José Ignacio Torreblanca

La prensa nos hará libres, no Internet

Por: | 17 de julio de 2013

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Hay quienes pasan los rigores estivales viendo los Sanfermines o el Tour de Francia. En el caso de Café Steiner, los ventiladores de techo prefieren batir el aire para que podamos seguir con atención el culebrón que forman las revelaciones de Snowden en torno a la red de espionaje de las telecomunicaciones construida por EEUU y algunos de sus aliados.  Ahora sabemos que, a la manera de de las historias de Tolkien, se define a sí misma como  la “Comunidad de los Cinco Ojos” (EEUU, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda). ¿El ojo de Sauron? Está bien saber que espías y espiados por lo menos comparten las mismas lecturas.

Estamos ante un debate en dos niveles. En uno, tenemos el análisis sobre las implicaciones de este debate para el binomio libertad-seguridad, tan esencial para nuestras vida; es un debate crucial que ya he tratado en una entrada anterior. Lo que llama la atención, sin embargo, es el contraste entre este macro-debate, casi existencial, y las micro-acciones de los participantes en este juego, que producen perplejidad tras perplejidad. ¿De verdad que son los mismos seres humanos, la misma especie, los responsables de tal nivel de sofisticación tecnológica y, a la vez, del grado de chapucería política al que hemos asistido en torno a la denegación del permiso de vuelo al Presidente de Bolivia, Evo Morales?

Otro chusco episodio de esta saga se conoció ayer gracias a una filtración que nos ha permitido conocer que el Departamento de Seguridad Interior de EEUU (el Homeland Security Department) ha remitido una circular a todos los trabajadores de las agencias de seguridad estadounidenses en la cual les avisa que considerará una filtración (“classified data spillage”), punible penalmente, que abran la página web del Washington Post donde se reproduce la diapositiva que abre esta entrada. ¿De verdad se puede hacer el ridículo de esta manera?

En la diapositiva se explica de una manera algo infantil (¿como en la mayoría de los “power points”?) a los empleados de la todopoderosa NSA (National Security Agency), responsable de interceptar las comunicaciones para el gobierno de EEUU, cómo deben combinar la recogida de datos “corriente arriba” (upstream) que permite la interceptación de los cables de fibra óptica que cruzan el Atlántico con la recogida de datos “corriente abajo” (downstream) mediante el “acceso directo” a (nada menos que) los servidores de Microsoft, Yahoo, Google, Facebook, PalTalk, AOL, Skype, Youtube y Apple.

¿Conclusión? Podemos discutir ad infinitum sobre los límites de Internet y debatir sobre si expande o restringe nuestras libertades (véase entrada del lunes “Google contra Assange”). Para ello tendríamos que saber hasta qué punto las empresas citadas en el párrafo anterior colaboran o han colaborado con estos programas de la NSA. Mientras no den la cara, y hasta ahora no lo han hecho de forma creíble, no podremos cerrar ese debate sobre Internet. Y por lo que vemos, para que estas empresas recuperen su credibilidad, van a necesitar cambiar de bando, y en lugar de “empotrar” a las agencias de inteligencia en sus servicios, deberían plantearse seriamente cómo “empotrar” representantes de los ciudadanos y consumidores para que garanticen que la privacidad no es una hipótesis sino un hecho.

Mientras tanto, sobre lo que no podemos discutir es sobre el papel de la prensa independiente, que sigue siendo la mayor garantía de la libertad de los ciudadanos. Wikileaks tuvo el impacto que tuvo gracias a la difusión mundial que le otorgó la alianza de periódicos. Y lo mismo puede decirse del caso Snowden: las revelaciones del Washington Post y The Guardian muestran que la prensa es imprescindible a la hora de mantener y alimentar un debate político que ponga contra las cuerdas a los gobiernos. Recordemos el caso de los Pentagon Papers o del Watergate: fue la información libre y rigurosa la que en último extremo se convirtió en la garantía última de las libertades ciudadanas. Por tanto, a la espera de saber si Internet nos hará libres, sigamos confiando en esa prensa libre cuya muerte tantas veces anunciamos. 

Hay 10 Comentarios

Es evidente que la libertad es algo a alcanzar; un viaje individual que requiere renunciar a la comodidad de no pensar, de asumir que el mundo es lo que sale en televisión. Es la responsabilidad de cada uno de nosotros investigar, contrastar la información; y preguntarnos por qué en ocasiones se nos intenta manipular.

