José Ignacio Torreblanca

El mundo no nos está esperando

Por: | 06 de noviembre de 2013

 

Cortesía de la Fundación Ernest Lluch, que ha organizado una valiosísima serie de "Diálogos Europeos" sobre el "Futuro de Europa" en el que han participado Pedro Solbes, José Manuel González Páramo, David Vegara, Daniel Innenarity, Josep Piqué, Gregorio Garzón, Enrique Barón o Guillermo de la Dehesa. En el sexto, celebrado el pasado lunes en el CaixaForum de Barcelona tuve el honor de participar junto con Eneko Landáburu, uno de los españoles con una trayectoria más amplia y consolidada en la UE, cuyos últimos puestos fueron tan cruciales como el de Director General de Relaciones Exteriores y Delgado/Embajador de la UE en Marruecos. Y quedan todavía dos, interesantísimos, que tendrán lugar en Madrid, el 9 de diciembre con Josep Antoni Durán-Lleida, Antonio Vitorino y Xavier Vidal-Folch y el 13 de enero con Felipe González y Cristina Gallach. 

En nuestro diálogo, Eneko y yo hablamos largo y tendido del poder de Europa en el mundo, de sus valores, de sus intereses, de cómo proyectarse. Intercambiamos ideas sobre qué ha salido mal en la política exterior europea, que con el Tratado de Lisboa en la mano parecía que iba a comerse el mundo, y luego parece que ha sido la crisis quien se ha tragado a la UE. ¿Ha sido el responsable "A", Ashton, "B", Bruselas, "C", las capitales europeas? ¿Quién tiene la culpa de esta desaparición de Europa del mundo y de su irrelevancia creciente? La crisis podía haber sido una oportunidad para hacer más  mejor como europeos en el mundo, precisamente por las limitaciones de recursos. Sin embargo, más parece haber sido una excusa para hacer menos.

Eneko también habló, y mucho, de cómo la UE falló a las poblaciones del Norte de África apoyando a los dictadores de la región a cambio de que controlaran los flujos migratorios, lucharan contra el terrorismo y contuvieran el islamismo. Ahora las cosas se han puesto muy díficiles, y Europa sigue sin estar a la altura dijo Eneko.  

Los dos también hablamos bastante de hasta qué punto el auge de la xenofobia en Europa nos está haciendo daño fuera de nuestras fronteras, y de cómo el proyecto europeo recoge cada vez menos adhesiones y más críticas. Pero criticar las políticas y las instituciones está bien, dijo Eneko, los europeístas tenemos la piel muy fina y reaccionamos a veces mal con las críticas. Europa tiene un gran proyecto y lo tiene que defender, sostuvo Eneko con pasión.

  

Un diálogo intenso y profundo que próxiamente estará completo en video en la página de la Fundación. Mientras tanto, lo mejor es seguir homenajeando a Ernest Lluch y a su enorme humanidad y capacidad de diálogo. Gracias a gente como Lluch sabemos que la forma superior que puede adoptar la democraca es una "democracia deliberativa", una democracia basada en el intercambio de argumentos razonados entre hombres y mujeres libres.  

Hay 7 Comentarios

ATENCIÓN ATENCIÓN
“Queda más de la mitad de la legislatura, y os aseguro que veremos crecimiento sostenible y creación de empleo y cuando volvamos a presentarnos a los españoles en las elecciones podamos decir las cosas están infinitamente mejor que cuando las cogimos en el año 2011”.
MARIANO RAJOY 09-11-2013


Quien vilipendia la inteligencia de los demás, merece ser objeto del mismo trato hacia él.
"El que desprecia demasiado, se hace digno de su propio desprecio"
AMEIL, HENRI FRÉDÉRIC


"Ya no es cuestión de elegir entre un mundo de perfumes a la orilla del mar, iluminado por la luz dorada y la intensidad del encuentro, y la frenética actividad de una monotonía insípida, empapada por el aburrimiento diario de lo supuestamente transformador"
ANGEL GABILONDO

Ja. Europa lo que necesita es un César Augusto.

Yo lo intuyo, el Imperio Romano perduró por su latinidad ( impuesta poco a poco) y la aculturación sistemática, aparte del poder de las legiones.

Europa es una enorme potencia económica, pero si quiere ser algo más, tendrá que afrontar transformaciones radicales.

La China, siendo enorme y compuesta por miles de etnias, basa su perdurabilidad en el dominio Han y su legado. Los Han han basado su predominio sobre el resto de las etnias en una mezcla de determinación, predominio cultural y militar, además de un pragmatismo básico ( una meritocracia basada en los principios del confuncianismo, que daba mucho valor a la educación y la preparación, inspiró su primer modelo de funcionariado y de administracion publica) para el gobierno de un estado enorme.
La capacidad para recuperarse de los desastrosos dos siglos anteriores así lo demuestra.

Europa lo tiene crudo. Cohesionar un subcontinente con diferentes perspectivas regionales, requeriría de una perspectiva decidida, y dispuesta a tomar riesgos calculados. Es decir, un liderazgo presidencial mediante sufragio universal.

Decís que es una locura, pero lo cierto es que eso sería mucho mejor de cara al exterior. Y por otro lado, podría ser una figura de contrapeso contra la influencia interna de países poderosos como Alemania.
Dar, en este sentido, capacidades muy definidas a ese cargo, pero influyentes, seria lo mejor. El Parlamento Europeo y el Tribunal de Estraburgo serían capaces de mantener "in check" ese cargo electivo.

Hacer campaña electoral a ese cargo obligaría a mojarse mucho más a los partidos europeos, que ya no podrían decir, "Europa tiene la culpa" a sus bases nacionales.

Bueno, esta es mi opinión. La otra opción es volver a la CEE, o convertirnos en una especie de Liga de Delos, o quedarnos en una especie de confederación de naciones. Lo malo es que lo que tenemos ahora ( que es una especie de mix-mix de lo anteriormente dicho) es francamente insuficiente para la velocidad con que el mundo se está transformando.

Se pregunta ¿Quien tiene la culpa de esta desaparicion de Europa del Mundo y su irrelevancia creciente? Contesto desde el llano, no dudo que la xenofobia influye negativamente en la imagen de Europa en el exterior, llevo muchos años viviendo en distintos paises de America y se palpa en el ambiente eso de nombrar sudacas con tono despectivo a los sudamericanos hizo que muchps empezaran a mirar hacia el norte, ademas Europa es un gran proyecto pero por ahora es solo eso ni si quiera los ciudadanos europeos tienen claro que es la UE, solo algunos paises del sur vieron las mejoras que supuso su entrada en la UE y si a eso añadimos la falta de unidad de criterio en temas de politica exterior la UE se queda en eso en proyecto y sin fuerza para competir ni con EEUU, RUSIA, CHINA y si se descuida y otros organismo multilaterales como Mercosur o UNASUR que tienen como ventaja una leguaj comun superan sus divisiones y estadios diferentes de desarrollo de sus miembros mas temprano que tarde tendran mas presencia en los foros internacionales que la UE.
Jose Luis Espargebra Meco un español desde Buenos Aires

Yacemos, aprendemos a darnos la vuelta en la cuna, gateamos, vivimos sin pañales. En algún momento adquirimos la muy compleja y ventajosa bipedestación. Llegar a dominarla no significa que no podamos retroceder a estados anteriores,
El nacionalismo, ese que ganó las elecciones alemanas demostrando su capacidad de dominar y someter a los vagos e ignorantes españoles (entre otros) llevará a Europa a la insignificancia, nos devolverá a los pañales y a arrastrarnos.
Lamentablemente la única fuerza política que debería asumir el liderazgo de lo transnacional en Europa sigue temiendo al nacionalismo (al coste electoral de no parecerlo) en cataluña igual que en alemania.
¿Los de la conferencia política tendrán algo que decirnos acerca de esto?. Mucho me temo que solo dirán schultz.

