José Ignacio Torreblanca

El auge de la derecha populista

Por: | 14 de noviembre de 2013

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Regreso de Bruselas tras una interesantísima discusión sobre el auge de los partidos populistas y de extrema derecha. ¿Quiénes son los “nuevos radicales”? ¿Y qué se puede hacer, si se puede hacer algo, para recuperarlos?  Los dos trabajos de referencia, que recomiendo a los lectores, son Conflicted Politicians: the populist radical right in the European Parliament, un estudio sobre cómo votan los radicales en el Parlamento Europeo y qué temas defienden y Recapturing the reluctant radicals: how to win back Europe’s populist vote. Ambos ha sido llevados a cabo por el think tank británico Counterpoint y patrocinados por la red de fundaciones Open Society, financiada por el filántropo George Soros.

Ambos estudios son enormemente útiles para entender qué podría pasar antes, durante y después de las elecciones europeas de mayo de 2014. Trataré el primero en esta entrada, dejando el siguiente para la próxima, ya que tiene bastante enjundia.

El primer estudio analiza el dilema al que se enfrenta los eurodiputados de la derecha radical. Estos diputados, 32 si contamos a los que clasificamos como “derecha radical” o 35 si contamos los inscritos en el grupo parlamentario ELD / EFD se enfrentan a un particular dilema pues por un lado su objetivo político es la desaparición del Parlamento Europeo mientras que, por otro, reciben de ese mismo Parlamento al que odian subvenciones, recursos organizativos y, especialmente, una plataforma publica que les da una enorme visibilidad.

El estudio revela hasta qué punto los eurodiputados de este grupo están obsesionados, casi monotemáticamente, con las cuestiones que tienen que ver con la inmigración y las minorías y cómo de cohesionados se muestran cuando se trata de votar contra cualquier medida que mejore o proteja los derechos de las minorías. Cuando se dice “cualquier”, se dice cualquiera, como el derecho de los inmigrantes a obtener traducción a su lengua en  los procesos criminales que se sigan contra ellos, el establecimiento de un sistema simplificado de solicitud de visado, la aprobación de una estrategia de integración de la población romaní, y así sucesivamente. No hablamos, por tanto, de control de flujos, ampliación de cuotas o legalización de la inmigración irregular, sino de cualquier medida que pueda mínimamente mejorar la situación de un inmigrante o contribuya a hacer efectivo un derecho, es decir, un nivel de xenofobia verdaderamente alarmante.

El estudio también demuestra que los radicales populistas de derechas son más activos que los demás, no a la hora de participar en el debate legislativo, que desprecian e intentan bloquear siempre que pueden, sino a la hora de buscar, mediante el recurso a preguntas parlamentarias, el máximo de audiencia que les permita ganar notoriedad.

De ahí que, como estrategia y recomendación, el estudio sugiera elevar la confrontación publica con los radicales en lugar de rehuir el debate y, también, se incremente la transparencia y la información acerca de qué políticas están realmente apoyando con sus votos o impidiendo que se aprueben.

Es cierto que las próximas elecciones europeas amenazan con aumentar significativamente el número de eurodiputados adscritos a la derecha radical, eurodiputados que “se odiarán a sí mismos”. Pero como este estudio sugiere, el fatalismo no es la única opción: lideres políticos valientes pueden enfrentarse con éxito a estos radicales y mostrar la debilidad de sus discursos y, especialmente, sus valores.

Hay 23 Comentarios

La más publicitada expresión de esa xenofobia es identificada con la extrema derecha; una xenofobia contra el emigrante menesteroso y su situación de dependencia. Pero no es la única muestra de xenofobia que dado en reaparecer en estos tiempos de tribulación. En países como Grecia, Italia, Portugal o la misma España (a la izquierda presuntamente moderada se le han podido escuchar verdaderas barbaridades contra Alemania y los alemanes), una xenofobia de izquierda extrema con rasgos asimismo populistas ha dirigido su anatema étnica o nacionalista contra los europeos “ricos”. Es una xenofobia a distancia porque no tiene el rostro que se descubre a la puerta de casa; una xenofobia que no necesita del desplazamiento de aquel contra el que es dirigida. Algunos movimientos antisitema o incluso otros, como la “Syritsa” griega, que han accedido al rango parlamentario (al igual que el “Amanecer dorado”), no pueden ocultar que gran parte de su discurso viene acompañado de tópicos anacrónicos sobre la arrogancia del Norte, a partir de los cuales demandan de sus fieles una respuesta emocional antieuropeísta de parecido tenor -aunque más inocua porque carece de instrumentos para ocasionar verdadero daño- a la planteada por sus antogonistas del otro lado del espectro.
Por otra parte, también hay nacionalismos que se dicen de izquierdas –en nuestro país tenemos más de un ejemplo- que, sin embargo, propenden a discursos y comportamientos xenófobos contra los propios nacionales del país. Todo nacionalismo irredento tiende a afirmarse frente a un elemento externo al que ha de revestir con una apariencia peligrosa. Sin ese componente emocional reforzado que combina extrañeza y miedo, que convierte en irracional la respuesta ante una situación de inseguridad, el nacionalismo acabaría languidenciendo hasta acabar en el oprobio. Pero no; siempre hay sectores de la población que temen por el exacto estado y situación en que se sienten seguros, que aspiran a la perpetuación de un hábito cotidiano inalterable. Constituyen un nicho sociológico como otro cualquiera, un grupo de afines que resulta más sensible a ciertos mensajes y programas políticos. Su definición política es, por tanto, preideológica y, si acaba decantada en uno u otro extremo del espectro partidista, no es por causa de una decisión sobre la estructura general del Estado sino por motivos mucho más elementales, primarios. El fondo del asunto es de naturaleza psicológica: “no quiero que me quiten lo mío”; lo “mío”, claro, no es sólo el dinero sino el simple hecho cotidiano de que el hoy sea como el ayer, con todos sus muy confortables sobrentendidos.
Al cabo, los nacionalistas xenófobos se dirigen a aquellos que consideran que hay personas en este mundo que, siendo distintos culturalmente y acarreando un componente identitario tenido como ajeno a la vida en la comunidad tradicional, no se han ganado el derecho de disfrutar el confort común en los lugares en que se asientan o, alternativamente, que se hallan en la obligación de renunciar a parte de su riqueza para subvencionar al nacionalista “pobre”. Para reforzar esa respuesta irracional, ademas, los nacionalistas suelen añadir una apelación a la relación telúrica entre la sangre y la tierra, entre la cultura y el ámbito de convivencia. Poco importa, por ejemplo, que el fraude a los sistemas de asistencia sea más considerable o más relevante presupuestariamente entre los nativos que entre los foráneos porque a la persona que adquiere esa noción de lo propio como exclusivo, le importa menos el hecho en sí del fraude como su importancia como propulsor de una adulteración de su propio bienestar, de su propio derecho a ser como siempre cree haber sido.
El orgullo nacional, la arrogancia de creer en la supremacía de un grupo, cualquiera que este sea, difícilmente atienden a razones de oportunidad o de justicia; a quienes hacen gala de patriotismo excluyente, poco les importa la realidad del mundo en que viven. No asumen como auténtica más realidad que la ideal o imaginaria, por lejana que esté del momento presente. Por fortuna, ambos extremos xenófobos suelen acarrear antipatías ideológicas igualmente profundas que les impiden cooperar en una causa común; si pueden sin embargo coincidir en un planteamiento que pueden llegar a compartir en situaciones concretas: el antieuropeísmo tecnocrático y economicista. Un nuevo peligro para la Europa.

La gangrena es tan grande, que lo raro sera, que no acabemos votando todos por LePen. Al menos ellos, los pardos, creen en lo que hacen. Los demas, tenemos a Rubalcaba, Chacon, Feijo, Casimiro Curbelo, Fabra, Baltar, sindicatos para funcionarios, bancos y partidos, y todo el aparato institucional que arropa a esa gente. Acabaran los corruptos con la corrupcion? con el sistema que lo propicia? Se admiten apuestas.

Mientras hay estados en Europa, (en el sur), en España, que consienten la corrupcion, donde hay presidentes de algun land o autonomia que se van de vacaciones a Andorra o Suiza, (islas Caiman?) con un narcotraficante....y sigue gobernando....(no crean, esto no es Alemania). Donde en Valencia firman a favor de un corrupto, los mismos compis de su partido! Donde Casimiro Curbelo hace lo que hace. Y sigue como el conejo de Duracell para orgullo de compañeras de partido. Podridos estan los partidos. Y no hay institucion que no este tocada; solo hay que ver los razonamientos tan elevados intelectualmente de algunos juzgados, los fines de semana caribeños en Marbella de alguno, etc etc.. Elites extractivas? en todas partes. esto no es Dinamarca, ni Sparta, esto es España, tierra de bueos chorizos y gente que los aplaude. Y burdeles a tuttiplen con esclavas que nadie quiere ver, (la corrupcion del personal empieza en casa; sin moral no hay pais que funciona) Alemania sabe lo que se hace; lo que merecen pueblos que no tienen respeto por si mismos. Pues eso. Que apañen y el que sea listo que se haga indemendiente por si es mejor. A esto hemos llegado. Fijemonos en las declaraciones de los fiscales en su celo por excusar segun a quien. Pues eso.

Las terrazas, en efecto, están a rebosar de mafiosos y de cómplices de mafiosos, es decir, de carroña que posee coches de lujo y casas imponentes, extranjeros y no, y eso salta a la vista en cualquier ciudad de Europa, no solo en las españolas; concretamente los veo todos los días aquí, en València. También de gente de clase media alta procedente de países vecinos que vive muy bien aquí, gracias a las pensiones que recibe de sus países, que es donde pagan sus impuestos más importantes, o de gente con sus buenos ahorros, en ocasiones depositados en algún paraíso fiscal; se benefician de un clima que los pierde, de excelente gastronomía, en especial si se compara con las de sus países. Usan de los bienes que les resultan más baratos aquí que en su lugar de origen.
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Pero la cuestión que trata Torreblanca no es esa, claro. El habla de jaurías de perros que se lanzan contra seres humanos, siempre y sin más, y no es la primera vez que ocurre, ya veremos si no podría ser la última. Da la sensación de que las personas no aprendan, pero claro que aprenden, cómo no. Se niegan a aprender, a tratar de entender qué está pasando, solo los enfermos de odio, del que puede que no sean responsables al cien por cien: los más fueron amamantados en hogares y en colegios religiosos de esos que predican el neoliberalismo salvaje, el sálvate siempre y a costa de quien sea, por expertos en odio, pues, o disminuidos de la capacidad intelectiva, de la ética inherente al ser humano y de la empatía que le es natural, siempre que estos bienes se depositen en las manos adecuadas, claro.
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Por fortuna, se trata de casos contados y patológicos. Los hermanos procedentes de donde sea serán nuestros hermanos siempre, y esa es parte de la herencia que recogieron mis hijos, y la que recogerán los hijos de sus hijos. Porque tiene unas raíces mucho más hondas y fuertes que el odio al hermano por la exclusiva razón de que sea pobre, enfermo, perseguido o fracasado.
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Llegará el día en que toda esa estupidez infernal se vuelva contra vosotros, incluso en el plano meramente material, del bienestar o de la salud. Y entonces ni vuestros hijos ni todos los médicos del mundo podrán echaros una mano: moriréis solos y mal, como perros enfermos abandonados por vuestros descendientes, a los que educasteis en esa misma filosofía de que los débiles, los enfermos, los viejos y demás obstaculizan la vida y hay que apartarlos a patadas.

@nessie, Ya ves. El periodo de estupidez colectiva que prospero en los años 30 del siglo pasado, tiene visos para repetir ocasión. Los políticos de esta epoca, igual que los anteriores, estan tan ocupados salvando sus muebles que no ven la que se les puede caer encima. Ceguera, que se extiende a una gran parte de la poblacion. Insistimos en una forma de ver y manipular el mundo hasta que esta deja de servir para acordonar la realidad, y ésta acaba desbordándonos, hasta que descubramos otro sistema.
Es una entelequia constante, de ahi que casi siempre recurramos a la dominacion , explicita o implicita, incapaces de abandonar el temor Hobbesiano.
Ante esto me temo que solo nos queda el irredentismo humanamente posible de Camus y de Saint Exupery. La que el hombre no se conforme jamas con lainjusticia, y que aspire al amor, la bondad, la maravilla de vida y el Universo, la eterea eternidad de las cosas que no pueden ser cuantificadas o controladas.

ES terrible, pero claro, una UE que no deja sitio a una democracia, empezando porque tiene unos defectos de diseño que hacen que la gobiernen los lobbies, tiene que perder las simpatías de los pueblos y tienen que aparecer los que quieren cargárselas. Que desgraciadamente eso vaya unido a un discurso xenófobo y fascista es una consecuencia esperable. La gente se va de Guatemala a Guatepeor, pero el problema de fondo es la terrible desigualdad social. Nuestras élites no dan solución, todo lo contrario, quieren enriquecerse más a costa de los que no tienen. La destrucción del régimen de Musaddeq en Irán para apoderarse del petróleo acabó dando el régimen de los ayatollahs, y aquí volverán los fascismos. Las probabilidades de III Guerra Mundial se elevan (y esta vez hay armamento atómico desde el principio). Las razones: la explotación desenfrenada del hombre por el hombre.

El sólo leer a "Pollette" (y a los demás que "padecen a esos abyectos inmigrantes") te permite saber qué clase de individuos (e individuas) apoyan a la extrema derecha. Pero... Dios, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Compasión para ellos, que con su desconocimiento son engañados por verdaderos lobos, con la burda mentira sobre la inmigración cero, que es un imposible fáctico y jurídico. Son engañados no de manera fina, ni siquiera, sino de manera burda. Encima han gobernado poco, por lo menos en los países latinos de Europa. No saben ni lo que dicen ni lo que hacen, pero en realidad no creo que odien a los inmigrantes: simplemente se aprovechan POLÍTICAMENTE de un malestar inherente al ser humano, que ha creado fronteras y nacionalidades para espantar al diferente. Son políticos y punto y quieren un escaño, un ministerio, la presidencia de un gobierno. Que además les está engañando porque es IMPOSIBLE gobernar un país expulsando a los inmigrantes, así se quiera. Normas de reciprocidad con otros países, tratados y acuerdos que hay que respetar en un mundo cada vez más globalizado, respeto del Estado de Derecho y de las garantías jurídicas en los procedimientos, etc. Recomiendo ver el vídeo de Manuel Valls vs. Marine Le Pen, donde se confronta una posición de firmeza, realismo y humanidad con lo burdo y el decir "n'importe quoi". No resiste el menor análisis la posición de la representante del FN. También es cierto que algunos partidos de la derecha "convencional" han alimentado los votos de la extrema derecha copiando ese discurso (aunque reconozco que, hilando fino, también pueden eliminar del espectro político a esa extrema derecha y, gracias a Dios, es el caso español). Es verdad que la extrema derecha (y la derecha convencional y las normas de inmigración) se alimenta de elementos que podrían ser reales, como la falta de integración o la delincuencia, o incluso el odio hacia los nacionales (una verdad como templo) pero también de fantasías como "el extranjero roba trabajo" (pero contradiciéndose cuando señalan que "queremos inmigrantes trabajadores"). Una persona nacional improductiva y con menores capacidades le quita trabajo a un extranjero, por ende reduce la productividad de la empresa, lo que incide en su capacidad de contribuir vía impuestos a la sociedad. Negar la posibilidad de trabajar a cualquier persona y supeditarla al aleatorio hecho del nacimiento y no a las capacidades reales de esa persona atenta contra la dignidad humana. La extrema derecha y sus votantes es gente como de secta, alienados, pero lamentándolo mucho en varios países crece, por esa desafortunada combinación entre prejuicios (extendidos no sólo entre los votantes del fascio puro y duro), burocratización extrema de los procedimientos de inmigración, políticas públicas CERO de atracción del talento del exterior, exceso de buenismo con inmigrantes que sí provocan desajustes sociales (que no creo sean la mayoría, pero que tienen un efecto fuerte), exceso de rigor con los inmigrantes que quieren trabajar y vivir honestamente, desigualdades Norte-Sur (salvo algunos expatriados de corazón y alma, la mayoría de personas desea vivir en su país y con los suyos), y aquí me detengo porque si no no termino. Una normativa seria y predecible en cuanto a los procedimientos migratorios, políticas que apuesten por la mejora de los países de origen, estoy segura que reducirían la inmigración (que en su mayoría es forzada: te roban el derecho a la inmovilidad, si no, miremos a los españoles que cada día se ven forzados a buscarse la vida en otros países del globo), mejorarían la integración de los inmigrantes y mejorarían las sociedades de acogida y sus economías, reduciendo la xenofobia, esa enemiga frontal del Derecho que juega a ser su amiga (falsa) a través de la falacia de la "ilegalidad" de las personas.

