José Ignacio Torreblanca

7-25-50: tres cifras para un debate sobre el futuro de Europa

Por: | 26 de julio de 2013

Captura de pantalla 2013-07-25 a la(s) 15.16.38
Las tres cifras sobre las que construyo hoy mi columna en la edición impresa de EL PAIS (vínculo) se han instalado en el debate público vía Angela Merkel, que en numerosas entrevistas y discursos las ha utilizado como ejemplo de los dilemas de competitividad que tiene Europa (véase por ejemplo esta entrevista en Financial Times en diciembre de 2012  o este otro artículo en el New York Times de octubre de 2012).

Estas tres cifras son muy útiles para fomentar el debate, pero parecen demasiado redondas para ser ciertas … ¿cabe sospechar que algún asesor haya decidido que, en aras del marketing político, fuera necesario retocarlas un poco?

 

La cifra de población es correcta y concuerda con los datos de Eurostat y las proyecciones demográficas. Vean, por ejemplo, Eurostat population statistics o el European Social Statistics 2013 edition, que es el que he usado para confeccionar mi columna.

Con respecto al PIB, la cifra de Angela Merkel, al menos con los datos del Banco Mundial, no es correcto pues según el World Development Indicators 2012 edition el PIB de la UE-28 sería el 23.4% del total mundial. Pero sí alguien encuentra un dato mejor o más fiable, le animo a que lo envíe. Esta es la hoja de cálculo que he empleado para calcular el 23.4% ( Descargar GDP world development indicators).

Con respecto al gasto social, la cosa es verdaderamente difícil pues ya a priori, cuando uno lee el dato se imagina que el total del gasto social mundial debe ser muy difícil de calcular de forma fiable. De nuevo, si hay lectores de Café Steiner que tengan el dato o sepan de dónde se lo ha sacado Angela Merkel, le ruego que me lo haga llegar. Lo que yo he encontrado es un informe del economista jefe para Europa del Fondo Monetario Internacional, Indermit Gill, sobre el modelo económico europeo (“Restoring the lustre of the European economic model”) donde en la Ilustración número 12 de la página 18, se estima, sobre una muestra de 96 países (no los 198 que normalmente están en la base de datos del FMI) el gasto social en la Unión Europea durante el periodo 2004-2009 y se dice que este sumaría el 58 del total mundial. Les dejo con ese muy interesante informe, que viene acompañado de una presentación en power point sumamente interesante del que he obtenido el mapa que abre esta entrada y que redibuja el mapa del mundo en función del gasto público  [ Descargar 022102_ggslides].

 ¿7-23-58 en lugar de 7-25-50? 

Hay 6 Comentarios

Señor Torreblanca: dado que no se pueden insertar comentarios en su artículo de hoy "Recuperar la ciudadanía", le contesto aquí, por si le apetece leerlo.
En primer lugar, me parece muy inadecuado lo que dice de "...la globalización se deslegitimará y las sociedades democráticas tendrán que hacer frente a movimientos de carácter populista cada vez más poderosos". O sea, que todos los que no estamos de acuerdo con la globalización no podemos ser consecuentes o críticos, solo "populistas". Aunque sea sutil, es una descalificación como una copa de un pino. O una aplicación del principio de Goebbels de simplificación y enemigo único. Yo le agradecería que se mantuviera usted en en el terreno de los argumentos.
En segundo lugar, la "...la imprudencia de muchos operadores, combinada con la laxitud regulatoria y una insuficiente supervisión" (a lo que habría que añadir la desigualdad social) no es un error que se cometió puntualmente, sino que es estructural al sistema. Pasa salvo que algo lo impida. Por ejemplo, la existencia de la URSS parece haber obligado a la plutocracia a imponerse límites y hacer muchas concesiones a los ciudadanos en Europa.
Tercero: ¿Profundizar la democracia en el ámbito europeo con un demos profundamente dividido, al que, a poco que haya un problema, los del norte y los del sur tenemos la solidaridad que nosotros con los mogrebíes? Ya siendo un demos único, es complicada la democracia. Véase como hace poco los líderes ingleses consideraban como votante único, en la práctica, a Murdoch. Y no creo que fueran tontos. En la UE mandan los lobbies y es algo que no tiene remedio. A lo mejor la gente tiene razón cuando los pocos que se molestan en votar en las europeas lo hacen absolutamente en clave nacional.
Para acabar, reconociendo los problemas propios de España, a lo mejor la gravedad de la crisis también se relaciona con quién toma las decisiones económicas en la UE, por ejemplo, los tipos de interés tóxicos para el sur que le vinieron de perlas a los países del norte.

He leido con algo de retraso su excelente artículo (suelo seguirle) y me parece de sumo interés.

Llevo trabajando en estos temas un buen puñado de años y estoy compartiendo este trabajo con otras personas de mi red. Espero poder llegar a tiempo de suministrarle una serie de fuentes para deducir las cifras que se buscan.

NOTA: no tiene por qué publicar esta entrada, que es meramente para su información.

Puff...Europa.

