José Ignacio Torreblanca

Los comunistas chinos prefieren Ferrari

Por: | 23 de enero de 2014

Ferrari en chian
En una entrada anterior en este blog (“Las teocracias prefieren Porsche”) publicada justo ahora hace un año reflexioné sobre el espectacular aumento de las ventas de vehículos Porsche en una teocracia supuestamente igualitaria que cuenta con un estado policial sin igual para detectar a los opositores (no así, parecía, a los corruptos).

Ahora, al calor de las revelaciones sobre la corrupción en la élite china (Chinaleaks), retomo para hacer una secuela de aquel post la noticia que leímos hace unos meses acerca de que el ejército chino (el muy poderoso y temido ELP) había hecho pública una lista de vehículos que no podrían llevar matrícula militar. La lista incluía marcas como Bentley, Audi y Porsche (vean la historia en Guardian Reuters, WSJ, Washington Post o NYT).

Pero sin duda que Ferrari se lleva el protagonismo entre los hijos de papá comunista chino.  Lean esta noticia (“El escándalo del Ferrari sacude al liderazgo chino”), que nos cuenta el escándalo más famoso de los últimos años en China, que forzó a dimitir a Ling Jihua, mano derecha del entonces presidente Hu, al conocerse que su hijo había fallecido al volante de un Ferrari en un accidente de tráfico y que había sido incinerado en secreto para tapar el escándalo (además, se bloquearon las palabras Ferrari y accidente en la red social Weibo, que tiene 800 millones de seguidores). ¿Es lo del Ferrari una casualidad? No lo parece. El hijo del defenestrado Bo Xilai, Bo Guagua, de 24 años, también conducía un Ferrari antes de que su padre y madre fueran detenidos por el asesinato del empresario británico Neil Heywood.

 

El escándalo de la proliferación de matriculas de las Fuerzas Armadas, que implicaban privilegios varios a la hora de circular (no pagar peajes) y aparcar en zonas prohibidas a los demás, así como (presuntamente) cometer infracciones de tráfico y no rendir cuentas por ellas, vino a raíz de la circulación en la red social china, Weibo, de fotografías de vehículos de lujo con placas (blancas con dos letras rojas) del ejército de liberación popular. En una de ellas, aparecía el popular actor Jackie Chan con un Audi con matrícula del ejército popular (vean este historia en Zaichina.net para todos los detalles del caso).

Compartirán conmigo la sorpresa de que un ejército tan disciplinado y tan temible, que quiere plantar cara a todos sus vecinos por cualquier islote o pedrusco de territorio, desde Rusia hasta Vietnam pasando por el Tíbet y Asia Central, tuviera tan poco control sobre el enriquecimiento de sus mandos, bien porque se han enriquecido hasta el punto de poder comprar con sus sueldos de oficiales dichos vehículos bien porque tienen impunidad total para vender matrículas militares a civiles sin pensar que su delito, pese a cometerse a la vista de todo el mundo y quedar registrado en la placa del vehículo, no iba a ser sancionado.

Pues aquí tienen, en parte una explicación de estos hechos (“Hijísimos del poder”). Mañana, en mi columna en la edición impresa, una reflexión más amplia sobre la corrupción en China y la campaña puesta en marcha por Xi Jinping que supuestamente quería “cazar tantos tigres como moscas”. Mientras, les dejo con este video en el que un transeúnte afea a unos militares el poseer vehículos de lujo.

 

Hay 8 Comentarios

Cuando no hay un sistema democrático y (sin esto la democracia no sirve para nada) un demos, una ciudadanía unida, solidaria, dispuesta a defender unida sus derechos e intereses, aumentan irremediablemente las desigualdades sociales, la corrupción y la sociedad se deteriora, se pierden sus valores, sustituidos por la ley del más fuerte. Resultado: crisis. En China, en EEUU, en la UE, donde sea.

Nada nuevo bajo el sol. Nada que no pudiera imaginarse; las instituciones secuestradas por la banda de turno, como en cualquier granja, algunos animales son mas iguales que otros. Solo que China da mas miedo que Ucrania. Y España?

Solo un cambio en el titulo:Los comunistas chinos prefieren ferrari: Lo dejaria asi:Los comunistas prefieren ferrari y desde luego en todas partes se cuecen habas o ferraris y en los llamados paraisos fiscales con mucha mas facilidad, al menos en los paises capitalistas como su nombre indica se rigen por el capital, no el de Marx claro esta si del que se habla en estos dias en Davos en Suiza el mayor paraiso fiscal de ahora y de siempre. Hipocresia y ansias de poder son las bases de gobierno actual dejando claro que Quevedo sigue teniendo razon:Poderoso caballero es don dinero
Jose Luis Espargebra Meco desde Buenos Aires

Aunque la avaricia, la corrupción y la impunidad de las élites extractivas vienen con tapicerías ideológicas de todos los colores el rojo Ferrari comunista es un clásico que va más allá de las modas.

El mensaje va calando, allí y aquí, en USA y en todas partes: hacer las cosas bien, trabajar, estudiar y esforzarse no lleva a ninguna parte. La corrupción es mala, ser hijo de corrupto ofrece ventajas sociales inalcanzables. Y la discreción en disfrutar lo robado no tiene gracia para ellos. Un gran aliciente para cualquier joven ambicioso y humillado: hacerse criminal es el único camino. No habrá un cambio social, lo que habrá sera USA de los años 20 y 30.

En dichos Ferrari cuando se mete la quinta marcha suena automáticamente La Internacional...

En el video no se ven las imágenes. únicamente el audio.
[Nota del autor: Lo he comprobado y está bien]

La foto que ilustra el artículo lo dice todo de lo que pasa en China: dos jovencitos con bolsas de artículos de lujo extremo abrazándose delante de un ferrari y un señor vestido de forma humilde pedaleando su bicicleta cargada hasta los topes, intentando esquivar a estos niñatos ricos. Una sociedad de 30 millones de ricos, riquísimos hasta el vómito y 970 millones de pobres, algunos, en la pobreza absoluta. La tijera más grande del mundo.... Y nosotros vamos por el mismo camino.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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