Me pregunto lo contrario a la derecha populista que es, la izquierda marxista y desde luego en democracia debemos estar preparados para coexistir con ambos.En cuanto a la xenofobia y las normas contra la inmigracion, Europa debe tener presente que la generacion de nuestros abuelos emigro buscando un futuro mejor en la primera mitad del siglo XX sobre todo a America, eran tiempos de hambre en Europa entre ambas guerras y despues de la segunda ahora que Europa gozo de un tiempo de prosperidad debe recordar lo que el libro del Deuteronomio recuerda a los Israelistas cuando llegana la tierra prometida: trata bien a lso extranjeros que habitan entre Uds, recueren que fueron inmigrantes en Egipto, muy pronto ha olvidado Europa que America les abrio los brazos sin preguntar de donde venian
Jose Luis Espargebra Meco un español de las dos orillas desde Buenos Aires

Cuando la gente decía que los inmigrantes tenían ayudas, [..] nos aleccionaban asegurando que eso eran bulos de la extrema derecha. Así, apostando por la ignorancia, cuando no por la mentira, es como se ha conseguido calmar la inquietud y el recelo que, durante años y legítimamente, ha mantenido la gente respecto de la inmigración . Después aparecieron los listados de ayudas al alquiler, ayudas a la compra de libros escolares, y entonces la gente vio el engaño. Afortunadamente para todos, los amigos mediáticos de la inmigración, hoy ya no gozan del prestigio y del predicamento entre una población cada vez más dada al escrutinio del eslogan con el que se bendijo la llegada de millones de inmigrantes al país de la temporalidad en el empleo. Significativamente los mismos que nos vendieron las bondades del multiculturalismo, hoy procuran evitar el término. Hemos tardado muchos años en comprobar que no eran bulos de la extrema derecha, El País ha constatado que los inmigrantes traían enfermedades infecciosas, pero nadie pide disculpas por habernos llevado al error. En España sin embargo, la mentira es como la energía, ni se crea ni se destruye, sólo se transforma: vale no es que vengan a pagar nuestras pensiones, pero hay que darles sanidad gratis para que las epidemias de enfermedades endémicas en ciertos países estén controladas en España.

¿Porqué se alarman tanto los políticos, y tertulianos anunciando que viene el lobo? Cuando los lobos lo tenemos dentro de nuestros gobiernos, me sorprende muchísimo estos comentarios que se hacen hacia los partidos que no comulgan con lo que hace la U.E, y a la vez tienen mas apoyos, ¿De quien es la culpa? Se han echo una autocritica los políticos, tertulianos y demás, el porque del aprecio de tantas personas hacia estos partidos, a los que Ustedes llaman de extrema derecha. Pues si no se han dado cuenta es porque tienen muy poca lógica o ninguna, o sopena que no quieran reconocerlo, que todavía es mucho peor. Si a todas las personas de origen de cada país de E.U, nos afisian de impuestos, mientras que a cualquier extranjero que ha llegado a Europa, no paga ni un Euro y encima le colman de atenciones y se desviven por ellos, les dan de todo, pisos gratis, mas ayudas de todo tipo (libros, Internet, calefacción, luz agua, comunidad cómo excursiones e los niños ) mas asistencia sanitaria gratis sin pagar, y nosotros con la espalda empapada de sudor, por el trabajo de muchísimas horas, y la poca remuneración que nos dan últimamente, mientras ellos... la gran mayoría sentados en las terrazas de los bares, con buenos coches, mientras nosotros estamos en nuestras casa sin poder gastar un Euro, para no dejar de comprar comida para nuestros hijo o hijos, y en cambio ellos con una familia numerosa de tres cómo mínimo y tan frescos y sin preocupaciones. Me lo pueden explicar Ustedes. ¿De donde les sale el dinero a todos estos personajes para vivir a este ritmo de vida, sin trabajar y con una grandisima familia ? Estoy esperando que soy todo ojos y oídos. Hasta donde ha llegado Europa con estos políticos de Mi....da al permitir entrar tanto extranjero y sin control alguno. Me parece que tenemos un poco de dignidad y principios, se puede consentir un poco pero no tanto. Por lo tanto no se alarmen ni alarmen a la sociedad porque les va a dar lo mismo. Pero no nos van a engañar, escribiendo estos comentarios para saber nuestra reacción, y así hacer un diagnostico sobre el pensamiento de la sociedad, porque Ustedes ya no tienen ninguna credibilidad en la gran mayoría de la sociedad, por mucho que quieran cambiar la imagen o las promesas.