Lo cierto es que nos tienen cogida la medida pero bien, bien. Por un lado, no es mala idea unirse para alcanzar cierta relevancia en un mundo en el que los gigantes demográficos son, también, gigantes de peso en política y en economía. Por otro, es necesario cierto realismo, y también, reconocer que el proceso político europeo no está reconociendo la necesidad de coordinar una mejor representación de los intereses ciudadanos, tanto desde el voto, como legislativamente (aunque precisamente, la UE es a veces una garantía más efectiva que los propios gobiernos nacionales). Europa sigue siendo una de las zonas del mundo que mejor bienestar consigue en términos generales para su conjunto de población. El problema es como se va a mantener eso, si el resto del mundo está acelerándose al estilo de la Revolución Industrial (leed a Dickens), que también fue un proceso terriblemente veloz ( y que dejó huella). La Europa actual debe más al desarrollismo pacífico de los años de posguerra que al proceso directamente anterior a los años de entre guerras. Probablemente, son los mayores que todavía viven, y recuerdan los tiempos de 1945 y anteriores, los que con más certero ojo, y perspectiva, sacan conclusiones respecto de la situación actual.

Sí, estas tres cifras son muy significativas. Desde luego, constituyen un reto: Europa debe preocuparse por el envejecimiento de su población y por el nivel de vida que puede ofrecer a sus ciudadanos. Sin embargo, al contrario que la sra. Merkel, yo no las veo como como un lastre, sino, muy al contrario, como una medida del éxito de Europa. Y desde un punto de vista más amplio, de las tristes cifras del resto del mundo. ¿Por qué no desear a asiáticos, africanos y americanos un mayor nivel de protección social? ¿Acaso no sería el mundo un lugar mejor si el gasto social en China, Brasil, Pakistán, Egipto, Indonesia o México aumentara? Definitivamente, y aunque Europa debe medir sus esfuerzos, no se trata de recortar en algunas de las cosas de las que deberíamos estar más orgullosos, sino de que el resto del mundo empezara a imitarlas en mayor medida.

Tal como plantea estas cuestiones da la sensación de que es prioritario un cierto volumen demográfico, ligándolo al peso económico. Es cierto que el envejecimiento de la población presenta un problema que parece tener difícil solución, pero yo me pregunto si ese crecimiento ya ha excedido lo recomendable para el conjunto de la población mundial. Es una pregunta retórica, porque la respuesta es indudablemente sí.

Niño Becerra indica en su 'Más allá del crash' que una de las explicaciones objetivas al aumento del paro en las naciones desarrolladas se debe no sólo al dumping laboral que ejercen países con una regulación laboral más laxa. También y de manera significativa el extraordinario aumento de la productividad gracias a la tecnificación de los procesos productivos en todos los órdenes. Vaya, lo que se ha llamado hasta hoy progreso. El aumento de la población presenta marcados claroscuros, dicho de otro modo, pan para hoy y hambre para mañana. Por poner un ejemplo claro de esto tenemos a China, que ha logrado ponerse en cabeza pagando su precio. En un país superpoblado y cada vez más contaminado, que en un futuro no muy lejano puede tener problemas muy graves a causa de estos factores. La tecnología permite y obliga a que sólo una fracción de la población trabaje, es así y esto es imparable. Así que de lo que se trata es de decidir cómo se acomoda ese porcentaje de personas que a simple vista no resultan atractivas económicamente. Cargarse los sistemas de protección social es la vía obvia, lo que demuestra poca imaginación. Y sin ser de mi agrado, sería perdonable si a cambio se presentará una vía para el progreso. Pero no, el modelo sigue siendo decimonónico. Una masa de desposeídos que malvenden sus vidas para mantener el modelo actual. Esto no tiene visos de ser ninguna solución, muy al contrario nos lleva al colapso.

Es simplemente una cuestión de cambiar de perspectiva. Se supone que los actores económicos no hacen proyecciones a largo plazo. Es una pena, porque justamente la encrucijada en la que está Europa obliga a meditar mucho en los resultados de las decisiones que se están tomando.

El gráfico del principio seguramente es capaz de explicar la ideología de la austeridad, pero en términos bien diferentes de los que emplean sus cruzados.

Antes quisiera decir que, en política, el futuro y su diseño no le interesan a nadie. Ayer salió una estimación de las pérdidas que producirá el calentaminto global: 60 trillones (60 PIB españoles), un dato que producirá... declaraciones.
La política es solo presente y es en presente donde este dibujo y los datos incluidos en esta entrada encuentran su sentido.
50% del gasto social global es un negocio brutalmente inmenso. Un negocio que no requiere competir en la siempre imprevisible calle del libre mercado (samsung derrota a apple en apenas un año). Un negocio que se dirime en la sombra de los despachos, donde se diseñan acuerdos oscuros a la comprensión ciudadana y, sin duda, contrarios a sus intereses.
Ahí la austeridad cobra su sentido. "No hay dinero, hay que privatizar el gasto social": servicios públicos, pagados con dinero público, prestados por empresas privadas.
Hay tanto dinero seguro en juego (las cárceles privadas en USA tienen garantizado un 90% de ocupación, los clientes no pueden quejarse) que los lobbys puerta-giratorios invertirán todo lo que tengan en asegurarlo (pregúntenle a Reading cómo se las gastan los lobbys).
La democracia representativa es una fina y fragil película con muy poca antigüedad, comparada con, tal vez, 500 mil años de política, 30 mil años de lenguaje articulado, 5 mil años de civilización. Aunque es muy nueva hablamos de ella como si fuera una verdad inmutable. Pero tal vez haya perdido su sentido; los representantes en EEUU responden al dinero que les paga, los de aquí a los cargos que les esperan (de Elena Salgado a Lasquetty, pasndo por Gonzalez o Aznar). El futuro que preocupa es el propio, incluidos los contratados por los think tank.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal