José Ignacio Torreblanca

La izquierda y la globalización

Por: | 11 de noviembre de 2013

FGconfpol
Este sábado Café Steiner ha tenido la oportunidad de asistir como observador al Foro-debate sobre Globalización celebrado en el marco de la Conferencia Política del PSOE. El Foro, en el que participaban Felipe González y el Secretario de los Socialistas portugueses, Antonio Seguro, fue moderado por Soraya Rodríguez [en este vínculo encontrarán el acceso al video del debate completo]

Es de todos conocido que el tema de la globalización es una de las preocupaciones centrales de Felipe González desde que dejara el gobierno y la Internacional Socialista, en su reunión celebrada en  Nueva York en 1996 le encargará presidir la Comisión Progreso Global* con el fin de hacer un diagnóstico sobre las implicaciones de la dinámica de globalización para el pensamiento de izquierdas.

Mucho ha llovido y muchas cosas han cambiado desde 1996: los emergentes han crecido más de lo previsto y el viejo Occidente, contra todo pronóstico, se ha quedado en gran parte estancado. Sin embargo, como señaló Felipe González, la globalización no ha cambiado en lo que se refiere a su paradoja central.

Por un lado, la globalización ha sacado de la pobreza a millones de personas: desde China a India pasando por Brasil y muchos otros países, decenas de millones de personas (cientos cuando introducimos a China en la ecuación) han salido de la pobreza extrema. Y, a su vez, millones de personas en esos países han pasado a formar parte de las nuevas clases medias globales y accedido a la educación,  a la sanidad, a la vivienda, al automóvil, a Internet, a una dieta alimentaria occidental y hasta al turismo, ocio y consumismo típico de nuestras sociedades.

Por otro,  las desigualdades entre países se han reducido de una forma increíble: no ya sólo China, sino muchos otros países han ido recortando distancias progresivamente con los viejos y ricos estados del G-7. El mundo del G-20 refleja bien la diversidad que colorea el siglo XXI.

Y sin embargo, del otro lado de la moneda: las desigualdades dentro de los países pobres, pero también dentro de los países ricos han aumentado. Las sociedades son más ricas, pero más desiguales porque los que más tienen tienen más hoy que los que menos. Esas tendencias, que ya estaban ahí en época de crecimiento y bonanza se agravan en épocas de crisis como la actualidad. Se trata de una observación importante de Felipe González: que la globalización genera desigualdad cuando hay crecimiento, y mucha más cuando no lo hay. 

Ante ello, la izquierda se plantea dos problemas de singular envergadura para los que no tiene una respuesta clara: el primero es, de acuerdo con el ADN de la izquierda, el redistributivo. ¿Cómo se redistribuye en una economía global? El marco nacional ha quedado agotado, el supranacional (europeo) renquea, y el global (ONU, G-20) carece de una mínima articulación.

 

Pero como señalaba Felipe González, en una importante llamada de atención, antes de redistribuir globalmente, incluso en el caso de que pudiéramos hacerlo, la izquierda tendría que saber cómo crecer, es decir, cómo ser eficientes económicamente en una economía abierta y competitiva sin adoptar un modelo de bajos salarios y rebajas de estándares sociales. Sabemos, intuimos, que para crecer sostenidamente y de forma equitativa y eficiente sólo hay un camino: el de la educación, el de la innovación y el de la creación de valor.

 

La izquierda tiene dos pasiones: la libertad, de la cual los individuos son los agentes, y la igualdad, de la cual el agente es el estado, pero desde mi punto de vista todavía no ha encontrado la manera idónea de mezclar esas dos pasiones de manera que liberen al máximo las fuerzas creativas de los individuos e impulsen una sociedad hacia el futuro.

Hay 16 Comentarios

Deng Xiao Ping "No importa si el gato es blanco o negro sino que cace ratones" se acabaron los ismos si no hay concordancia en la teoria con la practica simplemente no sirve y tiene que revisarse, no es que las ideologias deban morir y entrar en el frio pragmatismo sino que esa mismas y principalmente sus lideres deben estar a la altura para re-invertarse y profundizarlas ya que constituyen la superestructura en la cual se sostienen...los desafios de las izquierdas no son solo de estas sino tambien de las derechas..

