José Ignacio Torreblanca

La Carta a ZP o la Carta de ZP

Por: | 29 de noviembre de 2013

Zapatero-congreso
Hoy viernes 29 del noviembre escribo mi columna en la edición impresa del Diario ELPAIS sobre la carta que el Presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, dirigió a José Luis Rodríguez Zapatero el 5 de agosto de 2011 y que hemos conocido estos vía su publicación en el libro de Zapatero “El Dilema” (adjunto vínculo a acceso en pdf). Descargar BCE carta ZP

En la columna explico cómo tanto desde el punto de vista de los contenidos como de los procedimientos, dicha carta contiene numerosas enseñanzas sobre el funcionamiento de la democracia en España y en la Unión Europea. Estamos ante un desbordamiento total y completo del mandato del BCE, en teoría centrado en la política monetaria y el control de la inflación, pero que se adentra en temas cruciales como las condiciones de contratación y despido de los trabajadores, la determinación de sus salarios o la negociación colectiva y que, de paso, se permite hacer recomendaciones sobre el mercado de alquiler (¿sabía algo el BCE sobre la relación entre prima de riesgo y alquileres que desconozcamos?).

Esta carta prueba como a lo largo de esta crisis, el BCE se ha convertido en un actor central, casi un gobierno federal que con un único instrumento, la política monetaria, tiene que suplir la ausencia de un verdadero gobierno europeo y saltarse los Tratados por un lado para comprar deuda española e italiana en los mercados y así salvar al euro. El BCE ha salvado el euro y, por tanto beneficiado a los ciudadanos y servido a Europa, pero en ese camino se ha convertido en un actor político, lo que le debilita y expone a la crítica. Que el BCE sea tanto el héroe como el villano de esta crisis revela todo lo que ha funcionado mal en la UE a lo largo de esta crisis. El genio debería volver a la botella y, si es posible, salir de otra botella en forma de gobierno económico.

Desde el punto de vista español, lo más importante es cómo la carta a Zapatero se ha convertido en la carta de Zapatero, revelando así la concepción patrimonialista del Estado que algunos tienen. ¡Qué lejos estamos de países como Estados Unidos, donde hay un respeto escrupuloso por los archivos y los documentos oficiales, el acceso a ellos, la transparencia y los derechos de los ciudadanos!

Cuento en la columna como esa carta le fue negada a un ciudadano español que, consciente de que el receptor de la carta jamás le daría acceso, lo intentó vía el Defensor del Pueblo Europeo. En la columna resumo la historia y por qué se le negó el acceso a ella, pero recomiendo que lean el informe completo (en castellano) del Defensor del Pueblo.

 

Cierto que Zapatero nunca negó la existencia de esa carta. No hubiera podido por dos razones: porque el mismo 22 de septiembre el BCE reconoció su existencia aunque se negó a divulgarla y porque el 29 de septiembre de 2011, el diario italiano Corriere della Sera publicó la versión italiana.

 Adjunto los siguientes enlaces:

 - Texto del diario de Sesiones del 23 de agosto de 2011 con subrayados con las dos preguntas que Mariano Rajoy dirige a Zapatero y que este se negó a contestar. Descargar PREGUNTA RAJOY SOBRE CARTA BCE_Diario de sesiones Congreso_PAGINA 9

- Documento del Ombudsman Europeo recogiendo su respuesta (negativa) y la del BCE a la petición del ciudadano Isaac Ibáñez de tener acceso a dicha carta.

- Carta de Trichet al gobierno italiano filtrada en Corriere della Sera el 29 de septiembre.

Hay 6 Comentarios

No sí, sí es una vergüenza,nos tratan como al ganado. y nos dicen que lo hacen por nosotros. lo de ZP y nuestra democracia es un esperpento, pero en el BCE no se quedan atrás. razón tiene el articulista, el BCE hace política económica e interfiere en la soberanía de las naciones cuando le viene bien desde un punto de vista político y por lo tanto ideológico, cuando se le pide que haga políticas anticiclicas y que ayude a Europa a salir de la recesión se ciñe a su mandato, anteriormente vulnerado y rinde pleitesía alemana, o neoliberal. además del problema de la centralización europea mal emprendida, pero necesariamente federativa, tenemos el otro, el serio y preocupante que imposibilita la unión: el déficit democrático a espuertas. Europa no es lo que nos habían contado, y la democracia es una coartada.

