José Ignacio Torreblanca

Europeísmo impaciente

Por: | 28 de febrero de 2014

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Hemos sido muchos los que, a raíz de su llegada al Gobierno en noviembre de 2011, hemos criticado el perfil de Mario Monti como representante de una generación de europeos que han preferido hacer política presentándose como técnicos independientes, defensores de un interés general abstracto definido no mediante el juego partidista sino por encima de los partidos. En cierto sentido, pese a las diferencias entre ellos, tanto el populismo y la tecnocracia son dos caras de la misma moneda: los dos son expresiones de una reacción contra la política y los partidos tradicionales, consideradas agotadas e incapaces.

Sin embargo, en una tribuna publicada el miércoles en este diario (“Europa contra la demagogia”), Mario Monti muestra una cara diferente, una cara ya intuida en su libro con Sylvie Goulard sobre la democracia en Europa. Me quedo con tres afirmaciones que suponen un cambio radical en el discurso europeo que tradicionalmente venimos escuchando en boca de los partidos tradicionales y del europeísmo clásico.

Primero, Monti habla de la necesidad de “acabar con el terrible desperdicio de una generación entera”, lo que supone reconocer que la salida de la crisis, aunque se esté produciendo, requiere de medidas que asegurar que todos y no sólo unos pocos salgan de la crisis, especialmente los más jóvenes. Si queremos renovar el proyecto europeo y asegurar su supervivencia, debemos evitar que ese proyecto sea visto como exclusivo de una generación y excluyente de otra.

Segundo, Monti reflexiona sobre el “sufrimiento social derivado de los errores tanto de los Gobiernos nacionales como de las autoridades europeas” y de los “errores cometidos al pilotar la Unión Europea”. De nuevo, bienvenido este reconocimiento de que la crisis no se ha gestionado bien y de que su coste social ha sido muy elevado.

Tercero, escribe Monti, “la incansable defensa de la apertura y la creación de una democracia sólida son la defensa fundamental contra las derivas tecnocráticas y la dilución de responsabilidades”. Bien también por este reconocimiento de que la crisis requiere más democracia, en casa y en Europa, y que precisamente aquello que vuelve a muchos ciudadanos contra la política (nacional y europea) es que es prácticamente imposible para ellos saber quién es responsable de qué decisiones. Una dimensión central de la democracia es la rendición de cuentas, y esta crisis no ha sido precisamente un ejemplo de transparencia y responsabilidad.

En el debate celebrado ayer por la tarde en Madrid en el marco del Berggruen Institute for the Future of Europe, Felipe González (en la foto debatiendo con Monti), se definió como un “europeísta impaciente” y se prodigó en críticas a la lentitud europea, la falta de visión de sus líderes actuales. Y tiene toda la razón: sin reconocer los errores y los daños no podremos corregirlos. Al contrario, negando la evidencia reforzamos a los euroescépticos que acusan a los europeístas de insensibilidad, elitismo y de negar la realidad.

Hay 9 Comentarios

Los que más critican, lloriquean, piden soluciones, pero, no aportan nada ni para resolver sus propios problemas - la UE debe resolvérselos - son los que menos han colaborado en el desarrollo científico y tecnológico en Europa. Ahí están a la vista el sobreendeudamiento - las vergonzantes cifras de paro - la corrupción en todas las esferas sociales - gobiernos nacionales incapacitados de poner orden en su monstruoso aparato administrativo. La desidia les puede costar más de dos décadas.

¿Que Bulgaria y Rumania hayan entrado en la Union Europea les ha ayudado a terminar con la corrupcion? No ¿Le sirve a Hungria para corregir su deriva autoritaria? No.
¿Le ha servido para algo ha Italia durante 20 años de Berlusconi o para dejar atras la mafia y la corrupcion? No.
¿Ha servido para controlar la corrupcion en España, Grecia? se diria no ¿la separacion de poderes?
¿David Cameron sirve a los intereses de Gran Bretaña o a los de la City? ¿Son los mismos que los de sus ciudadanos? ¿y los de Bruselas y los politicos locales?
Este es el problema de la Union Europea y es lo que ve cualquiera. Barcenas es un ejemplo. Bankia y el PP otro. Que el Psoe y Alemania no dijeran nada y se aprovecharan, otro. Despues de unos años vendran las consecuencias pero ya sera tarde.

Hemos leído la Tribuna del tecnócrata Monti y no puede insultar nuestra inteligencia entresacando párrafos con excusas de mal pagador de quien, por encima de todo, sigue defendiendo su antidemocrática trayectoria de mandado de Bruselas hasta que el pueblo italiano pudo expresarse democráticamente y le aplicó el merecido castigo que corresponde a los europeístas antidemocráticos, antinacionales y antisociales. El mismo castigo que los pueblos europeos aplicarán a todos los dictadores eurofederalistas en las próximas "euroelecciones" por mucho que sus elitistas cenáculos Berggruen nos llamen "populistas" o lo que les de la gana, unas descalificaciones que les retratan y que solo sirven para acrecentar el rechazo a quienes tan insolentemente violan la soberanía de las naciones y los derechos de los ciudadanos en nombre de una unidad artificial e impuesta.