La izquierda está muerta y aún no se ha dado cuenta. La globalización es una consecuencia de un mercado que no se puede detener, por mucho que le duela a la izquierda, es el triunfo del capitalismo y por eso saca de la pobreza a tanta gente. Si la izquierda se queda sin pobres se queda sin argumentos. Ahora les da por las desigualdades, pero ¿qué hay de malo en las desigualdades? A mí no me molesta que el Sr. Amancio Ortega tenga una fortuna, se la ha ganado creando riqueza y puestos de trabajo ¿no? ¿qué hacemos¿¿lo castigamos y acabamos con la riqueza que produce? ¿Como en Venezuela o en Cuba? El discurso de la izquierda es anacrónico y no tiene sentido a ver si se dan cuenta de una vez. Creo que F. Gonzalez si se ha empezado a dar cuenta.

Primero, la izquierda debe de ser creíble otra vez. Tiene que limpiarse y separar políticos de funcionarios políticos, ideología de tertulia. Segundo, resulta inocente pensar que la globalización económica es algo temporal, a menos de que el planeta explote, la globalización siempre estará con nosotros, de hecho, siempre lo ha estado. Nunca tantos países del mundo estuvieron tan de acuerdo para comerciar tanto y beneficiarse relativamente de ello. Que la relación del beneficio es injusta, vale, pero hay beneficio. Así que de lo que se trata en general es de ser competitivos y muy pocas veces los políticos lo son, por lo tanto la izquierda debe de perseguir en la tecnocracia (I+D+I) a su brazo ejecutor ¿Preparamos tecnócratas o chavales que un día dan religión y otro educación para la ciudadanía pero que te arreglan la xbox en 5 minutos? ¿Cuál es nuestro modelo productivo? En el mercado global la izquierda debe de asegurar que los que menos tienen tengan acceso a una formación que les permita competir en igualdad de condiciones con los que tienen más. Esto no solo implica asegurar una educación superior o la seguridad social, implica también fomentar la libre competencia con reglas que busquen evitar el nepotismo de los que mas tienen. Implica instaurar la meritocracia por encima de la cuna o del pelotazo. Cultura del esfuerzo y no de la dádiva, solidaridad social antes que mecenazgo, etc. etc. No hacen falta mas foros, faltan mas acciones.

Le oí decir a Felipe González que lo que está significando la globalización -protagonismo creciente de los emergentes y desregulación de los mercados, particularmente del financiero- está poniendo en peligro la continuidad de la Europa de los derechos humanos y el Estado de bienestar. Y dijo que sólo se puede salvar con más productividad o competitividad por la vía del progreso tecnológico (conocimiento interior bruto lo llama Rubalcaba), no de la bajada de salarios, lo que a su vez llevará impepinablemente a la necesidad de repartir el poco trabajo que vaya quedando.
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Sin embargo, añadió, el camino que está siguiendo el país más poderoso de Europa, Alemania, es el de la precariedad (el salario de cuatro millones de trabajadores es de 400 euros. En España es todavía peor: el paro).
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Deducción: si la derecha no está afrontando el problema como se debe ( progreso tecnológico y reparto del trabajo) tendrá que hacerlo la socialdemocracia.

Más sobre crear valor, tomar riesgos, estado y mercado (visto hoy en TED): http://www.ted.com/talks/mariana_mazzucato_government_investor_risk_taker_innovator.html

Buenas Nacho,


Creo que González se equivoca en sus planteamientos, no una, sino varias veces.


En primer lugar no es cierto que el programa Neoliberal haya conseguido solventar el problema del crecimiento. El crecimiento económico global tiene un punto de inflexión a finales de los sesenta, principios de los sententa ¿qué quiere decir "punto de inflexión"? Esta usado en su sentido matemático estricto, significa que la tasa de aumento de la variable "crecimiento" (el crecimiento del crecimiento, si me permites la expresión) pasa a ser negativa, es decir, cada vez se crece menos


http://laproadelargo.blogspot.com.es/2013/05/el-fin-del-crecimiento-la-era-de-la.html


Por tanto, no es cierto que la derecha "haya logrado resolver el problema del crecimiento". Primer fracaso, aceptar teorías económicas, muy discutidas y discutibles como certezas.