No espero nada de la caverna mediática, pero sí me gustaría un poco más de realismo por parte de la prensa progresista en lo referente al tema de la inmigración. ¿Podemos hablar de xenofobia, inmigración, etc. llamándole a las cosas por su nombre? Yo lo voy a intentar.
Es un dato: España ha recibido en la última década más de cinco millones de inmigrantes. Ha absorbido más del 10 por ciento de población exterior, para lo cual otros países como UK o Francia emplearon casi medio siglo. España no es un país racista al estilo de los europeos del norte, cualquiera que haya estado en Dinamarca o Suecia, sabe que allí el racismo se puede cortar con una navaja en el aire. Puede o no ser racismo burdo y descarado, pero se palpa.
Pero desgraciadamente, creo que prácticamente todos estamos de acuerdo en que esos millones de inmigrantes, aquí y ahora, se han convertido en un problema más y no pequeño. Cada país tiene la inmigración que se merece, EEUU atrae emprendedores, Alemania atrae ingenieros, y España también atrae a un tipo de inmigración, que ya sabemos cual es.
¿Contribuyen al remplazo generacional y renuevan la pirámide demográfica? Tienen muchos hijos sí, pero ¿De qué sirve si los que nos reemplazan han sido pasto del fracaso escolar y sólo pueden aspirar a trabajar como repartidores de pizzas? De momento esos hijos son un pasivo para las escuelas y los centros de salud. Mete a diez marroquíes en un grupo escolar de 25 chicos, y ya verás qué poco cunde avanzar con el temario.
¿Dinamizaron la economía? Vale, por dinamizar entendemos que trabajaron masivamente en sectores no cualificados, como la construcción o la agricultura, cobrando la mitad que sus homólogos españoles. El colectivo inmigrante es hoy, en su gran mayoría, un lastre para las arcas públicas, los que no están en paro están trabajando en negro, y son por sus propias peculiaridades un grupo de difícil reubicación laboral. Ahora algunos madrugan todo lo que pueden y se van a la cola del registro para luego intentar vender su puesto por diez euros (yo lo he visto). Otra práctica imaginativa que hacen es comprar coches viejos y revenderlos a los que necesitan entregar un automóvil usado para beneficiarse del plan Renove. Más que dinamizar, creo que eso es malvivir.
Para nadie es un misterio que la población inmigrante, un 12% del total, se basta y se sobra para contribuir con más de la mitad de la población reclusa. En las zonas de Madrid y Cataluña donde mayor densidad de inmigrantes hay, la suciedad y el incivismo alcanzan cotas inusadas incluso para los españoles, que tampoco somos los más finos de Europa.
Aquí ya teníamos delincuentes y chorizos, y ahora gracias a la inmigración, tenemos muchísimos más. Un domingo a las diez de la mañana en la Puerta del Sol, nos podemos encontrar siempre a varias decenas de rumanos vociferantes, "dinamizando", o "contribuyendo" mediante el carterismo o el mero atraco violento a las personas o a las viviendas.
En algunos sectores completos (autónomos, chapuzas domésticos), los trabajadores españoles han sido expulsados del mercado. Ni periodistas de El País o de la Ser, ni los catedráticos, sienten el aliento en el cogote de los trabajadores extranjeros que están dipuestos a sustituirlos cobrando sólo la mitad. Tampoco lo siento yo, por suerte, pero vayan y pregunten a los temporeros manchegos o andaluces, si han podido resistir la competencia de los peones del norte de África o del este de Europa. Trabajan el doble y cobran la mitad ¿Cómo pueden hacerlo? Porque luego viven 30 en la misma casa, para desespero de sus vecinos.
Dicen que el primer paso para luchar contra el alcoholismo, es reconocer que se es alcohólico. De la misma manera, las actitudes retrógradas frente al fenómeno inmigratorio, sólo se podrán contrarrestar reconociendo que hay un problema, y que el racismo quizá sea el efecto, y no la causa, de ese problema. Sobre todo en casos como el de España, en el que vemos un racismo sobrevenido que antes no existía.

Si la clave del exito de los nazis fue la cuidada seleccion del personal para cada puesto y su eficacia organizativa y burocratica, la clave del fracaso del proyecto europeo es inversamente propocional; Barroso, Ashton...y el egoismo de los que alli pelean por servir a los intereses de los lobbys. La Union Europea necesita creyentes, pero en Bruselas.

En lo que se refiere a la xenofobia he de decir que siendo un extranjero, con más de 25 años viviendo en España, nunca he sentido el rechazo de nadie. Sin embargo, mis hijos que ya son españoles al 100%, están empezando a padecer una oscura maniobra de rechazo por varios sectores sociales, donde se les desniega sus legítimos derechos como españoles para acceder a ciertas cosas. Eso lo que me deja en claro es que el miedo está cundiendo en la gente... la xenofobia es eso, miedo.
http://ow.ly/qxgub

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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