José Ignacio Torreblanca

Manifiesto por una democracia global

Por: | 05 de febrero de 2014

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El pasado jueves 30 se presentó en Science-Po, la Facultad de Ciencias Políticas de París, el “Manifiesto por una Democracia Global”. En el panel de la presentación estuvieron Boutros Boutros Ghali, ex Secretario General de la ONU, Pascal Lamy, ex Secretario General de la OMC y Fernando Iglesias, el Presidente del Consejo del Movimiento Federal Mundial y Vicepresidente de la Organización No-Gubernamental “Democracia Global”, una organización independiente y pluralista con sede en Buenos Aires cuyo objetivo es “impulsar la democracia global promoviendo la existencia de instituciones democráticas a nivel continental, internacional y mundial”.

El manifiesto dice acusa a la política de ir con el reloj retrasado con respecto a las transformaciones tecnológicas y económicas. “La economía se ha globalizado”, dice “pero las instituciones políticas y la democracia, no”.  Las instituciones internacionales no son ni eficaces ni democráticas, lamentan, y las nacionales, aunque democráticas (no siempre) están vaciadas de contenido y capacidad de acción.

El orden actual, concluyen sus autores, de es  capaz de lograr que los avances científico-tecnológicos, productos y económicos lleguen a toda la humanidad. Al contrario, sostienen: “asistimos al aumento de las desigualdades sociales, del calentamiento global y de la proliferación nuclear”.

¿Qué propone el manifiesto? Algo en teoría muy sencillo: reconocer que la gestión de una economía global requiere instituciones globales, no meros acuerdos intergubernamentales, frágiles y fragmentarios por naturaleza. Esas instituciones, que deberán ocuparse de la no proliferación, la equidad y la sostenibilidad, deben ser eficaces y, a la vez, democráticas.

Se trata tanto de democratizar la globalización como de globalizar la democracia, lo que requiere instituciones democráticas regionales (especialmente jurídicas, pero también parlamentarias). Pero este proceso, advierte, no puede ser gestionado ni liderado por las élites actuales, sino por un proceso político abierto a todos los ciudadanos.  Como señalan los autores del manifiesto, “no queremos ser mundialmente gobernados por quienes sólo han sido elegidos para hacerlo a nivel nacional, ni por organismos inter-nacionales que no nos representan adecuadamente”. Por eso, democracia global trabaja “en la construcción de espacios políticos supranacionales”

El manifiesto convoca “a todos los seres humanos a participar de la constitución de una democracia global”. “Compartimos”, dicen, “el creciente rechazo a seguir siendo gobernados por poderes políticos y económicos sobre cuyas resoluciones no tenemos influencia”. Y concluyen: “reivindicamos nuestro derecho a participar de las decisiones globales fundamentales que afectan nuestras vidas. Queremos ser ciudadanos del mundo y no sus meros habitantes”.

Puede que sea una utopía, pero es una bella utopía, les invito a sumarse.

 

Hay 6 Comentarios

En un mundo donde el nacionalismo de todos los colores y tamaños, es la unica ideología realmente existente(incluso podemos considerar el islamismo como un nacionalismo religioso, o el feminismo un nacionalismo de genero) me parece que la idea es hermosa, pero irrealizable. Tendría que ocurrir un cataclismo inimaginable para que los pueblos de la tierra hicieran causa común, y probablemente ni siquiera eso serviría. Nos hacen falta ideologías inclusivas y no excluyentes, y no se ven.

Apuesto por esa bella utopia...tenemos que ir hacia un mundo de supresión de fronteras...!cuantos problemas de enfrentamientos se evitarían!...un nuevo orden mundial en el que el sujeto principal sea la ciudadanía.un proceso Constituyente a nivel global,si,si...por lo menos,empecemos hablar de ello..!pero con fuerza!.
Apertas agarimosas
http://intentadolo.blogspot.com.es/2014/02/un-proceso-constituyente.html

Falta muchísimo para que exista un auténtico demos mundial, y sin demos no hay democracia. Los de a pie solo se pueden defender en el seno de estructuras donde puede haber solidaridad. Hay que tener muy en cuenta eso para que no nos cuelen más instituciones que declarándose democráticas no lo son en absoluto, como nuestra actual UE, pero ese debe ser el horizonte.

¿Como va uno a dudar de las buenas intenciones generalistas de estas excelentes personas?¿Acaso es posible oponerse a lo bueno?. Lo que me temo es que a los amos del mundo (por ejemplo esos 85 que tienen tanto como los 3100 millones más pobres) estas declaraciones de buenas intenciones les complacen y les tranquilizan, por inocuas. Hay elecciones europeas dentro de poco y van a salir mal, muy mal.

Hoy en día, las naciones no son más que un sistema para tener a la Humanidad dividida en trocitos fáciles de controlar. Y quienes gobiernan de verdad son unas pocas corporaciones. A éstas no les interesa que la Humanidad se gobierne a sí misma. Por tanto, usarán su poder para asegurarse de mantenerla dividida en naciones gobernadas por gobiernos colocados ahí por ellas mismas. Pero el conocimiento de ésto no debe llevarnos a la resignación, sino todo lo contrario. Esta iniciativa será interesante, al menos, para comprobar quién detenta el poder en el planeta y lo que no está dispuesto a tolerar.

Con una Unión Europea en la que el Consejo (y por tanto los Estados miembros) es dueño y señor de lo que se decide y el Parlamento y la Comisión son meros convidados de piedra hay poco que hacer. Es muy fácil echarle la culpa a lo que pasa en Bruselas cuando los países se resisten a dejar parte de su poder decisorio en órganos supranaciones...Europa sigue siendo un "ni como ni dejo comer"...una pena...

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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