A juzgar por los comentarios, ni los articulos de Torreblanca se merecen esos lectores, ni los demas nos merecemos esos electores. La estupidez vuelve a apoderarse de Europa ocho decadas mas tarde.

Cuando se legitima el nacionalismo como argumento válido (un pueblo en una tierra con su propio estado para defender los intereses del pueblo, de los nuestros) se comienza un proceso imparable hacia el extremismo patriótico. ERC le dice a CiU "y yo más". Aceptar ser un poco menos nacionalista, un poco menos extremo, opinar que alguna exigencia es exagerada, lleva aparejada la sospecha de traición a los sagrados intereses de la patria. Merkel hace política nacionalista denigrando a los españoles aprovechados, ¿hay mucha diferencia entre eso y lepen?. Se equivoca Soros al financiar contra los populismos extremos, cuando lo que ha vuelto sordamente es la Europa de los 30.

Temazcal, de acuerdo contigo. Señor Torreblanca, usted no tiene ningun derecho a criticar a nadie (ni siquiera a los malditos fascistas) dado que usted no cree en las leyes, ni en el respeto a ellas.

Negar la existencia de un problema no lo soluciona, pero si lo puede incrementar.
La inmigración es un problema, no lo digo solo yo, lo dice también un informe elaborado por el Gobierno británico para evaluar el impacto social de la inmigración. Informe extrapolable a otros países de la UE. Según dicho informe el impacto de la inmigración es tremendamente negativo, considera la inmigración un problema al que hay que dar una solución urgente.
No es una cuestión de xenofobia, hay cosas que son innegables, como el problema de la inmigración. La inmigración es una fuente de conflictividad social e inseguridad ciudadana. Los inmigrantes reciben ayudas que no reciben ciudadanos nacionales en sus mismas circunstancias. Generan desequilibrios en el mercado laboral dificultando el acceso a un empleo a ciudadanos nacionales. No es necesario ir a Bruselas, Londres, o Paris para estudiar el impacto negativo de la inmigración, se puede estudiar fácilmente por ejemplo en Lérida o Barcelona.
La UE está cediendo al chantaje de países que nos invaden con su inmigración. Bruselas se equivoca al pedir a los Gobiernos de los Estados miembros una flexibilización de los flujos legales, es una enorme falacia que la inmigración sea necesaria para el crecimiento de UE, de una UE en la que hay países como España , país con 6 millones de parados. Dicha petición solo supone ceder al chantaje de determinados países, en concreto de países islámicos del sur del Mediterráneo.

¿Y cual es el contrario del populismo? Pues el paternalismo moral. No estamos en democracia para que alguien decida lo que nos conviene. Prefiero un error de la mayoría a un tipo que decide por mí.

Nos guste o no, euroescépticos y xenófobos tienen derecho a tener representantes en el parlamento europeo. Los partidos mayoritarios han perdido la noción de los problemas cuotidianos en favor de los asuntos macroeconómicos y la corrección política. Cada día hay casos de problemas de delincuencia que sufren habitantes de suburbios y pequeños comerciantes que ven como los hurtos generan multas que nunca se pagan. Esto representa una fábrica de xenofobia que se menosprecia desde el coche oficial hasta que sus representantes entran en el parlamento. Y es que el problema no son los xenófobos ni sus representantes, sinó la dejadez de funciones de unos políticos que desprecian a la señora que ha cogido miedo a pasear por su propia calle. Se ha confinado a los inmigrantes en guetos e insultado a sus vecinos como intolerantes, sin permitir vivienda social ni niños de otras razas sus barrios o colegios de alto standing. Una integración más distributiva es posible.

Bueno, no hay que olvidar una cosa: su auge es un síntoma. Lo que tiene que hacer la política moderada, pro-europea, es hacer autocrítica, y sobre todo anticiparse a estos movimientos, no jugando a "la vuelta de tuerca" sino por ejemplo, explicando a los inmigrantes porqué han de integrarse en el funcionamiento del Estado laico, porqué algunas prácticas con base religiosa no son aceptables para una sociedad laica que les está aceptando en su seno, etc. Y sobre todo, remarcar que esto es igual tanto para autóctonos como inmigrantes. La Ley ha de ser igual para todos.