El problema es de oficio: hay menos periódicos que antes. Los grandes medios de masas se acumulan en manos de un accionariado cada vez más compactado. Más intereses. Nadie muerde la mano que le da de comer. No olvidemos que los medios son poderosos formado res de opinión.

La derecha tiene su prensa, el centro tiene su prensa, la izquierda tiene su prensa, y los ultras tienen su prensa. La prensa es tan solo un instrumento que se usa, por todos los bandos del arco iris público, para informar y también para desinformar. Luego, el problema está en el pueblo, donde una parte ha sido y sigue siendo un simple borrego. Y un medio eficaz para atontar al borrego es la tele-basura que ha convertido el chisme y el sexo en un gran circo, precisamente, para controlar a los pueblos.

Interesante reflexión

Eso de la "prensa libre" me suena a tópico de siglo XiX. No hay tal cosa, la prensa no es libre ni mucho menos independiente. Cuando no es cómplice forma parte de la corporación que ayuda a lavarle el cerebro a sus ovejas mañaneras que leen sus periódicos en forma acrítica, como si se tratara de la biblia.
Si hay algo novedoso en este siglo XXI es que la prensa perdió ese halo sacrosanto que supo tener. Los lectores son cada vez menos influenciables y más críticos frente a la corporación periodística.
Internet nos hará libres, no la prensa.

Ya, eso lo dices tú, que vives de esto... la prensa os hará libre dice... jajajaja mira las portadas de hoy del ABC, La Razón, El País, El Mundo y dime qué es lo que está sucediendo en realidad

La prensa quiere ser un poder fáctico más, e internet le está quitando el sitio. Y se revuelven. Pero ya no hay marcha atrás

En mi opinión, podemos ser extremadamente eficaces para lo inefable ( recordemos lo que decía Stalin, "un asesinato es un drama, un millón de muertos es estadística). Es relativamente sencillo, pues prácticamente sólo se necesita una jerarquización estructural e individuos dispuestos a ello mediante la disciplina o la aceptación, e incluso la mera compensación pecuniaria. La tremenda maquinaria del horror nazi necesitaba también fríos y asépticos burócratas, además de técnicos. Resulta que cuando hablamos del bien , de lo que supone que el individuo despierte por sí mismo al imperativo moral kantiano ( sin coerción social) nos damos cuenta que en un mundo donde se compite por sobrevivir, aceptando implícitamente los patrones sociales (" fitting in") para que el individuo prospere, es muy fácil delegar la propia responsabilidad moral por interés. Por eso mismo, acciones como la de Snowden son loables. A muchos les puede parecer que el espionaje de las comunicaciones privadas no es de gran consecuencia, pero piénsenlo. Nada asegura que se le dé un uso honrado, a la larga. Es mucho poder. Y el poder, a la larga, corrompe y disuelve las barreras morales. Por eso, lo que ha hecho Snowden es darle la oportunidad a los americanos ( y de paso, al resto del mundo) de saber, al menos, que si se les espía, puedan posicionarse respecto al tema. Es decir, por fin un debate pleno, democrático y social sobre que es la privacidad para el individuo. En un sistema político y social como el norteamericano, eso es fundamental.

¿Un conglomerado de comunicación con más de tres mil millones de euros de deuda se puede considerar libre? ¿Cuántos periódicos españoles -todos defensores del libre mercado pero a la vez deficitarios- no están en manos de sus acreedores? ¿Morderían las manos que les dan de comer? ¿Prensa libre? ¿Qué es eso, Señor Torreblanca? Para mitos, me quedo con los griegos.

Lo de la prensa libre es un mito, que los interesados han hecho correr para dignificar una actividad comercial poderosa. Nada hay que nos pueda hacer libres en este mundo y Snowden nos ha hecho ver hasta que punto no lo somos.

Los matones de internet: gobiernos, google, etc., tienen, según esta entrada, un motivo adicional para asfixiar a la prensa: evitar ser escrutados. Ya le han quitado el dinero por medio de adwords. El dinero que podría pagar el periodismo de investigación. La pérdida de ingresos de la prensa es proporcional al crecimiento de adwords, que factura desde Irlanda con un 10% de impuesto de sociedades.
La prensa debería defenderse y podría si usara su poder de lobby. Que G pague por lo que gana aquí (en el país que sea). Y ese dinero para pagar periodismo profesional (incluso en El País proliferan los contenidos redactados por pre becarios). ¿Como distribuirlo? Algo como flattr, kachingle pordía servir: los lectores recompensan los contenidos valiosos.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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