Hay que decir que Zapatero fue un presidente por casualidad. No estaba pensado que Zapatero ganase las elecciones de 2004. El atentado del 11-M volcó las votaciones, unido al manejo de las noticias por parte de Acebes y Aznar, mintiendo de manera rastrera, y él sin comerlo ni beberlo se convirtió en el presidente de España. ¡Ahí va¡ si no tengo ni idea de economía. No te preocupes, Jose Luis, que en dos tardes te digo como va esto.
En 2004 las vacas estaban bien gordas y daban mucha leche. Gobernar un país así es como ser un entrenador de segunda y ponerse al frente del Madrid o del Barcelona; los jugadores juegan solos y bien. No hay que hacer mucho esfuerzo. Lo que pasa es que los ciclos económicos están para lo que están, para cambiar, y cuando cambian ¡ay¡ le pillan al que no sabe con los pantalones bajados, como le pillaron a Zapatero. La campaña de 2008 no pudo ser peor. Los dos candidatos prometían lo que no podían cumplir, los dos. Si uno decía lo de los 400€, el otro decía que 600€. Y lo del cheque bebé ¿qué? Bueno, todo eso hubo que anularlo y cambiar de raíz todo lo que se había prometido.
Llegó Mayo de 2010 y Zapatero mandó a parar. Congelación de pensiones y caída del 5 al 8% de los sueldos de funcionarios. Había llegado el neoliberalismo de la mano de un partido socialdemócrata. En 2008 empezaron los desahucios, no hace poco, no. Y así hasta llegar a la famosa carta de Trichet y MAFO, no olvidemos.
Esa carta, Zapatero, nos la sustrajo delante de nuestras narices, porque esa carta era nuestra, de todos los ciudadanos. Pero Zapatero creía que era solo para sus ojos, ESTRICTAMENTE CONFIDENCIAL, como reza en el frontispicio de la carta. Pues no, esa carta tenía que ver con nosotros, con nuestros sueldos, con nuestras rentas, con todo lo que nos iba a venir después, de la mano de Rajoy. De haberla conocido con anterioridad, en el Parlamento, donde se debió leer, probablemente Rajoy no nos hubiera mentido en el programa electoral. Sabríamos algo. Sí, hubiese ganado las elecciones, porque Zapatero estaba quemado, además de ser muy presidencialista en las decisiones del gobierno, pero igual no con mayoría absoluta, que es precisamente lo que nos está matando. Por último decir que, Zapatero fue un mal presidente, en su última legislatura sobre todo, pero la ocultación de la carta a los ciudadanos fue una traición. Más claro.....

Menudo lío se han hecho en la UE. Al no hacer unas reglas claras, al no supeditar unos intereses nacionales desde el principio a un poder reglado de forma transparente, tenemos esto. Que el BCE haya asumido funciones para las que en un principio no se esperaba, demuestra el cacao que hay.
Hemos creado reglas complejas, compensaciones desastrosas (la política de la PAC, realizada para proteger unos intereses sobre otros), en fin, la verdadera antítesis de la agilidad que requieren estos tiempos.
Esto podría funcionar si todavía hubiera líderes convencidos como Kohl, Giscard... pero hemos tardado demasiado.
No esta mal que la UE haya funcionado mediante referéndums, pero quizá minusvaloró demasiado el clásico poder europeo: Los Estados-Nación.
La ironía es que por sí solos, estos Estados son unos enanos en un mundo de gigantes (EEUU, Rusia, China, India, Brasil...), lo que los condena a ser meras fortalezas.
Francia insiste en su "petit grandeur" aferrándose a sus intereses post coloniales, UK se apoya en su "hermano atlántico" para hacer valer sus intereses fuera de la UE...
España atraviesa una grave crisis sistémica y moral, no se siente cómoda en su traje (ver sus bolsillos llenos de corrupción y no querer ir a la lavandería...). El Sur se encuentra con que la corrupción y la deuda son una tenaza brutal (Grecia, Italia...)
Sólo algunos países del Este (Polonia, Lituania, Letonia...) y del Norte aprovechan el marco de la UE, o bien han logrado adaptarse mal que bien, a los cambios ; sabiendo que esto tampoco es garantía de nada.
La UE haría bien en determinar que forma final quiere tener, y cuales serán de forma definitiva, sus mecanismos económicos. De lo contrario, poco a poco, la indefinición del proyecto (y los probables abusos que reconocemos debido a ello) harán que los más perjudicados empiecen a albergar otras vías. La subida de los partidos "anti-europeos", de color conservador, es sintomática. Grecia todavía podría escorarse hacia Syriza...

Lo más infame de la carta de Trichet (recordemos que es la persona que subió los intereses del BCE al comienzo de la crisis) son las recomendaciones para controlar el paro. Todas se aplicaron y el paro no hizo más que subir. ¿Zapatero?. Si hubiese tenido alguna política alternativa debería haber ido al parlamento, leído la carta y convocado elecciones. Pero, qué vamos a hacer ... es tan Rajoy como Rajoy.

¡Ugh! Vale que en momentos muy delicados se puede baipasear para tomar las decisiones los métodos habituales cuando no hay tiempo y se requiere una decisión enérgica, pero el mecanismo ha de ser legítimo. Existía en la República Romana la figura de la dictadura para grandes crisis: se le otorgaba a alguien el poder absoluto por un tiempo limitado. Y los salvó de unas cuantas, pero que una institución económica, que, por otra parte, está alejada por su propia esencia de cualquier tipo de control democrático, se arrogue tal papel sin que se haya aprobado previamente de forma legítima tal posibilidad es una muestra más de la absoluta inexistencia de la democracia de la Unión de Lobbies, perdón, quise decir Unión Europea.

El ciudadano ¿se llamaba Ibáñez o Albeniz¿

[Se llama Ibáñez, está en el vínculo, es un error responsabilidad mía, gracias por avisar]

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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