Por otro lado, surge la pregunta ¿crecimiento para qué? Cada vez más gente desea una buena vida, y no simplemente tener más cosas. Difícilmente se podrá tener una buena vida con la condena de la "eficiencia". La única respuesta que podemos encontrar a esa pregunta es el nivel de empleo, pero, segundo fracaso, el nivel de empleo sólo está determinado por el crecimiento si aceptas las reglas del juego de la globalización.

Yo le diría a felipe González que no podemos crecer sostenidamente sin un nuevo modelo energético renovable e igualitario, que la política -nacional e internacional- debería coordinar y orientar todos los recursos disponibles, públicos y privados, hacia la transformación del actual modelo energético.

@Israel, das en el clavo. Sencillamente, la socialdemocracia varó. Fue útil, con los democristianos, mientras duró el Telón de Acero. porque suavizaba y redistribuia la riqueza. En esa época, las grandes fortunas y empresas aportaban mucho más al Estado, que ahora, si comparamos las ganancias.
Sencillamente, había que recuperarse de la guerra, y había que hacerlo recuperando también a las bases populares, ofreciéndoles seguridad y trabajo.
No olvidemos que la Alemania que aupó a Hitler tenía un paro y una desigualdad de aúpa. Y éste fue el único que explícitamente ponía los dedos en la llaga del Tratado de Versalles y lo desafiaba. Los monstruos no salen de la nada.

Y es que, si queremos que esto marche, no se trata de igualdad, se trata de justicia. De un sistema justo entre sus integrantes, que evite la indefensión del que menos tiene. Y eso abarca también a la economía y al Estado. El lema francés "Liberté, egalité, fraternité" lo resume bien.

El capitalismo es un eficaz motor económico. Pero como todo caballo, desbocado, nos puede tirar por un precipicio. Incluso en su exuberancia, tiene límites. Todavía me río del "crecimiento infinito" que se hablaba en los 80 y 90. Ahora hablamos de "decrecimiento sostenible". Me asiste cierta incredulidad... El capitalismo es una creación humana, y las propias reglas de sus finanzas lo son. En cualquier momento, se puede cambiar las reglas. ¿Quién y cómo lo hace? Los que están apalancados sobre estas mismas. ;)
¿Qué si no, fue Breton Woods?...

El problema sigue siendo el mismo; "como ser eficientes economicamente". En esto la izquierda demuestra haber caido en una trampa; por una parte es cierto, pero por otro lado supeditamos las personas a la economia: no falla algo en este planteamiento? el siglo XX y sus totalitarismos ya se olvido? Al fin y al cabo, ni es posible crecer economicamente siempre, ni con los cada vez mayores avances tecnologicos es posible que, por mucha educacion que haya, mantener ocupada a la poblacion. Al menos de forma "eficiente" economicamente hablando. El modelo, economico, social, etc, empieza a hacer agua. Y solo hace falta ver a nuestros representantes politicos para comprender la tragedia del momento. La mediocridad sabe venderse.

No es cierto que la libertad haya sido una pasión de la izquierda. Ni siquiera cuando tuvo que enfrentarse al nazismo la libertad fue algo más que una coyuntural aliada. En España, por la lucha contra el franquismo, se arrastra como un aderezo casi inseparable, que coadyuvó no poco a la momentánea "liberalización" del PCE, que fue sólo momentánea (vid ahora IU), y ya está. No es crítica a nada ni a nadie. Ni Corea del Norte, ni la URSS, ni el Muro de Berlín, ni Cuba son precisamente accidentes en la historia de la izquierda. La socialdemocracia no tiene como "pasión" la libertad. La respeta y la defiende, pero en la jerarquía de valores primero está la igualdad. Un saludo.