Una europa que se pensó desde arriba. Sin base, sin reconocer que sin la base que da su enorme población conjunta, y su capacidad de trabajo, no es nada. Si quitas a toda esa gente, la ignoras, el euro no sería nada, una moneda fiat más, respaldada por humo y deudas.
Seguimos inflando bancos, haciendo bail-outs o bail-ins, dejando que la visión de mercado ( es decir, la que considera el beneficio y el crecimiento infinito en un mundo finito a costa de todo lo demás ) prospere, donde el Estado y la Banca, junto con los "mercados de la bolsa" casi se relacionan en simbiosis. Es una Europa irreconocible, lejísimos de la que Kant soñaba.
Lo peor de todo, es que esto ya venía de lejos. La pérdida cada vez mayor del "petróleo barato" desde los 70, provocó una huida hacia adelante en la forma de la aceleración del crédito, y monedas como la del dólar y la zona euro están fuertemente apalancadas en esa premisa. Imprimimos dinero, sencillamente como forma de sostener y estirar al límite nuestra sociedad actual. De hecho, estamos prácticamente estirando como un chicle el recurso sustituto: la mano de obra. Producimos proporcionalmente menos, que en los 70, en relación a los recursos disponibles, con menos gente. Y eso gracias a la automatización, y la industrialización de paises del tercer mundo. Insistimos en seguir consumiendo y creando necesidades con nuevos productos, acelerando cada vez más la vida laboral, y estirandola como un chicle, pero eso en un panorama de mala gestión economica de la escasez, va a ser cada vez más dificil. El capitalismo actual necesita energía barata para sostener un consumo elevado. Sin eso, se angosta. Y no hemos pensado en poner repuesto, sino en parchear a aquellos que viven de este cuento.

Tengan salud.

Buen artículo.

Muy interesante. Estoy de acuerdo. Todos hemos aprendido mucho, y las campañas de los políticos al uso nos suenan ya a cuento. Solo piensan en las elecciones europeas para consolidar su estatus. Pero ya no nos engañan.

La cuestión es si el europeísmo está realmente basado en una idea democrática y que defienda que la desigualdad se mantenga en límites razonables o bien es estructuralmente víctima de las presiones de la plutocracia. Y si este europeismo es insensible, elitista y niega la realidad, que lo es, es porque no puede ni ser democrático ni defender una igualdad aceptable. Es magnífico que los europeos nos unamos para defender nuestros intereses comunes, pero hay que ser críticos para que los únicos intereses que se defiendan dentro y fuera de Europa no sean solo los de las élites. El modelo actual no puede ir adelante.

Rabi Nachman de Wroclav decía: hay pueblos sabios con gobernantes tontos y hay pueblos tontos con gobernantes sabios, estos últimos son los pueblos felices. Hubo un tiempo de Kohl, Brandt, Schmidt, Mitterand, González y eso era suficiente. Ya no lo es. Hay dos maneras de imaginar la economía: se aumenta la riqueza apropiándose de lo del vecino (territorios o trabajo esclavo) o se aumenta la riqueza endeudándose para crecer. Estas dos maneras se enfrentaron en una guerra. Una ganó y la otra perdió. Nadie le recordó a Alemania que perdió la guerra y que no fue por la maldad de Hitler (eso exonera a los dirigentes nacidos después, como Merkel) sino por las limitaciones (estupidez) de su imaginario económico. El día que los ciudadanos vean que las soluciones vienen de Europa y la torpeza y el robo vienen de sus caciques locales, querrán Europa. ¿A qué va merkel a Londres? ¿A convencer a los hooligans?. Tarde se acuerda de que hay un problema. Europa NO tiene problemas de financiación. 200 mil, 300 mil millones anuales NO conseguirán bajar el euro de 1,35. Por supuesto yo no se lo daría a los políticos que tienen una creatividad infinita para hacerlo desparecer (vía ineptitud o robo). Debería llegar directamente a innovación, pymes, startups. ¿Quién lo asigna y lo vigila?. La tecnología ya aporta soluciones “crowd” (crowd audit, crowdfounding,..) para que no termine en manos de los lobbys, grandes empresas, mafia y partidos de siempre. ¿Democracia alternativa?. No democracia complementaria, articulada con la representativa. Con los años, los “representantes” serán como hoy los reyes: estarán para escenificar la firma de papeles (representar la democracia). ¿Impaciencia?. Las elites, jubilados políticos, think tank, fundaciones vive en un mundo aparte, alejado de la desesperación y la desesperanza de la calle europea. Los listos ya no nos sirven, somos mejores que ellos. Necesitamos más que un gesto de impaciencia, necesitamos un par de puñetazos sobre la mesa y un par de gritos. Menos Letta y más Renzi (para empezar).

Les importa un bledo todo. Lampedusa, Marruecos, Ucrania, y lo que venga. Sólo el euro, el euro y el euro. "ESte neoliberalismo acabará con la especie humana", Santiago Carrillo". Debería circular por toda la red de manera permanente el video de nuestro ministro de economía en el consejo de Europa hace dos años "haremos una reforma laboral EX TRE MA DA MENTE agresiva", con el consiguiente levantamiento de dedo de su homólogo europeo". Europa ,despierta, por mucho menos , en 1789 llegó la Revolución Francesa

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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