Hay que combinar la pedagogía con la firmeza. Tanto a recién llegados como a los de toda la vida.

P.D.
Esta argumentación la hago desde la perspectiva del laicismo jacobino republicano. Las religiones, como dice el Papa Francisco (!!), a veces es mejor que se limiten a la esfera privada. Cuando empiezan a influir en la política, mala cosa.

Un pequeño problema: Europa no es precisamente un semillero de líderes políticos valientes sino el cementerio de elefantes de la política nacional. Las flagrantes taras del proyecto de construcción europea, cada vez más evidentes, han dejado demasiados flancos abiertos: oscurantismo, opacidad, déficit democrático, lejanía, prepotencia, irresponsabilidad..., van a ser explotadas a placer por la derecha populista.
Y, bueno, muy divertida la calificación de George Soros como filántropo, a secas, como si esa fuera la principal seña de identidad del personaje.

¿Por qué jamás hacéis autocrítica? ¿Por qué no podéis ver que el hecho de que muchos autóctonos se deslomen trabajando para ver como a final de mes a base de pagas, alquileres gratis, libros de texto, etc... muchos inmigrantes viven mejor y sin interés en integrarse? De risa lo de "fondos para la integración de la cultura romaní". No hay ciudad española donde no se les diera una serie de edificios con pisos gratuitos (La Coma en Valencia, por ejemplo) que destrozaron en semanas para venderlos al peso. Son ellos, y los islamistas, los primeros que no pretenden integrarse, ni a nivel cultural ni legal. Cuando gane la extrema derecha (a la cual jamás he votado pero me estoy planteando) os preguntaréis qué habéis hecho mal, cómo puede ser... Pues empezad no tratando a los ciudadanos como vacas a las que ordeñar o bobos que se dejan llevar por populismos y empezaréis a cambiar las cosas. Que siempre estamos en las mismas, cambiar el mundo con el dinero de los demás y sin su permiso.

Excelente articulo. Sobretodo el tercer parrafo (perdon por la falta de acentos, mi teclado no los permite).

Ya es curioso que el señor J. I. Torreblanca hable y se alarme de radicalismos, populismos y extremismos por las Europas, justo, justo cuando no hace ni una semana del giro hacia aquellos rumbos del PSOE de por aquí.

No nos va a hacer falta concienciarnos con ideologías ni ultras ni equitativas, para descubrir nuestra natural forma de vivir en sociedad.
A la vista de los resultados actuales.
El varapalo como solución.
Siempre hacia abajo.
Analizando los conflictos que nos han envuelto en los últimos cien años, las gentes ciudadanas civilizadas vemos con facilidad que siempre se gira alrededor de los mismos intereses.
Y se proponen las mismas soluciones.
Desvestir un santo para vestir a otro.
Se vistan como se vistan los problemas sociales siempre responden al mismo patrón.
Que hoy se sintetiza de forma descarada con una ínclita frase, que resumió un líder de nuestra patronal.
...Trabajar más y cobrar menos la gente.
Pero la clase trabajadora y empleada se entiende.
No se refería para nada a las altas esferas, ni a los consejos de administración de las grandes entidades, las bancarias o las grandes corporaciones.
Era solo para la mano de obra de base.
Como la fórmula mágica que soluciona todos los males de nuestra economía.
El secreto mejor guardado para superar la carencia de avances en la buena marcha de la economía.
...Desvestir un santo para vestir a otros.
O sea recular un poco hacia las épocas de la esclavitud, ésta un poco descafeinada.
Libertad y avances sociales si, pero con ojo, salvando las distancias entre unos y otros.
Que no todo el mundo somos iguales, eso está claro.
Y para reforzarlo, si hace falta se sacan a la calle ultras que repartan estopa a dos manos, por un puñado de garbanzos que siempre hubo gente dispuesta a vivir a sueldo.
Y apacentar el rebaño.
Como la mejor forma de equilibrar la balanza entre el desarrollo natural de la sociedad y la esclavitud rampante de medio mundo está el poner aquí lo mismo.
O sea el palo.
Y que compren luego las entradas del fútbol, y las lavadoras, y los coches y los pisos que nos sacarán de la ruina Rita la cantadora.
Una novena a la Virgen de los desamparados.
Nos va a hacer falta.
O dos.

¿Y para cuando un artículo sobre el auge de la izquierda populista?

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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