Quien mas me gusta en el PSOE, es Casimiro Curbelo.

o que no sabemos es si cuando vuelvan al gobierno (si es que vuelven) las diferencias sociales y económicas van a seguir aumentando como cuando estuvieron, o piensan en gobernar de forma que esas diferencias se reduzcan como correspondería a un partido de izquierdas. Lo que nos han demostrado desde la transición para acá cuando han estodo en el poder, es que son socialistas a media jornada; des decir, por la mañana privatizan ganancias y por la tarde socializan pérdidas. Ese partido, al que me niego a llamar socialista no tiene credibilidad y nadie de izquierdas tiene ningún motivo para votar por él. Se hace de izquierdas cundo est5á en la oposición, cuando está en el gobierno los curas se forran, los empresarios reciben pelotazos y los obreros reformas laborales y recortes en sus derechos. La precariedad laboral empezó en el año 1985 con ese partido en el poder con mayoría absoluta, no ha sido ahora con la crisis.

Crear valor, innovar, no es un misterio. En muchos casos es simplemente hacer las cosas un poco mejor para ganar una ventaja competitiva. Podríamos (Europa, España) tener nuestros Intel y nuestros google, si no exportáramos los jóvenes más cualificados como ofrenda a weidman y a merkel en lugar de invertir más del 2% del PIB en innovación (como hacen USA; Israel, China). Pero incluso sin la alta tecnología se puede tener Zara y Mercadona.
Pero mientras los grandes oligopolios con libre acceso a los despachos públicos (acceso bien lubricado con mucho dinero) defiendan desde ahí sus ventajas y diseñan el estado a su medida, la investigación y el crédito a las pymes seguirán asfixiados. Y, por ejemplo, la reconversión energética, la producción distribuida, la red inteligente seguirán postergados. Por supuesto gas natural unión fenosa no tiene esto entre sus prioridades pero sí tiene a González en su nómina.¿para qué?. La silla eléctrica no es el mejor lugar para para impulsar la unión transnacional del socialismo europeo o el global.

Es mas bien la izquierda moderada, la socialdemocracia, la que tiene dos pasiones, libertad e igualdad, y por eso la dificultad, pues a veces libertad e igualdad entran en conflicto. Pero hay otro problema para la izquierda, y es que si no integra los intereses de las clase media en su proyecto, y no es el caso, electoralmente lo tiene difícil y me suena difícil conseguir un modelo productivo basado en la educación, la innovación y la creación de valor sin que eso sea protagonizado por un clase media potente y dinámica, que concilie sus intereses con la solidaridad, la cohesión social y la defensa de la igualdad de oportunidades. Como ejemplo, médicos jóvenes ya especialistas están trabajando por 1100 euros al mes: una generación brillante, la mas capacitada que ha tenido España, ve truncados sus enormes potenciales, y esto es un drama no solo para ellos sino también para el futuro del país

Ni siquiera el crecimiento "bueno" ayuda a reducir la desigualdad en este contexto: el empleo indirecto que genera la innovación y la educación ya no se ubica en su entorno, y esa externalidad era clave en el éxito de las políticas sociales. No es casual que el debate sobre el salario mínimo vuelva en tres de las economías más competitivas del mundo (USA, Alemania y Suiza).
La solución no pasa por jugar bien el partido, sino por cambiar las reglas del juego. Los países que no respeten unos mínimos en fiscalidad del capital, estándares laborales y respeto ambiental deben sentir la presión del resto, como ha empezado a hacer USA con el FATCA. En caso contrario, nadie puede extrañarse de cómo acabe esta carrera hacia el precipicio.

En estos días he visto una película que refleja la vida de los ricos y su negativa a aceptar a los nuevos ricos en sus círculos más habituales. Trasladado esta realidad de ficción a la vida real, a la sociedad global, me hizo ver que la diferencia entre clases no ha cambiado, sino se ha profundizado, por esa negativa casi violenta de los que tienen más por conseguir más, incapacitando a los que tienen poco a tener algo. Lo que me alegra de este artículo es ver que algunas cosas han mejorado, como la educación y el brote de nuevas capas sociales, pero me temo que la diferencia es cada vez más grande entre ricos y pobres.
http://ow.ly/qGucv

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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