recursos y materias primas. No seamos inocentes; en Europa se empiezan a dar cuenta de la influencia de China en esos países. Europa sigue liderada por unas visiones geoestrategicas dispares ; los llamados intereses nacionales. Eso explicaría la intervención francesa y el relativo desinterés de los demás países europeos en la zona.

Ah, ¿pero es que los países europeos son hoy capaces de mirar más allá de su propio ombligo? Si es así, yo no me había enterado.

Europa ya no empieza en los Pirineos, sino que Europa se sale de sus límites naturales y llega más allá de sus fronteras con la influencia de su cultura de su trabajo, su ciencia y su industria.
Y con el dinamismo empresarial de sus gentes de todas las regiones que la forman.
Cuando en Europa nos acostumbremos a considerarnos conjunto, unión, bloque, tanto si estamos al sur como si somos del norte, del este o del oeste.
Entonces la Europa Unida y conjuntada empezará a mirarse y a verse en África de forma natural.
Como vecinos que se ayudan, utilizando todos los complementos y los apoyos necesarios para sumar esfuerzos, buscando el progreso.
Aportando cada cual lo mejor que tiene en busca de las mejoras sociales y del crecimiento mutuo.
Estar cerca conlleva entendimiento, sobre todo en los momentos de necesidad y soporte.
Para las personas de ambos continentes, que hoy estando cerca nos vemos tan lejos.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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