José Ignacio Torreblanca

Por la boca muere el euro

Por: | 22 de julio de 2013

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Traigo a los lectores de Café Steiner este interesante estudio sobre la relación entre las declaraciones de los políticos y las primas de riesgo de los países de la eurozona: "Loose lips sinking markets: the impact of political communication on sovereign bond spreads". Descargar Loose lips paper ecbocp150 El estudio analiza 25.000 informaciones de prensa relativas a  la crisis del euro en el periodo enero 2009 y octubre de 2001 y se concentra especialmente en los tres países intervenidos: Grecia, Irlanda y Portugal.

Como han señalado economistas como De Grauwe, la extraordinaria elevación de la prima de riesgo de Grecia, que en menos de 6 meses (Noviembre 2009 – Marzo 2010) pasó de 140 a 600 puntos básicos no tenía justificación en la situación económica real de Grecia, que no había empeorado tan sostenidamente como esa multiplicación por cinco de la prima riesgo parecería señalar. Y lo mismo se puede decir de los otros países de la eurozona en varios momentos.

 ¿Por qué es interesante el estudio? Porque  a priori, si los mercados funcionaran correctamente (en el sentido de que sus operadores son racionales y toman decisiones basadas en los fundamentaos económicos de un país), las declaraciones de los responsables políticos no deberían importar, ni para bien ni para mal. Sabemos que los responsables políticos mienten con frecuencia sobre la solidez de la economía un país. Que lo hagan por sentido de la responsabilidad, es decir, por miedo a agravar las cosas, o por cobardía, es decir por miedo a perder popularidad, no cambia mucho las cosas: los mercados no deberían creerles, y punto.

 

Desde este punto de vista la política sería sólo “ruido” que los mercados apartarían para poder concentrarse en el valor real de los activos de un país y en los riegos. Por tanto, al menos en teoría, los políticos podrían decir lo que quisieran, que los mercados no les escucharían ya que “sabrían” en qué fijarse: el riesgo de crédito, el riesgo de liquidez, el riesgo país, etc.

Pero, el estudio, muestra, las cosas no funcionan así en la eurozona. Los autores del estudio encuentran una correlación muy estrecha entre el aumento de las primas de riesgos y las declaraciones negativas de los líderes; también, por cierto, entre la reducción de la prima de riesgo y las declaraciones positivas de los líderes. Este efecto lo atribuyen a tres elementos:

Primero, la naturaleza del BCE, que no tener anclaje nacional sino supranacional y tener prohibido por el Tratado el comprar deuda de los Estados, genera más incertidumbre que otros bancos centrales. Soberanos, tenedores de bonos y bancos centrales no se entienden bien.

Segundo, en ningún lugar del mundo hay un desajuste tan grande entre el grado de integración de la política monetaria (una, y en manos de una autoridad independiente como el BCE) y la política fiscal y macroeconómica (en manos de 17 estados independientes muy débilmente coordinados).

Tercero, confiesan los autores del trabajo, que trabajan en bancos centrales europeos: los mercados, especialmente los operadores situados fuera de Europa no entienden el funcionamiento de las instituciones europeas, y menos aún su dolora lentitud a la hora de tomar decisiones.

La conclusión del estudio no es que la crisis del euro se deba a un problema de comunicación, pero sí que señala hasta qué punto los errores de comunicación,  y la comunicación negativa, han enviado a los mercados señales que han agravado la percepción de riego, de los países tomados individualmente y de la eurozona en su conjunto. Por tanto, además de hacer reformas y gobernar el euro, los políticos deberían aprender a ser parte de la solución, y no parte del problema.

Hay 4 Comentarios

[Un lector me pregunta por qué modero los comentarios]

José Ignacio, sé que no vas a publicar mi cometario, de todos modos necesito decírtelo. Que ejerzas censura previa filtrando los comentarios habla muy mal de ti. ¿Temes a la libre expresión de los foristas?
Luego te enjuagas la boca hablando de que la gente deposita su credibilidad en la prensa. No en la que tú haces en todos casos, donde hablas de libertad y se la niegas a los comentaristas. Piénsalo.

[Esta es mi respuesta: "Modero los comentarios por una razón muy evidente: durante un año, los comentarios no han estado moderados, y el resultado, como puede verse en entradas anteriores es que el blog se llena de insultos, no ya hacia mí, que me da bastante igual, sino entre los propios comentaristas, que además se esconden detrás de emails falsos, lo cual pone en evidencia cuál es su disponibilidad al debate. Este es un blog de debate de ideas, donde todas las ideas son bienvenidas. Desgraciadamente, hay gente que no sabe opinar sin descalificar a las personas. Por tanto, se admiten todos los comentarios que sean respetuosos]

Un punto más a favor de los que pensamos que el euro siempre fue un artilugio de dominio político por parte élites inelectas más que un instrumento para facilitar la convergencia económica real entre países.

La racionalidad del mercado es un mito absurdo, pero hay algo que sí lo ven bien: que no existe un mercado libre (que idealmente estaría bien regulado para evitar prácticas fraudulentas y antisociales) sino que la economía de la zona euro depende de las ventoleras de los políticos, con los aspectos ideológicos y de apoyo a las mafias plutocráticas,encarnadas especialmente en los lobbies, no del funcionamiento de dicho mercado, que de este modo se vuelve impredecible (bueno, cuando vienen elecciones en Alemania sí se puede predecir algo) y además puede responder a intereses muy oscuros. Cosas de la maravillosa estructura antidemocrática y antipueblos europeos que es la UE.

Reino Unido fue inteligente cuando no entró en el euro. Está claro que los ingleses son muy astutos, tanto en economía como en política. Gracias a ese viejo juego mantiene sus decisiones, para bien o para mal. A ellos solo les interesa el Mundo, y no solo Europa, como mercado. Tema aparte, si la Unión Europea no se re-estructura con perspectiva social tendrá sus días contados.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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